ES · LDS/SUD
Holy Scriptures - Inspired Version
Parte 1
VERSIÓN INSPIRADA
LAS
SANTAS ESCRITURAS
QUE CONTIENEN EL ANTIGUO Y EL NUEVO TESTAMENTO
UNA REVISIÓN INSPIRADA DE LA
VERSIÓN AUTORIZADA
POR JOSEPH SMITH, JUNIOR
GÉNESIS
CAPÍTULO 1
Historia de la creación.
1 Y aconteció que habló Jehová á Moisés, diciendo: He aquí, yo os revelo acerca de este cielo y de esta tierra; escribe las palabras que hablo.
2 Yo soy el Principio y el Fin; el Dios Todopoderoso. Por mi único engendrado creé estas cosas.
3 Sí, en el principio creé el cielo y la tierra sobre la cual estás.
4 Y la tierra estaba sin forma, y vacía; y hice que las tinieblas subieran sobre la faz del abismo.
5 Y mi Espíritu se movió sobre la faz de las aguas, porque yo soy Dios.
6 Y yo, Dios, dije: Sea la luz, y haya luz.
7 Y yo, Dios, vi la luz, y esa luz era buena. Y yo, Dios, separé la luz de las tinieblas.
8 Y yo, Dios, llamé al día de la luz, y a las tinieblas llamé a la noche. Y esto hice por palabra de mi poder, y fue hecho como yo lo dije. Y la tarde y la mañana fueron el primer día.
9 Y otra vez, yo, Dios, dije: Sea el firmamento en medio de las aguas; y así fue, como yo dije. Y dije: Divida las aguas de las aguas, y fué hecho.
10 Y yo, Dios, hice el firmamento, y dividí las aguas; y las grandes aguas debajo del firmamento, de las aguas que estaban sobre el firmamento; y así fue, como yo hablé.
11 Y yo, Dios, llamé al firmamento cielo; y era la tarde y la mañana el segundo día.
12 Y yo, Dios, dije: Reúnanse las aguas debajo del cielo en un lugar, y así fue. Y yo, Dios, dije: Sea la tierra seca, y así fue.
13 Y yo, Dios, llamé tierra á la tierra seca; y la reunión de las aguas, llamada mar.
14 Y yo, Dios, vi que todas las cosas que había hecho eran buenas.
15 Y yo, Dios, dije: Que la tierra traiga hierba; hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género; y árbol que dé fruto, cuya simiente esté en sí misma, sobre la tierra; y así fue, como yo dije.
16 Y la tierra produjo hierba; toda hierba que daba simiente según su género; y el árbol que daba fruto, cuya simiente debía ser en sí misma, según su género.
17 Y yo, Dios, vi que todo lo que había hecho era bueno. Y era la tarde y la mañana el tercer día.
18 Y yo, Dios, dije: Sean lumbreras en el firmamento del cielo, para que se separe el día de la noche; y sean por señales y por tiempos, y por días y por
años, y dejar que sean para las luces en
el firmamento del cielo, para
alumbrar sobre la tierra; y era
Así que.
19 Y yo, Dios, hice dos grandes luces; la luz mayor para gobernar el día, y la luz menor para gobernar la noche; y la luz mayor era el sol, y la luz menor era la luna.
20 Y las estrellas fueron hechas conforme á mi palabra; y yo, Dios, las puse en el firmamento del cielo, para alumbrar sobre la tierra; y el sol para regir sobre el día, y la luna para regir sobre la noche, y para apartar la luz de las tinieblas.
21 Y yo, Dios, vi que todo lo que había hecho era bueno. Y era la tarde y la mañana el cuarto día.
22 Y yo, Dios, dije: Produzcan las aguas abundantemente, el ser viviente y el ave que vuela sobre la tierra, en el firmamento abierto del cielo.
23 Y yo, Dios, creé grandes ballenas, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas sacan en abundancia, según su especie; y toda ave alada, según su especie.
24 Y yo, Dios, vi que todas las cosas que había creado eran buenas; y yo, Dios, las bendije, diciendo: Fructificad, y multiplicaos, y llenad las aguas en el mar, y multiplíquense las aves en la tierra.
tarde y la mañana eran la
quinto día.
25 Y yo, Dios, dije: La tierra haga salir los seres vivientes según su especie; ganados y reptiles, y bestias de la tierra según su especie; y fue así.
26 Y yo, Dios, hice las bestias de la tierra según su especie, y las bestias según su especie, y todo lo que se arrastra sobre la tierra, según su especie. Y yo, Dios, vi que todas estas cosas eran buenas.
27 Y yo, Dios, dije a mi Unigénito, que estaba conmigo desde el principio: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y fue así.
28 Y yo, Dios, dije: Que se enseñoreen de los peces del mar, y de las aves del cielo, y de las bestias, y de toda la tierra, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra.
29 Y yo, Dios, creé al hombre a mi imagen, a la imagen de mi Unigénito, yo lo creé; varón y hembra los creé.
30 Y yo, Dios, los bendije y les dije: Fructificad, y multiplicaos, y reposad la tierra, y sojuzgadla; y señoread sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo, y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.
31 Y yo, Dios, dije al hombre: He aquí, yo os he dado toda hierba, que da simiente, que está sobre
la faz de toda la tierra, y cada
árbol en el que será el fruto
de árbol, que da semilla; a ti
será para la carne.
32 Y a toda bestia de la tierra, y a toda ave del cielo, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que yo doy vida, se dará toda hierba limpia para comer; y así fue, como yo dije.
33 Y yo, Dios, vi todo lo que había hecho, y he aquí que todo lo que había hecho era muy bueno. Y era la tarde y la mañana el sexto día.
CAPÍTULO 2
La historia de la creación
- El día de descanso.
1 Así fueron acabados el cielo y la tierra, y todo el ejército de ellos.
2 Y al séptimo día, yo, Dios, terminé mi obra, y todas las cosas que había hecho; y en el séptimo día descansé de toda mi obra; y todas las cosas que había hecho fueron acabadas. Y yo, Dios, vi que eran buenas.
3 Y yo, Dios, bendije el séptimo día, y lo santifiqué, porque en él había descansado de toda mi obra, que yo, Dios, había creado y hecho.
4 Y ahora, he aquí, os digo, que estas son las generaciones del cielo y de la tierra, cuando
fueron creados en el día que yo el
Señor Dios hizo el cielo y el
tierra, y toda planta del campo
antes que estuviera en la tierra, y cada
hierba del campo antes de que creciera;
5 Porque yo, el Señor Dios, creé todas las cosas de las cuales he hablado espiritualmente, antes que estuvieran naturalmente sobre la faz de la tierra; porque yo, el Señor Dios, no había hecho llover sobre la faz de la tierra.
6 Y yo, el Señor Dios, había creado a todos los hijos de los hombres, y no a ningún hombre que labrase la tierra, porque yo los creé en el cielo, y aún no había carne sobre la tierra, ni en el agua, ni en el aire;
7 Pero yo, el Señor Dios, hablé, y subía una niebla de la tierra, y regaba toda la faz de la tierra.
8 Y yo, Jehová Dios, formé al hombre del polvo de la tierra, y soplé en su nariz aliento de vida; y el hombre se hizo alma viviente; la primera carne sobre la tierra, el primer hombre también;
9 Sin embargo, todas las cosas fueron creadas antes, pero espiritualmente fueron creadas y hechas, según mi palabra.
10 Y yo, el Señor Dios, planté un jardín hacia el oriente en Edén; y allí puse al hombre que había formado.
11 Y de la tierra hice yo, el Señor Dios, crecer naturalmente todo árbol que es agradable a la vista del hombre, y el hombre podía ver
y se convirtió en un alma viviente
porque era espiritual en el día que
la creó, porque permanece en el
esfera en la que yo, Dios, la creé;
Sí, todas las cosas que yo
preparados para uso humano, y
El hombre vio que era bueno para la comida.
12 Y yo, el Señor Dios, planté el árbol de la vida también en medio del huerto, y también el árbol de la ciencia del bien y del mal.
13 Y yo, el Señor Dios, hice que un río saliera del Edén, para regar el huerto; y de allí se partió, y se convirtió en cuatro cabezas.
14 Y yo, el Señor Dios, llamé el nombre del primer Pisón, y rodeó toda la tierra de Havila, donde yo, el Señor, creé mucho oro; y el oro de esa tierra era bueno, y había bdelio, y la piedra de ónice.
15 Y el nombre del segundo río se llamaba Gihón, el que rodea toda la tierra de Etiopía.
16 Y el nombre del tercer río era Hiddekel, el que va hacia el oriente de Asiria.
17 Y el cuarto río era Éufrates.
18 Y yo, el Señor Dios, tomé al hombre y lo puse en el jardín de Edén, para que lo vistiera y lo guardara.
19 Y yo, el Señor Dios, mandé al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer libremente;
20 Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comerás de él;
21 Pero tú puedes escoger para ti, porque te es dado; pero recuerda que yo lo prohíbo
22 Porque el día que comas de ella, morirás.
23 Y yo, el Señor Dios, dije a mi Unigénito, que no era bueno que el hombre estuviera solo;
24 Por lo tanto, haré una ayuda para él.
25 Y de la tierra, yo Jehová el Señor, formé toda bestia del campo, y toda ave del cielo; y mandé que viniesen á Adán, para ver cómo los llamaría.
26 Y también eran almas vivientes; porque yo, Dios, soplé en ellos el aliento de vida, y mandé que todo lo que Adán llamó a toda criatura viviente, ése sea su nombre.
27 Y Adán dio nombres a todo animal, y a las aves del cielo, y a toda bestia del campo; mas en cuanto a Adán, no se halló ayuda que le conviniera.
28 Y yo, el Señor Dios, hice caer un sueño profundo sobre Adán, y él durmió, y tomé una de sus costillas, y cerré la carne en su lugar; y la costilla, que yo, el Señor Dios, había tomado del hombre, hice una mujer, y la traje al hombre.
29 Y dijo Adán: Ahora sé que esto es hueso de mis huesos, y carne de mi carne. Y será llamada mujer, porque fue tomada del hombre.
30 Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
31 Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.
CAPÍTULO 3
La rebelión de Satanás - la agencia del hombre,
tentación y caída.
1 Y yo, el Señor Dios, hablé a Moisés, diciendo: El Satanás que has mandado en el nombre de mi Unigénito, es el mismo que era desde el principio;
2 Y vino delante de mí, diciendo: He aquí yo, envíame, y seré tu Hijo, y redimiré á toda la humanidad, para que no se pierda una sola alma, y ciertamente la haré; por lo cual, dame tu honra.
3 Pero he aquí mi Hijo amado, que fue mi amado y escogido desde el principio, me dijo: Padre, hágase tu voluntad, y la gloria sea tuya para siempre.
4 Por lo cual, por cuanto Satanás se rebeló contra mí, y procuró destruir el poder del hombre, que yo, el Señor Dios, le había dado, y también que le diera mi propio poder; por el poder de mi Unigénito hice que
que sea echado abajo; y
se convirtió en Satanás.
5 Y aun el diablo, padre de todas las mentiras, para engañar, y para cegar a los hombres, y para llevarlos cautivos a su voluntad, todos los que no oyeren mi voz.
6 Y ahora, la serpiente era más sutil que cualquier bestia del campo, que yo, el Señor Dios, había hecho.
7 Y Satanás lo puso en el corazón de la serpiente, porque había atraído a muchos después de él; y también buscó engañar a Eva, porque no conocía la mente de Dios; por lo tanto, trató de destruir el mundo.
8 Y dijo á la mujer: Sí, Dios ha dicho: No comeréis de todo árbol del huerto. Y habló por boca de la serpiente.
9 Y la mujer dijo a la serpiente: --Podemos comer del fruto de los árboles del huerto. Pero del fruto del árbol que ves en medio del huerto, Dios ha dicho: --No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis
10 Y la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; porque Dios sabe que el día que comáis de ella, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como dioses, sabiendo el bien y el mal.
11 Y viendo la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable á los ojos, y que era un árbol que había de ser deseado para hacerla sabio, tomó del fruto de él,
y comiste, y también le diste
marido con ella, y él comió.
12 Y los ojos de ambos fueron abiertos, y supieron que habían estado desnudos; y cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.
13 Y oyeron la voz del Señor Dios, mientras caminaban por el jardín, en el frescor del día.
14 Y Adán y su mujer fueron a esconderse de la presencia del Señor Dios, entre los árboles del jardín.
15 Y yo, el Señor Dios, llamé a Adán, y le dije: ¿Adónde vas? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque vi que estaba desnudo, y me escondí.
16 Y yo, el Señor Dios, dije a Adán: ¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del cual te mandé que no comieses, si así de verdad mueres?
17 Y el hombre dijo: La mujer que me diste, y mandó que se quedara conmigo, me dio del fruto del árbol, y comí.
18 Y yo, el Señor Dios, dije a la mujer: ¿Qué es esto que has hecho?
19 Y la mujer dijo: La serpiente me engañó, y comí.
20 Y yo, el Señor Dios, dije a la serpiente: Porque has hecho esto, serás maldecido sobre todo.
y sobre toda bestia de la
campo; sobre tu vientre irás,
y el polvo comerás todos los días
de tu vida;
21 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu simiente y la simiente de ella; y él herirá tu cabeza, y tú le herirás el calcañar.
22 A la mujer, yo, el Señor Dios, dije: Multiplicaré en gran manera tu dolor y tu concepción; en dolor darás a luz hijos, y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.
23 Y á Adán dije: Yo, Jehová Jehová, por cuanto has oído la voz de tu mujer, y has comido del fruto del árbol, del cual te mandé, diciendo: No comerás de él, maldita será la tierra por causa de ti; en dolor comerás de ella todos los días de tu vida;
24 También te sacará espinas y cardos, y comerás la hierba del campo;
25 Con el sudor de tu rostro comerás pan, hasta que vuelvas a la tierra, porque ciertamente morirás; porque de ella fuiste tomado, porque polvo fuiste, y al polvo volverás.
26 Y Adán llamó el nombre de su mujer Eva, porque era la madre de todos los vivientes; porque así he llamado yo, el Señor Dios, a las primeras de todas las mujeres, que son muchas.
27 A Adán y también a su mujer, yo, el Señor Dios, hice túnicas de pieles, y las vistí.
28 Y yo, el Señor Dios, dije a mi único engendrado: He aquí, el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, para conocer el bien y el mal; y ahora, no sea que extienda su mano, y también participe del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre;
29 Por tanto, yo, el Señor Dios, lo enviaré fuera del huerto de Edén, para labrar la tierra de donde fue tomado;
30 Porque como yo, el Señor Dios, vivo, así mis palabras no pueden volver vacías, porque, como salen de mi boca, deben ser cumplidas.
31 Así que eché al hombre, y puse al oriente del jardín de Edén, querubines, y una espada encendida, que se volvía por todas partes, para guardar el camino del árbol de la vida.
32 (Y estas son las palabras que hablé a mi siervo Moisés. Y son verdaderas, como yo quiero.
33 Y os las he hablado. Mirad, no las mostráis a nadie, hasta que yo os lo ordene, excepto a los que creen.) Amén.
CAPÍTULO 4
Hijos e hijas nacidos de Adán - Ofrenda de sacrificios - Redención declarada - Satanás
El hombre se aleja de Dios.
1 Y aconteció que después que yo, el Señor Dios, los había echado, Adán comenzó a labrar la tierra
y tener dominio sobre todo el
bestias del campo, y comer su
pan por el sudor de su frente, como yo,
el Señor le había mandado, y
Eva también, su esposa, trabajó con
Él.
2 Y conoció Adán á su mujer, y ella le parió hijos é hijas, y comenzaron á multiplicarse, y á reponer la tierra.
3 Y desde entonces los hijos e hijas de Adam comenzaron a dividirse en la tierra, y a labrar la tierra, y a criar ovejas; y también engendraron hijos e hijas.
4 Y Adán invocó el nombre del Señor, y Eva también, su mujer; y oyeron la voz del Señor, desde el camino hacia el huerto de Edén, hablándoles, y no le vieron; porque estaban fuera de su presencia.
5 Y les dio mandamientos para que adoraran al Señor su Dios, y ofrecieran a los primogénitos de sus ovejas como ofrenda al Señor.
6 Y Adán obedeció a los mandamientos del Señor. Y después de muchos días, un ángel del Señor se apareció a Adán, diciendo: ¿Por qué ofreces sacrificios al Señor? Y Adán le dijo: No sé, sino que el Señor me lo ordenó.
7 Y entonces el ángel habló, diciendo: Esta cosa es una semejanza del sacrificio del Unigénito del Padre, que está lleno de gracia y de verdad;
8 Por tanto, harás todo lo que hagas, en el nombre del Hijo. Y te arrepentirás, e invocarás a Dios, en el nombre del Hijo para siempre.
9 Y en aquel día, el Espíritu Santo cayó sobre Adán, que lleva el registro del Padre y del Hijo, diciendo: Yo soy el Único engendró del Padre desde el principio, desde ahora y para siempre; para que, como has caído, seas redimido, y toda la humanidad, aun todos los que quieran.
10 Y en aquel día Adán bendijo a Dios, y se llenó, y comenzó a profetizar acerca de todas las familias de la tierra, diciendo: Bendito sea el nombre de Dios, porque por mi rebelión mis ojos están abiertos, y en esta vida tendré gozo, y otra vez, en la carne veré a Dios.
11 Y Eva, su mujer, oyó todas estas cosas y se alegró, diciendo: Si no fuera por nuestra transgresión, nunca habríamos tenido simiente, y nunca habríamos conocido el bien y el mal, y el gozo de nuestra redención, y la vida eterna que Dios da a todos los obedientes.
12 Y Adán y Eva bendijeron el nombre de Dios; y hicieron todos
CAPÍTULO 5
cosas conocidas a sus hijos y
sus hijas.
13 Y vino Satanás entre ellos, diciendo: Yo también soy hijo de Dios, y él les mandó, diciendo: No lo creáis. Y no lo creyeron; y amaron a Satanás más que a Dios. Y los hombres comenzaron desde aquel tiempo a ser carnales, sensuales y diabólicas.
Satanás aleja al hombre de Dios - La salvación predicó - Nacimiento de Caín
y Abel -- Combinaciones secretas -Abel murió, Caín maldijo -- Secretos
revelado por las esposas de Lamec --
¡La tierra maldita!
1 Y el Señor Dios invocó a los hombres, por el Espíritu Santo, en todas partes, y les ordenó que se arrepintieran;
2 Y todos los que creyeron en el Hijo, y se arrepintieron de sus pecados, deben ser salvos. Y todos los que no creyeron, y no se arrepintieron, deben ser condenados. Y las palabras salieron de la boca de Dios, en un firme decreto, por lo cual deben ser cumplidas.
3 Y Adán no dejó de invocar a Dios, y Eva también a su mujer.
4 Y conoció Adán á Eva su mujer, y concibió y parió á Caín, y dijo: He recibido varón del Señor, por lo cual no puede desechar sus palabras. Y he aquí también Caín no oyó decir: ¿Quién es el Señor, para que yo le conozca?
5 Y concibió otra vez, y parió a su hermano Abel. Y Abel oyó la voz de Jehová. Y Abel era pastor de ovejas, mas Caín era labrador de la tierra.
6 Y Caín amó a Satanás más que a Dios. Y Satanás le mandó, diciendo: Haz ofrenda al Señor. Y aconteció que en el tiempo, Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda al Señor.
7 Y Abel, también trajo de los primogénitos de su rebaño, y de su grosura; y el Señor tenía respeto de Abel y de su ofrenda, pero a Caín y a su ofrenda, no tenía respeto.
8 Y Satanás lo sabía, y le agradó; y Caín se enojó mucho, y cayó su rostro.
9 Y el Señor dijo a Caín: ¿Por qué te enojas? ¿Por qué ha caído tu rostro? Si bien haces, serás aceptado, y si no lo haces bien, el pecado está a la puerta; y Satanás desea tenerte, y si no oyeres mis mandamientos, te entregaré, y será para ti conforme a su deseo; y te enseñorearás de él, porque desde ahora en adelante serás el padre de sus mentiras.
10 Se te llamará Perdición, porque también fuiste antes del mundo, y se dirá en el futuro, que estas abominaciones fueron tenidas
de Caín, porque él rechazó el
mayor consejo, que se había tenido
de Dios, y esto es una maldición
que te pondré, excepto
Te arrepientes.
11 Y Caín se enojó, y no escuchó más la voz del Señor, ni a Abel su hermano, que andaba en santidad delante del Señor.
12 Y también Adán y su mujer se enlutaron delante del Señor, por causa de Caín y de sus hermanos.
13 Y aconteció que Caín tomó por esposa a una de las hijas de su hermano, y amaron a Satanás más que a Dios.
14 Y dijo Satanás á Caín: Júramelo por tu garganta, y si lo dieres, morirás; y jura á tus hermanos por sus cabezas, y por el Dios vivo, que no lo digan; porque si lo dieren, ciertamente morirán; y esto para que tu padre no lo sepa; y hoy entregaré á tu hermano Abel en tus manos.
15 Y Satanás juró a Caín que haría conforme a sus mandamientos; y todas estas cosas se hicieron en secreto.
16 Y dijo Caín: Verdaderamente soy Mahan, el amo de este gran secreto, para que mate y obtenga ganancia. Por lo cual Caín fue llamado Maestro Mahan, y se gloría en su maldad.
17 Y Caín entró en el campo, y habló Caín con su hermano Abel; y aconteció que
mientras estaban en el campo, Caín
se levantó contra Abel su hermano,
y lo mató.
18 Y se gloría Caín en lo que había hecho, diciendo: Yo soy libre; ciertamente las ovejas de mi hermano caen en mis manos.
19 Y dijo Jehová á Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé, ¿soy yo el guarda de mi hermano?
20 Y el Señor dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.
21 Y ahora, serás maldito de la tierra, que ha abierto su boca para recibir la sangre de tu hermano de tu mano.
22 Cuando labras la tierra, no te dará más fuerza; fugitivo y vagabundo serás en la tierra.
23 Y dijo Caín al Señor: Satanás me tentó por causa del rebaño de mi hermano; y yo también me enojé, porque aceptaste su ofrenda, y no la mía.
24 Mi castigo es mayor de lo que puedo soportar. He aquí que hoy me has echado de la faz de Jehová, y de tu rostro seré escondido; y seré fugitivo y vagabundo en la tierra; y será que el que me hallare, me matará por mis iniquidades, porque estas cosas no están escondidas de Jehová.
25 Y yo, el Señor, le dije: Cualquiera que te mate, será tomado en él siete veces la venganza; y yo, el Señor, puse una marca sobre Caín, para que nadie que lo hallara lo matara.
26 Y fue excluido Caín de la presencia del Señor, y con su mujer y muchos de sus hermanos, habitaron en la tierra de Nod, al oriente de Edén.
27 Y conoció Caín á su mujer, y concibió y parió á Enoc, y engendró muchos hijos é hijas. Y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad, como el nombre de su hijo Enoc.
28 Y a Enoc le nacieron Irad, y otros hijos e hijas, y Irad engendró a Mehujael, y otros hijos e hijas.
29 Y Mehujael engendró á Methusael, y otros hijos é hijas; y Methusael engendró á Lamech.
30 Y tomó Lamech dos mujeres, la una de las cuales era Ada, y la otra, Zila.
31 Y Ada dio a luz a Jabal, padre de los que habitaban en tiendas, y eran guardas de ganado. El nombre de su hermano era Jubal, el cual era padre de todos los que tocaban el arpa y el órgano.
32 Y Zillah también dio a luz a Tubal Caín, instructor de todo artífice de bronce y hierro; y la hermana de Tubal Caín fue llamada Naama.
33 Y dijo Lamech á sus mujeres: Ada y Zilla: Oíd mi voz; mujeres de Lamech, escuchad mi palabra; porque he matado á un hombre para herirme, y á un mozo para mal mío.
34 Si Caín será vengado siete veces, Lamec será setenta y siete veces.
35 Porque Lamec, habiendo entrado en un pacto con Satanás, según la costumbre de Caín, en el cual se convirtió en Maestro Mahan, maestro de aquel gran secreto que fue administrado a Caín por Satanás;
36 E Irad, hijo de Enoc, habiendo conocido su secreto, comenzó á revelarlo á los hijos de Adán; por lo cual, enojándose Lamech, matólo, no como á Caín su hermano Abel, por ganancia; mas él lo mató por juramento;
37 Porque desde los días de Caín había una combinación secreta, y sus obras estaban en la oscuridad, y conocían a cada uno a su hermano.
38 Por lo cual maldijo Jehová a Lamec y a su casa, y a todos los que habían concertado pacto con Satanás, porque no guardaban los mandamientos de Dios. Y esto desagradaba a Dios, y no les servía.
39 Y sus obras fueron abominaciones, y comenzaron á extenderse á todos los hijos de los hombres; y fue entre los hijos de los hombres.
40 Y entre las hijas de los hombres, estas cosas no fueron dichas;
CAPÍTULO 6
porque Lamec había hablado
el secreto a sus esposas, y
se rebelaron contra él, y declararon
estas cosas en el exterior, y no
compasión.
41 Por lo cual Lamech fue menospreciado, y echado fuera, y no vino entre los hijos de los hombres, para que no muriese.
42 Y así las obras de las tinieblas comenzaron a prevalecer entre todos los hijos de los hombres.
43 Y maldijo Dios la tierra con una maldición grave, y se enojó con los impíos, con todos los hijos de los hombres que él había hecho, porque no quisieron escuchar su voz, ni creer en su Hijo Unigénito, el que él declaró que había de venir en el meridiano del tiempo; el cual estaba preparado desde antes de la fundación del mundo.
44 Y así el evangelio comenzó a ser predicado desde el principio, siendo declarado por ángeles santos, enviado desde la presencia de Dios; y por su propia voz, y por el don del Espíritu Santo.
45 Y así todas las cosas fueron confirmadas a Adán por una santa ordenanza; y el evangelio predicaba; y un decreto enviado que debía estar en el mundo hasta el fin de ella; y así fue. Amén.
Adán advierte a los hombres que se arrepientan -- Seth
nace -- El sacerdocio se muestra
- Libro de generaciones guardado - Satanás
tiene dominio, la promesa de Dios de
Enoc - la visión de Enoc - Su
predicando.
1 Y oyendo Adán la voz de Dios, llamó á sus hijos á arrepentirse.
2 Y conoció Adam otra vez á su mujer, y parió un hijo, y llamó su nombre Seth.
3 Y Adán glorificó el nombre de Dios, porque dijo: Dios me ha puesto otra simiente en lugar de Abel, a quien mató Caín.
4 Y se reveló Dios a Set, y no se rebeló, sino que ofreció un sacrificio agradable como a su hermano Abel. Y también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós.
5 Y entonces comenzaron estos hombres a invocar el nombre del Señor; y el Señor los bendijo; y un libro de memoria se guardaba en el que se registraba en el lenguaje de Adán, porque se daba a todos los que se llamaba a Dios, para que escribieran por el Espíritu de inspiración;
6 Y por ellos sus hijos fueron enseñados a leer y escribir, teniendo un lenguaje que era puro e incontaminado.
7 Y este mismo sacerdocio que estaba en el principio, también estará en el fin del mundo.
8 Ahora bien, esta profecía habló Adán, como él fue movido por el Espíritu Santo.
9 Y se guardaba una genealogía de los hijos de Dios. Y este era el libro de las generaciones de Adán, diciendo: En el día que Dios creó al hombre (a semejanza de Dios lo hizo) a imagen de su propio cuerpo, varón y hembra los creó, y los bendijo, y llamó su nombre Adán, el día que fueron creados, y se convirtieron en almas vivientes, en la tierra, sobre el estrado de los pies de Dios.
10 Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme á su imagen, y llamó su nombre Seth.
11 Y fueron los días de Adán, después que engendró á Seth, ochocientos años: y engendró muchos hijos é hijas. Y todos los días que vivió Adán, fueron novecientos y treinta años, y murió.
12 Y vivió Seth ciento cinco años, y engendró á Enós, y profetizó en todos sus días, y enseñó á su hijo Enós en los caminos de Dios. Y profetizó también Enós. Y vivió Seth después que engendró á Enós, ochocientos y siete años, y engendró muchos hijos é hijas.
13 Y los hijos de los hombres fueron numerosos sobre toda la faz de la tierra. Y en aquellos días Satanás tenía gran dominio entre los hombres, y se enfureció en sus corazones; y de allí en adelante vinieron guerras y derramamiento de sangre.
14 Y la mano de un hombre estaba contra su hermano en la administración de la muerte, a causa de las obras secretas, buscando poder. Y todos los días de Set fueron novecientos doce años; y murió.
15 Y vivió Enós noventa años, y engendró á Cainán. Y salió Enós, y el resto del pueblo de Dios, de la tierra que se llamaba Sulón, y habitó en tierra prometida, á la cual llamó su hijo, al cual había llamado Cainán.
16 Y vivió Enós, después que engendró á Cainán, ochocientos y quince años, y engendró muchos hijos é hijas: y fueron todos los días de Enós novecientos y cinco años, y murió.
17 Y vivió Cainán setenta años, y engendró á Mahalaleel.
18 Y vivió Cainán, después que engendró á Mahalaleel, ochocientos cuarenta años, y engendró hijos é hijas. Y fueron todos los días de Cainán novecientos diez años, y murió.
19 Y vivió Mahalaleel sesenta y cinco años, y engendró á Jared.
20 Y vivió Mahalaleel, después que engendró á Jared, ochocientos y treinta años, y engendró hijos é hijas. Y fueron todos los días de Mahalaleel ochocientos noventa y cinco años, y murió.
21 Y vivió Jared ciento sesenta y dos años, y engendró á Enoc.
22 Y vivió Jared, después que engendró á Enoc, ochocientos años, y engendró hijos é hijas: y Jared enseñó á Enoc en todos los caminos de Dios.
23 Y esta es la genealogía de los hijos de Adán, que era el hijo de Dios, con quien Dios mismo conversó.
24 Y ellos eran predicadores de justicia, y hablaban y profetizaban, y llamaban a todos los hombres en todas partes a arrepentirse. Y la fe era enseñada a los hijos de los hombres.
25 Y aconteció que todos los días de Jared fueron novecientos sesenta y dos años; y murió.
26 Y vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró á Matusalén. Y aconteció que Enoc se fue por la tierra entre el pueblo, y como engendró el Espíritu de Dios, descendió del cielo, y se quedó sobre él.
27 Y oyó una voz del cielo, que decía: Enoc, hijo mío, profetiza a este pueblo, y diles: Arrepiéntete, porque así ha dicho Jehová: Me enojé contra este pueblo, y mi furor se encendió contra él; porque sus corazones se endurecieron, y sus oídos se embotaron de oír, y sus ojos no pueden ver lejos.
28 Y por estas muchas generaciones, desde el día que los creé, se han extraviado, y me han negado, y han buscado
sus propios consejos en tinieblas, y
en sus propias abominaciones han
idearon el asesinato, y no lo han hecho
guardaron los mandamientos que yo
dio a su padre Adán.
29 Por lo tanto, se han renunciado a sí mismos, y por sus juramentos han causado sobre sí mismos la muerte.
30 Y un infierno les he preparado, si no se arrepienten.
31 Y este es el decreto que he enviado en el principio del mundo, desde mi boca, desde su fundación; y por boca de mis siervos, tus padres, lo he decretado; como será enviado en el mundo, hasta el fin de él.
32 Y oyendo Enoc estas palabras, se inclinó á tierra delante de Jehová, y habló delante de Jehová, diciendo: ¿Por qué he hallado gracia delante de tus ojos, y soy muchacho, y todo el pueblo me aborrece, porque soy tardo en hablar? ¿Por qué soy tu siervo?
33 Y Jehová dijo á Enoc: Sal, y haz como te he mandado, y nadie te traspasará.
34 Abre tu boca, y se llenará, y yo te daré palabra; porque toda carne está en mis manos, y haré como me parece bien.
35 Di a este pueblo: «Escoged hoy para servir al Señor Dios, que os ha hecho».
36 He aquí mi Espíritu está sobre vosotros; por lo cual justificaré todas tus palabras, y los montes huirán delante de vosotros, y los ríos se apartarán de su curso; y tú permanecerás en mí, y yo en vosotros; andad, pues, conmigo.
37 Y habló Jehová á Enoc, y díjole: Unge tus ojos con barro cocido, y lávalos, y verás; y él lo hizo así.
38 Y vio los espíritus que Dios había creado, y vio también cosas que no eran visibles a los ojos naturales; y de allí en adelante vino la palabra en el extranjero en la tierra: Un vidente ha levantado el Señor a su pueblo.
39 Y aconteció que salió Enoc por la tierra, entre el pueblo, parado sobre los montes y los altos, y clamó á gran voz, testificando contra sus obras.
40 Y todos los hombres se escandalizaron por causa de él; y salieron a oírle sobre los lugares altos, diciendo a los que tenían tiendas: Estad aquí y guardad las tiendas mientras vamos allá a ver al vidente, porque él profetiza; y hay algo extraño en la tierra, un hombre salvaje ha venido entre nosotros.
41 Y aconteció que cuando le oyeron, nadie le impuso las manos
por miedo que les vino todo lo que
lo oyó, porque caminó con Dios.
42 Y vino a él un hombre que se llamaba Mahías, y le dijo: Dinos claramente quién eres, y de dónde vienes.
43 Y él les dijo: Yo salí de la tierra de Cainán, la tierra de mis padres, tierra de justicia hasta hoy; y mi padre me enseñó en todos los caminos de Dios.
44 Y aconteció que, cuando me fui de la tierra de Cainán, junto al mar al oriente, vi una visión; y he aquí, los cielos que vi, y habló conmigo el Señor, y me dio mandamiento; por lo cual, para guardar el mandamiento, hablo estas palabras.
45 Y continuó Enoc su discurso, diciendo: El Señor que me habló, éste es el Dios del cielo, y él es mi Dios y vuestro Dios, y vosotros sois mis hermanos; ¿por qué, pues, os aconsejais vosotros mismos, y negáis al Dios del cielo?
46 Hizo los cielos, la tierra es estrado de sus pies, y su fundamento es suyo. He aquí que él lo puso, y los ejércitos de hombres los ha traído sobre su faz
47 Y la muerte ha venido sobre nuestros padres; sin embargo, los conocemos, y no podemos negar, y aun el primero de todos sabemos, Adán; para un libro de memoria hemos escrito entre nosotros, según el modelo dado por
el dedo de Dios, y se da en
nuestro propio idioma.
48 Y mientras Enoc hablaba las palabras de Dios, el pueblo temblaba y no podía estar en su presencia.
49 Y él les dijo: Porque Adán cayó, nosotros somos; y por su caída vino la muerte, y somos hechos participantes de miseria y ayes.
50 He aquí, Satanás ha venido entre los hijos de los hombres, y los tienta para adorarle; y los hombres se han vuelto carnales, sensuales, y diabólicos, y están excluidos de la presencia de Dios.
51 Mas Dios ha dado a conocer a nuestros padres que todos los hombres deben arrepentirse
52 Y llamó a nuestro padre Adán, por su propia voz, diciendo: Yo soy Dios; hice el mundo, y los hombres antes que ellos estuvieran en la carne.
53 Y él también le dijo: Si quieres, vuélvete a mí, y escucha mi voz, y cree, y arrepiéntete de todas tus transgresiones, y sé bautizado, aun en agua, en el nombre de mi Hijo Unigénito, el cual está lleno de gracia y de verdad, que es Jesucristo, el único nombre que será dado debajo del cielo, por el cual la salvación vendrá a los hijos de los hombres; y recibiréis el don del Espíritu Santo, pidiendo todas las cosas en su nombre, y todo lo que pidieren os será dado.
54 Y nuestro padre Adam habló al Señor, y dijo: ¿Por qué es que
los hombres deben arrepentirse, y ser bautizados
¿En agua?
55 Y el Señor dijo a Adán: He aquí, yo te he perdonado tu rebelión en el huerto de Edén.
56 Por eso vino la palabra en el pueblo, que el Hijo de Dios ha expiado por la culpa original, en la cual los pecados de los padres no pueden ser respondidos sobre las cabezas de los hijos, porque son enteros desde la fundación del mundo.
57 Y el Señor habló a Adán, diciendo: En la medida que tus hijos son concebidos en pecado, así también, cuando comienzan a crecer el pecado concibe en sus corazones, y ellos prueban lo amargo, para que sepan apreciar el bien.
58 Y se les da conocer el bien del mal; por lo cual son agentes para sí mismos.
59 Y os he dado otra ley y mandamiento; por lo cual enseñad a vuestros hijos que todos los hombres, en todas partes, deben arrepentirse, o que de ninguna manera pueden heredar el reino de Dios.
60 Porque ninguna cosa inmunda puede morar allí, ni morar en su presencia; porque en el lenguaje de Adán, el Hombre de Santidad es su nombre; y el nombre de su Unigénito es el hijo del Hombre, Jesucristo, un juez justo, que vendrá en el meridiano del tiempo.
61 Por tanto, os doy mandamiento de enseñar
cosas de gracia a vuestros hijos,
diciendo, que por causa de la transgresión viene la caída, que caen
trae la muerte, y en la medida en que
nació en el mundo por el agua
y sangre, y el espíritu, que yo
han hecho, y así se convierten en polvo
un alma viviente;
62 Así también vosotros debéis nacer de nuevo, en el reino de los cielos, del agua y del Espíritu, y ser limpiados con sangre, aun la sangre de mi Unigénito engendrado; para que seáis santificados de todo pecado; y disfrutáis de las palabras de vida eterna en este mundo, y vida eterna en el mundo venidero; aun gloria inmortal.
63 Porque por el agua guardad el mandamiento; por el Espíritu sois justificados; y por la sangre sois santificados.
64 Por lo tanto, se le da para permanecer en vosotros, el registro del cielo, el Consolador, las cosas pacíficas de gloria inmortal, la verdad de todas las cosas, lo que vivifica todas las cosas que hace vivir todas las cosas, lo que conoce todas las cosas, y tiene todo poder según la sabiduría, la misericordia, la verdad, la justicia y el juicio.
65 Y ahora, he aquí, os digo: Este es el plan de salvación para todos los hombres, por la sangre de mi Unigénito, que vendrá en el meridiano del tiempo.
66 Y he aquí, todas las cosas tienen su semejanza; y todas las cosas son creadas y hechas para llevar registro de
CAPÍTULO 7
yo; ambas cosas que son
temporal, y las cosas que son
espiritual; cosas que están en el
cielos arriba, y cosas que
están en la tierra, y las cosas que
están en la tierra, y las cosas que
bajo la tierra, tanto arriba como arriba,
debajo, todas las cosas llevan registro de
Yo.
67 Y aconteció que, cuando el Señor habló con Adán nuestro padre, Adán clamó al Señor, y fue arrebatado por el Espíritu del Señor, y fue llevado al agua, y fue puesto debajo del agua, y sacado del agua; y así fue bautizado.
68 Y el Espíritu de Dios descendió sobre él, y así nació del Espíritu, y se vivificó en el hombre interior.
69 Y oyó una voz del cielo, que decía: Tú eres bautizado con fuego y con el Espíritu Santo; este es el registro del Padre y del Hijo, desde ahora y para siempre;
70 Y tú estás siguiendo el orden de aquel que no tenía principio ni fin de los años, desde toda la eternidad hasta toda la eternidad.
71 He aquí tú eres uno en mí, hijo de Dios; y así todos serán hechos mis hijos. Amén.
Profecía de Enoc, su predicación - Los cielos lloran - El descanso
la tierra prometida - Sion ha huido - el pacto continuó en Matusalén.
1 Y aconteció que Enoc continuó su discurso, diciendo: He aquí nuestro padre Adán enseñó estas cosas, y muchos creyeron, y llegaron a ser hijos de Dios; y muchos no creyeron, y perecieron en sus pecados, y miran con temor, en tormento, para que la ira de fuego de la ira de Dios sea derramada sobre ellos.
2 Y desde aquel tiempo, Enoc comenzó a profetizar, diciendo al pueblo que mientras yo iba de viaje, y estaba en el lugar de Majías, y clamaba al Señor, vino una voz del cielo, diciendo: Volved y subid al monte de Simeón.
3 Y aconteció que me volví y subí al monte; y mientras estaba sobre el monte, vi los cielos abiertos, y me vi vestido de gloria.
4 Y vi al Señor, y él se paró delante de mí, y habló conmigo, como un hombre habla uno con otro, cara a cara; y él me dijo: Mira, y yo te mostraré el mundo por el espacio de muchas generaciones.
5 Y aconteció que miré en el valle de Sum, y he aquí un gran pueblo que habitaba en tiendas, que eran el pueblo de Sum.
6 Y otra vez el Señor me dijo: Mira, y miré hacia el
al norte, y vi al pueblo de
Cainán, que habitaba en tiendas.
7 Y el Señor me dijo: Profetiza; y yo profeticé diciendo:
8 He aquí que el pueblo de Cainán, que es numeroso, saldrá en orden de batalla contra el pueblo de Sum, y los matará, para ser destruidos.
9 Y el pueblo de Cainán se dividirá en la tierra, y la tierra será estéril y sin fruto, y ningún otro pueblo habitará allí, sino el pueblo de Cainán; porque he aquí que el Señor maldecerá la tierra con mucho calor, y su esterilidad saldrá para siempre.
10 Y vino una negrura sobre todos los hijos de Cainán, que fueron menospreciados entre todos los pueblos.
11 Y aconteció que Jehová me dijo: Mira, y miré, y vi la tierra de Sarón, y la tierra de Enoc, y la tierra de Omner, y la tierra de Heni, y la tierra de Sem, y la tierra de Haner, y la tierra de Hanannina, y todos sus moradores.
12 Y el Señor me dijo: Sal a este pueblo, y diles: Arrepentíos, no sea que yo salga y los hiera con maldición, y mueran.
13 Y me dio mandamiento, que bautizase en el nombre del Padre,
y del Hijo, que está lleno de gracia
y la verdad, y el Espíritu Santo
que lleva el registro del Padre
y el Hijo.
14 Y sucedió que Enoc continuó llamando a todo el pueblo, excepto que era el pueblo de Cainán, a arrepentirse.
15 Y tan grande era la fe de Enoc, que él guió al pueblo de Dios, y sus enemigos vinieron a pelear contra ellos, y habló la palabra de Jehová, y la tierra tembló, y los montes huyeron, según su mandato.
16 Y los ríos de aguas se apartaron de su curso, y el rugido de los leones se oyó desde el desierto.
17 Y todas las naciones temieron mucho, tan poderosa fue la palabra de Enoc, y tan grande fue el poder de la lengua que Dios le había dado.
18 Y subió una tierra de las profundidades del mar; y tan grande era el temor de los enemigos del pueblo de Dios, que huyeron, y se pusieron lejos, y se fueron sobre la tierra que subía de las profundidades del mar.
19 Y los gigantes de la tierra también se pusieron lejos; y salió una maldición sobre todo el pueblo que combatía contra Dios.
20 Y desde entonces hubo guerras y derramamiento de sangre entre ellos; pero el Señor vino y habitó
con su pueblo, y habitaron en
justicia.
21 Y el temor del Señor estaba sobre todas las naciones, tan grande era la gloria del Señor que estaba sobre su pueblo.
22 Y bendijo Jehová la tierra, y fueron bendecidos sobre los montes, y sobre los altos, y florecieron.
23 Y llamó Jehová á su pueblo Sión, porque eran de un corazón y de un pensamiento, y habitaban en justicia; y no había entre ellos pobres.
24 Y continuó Enoc su predicación con justicia al pueblo de Dios.