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Santas Escrituras — Versión Inspirada
Parte 69
15 Tú fuiste perfecto en tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló iniquidad en ti.
16 Con la multitud de tus mercaderías te han llenado de violencia, y has pecado; por tanto, te echaré como profana del monte de Dios, y te destruiré, oh querubín que cubre, de en medio de las piedras de fuego.
17 Tu corazón se enalteció por tu hermosura, corrompiste tu sabiduría por tu resplandor; yo te echaré a tierra, te pondré delante de reyes, para que te vean.
18 Con la multitud de tus iniquidades, con la iniquidad de tu tráfico has contaminado tus santuarios; por tanto, yo sacaré fuego de en medio de ti, y te consumirá, y te haré cenizas sobre la tierra delante de todos los que te ven.
19 Todos los que te conocen entre el pueblo se asombrarán de ti; tú serás un terror, y nunca más lo serás.
20 Y vino á mí palabra de Jehová, diciendo:
21 Hijo del Hombre, pon tu rostro contra Sidón, y profetiza contra él,
22 Y di: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo estoy contra ti, oh Sidón, y seré glorificado en medio de ti; y sabrán que yo soy Jehová, cuando hubiere hecho juicios en ella, y en ella fuere santificado.
23 Porque enviaré en su pestilencia, y sangre en sus plazas; y los heridos serán juzgados en medio de ella á cuchillo sobre ella de todas partes; y sabrán que yo soy Jehová.
CAPÍTULO 29
24 Y no habrá más aguijón para la casa de Israel, ni espino de duelo de todos los que están alrededor de ellos, que los menospreciaran; y sabrán que yo soy el Señor Jehová.
25 Así ha dicho el Señor Jehová: Cuando hubiere juntado la casa de Israel de entre el pueblo en que están esparcidos, y fuere santificado en ellos delante de las gentes, morarán en su tierra que he dado á mi siervo Jacob.
26 Y habitarán en ella seguros, y edificarán casas, y plantarán viñas; y morarán con confianza, cuando yo hubiere hecho juicios sobre todos los que los menosprecian en derredor de ellos; y sabrán que yo soy Jehová su Dios.
La traición del Faraón
desolación de Egipto - Israel
ser restaurado.
1 En el año décimo, en el mes décimo, a los doce del mes, vino a mí palabra de Jehovah, diciendo
2 Hijo del Hombre, pon tu rostro contra Faraón rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto
3 Habla y di: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti, Faraón rey de Egipto, el gran dragón que está en medio de sus ríos, el cual ha dicho: Mi río es mío, y yo lo he hecho para mí.
4 Y pondré anzuelos en tus quijadas, y haré que los peces de tus ríos se peguen a tus escamas, y te sacaré de en medio de tus ríos, y todos los peces de tus ríos se peguen a tus escamas.
5 Y te dejaré arrojado al desierto, a ti y a todos los peces de tus ríos; caerás sobre los campos abiertos; no serás juntado, ni recogido; te he dado para comer a las bestias del campo y a las aves del cielo.
6 Y sabrán todos los moradores de Egipto que yo soy Jehová, porque han sido vara de caña á la casa de Israel.
7 Cuando te agarraron de tu mano, te quebraste y les rompiste todo el hombro. Y cuando se apoyaban sobre ti, te quebraste, y les hiciste estar en pie todos sus lomos
8 Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que yo traigo sobre ti espada, y talaré de ti hombres y animales.
9 Y la tierra de Egipto será asolada y desolada, y sabrán que yo soy Jehová; porque él ha dicho: Mía es el río, y yo lo he hecho.
10 He aquí, yo estoy contra ti y contra tus ríos, y haré la tierra de Egipto
CAPÍTULO 30
desolado y desolado, desde la torre
hasta el límite de la
Etiopía.
11 No pasará por ella pie de hombre, ni pie de bestia pasará por ella, ni será habitada por cuarenta años.
12 Y haré asolar la tierra de Egipto en medio de las tierras que están desoladas, y sus ciudades entre las ciudades que están desoladas serán asoladas cuarenta años; y esparciré a los egipcios entre las naciones, y los dispersaré por las tierras.
13 Pero así ha dicho el Señor Jehová: Al cabo de cuarenta años juntaré a los Egipcios de entre el pueblo donde fueron esparcidos.
14 Y haré volver la cautividad de Egipto, y haré que se conviertan en tierra de Patros, en la tierra de su morada; y allí estarán reinos bajos.
15 Será la más baja de los reinos, y no se enaltecerá más sobre las naciones; porque yo los disminuiré, para que no se enseñoreen más de las naciones.
16 Y no será más la confianza de la casa de Israel, la que hará acordar su iniquidad, cuando los cuiden; sino que sabrán que yo soy el Señor Jehová.
17 Y aconteció que en el año veintisiete, en el mes primero, en el primer día del mes, vino á mí palabra de Jehová, diciendo:
18 Hijo del Hombre, Nabucodonosor rey de Babilonia hizo que su ejército sirviera mucho contra Tiro; toda cabeza se calmó, y todo hombro se despellejó; y no tuvo salario, ni su ejército, por Tiro, por el servicio que había servido contra ella;
19 Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que yo daré la tierra de Egipto á Nabucodonosor rey de Babilonia, y tomará su multitud, y tomará sus despojos, y tomará su presa; y será paga para su ejército.
20 Le he dado la tierra de Egipto por su trabajo con que sirvió contra ella, porque obraron por mí, dice el Señor Dios.
21 En aquel día haré brotar el cuerno de la casa de Israel, y te daré la abertura de la boca en medio de ellos; y sabrán que yo soy Jehová.
La desolación de Egipto y de ella
Ayudantes.
1 Y vino á mí palabra de Jehová, diciendo:
2 Hijo del Hombre, profetiza y di: Así ha dicho el Señor Jehová: Aullad, ¡ay de la pena el día!
3 Porque el día está cerca, el día de Jehovah está cerca, día nublado; será el tiempo de las naciones
4 Y la espada vendrá sobre Egipto, y habrá gran dolor en Etiopía, cuando los muertos caerán en Egipto, y quitarán su multitud, y sus cimientos serán derribados.
5 Etiopía, Libia, Lidia, todo el pueblo mezclado, Chub y los hombres de la tierra que está en alianza caerán con ellos a espada
6 Así ha dicho Jehová: Los que sostienen á Egipto caerán, y descenderá la soberbia de su poder: desde la torre de Síene caerán en ella á cuchillo, dice el Señor Jehová.
7 Y serán asolados en medio de las tierras que están asoladas, y sus ciudades estarán en medio de las ciudades que están desoladas.
8 Y sabrán que yo soy Jehová, cuando pusiere fuego en Egipto, y todos sus ayudantes sean destruidos.
9 En aquel día saldrán mensajeros de mí en naves para atemorizar a los etíopes descuidados, y vendrá sobre ellos gran dolor, como en el día de Egipto; porque he aquí que viene.
10 Así ha dicho el Señor Jehová: Yo también haré cesar la multitud de Egipto por mano de Nabucodonosor rey de Babilonia.
11 Él y su pueblo con él, el terrible de las naciones, serán llevados a destruir la tierra; y sacarán sus espadas contra Egipto, y llenarán la tierra de muertos.
12 Y haré secar los ríos, y venderé la tierra en mano de los impíos; y haré la tierra desierta, y todo lo que en ella hay, por mano de extraños: yo Jehová he hablado.
13 Así ha dicho el Señor Jehová: Yo también destruiré los ídolos, y haré cesar sus imágenes de Noph; y no habrá más príncipe de la tierra de Egipto; y pondré temor en la tierra de Egipto.
14 Y haré asolar a Patros, y pondré fuego en Zoán, y ejecutaré juicios en No.
15 Y derramaré mi ira sobre el pecado, la fortaleza de Egipto; y destruiré la multitud de No.
16 Y pondré fuego en Egipto: El pecado tendrá gran dolor, y No será quebrantado, y Noph tendrá angustias cada día.
17 Los jóvenes de Aven y de Pi-beset caerán a espada; y estas ciudades irán en cautiverio.
18 En Tehafnees también se oscurecerá el día, cuando yo quebrantaré allí los yugos de Egipto; y cesará en ella la pompa de su fuerza; y en cuanto a ella, la cubrirá una nube, y sus hijas irán en cautiverio.
CAPÍTULO 31
19 Así haré juicios en Egipto, y sabrán que yo soy Jehová.
20 Y aconteció que en el año undécimo, en el mes primero, á los siete días del mes, vino á mí palabra de Jehová, diciendo:
21 Hijo del Hombre. He quebrantado el brazo de Faraón rey de Egipto, y he aquí que no será atado para ser sanado, para poner un rodillo que lo atase, para que sea fuerte para sostener la espada.
22 Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo estoy contra Faraón rey de Egipto, y quebraré sus brazos, el fuerte, y el quebrantado; y haré caer la espada de su mano.
23 Y esparciré los egipcios entre las naciones, y los dispersaré por las tierras.
24 Y yo fortaleceré los brazos del rey de Babilonia, y pondré mi espada en su mano; mas yo quebrantaré los brazos de Faraón, y él gemirá delante de él con gemidos de mortal herido.
25 Pero yo fortaleceré los brazos del rey de Babilonia, y los brazos de Faraón caerán; y sabrán que yo soy Jehová, cuando ponga mi espada en mano del rey de Babilonia, y él la extenderá sobre la tierra de Egipto.
26 Y esparciré los Egipcios entre las naciones, y los esparciré por las tierras; y sabrán que yo soy Jehová.
La gloria y la caída de Asiria
destrucción de Egipto.
1 Y aconteció que en el año undécimo, en el mes tercero, en el primer día del mes, vino á mí palabra de Jehová, diciendo:
2 Hijo del Hombre, habla a Faraón rey de Egipto, y a su multitud: ¿A quién eres semejante en tu grandeza?
3 He aquí que el Asirio era cedro en el Líbano, con ramas hermosas, y con sudadera ensombrecida, y de alta estatura; y su copa estaba entre las ramas densas.
4 Las aguas lo engrandecían, el abismo lo levantaba en lo alto con sus ríos alrededor de sus plantas, y enviaba sus pequeños ríos a todos los árboles del campo.
5 Por tanto, su altura se ensalzó sobre todos los árboles del campo, y sus ramas se multiplicaron, y sus ramas se alargaron a causa de la multitud de aguas, cuando él lanzó.
6 Todas las aves del cielo hicieron sus nidos en sus ramas, y debajo de sus ramas todas las bestias del campo sacaron sus crías, y bajo su sombra habitaron todas las grandes naciones.
7 Así era hermoso en su grandeza, en la longitud de sus ramas; porque su raíz estaba junto a grandes aguas.
8 Los cedros en el jardín de Dios no podían esconderlo; los abetos no eran como sus ramas, y los castaños no eran como sus ramas; ningún árbol en el jardín de Dios era semejante a él en su hermosura.
9 Lo he hecho hermoso por la multitud de sus ramas; de tal manera que todos los árboles de Edén que estaban en el huerto de Dios, le envidiaban.
10 Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto te has levantado en altura, y él ha levantado su cumbre entre las ramas densas, y su corazón se ha levantado en su altura;
11 Por tanto, yo lo entregué en mano del valiente de las naciones; él hará con él, y yo lo eché por su maldad.
12 Y extraños, los terribles de las naciones, le han cortado, y le han dejado: sobre los montes y en todos los valles cayeron sus ramas, y sus ramas fueron quebradas por todos los ríos de la tierra; y todo el pueblo de la tierra descendió de su sombra, y le dejaron.
13 Sobre su ruina quedarán todas las aves del cielo, y todas las bestias del campo estarán sobre sus ramas.
14 Y que ninguno de todos los árboles junto á las aguas se enaltece por su altura, ni echa su cumbre entre las ramas densas, ni sus árboles se levantan en su altura, todos los que beben agua; porque todos ellos son entregados á muerte, á las entrañas de la tierra, en medio de los hijos de los hombres, con los que descienden á la fosa.
15 Así ha dicho Jehová el Señor: El día que descendió al sepulcro hice duelo; cubrí el abismo para él, y refrené sus ríos, y las grandes aguas se detuvieron; y hice que el Líbano se enlutara por él, y todos los árboles del campo se desmayaron por él.
16 Al estruendo de su caída hice temblar a las naciones, cuando lo derribé al infierno con los que descienden al hoyo; y todos los árboles del Edén, escogidos y mejores del Líbano, todos los que beben agua, serán consolados en las partes inferiores de la tierra.
17 Y ellos también descendieron al infierno con él á los muertos á cuchillo; y á los que eran su brazo, los que moraban á su sombra en medio de las gentes.
18 ¿A quién eres así como en gloria y en grandeza entre los árboles del Edén? Sin embargo, serás derribado con los árboles del Edén hasta las partes inferiores de la tierra; yacerás en medio de los incircuncisos con ellos, que yo
CAPÍTULO 32
ser matado por la espada.
Faraón y toda su multitud, dice
Dios.
La caída de Egipto... será
Derribado al infierno.
1 Y aconteció que en el año duodécimo, en el mes duodécimo, en el primer día del mes, vino á mí palabra de Jehová, diciendo:
2 Hijo del Hombre, levanta una lamentación para Faraón rey de Egipto, y dile: Tú eres como un leoncillo de las naciones, y tú eres como una ballena en los mares; y saliste con tus ríos, y con tus pies turbaste las aguas, y ensuciaste sus ríos.
3 Así ha dicho el Señor Jehová: Por tanto extenderé sobre ti mi red con compañía de muchos pueblos, y te harán subir en mi red.
4 Entonces te dejaré sobre la tierra, te echaré sobre el campo abierto, y haré que todas las aves del cielo permanezcan sobre ti, y llenaré de ti las bestias de toda la tierra.
5 Y pondré tu carne sobre los montes, y llenaré los valles de tu altura.
6 Y con tu sangre regaré la tierra en que nadas, hasta los montes; y los ríos se llenarán de ti.
7 Y cuando yo te sacare, cubriré el cielo, y haré que sus estrellas se oscurezcan; cubriré el sol con una nube, y la luna no dará su luz.
8 Todas las luces brillantes del cielo haré que te ennegrezcan, y pondré tinieblas sobre tu tierra, dice el Señor Jehová.
9 También enturbiaré el corazón de muchos pueblos, cuando trajere tu destrucción entre las naciones, a las tierras que no has conocido.
10 Y haré que muchos pueblos se asominen de ti, y sus reyes temerán terriblemente por ti, cuando blandiere mi espada delante de ellos; y temblarán cada momento, cada uno por su vida, en el día de tu caída.
11 Porque así ha dicho el Señor Jehová: La espada del rey de Babilonia vendrá sobre ti.
12 Con espadas de valientes haré caer tu multitud, la de las naciones, todas ellas; y saquearán la pompa de Egipto, y toda su multitud será destruida.
13 Y destruiré todas sus bestias de junto á las grandes aguas; ni los pies del hombre los turbarán más, ni los cascos de las bestias los turbarán más.
14 Entonces haré sus aguas profundas, y haré correr sus ríos como aceite, dice el Señor Jehová.
15 Cuando yo asolare la tierra de Egipto, y la tierra se despoje de lo que estaba llena, cuando hiera a todos los que habitan en ella, entonces sabrán que yo soy Jehová.
16 Esta es la lamentación con que la lamentarán: Las hijas de las naciones la lamentarán; se lamentarán por ella, por Egipto y por toda su multitud, dice el Señor Jehová.
17 Y aconteció que en el año duodécimo, á los quince del mes, vino á mí palabra de Jehová, diciendo:
18 Hijo del Hombre, gime a la multitud de Egipto, y derriba a ella y a las hijas de las naciones famosas hasta las partes inferiores de la tierra, con los que descienden al hoyo
19 ¿A quién pasas en hermosura? Desciende, y acuéstate con los incircuncisos.
20 Caerán en medio de los muertos a espada; ella será entregada a espada; desenvainará a ella y a todas sus multitudes.
21 Los fuertes de entre los poderosos le hablarán de en medio de la gehena con los que le ayudan; descendieron, y yacen incircuncisos, muertos a espada.
22 Allí está Asiria y toda su compañía; sus sepulcros están alrededor de él; todos ellos muertos, caídos a espada
23 Sus sepulcros están puestos en los lados del hoyo, y su compañía está alrededor de su sepulcro; todos ellos muertos, caídos a espada, que causaron terror en la tierra de los vivientes.
24 Allí está Elam y toda su multitud alrededor de su sepulcro, todos muertos a espada, que han descendido incircuncisos a las partes inferiores de la tierra, y que han causado su terror en la tierra de los vivientes; pero han llevado su vergüenza con los que descienden al hoyo.
25 Y le pusieron cama en medio de los muertos con toda su multitud; sus sepulcros están alrededor de él; todos ellos incircuncisos, muertos a cuchillo; aunque su terror fue causado en la tierra de los vivientes, con los que descienden al hoyo han llevado su vergüenza; él es puesto en medio de los muertos.
26 Allí están Mesec, Tubal y toda su multitud; sus sepulcros están alrededor de él; todos ellos incircuncisos, muertos a espada, aunque causaron su terror en la tierra de los vivientes.
27 No se acostarán con los poderosos caídos de los incircuncisos, que han descendido al infierno con sus armas de guerra; y han puesto sus espadas debajo de sus cabezas, sino que sus iniquidades estarán sobre sus huesos, aunque ellos los hayan dejado caer.
CAPÍTULO 33
fueron el terror de los poderosos en el
tierra de los vivos.
28 Y serás quebrantado en medio de los incircuncisos, y te acostarás con los muertos a cuchillo.
29 Allí están Edom, sus reyes, y todos sus príncipes, los cuales con su poder son puestos por los muertos a cuchillo; y dormirán con los incircuncisos, y con los que descienden al hoyo.
30 Y están allí los príncipes del norte, todos ellos, y todos los Sidonios, que han descendido con los muertos; y con su terror se avergüenzan de su poderío; y se acuestan incircuncisos con los que han sido muertos a cuchillo, y llevan su vergüenza con los que han descendido al hoyo.
31 Y los verá Faraón, y será consolado sobre toda su multitud; Faraón y todo su ejército muertos á cuchillo, dice el Señor Jehová.
32 Porque he hecho temblar mi terror en la tierra de los vivientes, y será puesto en medio de los incircuncisos con los muertos a cuchillo, Faraón y toda su multitud, dice el Señor Jehová.
El deber del vigilante, en
advirtiendo al pueblo: Dios
mantiene su justicia -- El
desolación de la tierra.
1 Y vino á mí palabra de Jehová, diciendo:
2 Hijo del Hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando yo trajere la espada sobre tierra, si el pueblo de la tierra tomase un hombre de sus términos, y lo pusiese por atalaya;
3 Si viere venir la espada sobre la tierra, tocará la trompeta, y advertirá al pueblo.
4 Y cualquiera que oyere el sonido de la trompeta, y no se amonestara, si viniere espada, y le quitare, su sangre será sobre su cabeza.
5 Oyó el sonido de la trompeta, y no tomó advertencia; su sangre será sobre él; mas el que toma la amonestación librará su alma.
6 Mas si el atalaya viere venir la espada, y no tocare la trompeta, y el pueblo no fuere advertido; si viniere espada, y tomare de entre ellos alguno, será quitado por su iniquidad; mas su sangre demandaré de mano del atalaya.
7 Así que tú, oh Hijo del Hombre. Te he puesto atalaya en la casa de Israel; por tanto, tú oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mí.
8 Cuando yo diga al impío: ¡Oh impío!, ciertamente morirás; si no hablas para advertir al
malvado de su camino, ese malvado
el hombre morirá por su iniquidad, pero su
La sangre que yo requiero de tu mano.
9 Pero si amonestas al impío de su camino para que se aparte de él, si no se apartare de su camino, morirá por su iniquidad; pero tú has librado tu alma.
10 Por lo tanto, oh Hijo del Hombre, hablad a la casa de Israel; así hablad, diciendo: Si nuestras transgresiones y nuestros pecados están sobre nosotros, y nos desfallecemos en ellos, ¿cómo, pues, viviremos?
11 Diles: Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no quiero la muerte de los impíos, sino que los impíos se aparten de su camino y vivan; volveos vosotros, volveos de vuestros malos caminos; porque ¿por qué moriréis, casa de Israel?
12 Por lo tanto, tú Hijo del Hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librará en el día de su rebelión; en cuanto a la maldad del impío, no caerá por ella el día que se convierta de su maldad; ni el justo podrá vivir por su justicia el día que pecare.
13 Cuando yo dijere al justo que ciertamente vivirá; si él confía en su propia justicia, y comete iniquidad, toda su justicia no será recordada; sino que por su iniquidad que ha cometido, morirá por ella.
14 Y cuando digo al impío: Ciertamente morirás; si se apartare de su pecado, y hiciere lo que es lícito y recto,
15 Si el impío restituye la prenda, da de nuevo lo que ha robado, anda en los estatutos de la vida, sin cometer iniquidad; ciertamente vivirá, no morirá.
16 Ninguno de sus pecados que ha cometido será mencionado a él: él ha hecho lo que es lícito y recto; él ciertamente vivirá.
17 Pero los hijos de tu pueblo dicen: El camino de Jehová no es igual; mas en cuanto á ellos, su camino no es igual.
18 Cuando el justo se aparte de su justicia, y cometa iniquidad, morirá por ella.
19 Pero si el impío se aparta de su maldad y hace lo que es lícito y recto, vivirá por ello
20 Y decís: El camino de Jehová no es igual. Casa de Israel, yo os juzgaré a todos según sus caminos.
21 Y aconteció que en el año duodécimo de nuestra cautividad, en el monte décimo, á los cinco del mes, vino á mí el que había escapado de Jerusalem, diciendo: La ciudad ha sido herida.
22 Y la mano de Jehová estaba sobre mí por la tarde, antes que el que había escapado, viniera; y había abierto mi boca, hasta que llegó á
CAPÍTULO 34
yo por la mañana, y mi boca
se abrió, y yo no estaba más
Tonto.
23 Entonces vino a mí palabra de Jehovah, diciendo
24 Hijo del Hombre. Los que habitan en los desiertos de la tierra de Israel hablan diciendo: Abraham era uno, y él heredó la tierra; mas nosotros somos muchos; la tierra nos es dada por heredad.
25 ¿Por qué les dices: Así ha dicho el Señor Jehová: Comed con sangre, y alzad vuestros ojos á vuestros ídolos, y derramad sangre; y poseeréis la tierra?
26 їOs pongéis sobre vuestra espada; hacéis abominaciones, y contamináis cada mujer de su prójimo, y poseeréis la tierra?
27 Diles así: Así ha dicho el Señor Jehová: Vivo yo, que los que están en las ruinas caerán á cuchillo, y al que está en el campo á campo, daré á las bestias para que sean devoradas, y los que están en los fuertes y en las cuevas, morirán de pestilencia.
28 Porque yo pondré la tierra en soledad, y cesará la pompa de su fortaleza; y los montes de Israel serán asolados, y no pasará nadie.
29 Entonces sabrán que yo soy Jehová, cuando hubiere puesto la tierra en soledad, por todas sus abominaciones que han hecho.
30 Y tú, hijo del hombre, los hijos de tu pueblo aún hablan contra ti por las paredes y por las puertas de las casas, y hablan el uno al otro, cada uno a su hermano, diciendo: Ven, te ruego, y oye la palabra que sale del Señor.
31 Y vienen a ti como viene el pueblo, y se sientan delante de ti como mi pueblo, y oyen tus palabras, pero no las hacen; porque con su boca muestran mucho amor, pero su corazón va tras su codicia.
32 Y he aquí tú eres para ellos como un canto muy hermoso de voz agradable, y que puede tocar bien en instrumento; porque oyen tus palabras, pero no las hacen.
33 Y cuando esto suceda, entonces sabrán que hay un profeta entre ellos.
Una reprensión de los pastores, la de Dios
la providencia para su rebaño.
1 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2 Hijo del Hombre, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza, y diles: Así ha dicho el Señor Jehová a los pastores: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No apacentarán los pastores las ovejas?
3 Comed la grasa, y os vestís de lana, degollad a los que están apacentados; mas no apacentais el rebaño.
4 No habéis fortalecido a los enfermos, ni habéis sanado lo que estaba enfermo, ni habéis atado lo que estaba quebrantado, ni habéis vuelto lo que estaba ahuyentado, ni habéis buscado lo que estaba perdido; pero con fuerza y con crueldad los habéis gobernado.
5 Y fueron esparcidos, porque no hay pastor; y fueron hechos comida para todas las bestias del campo, cuando fueron esparcidas.
6 Mis ovejas vagaban por todos los montes y por todo monte alto; y mi rebaño estaba esparcido por toda la faz de la tierra, y ninguno los buscaba ni los buscaba.
7 Por tanto, pastores, oíd la palabra de Jehová;
8 Vivo yo, dice el Señor Jehová, que porque mi rebaño fué presa, y mi rebaño fue comida á toda bestia del campo, porque no había pastor, ni mis pastores buscaron á mi rebaño, sino que los pastores se apacentaban á sí mismos, y no apacentaban á mi rebaño;
9 Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová;
10 Así ha dicho el Señor Dios: He aquí yo estoy contra los pastores; y demandaré de sus manos mi rebaño, y haré que dejen de apacentar el rebaño; ni los pastores se apacenten más, porque libraré mi rebaño de su boca, para que no les sean comida.
11 Porque así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que yo, yo, escudriñaré mis ovejas, y las buscaré.
12 Como el pastor busca su rebaño el día que está entre sus ovejas que están dispersas, así buscaré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares donde has sido dispersado en el día nublado y oscuro.
13 Y los sacaré de entre los pueblos, y los recogeré de entre los pueblos, y los traeré a su tierra, y los apacentaré sobre los montes de Israel por los ríos, y en todos los lugares habitados de la tierra.
14 Yo los apacentaré en buenos pastos, y sobre los altos montes de Israel será su redil; allí estarán tendidos en buen redil, y en pastos gruesos apacentarán sobre los montes de Israel.
15 Apacentaré mis ovejas, y haré que se acuesten, dice el Señor Jehovah.
16 Buscaré lo que se perdió, y traeré de nuevo lo que se apartó, y ataré lo que se rompió, y fortaleceré lo que se enfermó; mas destruiré lo grosura y lo fuerte; los alimentaré con juicio.
17 Y en cuanto a vosotros, ovejas mías, así ha dicho el Señor Dios: He aquí, yo juzgo
CAPÍTULO 35
entre ganado vacuno y bovino, entre
los carneros y las cabras.
18 ¿Os parece poco comer el buen pasto, pero vosotros debéis pisar con vuestros pies el resto de vuestros pastos? ¿Y haber bebido de las aguas profundas, pero habéis de ensuciar el resto con vuestros pies?
19 Y en cuanto a mis ovejas, comen lo que habéis pisado con vuestros pies; y beben lo que habéis manchado con vuestros pies.
20 Por tanto, así les dice el Señor Jehová: He aquí yo, yo juzgaré entre el ganado grosurado y entre el ganado flaco.
21 Porque habéis empujado con el costado y con el hombro, y habéis empujado con vuestros cuernos a todos los enfermos, hasta que los habéis dispersado
22 Por tanto, salvaré mis ovejas, y no serán más presa; y juzgaré entre ganado y ganado.
23 Y yo pondré sobre ellos un pastor, y él los apacentará, mi siervo David; él los apacentará, y él será su pastor.
24 Yo, Jehovah, seré su Dios, y mi siervo David, príncipe entre ellos. Yo, Jehovah, lo he dicho
25 Y haré con ellos pacto de paz, y haré cesar de la tierra las malas bestias; y habitarán seguros en el desierto, y dormirán en el bosque.
26 Y haré de ellos y de los alrededores de mi collado una bendición; y haré descender la lluvia en su tiempo; habrá lluvias de bendición.
27 Y el árbol del campo dará su fruto, y la tierra dará su fruto, y estarán seguros en su tierra, y sabrán que yo soy Jehová, cuando quebrantare las cadenas de su yugo, y los librare de mano de los que de ellos sirvieron.
28 Y no serán más presa de las gentes, ni las bestias de la tierra las consumirán; sino que habitarán seguras, y no habrá quien las espante.
29 Y levantaré para ellos planta de renombre, y no serán consumidos más de hambre en la tierra, ni soportarán más la vergüenza de las naciones.
30 Así sabrán que yo, Jehovah, su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son mi pueblo, dice el Señor Jehovah
31 Y vosotros, ovejas mías, ovejas de mi pasto, sois hombres, y yo soy vuestro Dios, dice el Señor Jehová.
El juicio del monte Seir.
1 Y vino á mí palabra de Jehová, diciendo:
CAPÍTULO 36
2 Hijo del Hombre, pon tu rostro contra el monte Seir, y profetiza contra él,
3 Y dile: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, monte de Seir, yo estoy contra ti, y extenderé mi mano contra ti, y te haré más desolado.
4 Yo desierto tus ciudades, y serás asolado, y sabrás que yo soy Jehová.
5 Porque has tenido odio perpetuo, y derramado la sangre de los hijos de Israel con fuerza de espada en el tiempo de su calamidad, en el tiempo que su iniquidad se acabó;
6 Por tanto, vivo yo, dice el Señor Dios, que te prepararé a sangre, y la sangre te perseguirá; porque no has odiado la sangre, la sangre te perseguirá.
7 Así haré el monte Seir desolado, y talaré de él al que se pasa y al que se vuelve.
8 Y llenaré sus montes de sus muertos: en tus montes, y en tus valles, y en todos tus ríos caerán los muertos á cuchillo.
9 Te haré asolamientos perpetuos, y tus ciudades no volverán; y sabréis que yo soy Jehová.
10 Por cuanto dijiste: Estas dos naciones y estas dos tierras serán mías, y la poseeremos; y estando allí Jehová.
11 Por tanto, vivo yo, dice el Señor Jehová, que haré conforme á tu furor, y conforme á tu envidia que has usado de tu odio contra ellos, y me daré á conocer en ellos cuando te juzgare.
12 Y sabrás que yo soy Jehová, y que he oído todas tus blasfemias que has hablado contra los montes de Israel, diciendo: Asolados son, nos han sido dados á consumir.
13 Así os habéis jactado contra mí con vuestra boca, y contra mí multiplicasteis vuestras palabras; yo las oí.
14 Así ha dicho el Señor Jehová: Cuando toda la tierra se alegrare, yo te haré asolar.
15 Como te alegraste de la heredad de la casa de Israel, porque fue desolada, así haré contigo: tú serás asolado, oh monte de Seir, y todo Idumea, todo esto; y sabrán que yo soy Jehová.
La tierra de Israel es consolada - Israel será restaurado.
1 Y tú Hijo del Hombre profetizas a los montes de Israel, y dices: Montes de Israel, oid la palabra de Jehová.
2 Así ha dicho el Señor Dios: Porque el enemigo ha dicho contra vosotros:
Aha, incluso los lugares altos antiguos
son nuestros en posesión;
3 Por tanto profetiza y di: Así ha dicho el Señor Jehová: Porque os han hecho asolados, y os han tragado de todas partes, para que seáis posesión del resto de las gentes, y seáis tomados en los labios de los que hablan, y sois infamia del pueblo.
4 Por tanto, montes de Israel, oíd palabra del Señor Jehová: Así ha dicho el Señor Jehová a los montes, y a los collados, a los ríos, y a los valles, y a las ruinas, y a las ciudades que han quedado abandonadas, que fueron presa y burla del resto de las gentes que están alrededor;
5 Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Ciertamente en el fuego de mi celo he hablado contra el resto de las gentes, y contra toda Idumea, que han puesto mi tierra en posesión de ellos con el gozo de todo su corazón, con ánimos de afrenta, para echarla fuera por presa.
6 Profetiza, pues, acerca de la tierra de Israel, y di a los montes, y a los collados, y a los ríos, y a los valles: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que yo he hablado con mi celo y con mi furor, porque habéis llevado la vergüenza de las gentes.
7 Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Alcé mi mano, Ciertamente las gentes que están alrededor de vosotros, llevarán su vergüenza.
8 Mas vosotros, montes de Israel, echaréis vuestros sarmientos, y daréis vuestro fruto á mi pueblo de Israel, porque están cerca de venir.
9 Porque he aquí que yo soy para vosotros, y me volveré a vosotros, y seréis labrados y sembrados
10 Y multiplicaré sobre vosotros hombres toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y las ruinas serán edificadas.
11 Y multiplicaré sobre vosotros hombres y bestias, y multiplicarán y traerán fruto; y os afirmaré conforme á vuestros antiguos bienes, y os haré mejor que en vuestros comienzos; y sabréis que yo soy Jehová.
12 Y haré andar sobre ti hombres, pueblo mío Israel; y te poseerán, y tú serás su heredad, y nunca más los despojarás de los hombres.
13 Así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto os dicen: Tú devoras la tierra á los hombres, y has afligido á tus gentes.
14 Por tanto, no devorarás más a los hombres, ni dejarás de devorar a tus naciones, dice el Señor Dios.
15 Ni haré que los hombres oigan en ti la vergüenza de las naciones, ni tú llevarás el oprobio del pueblo
ya no lo harás
tus naciones caerán más, dice
Dios.
16 Y vino á mí palabra de Jehová, diciendo:
17 Hijo del Hombre. Cuando la casa de Israel habitaba en su tierra, la contaminaban por su camino y por sus obras; su camino era delante de mí como la inmundicia de una mujer despojada
18 Derramé mi ira sobre ellos por la sangre que derramaron sobre la tierra, y por sus ídolos con que la contaminaron.
19 Y los dispersé entre las gentes, y fueron esparcidos por las tierras; conforme a su camino y conforme a sus obras los juzgué.
20 Y cuando entraron a las naciones adonde iban, profanaron mi santo nombre, cuando les dijeron: Estos son los pueblos de Jehová, y han salido de esta tierra.
21 Mas tuve misericordia de mi santo nombre, que la casa de Israel había profanado entre las gentes adonde habían ido.
22 Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho el Señor Dios: No hago esto por vosotros, oh casa de Israel, sino por mi santo nombre, que habéis profanado entre las naciones adonde habéis ido.
23 Y santificaré mi gran nombre, profanado entre las gentes, que vosotros habéis profanado en medio de ellas; y sabrán las gentes que yo soy Jehová, dice el Señor Jehová, cuando yo sea santificado en vosotros delante de sus ojos.
24 Porque yo os tomaré de entre las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestra tierra.
25 Entonces yo rociaré sobre vosotros agua limpia, y vosotros seréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
26 Un corazón nuevo también te daré, y un espíritu nuevo pondré dentro de ti; y quitaré el corazón pedregoso de tu carne, y te daré un corazón de carne.
27 Y pondré mi espíritu en vosotros, y haré que andéis en mis estatutos, y guardaréis mis derechos, y los pongáis por obra.
28 Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré vuestro Dios.
29 Y yo os libraré de toda vuestra inmundicia; y llamaré al grano, y lo multiplicaré, y no os pondré hambre.
30 Y multiplicaré el fruto del árbol, y el crecimiento del campo, para que no más seáis oprobiosos del hambre entre las naciones.
CAPÍTULO 37
31 Entonces os acordaréis de vuestros propios caminos malos, y de vuestras obras que no eran buenas, y os detestaréis a vuestros propios ojos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.
32 No hago esto por vosotros, dice el Señor Jehová, sea notorio de vosotros: avergonzaos y confundid vuestros caminos, oh casa de Israel.
33 Así ha dicho el Señor Jehová: El día que os limpiare de todas vuestras iniquidades, también os haré habitar en las ciudades, y las ruinas serán edificadas.
34 Y la tierra desolada será labrada, y asolada á la vista de todos los que pasaron.
35 Y dirán: Esta tierra que estaba desolada ha venido a ser como el huerto de Edén; y las ciudades desoladas y desoladas y arruinadas se han vuelto fortificadas, y han sido habitadas.
36 Entonces las naciones que quedan alrededor de ustedes sabrán que yo el Señor edifico los lugares en ruinas, y planto lo que fue desolado; yo el Señor lo he hablado, y lo haré.
37 Así ha dicho Jehová el Señor: Aun por esto seré consultada por la casa de Israel, para que les haga esto; los multiplicaré con hombres como ovejas.
38 Como el rebaño santo, como el rebaño de Jerusalén en sus fiestas solemnes, así las ciudades desoladas serán llenas de rebaños de hombres, y sabrán que yo soy Jehovah
La resurrección de Israel -- La
dos palos... promesas a Israel.
1 La mano de Jehovah estaba sobre mí, y me sacó en el espíritu de Jehovah, y me puso en medio del valle lleno de huesos
2 Y me hizo pasar junto á ellos alrededor: y he aquí que había muchos en el valle á cielo abierto; y he aquí que estaban muy secos.
3 Y me dijo: Hijo del hombre, ¿vivirán estos huesos? Y respondió: Señor Dios, tú lo sabes.
4 Y me dijo otra vez: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oid palabra de Jehová.
5 Así ha dicho el Señor Jehová á estos huesos: He aquí que yo haré entrar en vosotros espíritu, y viviréis.
6 Y pondré sobre vosotros nervios, y traeré carne sobre vosotros, y os cubriré de piel, y pondré espíritu en vosotros, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.
7 Y profeticé como se me había mandado; y como profeticé, hubo un estruendo, y he aquí temblor, y los huesos se juntaron, hueso á su hueso.
8 Y cuando vi, he aquí, los nervios y la carne subían sobre ellos,
y la piel los cubría por encima,
pero no había aliento en ellos.
9 Entonces me dijo: Profetiza al viento, profetiza, Hijo del Hombre, y di al viento: Así ha dicho el Señor Jehová: Ven de los cuatro vientos, oh aliento, y sopla sobre estos muertos, para que vivan.
10 Y profeticé como él me mandó, y entró en ellos el aliento, y vivieron, y se levantaron sobre sus pies, un ejército en extremo grande.
11 Entonces me dijo: Hijo del Hombre. Estos huesos son toda la casa de Israel; he aquí que dicen: Nuestros huesos se secaron, y nuestra esperanza se perdió; fuimos cortados por nuestras partes.
12 Por tanto profetiza y diles: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, pueblo mío, yo os abriré vuestros sepulcros, y os haré subir de vuestros sepulcros, y os traeré á la tierra de Israel.
13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando os abriere vuestros sepulcros, pueblo mío, y os sacare de vuestros sepulcros,
14 Y pondrá mi espíritu en vosotros, y viviréis, y os pondré en vuestra tierra; entonces sabréis que yo Jehová lo he hablado, y lo he cumplido, dice Jehová.
15 Y vino á mí palabra de Jehová, diciendo:
16 Además, tú Hijo del Hombre. Toma un palo y escribe sobre él: "Por Judá y por los hijos de Israel sus compañeros. Toma otro palo y escribe sobre él: "Por José, el palo de Efraín y por toda la casa de Israel sus compañeros"
17 Y uníos los unos a los otros en un palo, y serán uno en tu mano.
18 Y cuando los hijos de tu pueblo te hablaren, diciendo: ¿No nos mostrarás lo que quieres decir con esto?
19 Diles: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que yo tomaré el palo de José, que está en mano de Ephraim, y las tribus de Israel sus semejantes, y los pondré con él, con el palo de Judá, y haréles un palo, y serán uno en mi mano.
20 Y los palos sobre los que escribes estarán en tu mano delante de sus ojos.
21 Y diles: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que yo tomaré a los hijos de Israel de entre las gentes á donde se fueron, y los juntaré de todas partes, y los traeré á su tierra.
22 Y les pondré en la tierra una sola nación sobre los montes de Israel, y un rey será rey para todos ellos; y no serán más dos naciones, ni serán divididos en dos reinos más;
23 No se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus abominaciones, ni con ninguno de sus trans
CAPÍTULO 38
las agresiones; pero yo los salvaré
de todas sus moradas,
en la cual pecaron, y
limpiarlos, así serán mis
y yo seré su Dios.
24 Y mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un pastor: andarán también en mis derechos, y guardarán mis estatutos, y los pondrán por obra.
25 Y habitarán en la tierra que he dado á Jacob mi siervo, en la cual han habitado vuestros padres; y habitarán en ella ellos, y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será su príncipe para siempre.
26 Y haré con ellos pacto de paz; pacto perpetuo será con ellos; y los pondré, y los multiplicaré, y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre.
27 Mi tabernáculo estará con ellos; y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
28 Y sabrán las gentes que yo Jehová santifico á Israel, cuando mi santuario estará en medio de ellos para siempre.
1 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2 Hijo del Hombre, pon tu rostro contra Gog, la tierra de Magog, príncipe principal de Mesec y de Tubal, y profetiza contra él,
3 Y di: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe principal de Mesec y de Tubal.
4 Y yo te haré volver, y pondré ganchos en tus quijadas, y te sacaré á ti, y á todo tu ejército, caballos y gente de á caballo, vestidos todos de toda clase de armas, y una gran compañía con escudos y escudos, todos ellos manejando espadas;
5 Persia, Etiopía y Libia con ellos; todos ellos con escudo y casco
6 Gomer y todas sus tropas; la casa de Togarma, de la parte del norte, y todas sus tropas; y muchos pueblos contigo.
7 Estén preparados, y prepárense para ustedes, tú y toda su compañía que se han reunido a ti, y sean guardas para ellos.
8 Pasados muchos días serás visitado; en los últimos años entrarás en la tierra que ha sido devuelta de la espada, y que ha sido recogida de muchos pueblos, contra los montes de Israel, que siempre han sido desolados; pero ha sido sacada de las naciones, y habitarán con seguridad todos ellos.
9 Subirás y vendrás como una tempestad, serás como una nube para cubrir la tierra, tú y todas tus bandas, y muchos pueblos contigo.
10 Así ha dicho el Señor Jehová: Y será que al mismo tiempo vendrán a tu mente las cosas, y pensarás mal.
11 Y dirás: Subiré á tierra de aldeas sin muro; Iré á los que están en reposo, que habitan seguros, todos ellos sin muros, y sin cerrojos ni puertas;
12 Para tomar despojo, y para tomar presa; para volver tu mano sobre los lugares desolados que ahora están habitados, y sobre el pueblo que está recogido de las naciones, que han adquirido ganado y bienes, que moran en medio de la tierra.