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Holy Scriptures - Inspired Version
Parte 63
4 Y Jehová os ha enviado á todos sus siervos los profetas, madrugando y enviándolos; mas vosotros no habéis oído, ni habéis inclinado vuestro oído á oír.
5 Dijeron: «Volved ahora todos a su mal camino y a la maldad de vuestras obras, y habitad en la tierra que el Señor os ha dado a vosotros y a vuestros padres por los siglos de los siglos.
6 No vayas tras dioses ajenos para servirles y adorarles, ni me provoques a ira con las obras de tus manos; y no te haré daño.
7 Mas no me habéis oído, dice Jehová, para provocarme á ira con las obras de vuestras manos para mal vuestro.
8 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos: Por cuanto no habéis oído mis palabras,
9 He aquí que yo enviaré y tomaré todas las familias del norte, dice Jehová, y Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y las traeré contra esta tierra, y contra sus moradores, y contra todas estas naciones alrededor, y las destruiré, y las haré estupor, y silbación y asolamiento perpetuo.
10 Y quitaré de ellos la voz de alegría, y la voz de alegría, y la voz del esposo, y la voz de la novia, y el sonido de las piedras de molino, y la luz de la vela.
11 Y toda esta tierra será asolamiento y espanto; y estas naciones servirán al rey de Babilonia setenta años.
12 Y acontecerá que cuando se cumplieren setenta años, yo castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación, dice Jehová, por su iniquidad, y por la tierra de los Caldeos, y la haré asolamiento perpetuo.
13 Y traeré sobre aquella tierra todas mis palabras que he hablado contra ella, todas las que están escritas en este libro, que Jeremías profetizó contra todas las naciones.
14 Porque también muchas naciones y grandes reyes se servirán de ellas; y yo les pagaré conforme a sus obras y conforme a las obras de sus manos.
15 Porque así me ha dicho Jehová Dios de Israel: Toma de mi mano la copa de este vino, y haz
todas las naciones, a quienes envío
- Tú, bébetelo.
16 Y beberán, y se conmoverán, y se enojarán, a causa de la espada que yo enviaré entre ellos.
17 Entonces tomé la copa de la mano del Señor, y di a beber a todas las naciones a quienes el Señor me había enviado.
18 A saber, Jerusalén, y las ciudades de Judá, y sus reyes, y sus príncipes, para que sean asolados, espantos, silbidos y maldiciones, como hoy.
19 Faraón rey de Egipto, y sus siervos, y sus príncipes, y todo su pueblo;
20 Y todo el pueblo mezclado, y todos los reyes de la tierra de Uz, y todos los reyes de la tierra de los Filisteos, y Ascalón, y Azza, y Ecrón, y los que quedaron de Asdod,
21 Edom, Moab, los hijos de Amón
22 Y todos los reyes de Tiro, y todos los reyes de Sidón, y los reyes de las islas que están al otro lado del mar,
23 Dedan, Tema, Buz, y todos los que están en los rincones más altos,
24 Y todos los reyes de Arabia, y todos los reyes de la gente mezclada que moran en el desierto,
25 Y todos los reyes de Zimri, y todos los reyes de Elam, y todos los reyes de Medos,
26 Y todos los reyes del norte, los unos con los otros, y todos los reinos del mundo que están sobre la faz de la tierra: y el rey de Sesach beberá después de ellos.
27 Por tanto, les dirás: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Bebed, y embriagaos, y vomitad, y caid, y no os levantéis más, a causa de la espada que yo enviaré entre vosotros.
28 Y será, si no quieren tomar el vaso de tu mano para beber, entonces les dirás: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Ciertamente beberéis.
29 Porque he aquí, yo empiezo á traer mal sobre la ciudad sobre la cual es invocado mi nombre, ¿y vosotros no seréis castigados? No seréis sin castigo; porque yo invocaré espada sobre todos los moradores de la tierra, dice Jehová de los ejércitos.
30 Por tanto profetiza contra ellos todas estas palabras, y diles: Jehová bramará desde lo alto, y desde su santa morada dará su voz; bramará poderosamente sobre su habitación; dará voces como los que pisan las uvas, contra todos los moradores de la tierra.
31 El estruendo llegará hasta los confines de la tierra; porque Jehová tiene pleito con las naciones; demandará á toda carne; dará á cuchillo á los impíos, dice Jehová.
CAPÍTULO 26
32 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que el mal saldrá de nación en nación, y un gran torbellino será levantado de los términos de la tierra.
33 Y serán muertos de Jehová en aquel día, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra; no serán endechados, ni recogidos, ni sepultados; serán estiércol sobre la tierra.
34 Aullad, pastores, y clamad; y revolcáos en las cenizas, principales del rebaño; porque los días de vuestra matanza y de vuestras dispersiones se han cumplido; y caeréis como un vaso agradable.
35 Y los pastores no tendrán manera de huir, ni el principal del rebaño para escapar.
36 Se oirá la voz del clamor de los pastores, y el aullamiento de los principales del rebaño, porque Jehová ha despojado sus pastos.
37 Y las moradas pacíficas fueron cortadas a causa de la ira feroz del Señor.
38 Ha dejado su refugio como león, porque su tierra está asolada por el furor del opresor, y por su furor.
Jeremías exhorta al arrepentimiento - Él es aprehendido y absuelto.
1 En el principio del reinado de Joacim hijo de Josías rey de Judá vino esta palabra de Jehovah, diciendo
2 Así ha dicho el Señor: Ponte en el atrio de la casa del Señor, y habla a todas las ciudades de Judá, que vienen a adorar en la casa del Señor, todas las palabras que yo te mando que les hables; no disminuyas ni una palabra.
3 Si así escuchan, y se apartan cada uno de su mal camino, y se arrepienten, yo desviaré el mal que me propongo hacer a ellos a causa de la maldad de sus obras.
4 Y les dirás: Así ha dicho Jehová: Si no me oyereis, andando en mi ley, la cual he puesto delante de vosotros,
5 Para que oigan las palabras de mis siervos, los profetas que yo os envié, ordenándoles que se levanten de mañana, y los envíen;
6 Entonces pondré esta casa como Silo, y pondré esta ciudad en maldición a todas las naciones de la tierra; porque no habéis oído a mis siervos los profetas.
7 Y los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías hablar estas palabras en la casa de Jehová.
8 Y aconteció que, como acabó Jeremías de hablar todo lo que Jehová le había mandado que hablara á todo el pueblo, le tomaron los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo, diciendo: Ciertamente morirás.
9 ¿Por qué profetizaste en el nombre de Jehovah, diciendo: "Esta casa será como Silo, y esta ciudad quedará asolada sin morador? Y todo el pueblo se reunió contra Jeremías en la casa de Jehovah
10 Y oyendo esto los príncipes de Judá, subieron de la casa del rey á la casa de Jehová, y se sentaron á la entrada de la puerta nueva de la casa del Señor.
11 Entonces los sacerdotes y los profetas hablaron a los príncipes y a todo el pueblo, diciendo: Este hombre es digno de morir; porque ha profetizado contra esta ciudad, como habéis oído con vuestros oídos.
12 Entonces habló Jeremías a todos los príncipes y a todo el pueblo, diciendo: --Jehovah me envió a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad todas las palabras que habéis oído
13 Por tanto, ahora enmienden sus caminos y sus obras, y oigan la voz del Señor su Dios, y arrepiéntanse, y el Señor rechazará el mal que ha pronunciado contra ustedes.
14 En cuanto a mí, he aquí que yo estoy en tu mano; haz conmigo lo que bien te parezca, y te venga bien.
15 Pero sabed con certeza que si me matareis, ciertamente traeréis sangre inocente sobre vosotros mismos, sobre esta ciudad y sobre sus moradores; porque de verdad Jehová me ha enviado a vosotros para que hable todas estas palabras en vuestros oídos.
16 Entonces los príncipes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: --Este hombre no es digno de morir, porque nos ha hablado en el nombre de Jehovah nuestro Dios
17 Entonces se levantaron algunos de los ancianos de la tierra, y hablaron a toda la congregación del pueblo, diciendo:
18 Miqueas Morastita profetizó en los días de Ezequías rey de Judá, y habló a todo el pueblo de Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Sión será arada como un campo, y Jerusalén será en montones, y el monte de la casa de Jehová como los altos de un bosque.
19 ¿Acaso Ezequías, rey de Judá y todo Judá, lo mataron? ¿No temió al Señor, y le suplicó al Señor, y se arrepintió? Y Jehová rechazó el mal que había dicho contra ellos. Así, al matar a Jeremías, podríamos procurar un gran mal contra nuestras almas.
20 Y hubo un varón entre los sacerdotes, que se levantó y dijo: Urías hijo de Semaías, de Quiriat-jearim, profetizó en el nombre de Jehová, el cual profetizó también contra esta ciudad y contra esta tierra, conforme á todas las palabras de Jeremías.
21 Y cuando el rey Joacim, con todos sus hombres poderosos, y todos los
CAPÍTULO 27
príncipes, oyeron sus palabras, el rey
procuró matarlo, pero
Cuando Urías lo oyó, tuvo miedo,
y huyeron, y entraron en Egipto;
22 Y envió el rey Joacim hombres á Egipto, á Elnathán hijo de Acbor, y algunos con él á Egipto.
23 Y sacaron á Urías de Egipto, y trajéronlo al rey Joacim, el cual lo mató á cuchillo, y echó su cuerpo en los sepulcros del pueblo.
24 Mas la mano de Ahicam hijo de Saphán estaba con Jeremías, para que no le entregaran en mano del pueblo para matarlo.
El tipo de ataduras y yugos -- Él
El resto de la
los buques serán transportados a Babilonia.
1 En el principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra a Jeremías de parte de Jehovah, diciendo
2 Así me ha dicho Jehová: Hazte cadenas y yugos, y ponlos sobre tu cuello,
3 Y los enviarás al rey de Edom, y al rey de Moab, y al rey de los Ammonitas, y al rey de Tiro, y al rey de Sidón, por mano de los mensajeros que vienen á Jerusalem, á Sedechîas rey de Judá;
4 Y les mandaréis que digan á sus señores: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Así diréis á vuestros señores:
5 He hecho la tierra, el hombre y la bestia que están sobre la tierra, por mi gran poder y por mi brazo inicial, y la he dado a quien me parecía que se encontraba.
6 Y ahora he entregado todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo; y también le he dado las bestias del campo para que le sirvan.
7 Y todas las naciones le servirán, y a él, y a su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que venga el mismo tiempo de su fin; y después de eso muchas naciones y grandes reyes se servirán de ellos.
8 Y será que á la nación y reino que no servirá á Nabucodonosor rey de Babilonia, y que no pondrá su cuello debajo del yugo del rey de Babilonia, á aquella nación castigaré yo á cuchillo, y con hambre, y con pestilencia, dice Jehová, hasta que los consumare por su mano.
9 Por tanto, no oigáis a vuestros profetas, ni a vuestros adivinos, ni a vuestros soñadores, ni a vuestros encantadores, ni a vuestros hechiceros, que os hablan diciendo: No serviréis al rey de Babilonia.
10 Porque te profetizan mentira, para alejarte de tu
tierra; y que yo te lleve
y perezcan.
11 Mas á las gentes que ponen su cuello debajo del yugo del rey de Babilonia, y le sirven, yo dejaré que permanezcan en su tierra, dice Jehová, y la labrarán, y morarán en ella.
12 Y hablé á Sedechîas rey de Judá conforme á todas estas palabras, diciendo: Poned vuestros cuellos debajo del yugo del rey de Babilonia, y servid á él y á su pueblo, y vivid.
13 ¿Por qué moriréis, tú y tu pueblo, a espada, por el hambre y por la peste, como Jehová ha dicho contra la nación que no servirá al rey de Babilonia?
14 Por tanto, no oigáis las palabras de los profetas que os hablan, diciendo: No serviréis al rey de Babilonia; porque os profetizan mentira.
15 Porque no los he enviado, dice Jehová, y profetizan mentira en mi nombre, para echaros fuera, y para que perezcáis vosotros, y los profetas que os profetizan.
16 También hablé a los sacerdotes y a todo este pueblo, diciendo: Así ha dicho el Señor: No oigáis las palabras de vuestros profetas que os profetizan, diciendo: He aquí que los vasos de la casa del Señor serán traídos de Babilonia en breve, porque os profetizan mentira.
17 No les oigas; sirve al rey de Babilonia, y vive. ¿Por qué será desolada esta ciudad
18 Mas si ellos son profetas, y si la palabra de Jehová es con ellos, intercedan ahora á Jehová de los ejércitos, que los vasos que han quedado en la casa de Jehová, y en la casa del rey de Judá, y en Jerusalem, no vayan á Babilonia.
19 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos acerca de las columnas, y del mar, y de las basas, y del resto de los vasos que quedan en esta ciudad.
20 Que Nabucodonosor rey de Babilonia no tomó, cuando llevó cautivo a Jeconías hijo de Joacim rey de Judá de Jerusalén a Babilonia, y a todos los principales de Judá y de Jerusalén
21 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, acerca de los vasos que quedan en la casa de Jehová, y en la casa del rey de Judá y de Jerusalem:
22 Serán llevados a Babilonia, y allí estarán hasta el día que yo los visité, dice Jehová; entonces los haré subir y los restauraré a este lugar.
CAPÍTULO 28
Hananías profetiza falsamente -Jeremías predetelló a Hananías
Muerte.
1 Y aconteció que en el mismo año, al principio del reinado de Sedequías rey de Judá, en el cuarto año, y en el mes quinto, me habló Hananías hijo de Azur profeta, que era de Gabaón, en la casa de Jehová, delante de los sacerdotes y de todo el pueblo, diciendo:
2 Así habló Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: He quebrantado el yugo del rey de Babilonia.
3 Dentro de dos años haré volver a este lugar todos los utensilios de la casa del Señor, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, tomó de este lugar y los llevó a Babilonia
4 Y haré volver a este lugar a Jeconías hijo de Joacim rey de Judá, con todos los cautivos de Judá que entraron en Babilonia, dice Jehová; porque quebrantaré el yugo del rey de Babilonia.
5 Entonces el profeta Jeremías dijo al profeta Hananías en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo que estaba en la casa de Jehovah:
6 Aun el profeta Jeremías dijo: Amén; el Señor haga así; el Señor cumpla tus palabras que has profetizado, para traer de Babilonia a este lugar los vasos de la casa del Señor, y todo lo que es llevado cautivo.
7 Mas ahora escuchas esta palabra que yo hablo en tus oídos, y en los oídos de todo el pueblo;
8 Los profetas que han estado antes de mí y antes de ti en el pasado profetizaron tanto contra muchas naciones, como contra grandes reinos, de guerra, y de mal y pestilencia.
9 El profeta que profetiza de paz, cuando la palabra del profeta se haga realidad, entonces se conocerá al profeta que Jehová le ha enviado verdaderamente.
10 Entonces el profeta Hananías quitó el yugo del cuello del profeta Jeremías, y lo rompió.
11 Y habló Hananías delante de todo el pueblo, diciendo: Así ha dicho Jehová: Así quebrantaré el yugo de Nabucodonosor rey de Babilonia, del cuello de todas las gentes en el espacio de dos años. Y el profeta Jeremías se fue.
12 Entonces vino palabra de Jehová al profeta Jeremías, después que el profeta Hananías había quebrantado el yugo del cuello del profeta Jeremías, diciendo:
13 Ve y di a Hananías, diciendo: Así ha dicho Jehová: Tú has quebrantado los yugos de la madera, mas tú les harás yugos de hierro.
14 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Yo he puesto yugo
CAPÍTULO 29
de hierro sobre el cuello de todos estos
naciones, para que sirvan
Nabucodonosor, rey de Babilonia;
y le servirán, y yo tengo
le dio las bestias del campo
También.
15 Entonces dijo el profeta Jeremías al profeta Hananías: Oye ahora, Hananías: Jehová no te ha enviado, sino que tú haces confiar en mentira á este pueblo.
16 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo te echaré de sobre la faz de la tierra; este año morirás, porque has enseñado rebelión contra Jehová.
17 Así murió Hananías el profeta el mismo año en el mes séptimo.
Jeremías envía una carta a la
cautivos en Babilonia.
1 Estas son las palabras de la carta que el profeta Jeremías envió de Jerusalén al resto de los ancianos que fueron llevados cautivos, y a los sacerdotes, y a los profetas, y a todo el pueblo que Nabucodonosor había llevado cautivo de Jerusalén a Babilonia
2 (Después de esto se fueron de Jerusalén Jeconías rey, y la reina, y los eunucos, los príncipes de Judá y de Jerusalén, y los carpinteros y los herreros;)
3 Por mano de Elasa hijo de Safán, y de Gemarías hijo de Hilcías, que Sedequías rey de Judá envió á Babilonia á Nabucodonosor rey de Babilonia, diciendo:
4 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, á todos los que son trasportados cautivos, los cuales han hecho trasportar de Jerusalem á Babilonia:
5 Edificad casas, y habitad en ellas; y plantad huertos, y comed de ellos el fruto;
6 Tomad mujeres, y engendrad hijos e hijas; y tomad mujeres para vosotros hijos, y dad vuestras hijas a maridos, para que paráis hijos e hijas; para que allí os multipliqueis, y no os desmayéis.
7 Y buscad la paz de la ciudad adonde os he hecho cautivos, y orad por ella á Jehová; porque en su paz tendréis paz.
8 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas y vuestros adivinos que están en medio de vosotros, ni oigáis vuestros sueños que hacéis soñar.
9 Porque os profetizan falsamente en mi nombre: Yo no los he enviado, dice Jehová.
10 Porque así ha dicho Jehová: Que después de setenta años os visitaré en Babilonia, y cumpliré mi buena palabra para con vosotros, haciendo que os volváis á este lugar.
11 Porque sé los pensamientos que pienso para con vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros fin esperado.
12 Entonces me llamaréis, y iréis y oraréis a mí, y yo os escucharé.
13 Y me buscaréis, y me hallaréis, cuando me buscaréis de todo vuestro corazón.
14 Y seré hallado de vosotros, dice Jehová; y haré volver vuestra cautividad, y os recogeré de todas las naciones, y de todos los lugares adonde os he echado, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar cautivos.
15 Porque habéis dicho: Jehová nos ha levantado profetas en Babilonia;
16 Sabed que así ha dicho Jehová del rey que está sentado sobre el trono de David, y de todo el pueblo que mora en esta ciudad, y de vuestros hermanos que no salieron con vosotros en cautiverio:
17 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo envío sobre ellos espada, hambre y pestilencia, y los haré como higos viles, que no se pueden comer, son tan malos.
18 Y los perseguiré a cuchillo, con hambre y con pestilencia, y los libraré para que sean removidos a todos los reinos de la tierra, para que sean maldición, y espanto, y silbido, y oprobio, entre todas las naciones adonde los he echado;
19 Porque no han oído mis palabras, dice Jehová, que yo les envié por mis siervos los profetas, ordenándoles que se levantaran de mañana, y que las enviaran; mas vosotros no queréis oír, dice Jehová.
20 Oíd, pues, palabra de Jehová, todos vosotros de la cautividad, que envié de Jerusalem á Babilonia;
21 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, de Acab hijo de Colaías, y de Sedequías hijo de Maasías, que os profetiza mentira en mi nombre: He aquí yo los entregaré en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y los matará delante de vuestros ojos.
22 Y de ellos será tomada maldición por toda la cautividad de Judá que está en Babilonia, diciendo: Jehová te haga como Sedequías y como Acab, al cual asó el rey de Babilonia en el fuego.
23 Porque han cometido villanías en Israel, y han cometido adulterio con las mujeres de sus vecinos, y han hablado palabras mentirosas en mi nombre, las cuales no les he mandado; yo también sé, y soy testigo, dice Jehová.
CAPÍTULO 30
24 Así hablarás también a Semaías nehelamita, diciendo:
25 Así habló Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Por cuanto enviaste cartas en tu nombre á todo el pueblo que está en Jerusalem, y á Sofonías hijo de Maasías sacerdote, y á todos los sacerdotes, diciendo:
26 Jehovah te ha puesto sacerdote en lugar de Joiada, para que seas gobernador en la casa de Jehovah, para todo hombre que esté loco, y se haga profeta, para que lo pongas en la cárcel y en el cepo
27 ¿Por qué, pues, no has reprendido a Jeremías de Anatot, que se ha hecho profeta para ti
28 Porque por tanto nos envió a decir en Babilonia: Esta cautividad es larga; edificad casas, y habitad en ellas; y plantad huertos, y comed de ellos el fruto.
29 Y el sacerdote Sofonías leyó esta carta a oídos del profeta Jeremías.
30 Entonces vino palabra de Jehová á Jeremías, diciendo:
31 Envía a todos los cautivos, diciendo: Así ha dicho Jehová acerca de Semaías Nehelamita: Porque Semaías os profetizó, y yo no lo envié, y os hizo confiar en mentira.
32 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo castigaré á Semaías Nehelamita, y á su simiente: no tendrá hombre que more en medio de este pueblo, ni verá el bien que yo haré á mi pueblo, dice Jehová, porque ha enseñado rebelión contra Jehová.
El regreso de los judíos -- Ira
caerá sobre los impíos.
1 Palabra que vino a Jeremías de parte de Jehovah, diciendo
2 Así habló Jehová Dios de Israel, diciendo: Escribe en un libro todas las palabras que te he hablado.
3 Porque he aquí vienen días, dice Jehová, en que haré volver la cautividad de mi pueblo Israel y Judá, dice Jehová; y haré que se vuelvan á la tierra que di á sus padres, y la poseerán.
4 Y estas son las palabras que Jehová habló acerca de Israel y de Judá.
5 Porque así ha dicho Jehová: Hemos oído voz de temblor, de temor, y no de paz.
6 Preguntad ahora, y mirad si un hombre da a luz? ¿Por qué veo a cada uno con sus manos sobre sus lomos, como mujer en parto, y todos los rostros se vuelven pálidos?
7 ¡Ay! porque aquel día es grande, y ninguno es semejante; es tiempo de angustia de Jacob; mas él será salvo de él.
8 Porque en aquel día, dice Jehová de los ejércitos, quebrantaré su yugo de tu cuello, y quebrantaré tus prisiones, y nunca más se servirán de él extraños.
9 Mas ellos servirán á Jehová su Dios, y á David su rey, al cual yo les levantaré.
10 Por tanto, no temas, oh mi siervo Jacob, dice Jehová, ni te atemorices, oh Israel; porque he aquí que yo te salvaré de lejos, y tu simiente de la tierra de su cautiverio; y Jacob volverá, y reposará, y reposará, y no habrá quien lo espante.
11 Porque yo estoy contigo, dice Jehová, para salvarte; aunque yo hago fin completo de todas las naciones adonde te he esparcido, no haré fin completo de ti; mas yo te corregiré en medida, y no te dejaré del todo impune.
12 Porque así ha dicho el Señor: Tu llaga no es incurable, aunque tus heridas sean dolorosas.
13 ¿No hay quien abogue por tu causa, para que seas atado? ¿No tienes remedios para sanar
14 ¿No te han olvidado todos tus amantes, no te buscan? Porque yo te herí con herida de enemigo, con castigo de cruel, por la multitud de tus iniquidades; porque tus pecados han aumentado.
15 ¿Por qué clamas por tu aflicción? ¿Es incurable tu dolor? Por la multitud de tus iniquidades, y por cuanto tus pecados han aumentado, te he hecho estas cosas.
16 Mas todos los que te devoran serán devorados; y todos tus enemigos, cada uno de ellos, irán en cautiverio; y los que te saquean, serán despojo, y daré por presa á todos los que te decomisen.
17 Porque yo te daré salud, y te sanaré de tus heridas, dice Jehová; porque te llamaron desterrado, diciendo: Esta es Sión, á la cual nadie busca.
18 Así ha dicho Jehová: He aquí que yo haré volver la cautividad de las tiendas de Jacob, y tendré misericordia de sus moradas; y la ciudad será edificada sobre su montón, y el palacio quedará conforme á su costumbre.
19 Y de ellos saldrá acción de gracias y la voz de los que se alegran; y yo los multiplicaré, y no serán pocos; también los glorificaré, y no serán pequeños.
20 Sus hijos serán como antes, y su congregación será afirmada delante de mí, y castigaré a todos los que los oprimen.
21 Y sus nobles serán de sí mismos, y su gobernador saldrá de en medio de
CAPÍTULO 31
y yo haré que él dibuje
cerca, y se acercará a
yo, porque ¿quién es éste que se comprometió con su
corazón para acercarse a mí? dice
Señor.
22 Y vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.
23 He aquí que el torbellino de Jehová sale con furor, torbellino continuo: caerá con dolor sobre la cabeza de los impíos.
24 El furor de la ira del Señor no volverá, hasta que lo haya hecho, y hasta que haya cumplido las intenciones de su corazón; en los últimos días lo consideraréis.
La restauración de Israel -- Rachel
Consolado... Nuevo pacto.
1 En aquel tiempo, dice Jehová, seré yo Dios de todas las familias de Israel, y ellos serán mi pueblo.
2 Así ha dicho Jehová: El pueblo que quedó de espada halló gracia en el desierto; Israel cuando fui para hacer que descansara.
3 El Señor se me apareció desde el principio, diciendo: "Sí, te he amado con amor eterno; por eso te he atraído con misericordia
4 Otra vez te edificaré, y serás edificada, virgen de Israel; otra vez serás adornada con tus albañiles, y saldrás en las danzas de los que se alegran.
5 Y plantarás vides sobre los montes de Samaria: los plantadores plantarán, y las comerán como cosa común.
6 Porque habrá día en que los centinelas del monte de Efraín clamarán: Levantaos, y subamos á Sión á Jehová nuestro Dios.
7 Porque así ha dicho Jehová: Cantad con alegría á Jacob, y gritad entre los príncipes de las gentes: publicad, alabad, y decid: Jehová, salvo tu pueblo, el resto de Israel.
8 He aquí que yo los traeré de la tierra del norte, y los reuniré de los términos de la tierra, y con ellos ciegos y cojos, la mujer encinta y la que parentela con el niño juntamente; allí volverá una gran compañía.
9 Ellos vendrán con llanto, y yo los guiaré con ruegos; haré que anden por los ríos de aguas por un camino recto en el cual no tropezarán; porque yo soy padre de Israel, y Efraín es mi primogénito.
10 Oíd palabra de Jehová, oh gentes, y hacedlo saber en las islas de lejos, y decid: El que esparció á Israel, le juntará y guardará, como el pastor hace con su rebaño.
11 Porque Jehová redimió á Jacob, y le rescató de mano de aquel que era más fuerte que él.
12 Por tanto vendrán, y cantarán en la altura de Sión, y
fluir juntos a la bondad de la
Señor, por el trigo, y por el vino, y
para el aceite, y para los jóvenes de la
ovejas y de las manadas; y su alma
será como un jardín regado; y
ya no se afligirán por
Todos.
13 Entonces la virgen se alegrará en la danza, jóvenes y viejos juntos; porque yo haré que su duelo se convierta en gozo, y los consolaré, y los haré regocijarse de su tristeza.
14 Y saciaré el alma de los sacerdotes con grosura, y mi pueblo se saciará de mi bondad, dice Jehová.
15 Así ha dicho Jehová: Voz se oyó en Rama, llanto y llanto amargo; Raquel llorando por sus hijos, no quiso ser consolada por sus hijos, porque no lo eran.
16 Así ha dicho Jehová: Deja de llorar tu voz, y de llorar tus ojos; porque tu obra será recompensada, dice Jehová, y volverán de la tierra del enemigo.
17 Y hay esperanza en tu fin, dice Jehová, que tus hijos volverán á su término.
18 He oído a Efraín que se lamentaba así; Tú me castigaste, y yo fui castigado, como un buey no acostumbrado al yugo; vuélveme, y yo me volveré; porque tú eres Jehová mi Dios.
19 Ciertamente después que me volví, me arrepentí; y después que fui instruido, me golpeé sobre mi muslo; y me avergonzé, y me confundí, porque llevaba la afrenta de mi juventud.
20 ¿Es Efraín mi hijo amado? ¿Es un niño agradable? Porque desde que hablé contra él, me acordé de él con firmeza; por eso mis entrañas se turban por él; ciertamente tendré misericordia de él, dice Jehová.
21 Ponte marcas, hazte montones altos; pon tu corazón hacia el camino, por el camino que has recorrido; vuélvete, virgen de Israel, vuélvete a estas tus ciudades.
22 ¿Hasta cuándo, hija apóstata, andarás? Porque Jehová ha creado una cosa nueva en la tierra, Y la mujer rodeará al hombre.
23 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Aun usarán esta palabra en la tierra de Judá y en sus ciudades, cuando yo haga volver su cautiverio: Jehová te bendiga, oh habitación de justicia, y monte de santidad.
24 Y habitará allí en Judá, y en todas sus ciudades juntamente, labradores y los que salen con ovejas.
25 Porque he saciado el alma cansada, y he llenado toda alma triste.
26 Sobre esto desperté, y miré; Y mi sueño me fue dulce.
27 He aquí vienen días, dice Jehová, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de bestia.
28 Y será que como yo los he guardado, para arrancar, y derribar, y derribar, y destruir, y afligir; así los velaré, para edificar y plantar, dice Jehová.
29 En aquellos días no dirán más: Los padres han comido uva ácida, y los dientes de los hijos están atados.
30 Pero cada uno morirá por su propia iniquidad; todo hombre que coma la uva agria, sus dientes serán atados.
31 He aquí vienen días, dice Jehová, en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
32 No conforme al pacto que hice con sus padres, el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, el cual rompieron mi pacto, aunque yo les era marido, dice Jehová.
33 Mas éste será el pacto que haré con la casa de Israel: Después de aquellos días, dice Jehová, pondré mi ley en sus entrañas, y la escribiré en sus corazones; y serán su Dios, y ellos serán mi pueblo.
34 Y no enseñarán más á su prójimo, y á su hermano, diciendo: Conoce á Jehová; porque todos me conocerán á mí, desde el menor de ellos hasta el mayor de ellos, dice Jehová; porque perdonaré su iniquidad, y no me acordaré más de su pecado.
35 Así ha dicho Jehová, que da el sol por luz de día, y las leyes de la luna y de las estrellas por luz de noche, que parte el mar cuando su gemido es; Jehová de los ejércitos es su nombre.
36 Si aquellas ordenanzas se apartan de delante de mí, dice Jehová, entonces también la simiente de Israel dejará de ser nación delante de mí para siempre.
37 Así ha dicho Jehová: Si los cielos arriba se miden, y los cimientos de la tierra se escudriñan abajo, también yo echaré toda la simiente de Israel por todo lo que han hecho, dice Jehová.
38 He aquí vienen días, dice Jehová, en que la ciudad será edificada á Jehová desde la torre de Hananeel hasta la puerta del ángulo.
39 Y el cordel de medir se irá delante de él sobre el monte Gareb, y rodeará alrededor de Goath.
CAPÍTULO 32
40 Y todo el valle de los cuerpos muertos, y de las cenizas, y todos los campos hasta el arroyo de Cedrón, hasta el rincón de la puerta de los caballos hacia el oriente, será santo al Señor; no será arrancado, ni derribado para siempre.
Jeremías encarcelado - Dios
promete un retorno amable.
1 Palabra que vino a Jeremías de parte de Jehovah en el año décimo de Sedequías rey de Judá, que era el año dieciocho de Nabucodonosor
2 Porque el ejército del rey de Babilonia sitió a Jerusalén; y el profeta Jeremías fue encerrado en el patio de la cárcel, que estaba en la casa del rey de Judá.
3 Porque Sedequías rey de Judá le había encerrado, diciendo: ¿Por qué profetizas, y dices: Así ha dicho Jehová: He aquí que yo entrego esta ciudad en mano del rey de Babilonia, y la tomará;
4 Y Sedechîas rey de Judá no escapará de mano de los Caldeos, sino que será entregado en mano del rey de Babilonia, y hablará con él boca á boca, y sus ojos verán sus ojos.
5 Y llevará á Sedechîas á Babilonia, y allí estará hasta que yo le visite, dice Jehová: aunque peleéis con los Caldeos, no prosperaréis.
6 Y Jeremías dijo: Palabra de Jehová vino a mí, diciendo:
7 He aquí, Hanameel hijo de Sallum tu tío vendrá a ti diciendo: Cómprate mi campo que está en Anatot; porque tú tienes derecho a comprarlo.
8 Entonces vino a mí el hijo de Hanameel, el tío mío, al patio de la cárcel, conforme a la palabra de Jehová, y me dijo: Te ruego que compres mi campo, que está en Anatot, que está en la tierra de Benjamín; porque el derecho de herencia es tuyo, y la redención es tuya; cómpratelo para ti. Entonces supe que esta era la palabra del Señor.
9 Y compré el campo de Hanameel hijo de mi tío, que estaba en Anatot, y le pesé el dinero, diecisiete siclos de plata.
10 Y yo suscribí la evidencia, y la sellé, y tomé testigos, y le pesé el dinero en las balanzas.
11 Así que tomé la evidencia de la compra, tanto lo que fue sellado de acuerdo con la ley y la costumbre, y lo que estaba abierto:
12 Y dí la evidencia de la compra a Baruc hijo de Nerías, hijo de Maasías, en presencia del hijo de Hanameel, tío mío, y en presencia de la
testigos que suscribieron el libro
de la compra, ante todos los judíos
que se sentó en el tribunal de la prisión.
13 Y yo encargué a Baruch delante de ellos, diciendo:
14 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Toma estas pruebas, esta prueba de la compra, ambas selladas, y esta prueba que está abierta; y ponlas en un vaso de barro, para que duren muchos días.
15 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: En esta tierra serán poseídas de nuevo casas, campos y viñas.
16 Y habiendo entregado la prueba de la compra a Baruc hijo de Nerías, oré á Jehová, diciendo:
17 ¡Oh Señor Jehová! He aquí tú has hecho el cielo y la tierra con tu gran poder, y has extendido tu brazo, y no hay nada más duro para ti.
18 Tú muestras misericordia a millares, y retribuye la iniquidad de los padres en el seno de sus hijos después de ellos; el Grande, el Dios Poderoso, el Señor de los ejércitos, es su nombre;
19 Grande en consejo, y poderoso en obra; porque tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar á cada uno conforme á sus caminos, y conforme al fruto de sus obras;
20 Que pusiste señales y maravillas en la tierra de Egipto hasta hoy, y en Israel, y entre otros hombres, y te pusiste nombre como hoy;
21 Y sacaste tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con señales, y con prodigios, y con mano fuerte, y con brazo extendido, y con gran terror;
22 Y les diste esta tierra que juraste a sus padres que les daría, tierra que fluye leche y miel;
23 Y entraron, y poseyéronla; mas no obedecieron tu voz, ni anduvieron en tu ley; nada de todo lo que les mandaste hacer, por tanto, has hecho venir sobre ellos todo este mal.
24 He aquí que los montes han venido a la ciudad para tomarla; y la ciudad ha sido entregada en mano de los caldeos que pelean contra ella, a causa de la espada, del hambre y de la pestilencia. Y lo que has dicho ha acontecido, y he aquí tú lo ves.
25 Y me dijiste: Señor Jehová, cómprate el campo por dinero, y toma testigos; porque la ciudad es entregada en mano de los Caldeos.
26 Entonces vino palabra de Jehová á Jeremías, diciendo:
27 He aquí, yo soy el Señor, Dios de toda carne; ¿hay algo demasiado duro para mí?
28 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo entrego esta ciudad en mano de los Caldeos, y en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y la tomará.
29 Y vendrán los Caldeos que pelean contra esta ciudad, y prenderán fuego sobre esta ciudad, y la quemarán con las casas, sobre cuyos techos ofrecieron incienso á Baal, y derramarán libaciones á dioses ajenos, para provocarme á ira.
30 Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no han hecho más que lo malo delante de mí desde su juventud; porque los hijos de Israel me han provocado a ira con la obra de sus manos, dice Jehová.
31 Porque esta ciudad me ha sido como provocación de mi ira y de mi furor desde el día que la edificaron hasta hoy, para que la quitara de delante de mi rostro
32 A causa de todo el mal de los hijos de Israel y de los hijos de Judá, que me han provocado a ira, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes y sus profetas, los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén
33 Y me han vuelto la espalda, y no el rostro; aunque yo les enseñé, madrugando y enseñándoles, no han escuchado para recibir instrucción.
34 Y pusieron sus abominaciones en la casa, sobre la cual es invocado mi nombre, para contaminarla.
35 Y edificaron los altos de Baal, que están en el valle del hijo de Hinnom, para hacer pasar sus hijos y sus hijas por el fuego a Moloc; el cual no les mandé, ni se me ocurrió que hiciesen esta abominación, para hacer pecar á Judá.
36 Y ahora, por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel acerca de esta ciudad, de la cual decís: Será entregada en mano del rey de Babilonia á cuchillo, y por hambre, y por pestilencia.
37 He aquí que yo los recogeré de todas las tierras adonde los eché en mi furor, en mi furor y en mi gran furor; y los haré volver a este lugar, y haré que moren seguros.
38 Y ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios.
39 Y les daré un corazón y un camino, para que me teman para siempre, por el bien de ellos y de sus hijos después de ellos;
40 Y haré con ellos pacto perpetuo, que no me apartaré de ellos para hacerles bien; sino que pondré mi temor en sus corazones, para que no se aparten de mí.
41 Y me alegraré de ellos para hacerles bien, y los plantaré en esta tierra con todo mi corazón y con toda mi alma.
CAPÍTULO 33
42 Porque así ha dicho Jehová: Como he traído todo este gran mal sobre este pueblo, así traeré sobre ellos todo el bien que les he prometido.
43 Y en esta tierra se comprarán campos, de los cuales decís: Está desolado sin hombre ni animal; es entregado en mano de los caldeos.
44 Compran por dinero campos, y firman pruebas, y las sellan, y toman testigos en la tierra de Benjamín, y en los alrededores de Jerusalén, y en las ciudades de Judá, y en las ciudades de los montes, y en las ciudades del valle, y en las ciudades del mediodía; porque haré volver su cautiverio, dice Jehová.
Restauración de Israel y Judá - Brazalete de justicia.
1 Y fué palabra de Jehová á Jeremías por segunda vez, estando aún preso en el patio de la cárcel, diciendo:
2 Así ha dicho Jehová, el que la hizo, para confirmarla; Jehová es su nombre:
3 Llámeme, y te responderé, y te mostraré cosas grandes y poderosas, que tú no conoces.
4 Porque así ha dicho Jehová Dios de Israel, acerca de las casas de esta ciudad, y de las casas de los reyes de Judá, que son derribadas á los montes y á cuchillo:
5 Vienen a pelear contra los caldeos, pero es para llenarlos de cadáveres de hombres, a quienes he matado en mi ira y en mi furor, y por toda la maldad de la cual he escondido mi rostro de su ciudad.
6 He aquí, yo le traeré salud y cura, y los sanaré, y les revelaré la abundancia de paz y de verdad.
7 Y haré volver la cautividad de Judá y la cautividad de Israel, y los edificaré como al principio.
8 Y yo los limpiaré de toda su iniquidad, por la cual pecaron contra mí; y perdonaré todas sus iniquidades, por la cual pecaron, y por la cual prevaricaron contra mí.
9 Y será para mí nombre de gozo, alabanza y honor delante de todas las naciones de la tierra, que oirán todo el bien que les hago; y temerán y temblarán por toda la bondad y por toda la prosperidad que yo le proveo.
10 Así ha dicho Jehová: Otra vez será oída en este lugar, que vosotros decís que será asolado sin hombre y sin bestia, en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que están asoladas, sin hombre, sin morador y sin bestia,
11 Voz de gozo, voz de alegría, voz de esposo, voz de novia, voz de los que dirán: Alabad a Jehová de los ejércitos; porque Jehová es bueno; porque para siempre es su misericordia á los que traerán sacrificio de alabanza á la casa de Jehová. Porque haré volver la cautividad de la tierra, como al principio, dice Jehová.
12 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Otra vez en este lugar, que está desolado sin hombre y sin bestia, y en todas sus ciudades, habrá morada de pastores que harán recostar sus ovejas.
13 En las ciudades de los montes, en las ciudades del valle, en las ciudades del mediodía, en la tierra de Benjamín, en los alrededores de Jerusalén y en las ciudades de Judá, pasarán las ovejas bajo la mano del que las declare, dice Jehová.
14 He aquí vienen días, dice Jehová, en que yo haré el bien que he prometido á la casa de Israel y á la casa de Judá.
15 En aquellos días y en aquel tiempo haré crecer el Renuevo de justicia para David, y él hará juicio y justicia en la tierra.
16 En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura; y este es el nombre con que será llamada: Jehová nuestra justicia.
17 Porque así ha dicho Jehová: David nunca querrá que un hombre se siente en el trono de la casa de Israel;
18 Y los sacerdotes Levitas no querrán de un varón delante de mí que ofrezca holocaustos, que encienda ofrendas y que haga sacrificios continuamente.
19 Y fué palabra de Jehová á Jeremías, diciendo:
20 Así ha dicho Jehová: Si quebrantareis mi pacto del día, y mi pacto de la noche, y no fuere día ni noche en su tiempo,
21 Entonces también mi pacto sea quebrantado con David mi siervo, para que no tenga hijo que reine en su trono, y con los levitas los sacerdotes, mis ministros.
22 Como no se puede contar el ejército del cielo, ni medir la arena del mar; así multiplicaré la descendencia de David mi siervo, y de los levitas que me sirven.
23 Y fué palabra de Jehová á Jeremías, diciendo:
24 ¿No ves lo que ha dicho este pueblo, diciendo: Las dos familias que Jehová ha escogido, las ha desechado? Así han menospreciado a mi pueblo, para que ya no sean gente delante de ellos.