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Sello de La Voz de Amonestación La Voz de AmonestaciónEstudia. Discierne. Prepárate. Sé una voz.
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ES · LDS/SUD

Holy Scriptures - Inspired Version

Parte 18

29 Mas si de allí buscares á Jehová tu Dios, le hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.

30 Cuando te afligieres, y todas estas cosas te sobrevengan en los postreros días, si te vuelves á Jehová tu Dios, y obedeces á su voz;

31 (Porque Jehová tu Dios es Dios misericordioso;) no te desamparará, ni te destruirá, ni olvidará el pacto de tus padres que les juró.

32 Pregunta ahora de los días pasados, que fueron antes de ti, desde el día que Dios creó al hombre sobre la tierra, y pregunta desde un lado del cielo hasta el otro, si ha habido tal cosa como esta grande cosa, o si ha sido oída como ella?

33 ¿Oyó la gente la voz de Dios que hablaba de en medio del fuego, como tú has oído, y vive?

34 ¿O Dios ha probado que vaya y le tome una nación de en medio de otra nación, por tentaciones, por señales, por prodigios, por guerra, por mano poderosa, por brazo extendido y por grandes terrores, conforme a todo lo que Jehovah tu Dios hizo por ti en Egipto delante de tus ojos?

35 A ti se te mostró que podías saber que el Señor es Dios; no hay otro fuera de él.

36 Te hizo oír su voz desde el cielo, para que te instruyese; y sobre la tierra te mostró su gran fuego, y oíste sus palabras de en medio del fuego.

37 Y por cuanto amó á tus padres, escogió después de ellos la simiente de ellos, y te sacó delante de él con su poderío de Egipto.

38 Para echar de delante de ti a gentes mayores y más poderosas que tú, para traerte, para darte su tierra por heredad, como es hoy.

39 Sabed, pues, hoy, y mirad en vuestro corazón que Jehová es Dios arriba en los cielos, y abajo en la tierra; no hay otro.

40 Guarda, pues, sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y

para que prolongues tus días

sobre la tierra, que el Señor tu

Dios te da, para siempre.

41 Entonces Moisés cortó tres ciudades de este lado del Jordán hacia el amanecer;

42 para que el homicida huyera allá, el cual mataría a su prójimo sin saberlo, y no le aborreciese en otro tiempo, y que huyese a una de estas ciudades, y viviera;

43 A Bezer en el desierto, en la llanura, de los rubenitas; y a Ramot en Galaad, de los gaditas; y a Golán en Basán, de los manasitas.

44 Y esta es la ley que Moisés puso delante de los hijos de Israel:

45 Estos son los testimonios, y los estatutos, y los derechos que Moisés habló á los hijos de Israel, después que salieron de Egipto.

46 De este lado del Jordán, en el valle de enfrente de Bet-peor, en la tierra de Sehón rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón, a quien Moisés y los hijos de Israel hirieron después que tú saliste de Egipto

47 Y poseyeron su tierra, y la tierra de Og rey de Basán, dos reyes de los Amorrheos, que estaban de este lado del Jordán hacia el sol.

48 Desde Aroer, que está a la orilla del río Arnón, hasta el monte Sión, que es Hermón

49 Y toda la llanura de este lado del Jordán al oriente, hasta el mar del llano, debajo de las fuentes de Pisga.

CAPÍTULO 5

El pacto en Horeb -- Los diez

mandamientos -- Moisés recibe

la ley.

1 Y Moisés llamó á todo Israel, y díjoles: Oye, Israel, los estatutos y derechos que yo hablo hoy en vuestros oídos, para que los aprendais, y los guardeis, y los pongáis por obra.

2 El Señor nuestro Dios hizo un pacto con nosotros en Horeb.

3 No hizo Jehová este pacto con nuestros padres, sino con nosotros, que somos todos nosotros vivos hoy aquí.

4 El Señor habló con ustedes cara a cara en el monte de en medio del fuego,

5 (Yo estaba entre el Señor y vosotros en aquel tiempo, para mostraros la palabra del Señor; porque vosotros teméis por causa del fuego, y no subís al monte,) diciendo:

6 Yo soy Jehovah tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre

7 No tendrás otros dioses delante de mí.

8 No te harás imagen alguna de talla, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni lo que está abajo en la tierra,

que está en las aguas debajo de la

tierra;

9 No te inclinarás ante ellos, ni les servirás; porque yo Jehová tu Dios soy un Dios celoso, que visito la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,

10 Y mostrando misericordia a miles de los que me aman y guardan mis mandamientos.

11 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque Jehová no hará inocente al que toma su nombre en vano.

12 Guarda el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado.

13 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;

14 Mas el séptimo día es sábado de Jehová tu Dios: en él no harás obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguno de tus ganados, ni tu extranjero que está en tus ciudades, para que tu siervo y tu sierva descansen como tú.

15 Y recuerda que fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allí por mano fuerte y por brazo extendido; por tanto Jehová tu Dios

te ordenó que guardaras el

Día de reposo.

16 Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que tus días sean prolongados, y te vaya bien en la tierra que Jehová tu Dios te da.

17 No matarás.

18 Ni cometerás adulterio.

19 Ni robarás.

20 Ni darás falso testimonio contra tu prójimo.

21 Ni desearás la mujer de tu prójimo, ni codiciarás la casa de tu prójimo, su campo, su siervo, su sierva, su buey, su asno, ni nada que sea de tu prójimo.

22 Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de las tinieblas, con gran voz; y no añadió más. Y escribiólas en dos tablas de piedra, y me las entregó.

23 Y aconteció que cuando oísteis la voz de en medio de las tinieblas, (porque el monte ardía en fuego), llegasteis á mí, á todas las cabezas de vuestras tribus, y á vuestros ancianos;

24 Y dijisteis: He aquí el Señor nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio del fuego; hemos visto hoy que

Dios habla con el hombre, y él

Viveth.

25 Ahora pues, ¿por qué moriremos? porque este gran fuego nos consumirá; si oímos más la voz de Jehová nuestro Dios, moriremos.

26 Porque ¿quién de toda carne ha oído la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros, y ha vivido?

27 Acércate, y oirás todo lo que Jehová nuestro Dios dirá; y nos hablarás todo lo que Jehová nuestro Dios te ha de decir, y lo oiremos, y lo haremos.

28 Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras, cuando me hablasteis; y Jehová me dijo: Yo he oído la voz de las palabras de este pueblo que te han hablado; bien han dicho todo lo que han hablado.

29 ¡Oh que había en ellos tal corazón, que me temerían, y guardarían todos mis mandamientos para siempre, para que les fuera bien, y con sus hijos para siempre!

30 Ve a decirles: Métete en tus tiendas de nuevo.

31 Pero tú, ponte aquí por mí, y yo te hablaré todos los mandamientos, estatutos y derechos que tú les enseñarás, para que los pongan por obra en la tierra que yo les doy para que la posean.

32 Guardad, pues, para hacer como Jehová vuestro Dios os ha mandado: no os apartéis á la diestra ni á la siniestra.

33 Andaréis en todos los caminos que Jehovah vuestro Dios os ha mandado, para que viváis, y para que os vaya bien, y para que prolonguéis vuestros días en la tierra que poseeréis.

CAPÍTULO 6

El fin de la ley es obediencia - Una exhortación a ello.

1 Estos son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehovah vuestro Dios mandó que os enseñara, para que los pongáis por obra en la tierra adonde vais a poseerla

2 Para que temas al Señor tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos, que yo te mando, tú, y tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, y que tus días sean prolongados.

3 Oid, pues, Israel, y guardad para que os vaya bien, y para que os multipliqueis poderosamente, como Jehová el Dios de tus padres te ha prometido, en la tierra que fluye leche y miel.

4 Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es un solo Señor.

5 Y amarás a Jehová tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

6 Y estas palabras que te mandan hoy, estarán en tu corazón;

7 Y los enseñarás diligentemente a tus hijos, y hablarás de ellos cuando te sientes en tu casa, y cuando andes por el camino, y cuando te acuestes, y cuando te levantes.

8 Y los atarás como señal en tu mano, y serán como frentes entre tus ojos.

9 Y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

10 Y será, cuando Jehová tu Dios te hubiere metido en la tierra que juró á tus padres Abraham, Isaac y Jacob, para darte ciudades grandes y hermosas, que no edificaste,

11 Y casas llenas de todo bien que no has llenado, y pozos cavados, que no has cavado, viñas y olivares que no has plantado; cuando hayas comido y te hayas saciado,

12 Guardate, pues, de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.

13 Temerás a Jehovah tu Dios, y le servirás, y jurarás por su nombre

14 No iréis tras dioses ajenos, de los dioses del pueblo que os rodea;

15 Porque Jehová tu Dios es un Dios celoso entre vosotros, no sea que la ira de Jehová tu Dios se encienda contra ti, y te destruya de sobre la faz de la tierra.

16 No tentaréis a Jehovah vuestro Dios, como lo tentaron en Massa

17 Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y sus testimonios, y sus estatutos que él te ha mandado.

18 Y harás lo recto y bueno en los ojos de Jehová, para que te vaya bien, y para que entres y poseas la buena tierra que juró Jehová á tus padres.

19 Echar de delante de ti a todos tus enemigos, como Jehová lo ha dicho.

20 Y cuando tu hijo te preguntare en el tiempo venidero, diciendo: ¿Qué significan los testimonios, y los estatutos, y los derechos que Jehová nuestro Dios te ha mandado?

21 Entonces dirás a tu hijo: «Somos siervos de Faraón en Egipto. Y el Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte

22 Y Jehová hizo señales y prodigios, grandes y grandes, sobre Egipto, sobre Faraón, y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos.

23 Y nos sacó de allí, para traernos, para darnos la tierra que juró á nuestros padres.

CAPÍTULO 7

24 Y Jehová nos mandó que hiciéramos todos estos estatutos, que temiéramos á Jehová nuestro Dios, para bien nuestro siempre, para que él nos viviera, como hoy.

25 Y será nuestra justicia, si guardamos hacer todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.

Toda comunión con las naciones

Prohibida.

1 Cuando Jehovah tu Dios te introduzca en la tierra a la que vas para poseerla, y haya echado fuera muchas naciones delante de ti, los heteos, los gergeseos, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos, siete naciones más grandes y más poderosas que tú

2 Y cuando Jehová tu Dios los librare delante de ti, los herirás, y los destruirás del todo; no harás con ellos alianza, ni les harás misericordia,

3 Ni harás con ellos casamientos; no darás tu hija á su hijo, ni tomarás á su hija á tu hijo.

4 Porque apartarán a tu hijo de seguirme, para servir a dioses ajenos; así será la ira

del Señor, encendeos contra vosotros,

y destruirte de repente.

5 Mas así haréis con ellos; destruiréis sus altares, y derribaréis sus imágenes, y cortaréis sus bosques, y quemaréis sus esculturas con fuego.

6 Porque tú eres pueblo santo para el Señor tu Dios; el Señor tu Dios te ha escogido para ser un pueblo especial para sí mismo, sobre todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra.

7 No os amó Jehovah, ni os escogió a vosotros, porque erais más numerosos que ningún pueblo, porque erais el menor de todos los pueblos

8 Pero por cuanto Jehovah os amó y por haber guardado el juramento que había jurado a vuestros padres, Jehovah os ha sacado con mano fuerte y os ha redimido de la casa de siervos, de la mano de Faraón, rey de Egipto

9 Sabed, pues, que Jehová vuestro Dios, Dios es, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia con los que le aman y guardan sus mandamientos por mil generaciones;

10 Y á los que le aborrecen, les da en cara, para destruirlos: no será perezoso con el que le aborrece, le dará en su cara.

11 Guarda, pues, los mandamientos y los estatutos,

y las sentencias, que

te ordene hoy que los hagas.

12 Y será que si oyereis estos juicios, y guardareis, y los hiciereis, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró á tus padres,

13 Y te amará, y te bendecirá, y te multiplicará; y bendecirá el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y tu trigo, y tu vino, y tu aceite, y el fruto de tus vacas, y las ovejas de tus ovejas, en la tierra que juró á tus padres que te daría.

14 Bendito serás sobre todos los pueblos: no habrá en ti estéril ni estéril, ni en tu ganado.

15 Y Jehová quitará de ti toda enfermedad, y no pondrá sobre ti ninguna de las malas enfermedades de Egipto que tú conoces; sino que las pondrá sobre todos los que te aborrecen.

16 Y consumirás todo el pueblo que Jehová tu Dios te librará; no tendrás misericordia de ellos tu ojo; ni servirás á sus dioses, porque esto te será por lazo.

17 Si en tu corazón dices: Estas naciones son más que yo, ¿cómo las desposeo?

18 No les temerás; mas bien te acordarás de lo que Jehová tu Dios hizo á Faraón y á todo Egipto.

19 Las grandes tentaciones que tus ojos vieron, y las señales, y las maravillas, y la mano fuerte, y el brazo extendido, con que Jehová tu Dios te sacó: así hará Jehová tu Dios con todo el pueblo de quien temes.

20 Y Jehová tu Dios enviará entre ellos avispas, hasta que los que queden, y se escondan de ti, sean destruidos.

21 No te asustarás de ellos; porque Jehová tu Dios está entre vosotros, Dios poderoso y terrible.

22 Y Jehová tu Dios echará fuera estas naciones delante de ti poco a poco; no las consumarás de una vez, para que no se multipliquen sobre ti las bestias del campo.

23 Pero Jehovah tu Dios te los entregará y los destruirá con gran destrucción hasta que sean destruidos

24 Y él entregará sus reyes en tu mano, y destruirás su nombre de debajo del cielo; nadie podrá estar delante de ti, hasta que los destruyas.

25 Las imágenes talladas de sus dioses quemaréis al fuego; no desearás la plata ni el oro que están sobre ellos, ni te lo tomarás, para que no te enreden en él; porque es abominación para Jehová tu Dios.

CAPÍTULO 8

26 Ni meterás abominación en tu casa, para que no seas cosa maldita como ella; mas la detestarás del todo, y la abominarás del todo, porque es cosa maldita.

Una exhortación a la obediencia.

1 Todos los mandamientos que yo te mando hoy guardaréis para que los cumplas, para que viváis y multipliqueis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová juró á vuestros padres.

2 Y te acordarás de todo el camino que te llevó Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para humillarte, y para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si querías guardar sus mandamientos, o no.

3 Y él te humilló, y te afligió de hambre, y te alimentó con maná, que tú no conociste, ni tus padres lo supieron; para que te conociera que no vive el hombre de pan solamente, sino que vive el hombre de toda palabra que sale de la boca de Jehová.

4 Tus vestidos no se envejecían sobre ti, ni tu pie se hinchaba, estos cuarenta años.

5 Y en tu corazón considerarás que como el hombre castiga a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga.

6 Guarda, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, para andar en sus caminos, y temerle.

7 Porque Jehová tu Dios te trae a una buena tierra, tierra de arroyos de aguas, de fuentes y de abismos que brotan de valles y colinas;

8 tierra de trigo, de cebada, de vides, de higueras, de granadas, de aceite de olivas y de miel;

9 La tierra en que comerás pan sin escasez, no te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras sean hierro, y de cuyos collados caves bronce.

10 Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirás a Jehovah tu Dios por la buena tierra que te ha dado

11 Guardate de que no te olvides de Jehova tu Dios, que no guardes sus mandamientos, sus derechos, y sus estatutos, que yo te mando hoy:

12 No sea que cuando comieses y te saciares, y edificas casas hermosas, y habitas en ellas,

13 Y cuando tus vacas y tus ovejas se multipliquen, y tu plata y tu oro se multipliquen, y todo lo que tienes se multiplique;

14 Entonces tu corazón se alzó, y te olvidas de Jehová tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre;

CAPÍTULO 9

15 que te llevó por aquel gran y terrible desierto, en el cual había serpientes ardientes, escorpiones y sequía, donde no había agua; que te sacó agua de la roca de pedernal;

16 que te apacentaba en el desierto con maná, que tus padres no conocían, para humillarte y para probarte, para hacerte bien en tu postrer fin;

17 Y dices en tu corazón: Mi poder y el poder de mi mano me ha traído esta riqueza.

18 Mas te acordarás de Jehová tu Dios; porque él te da potestad para que obtengas hacienda, para que establezca su pacto que juró á tus padres, como hoy.

19 Y será que si te olvidas de Jehová tu Dios, y andas tras dioses ajenos, y los sirves, y los adoras, yo testifico hoy contra ti que ciertamente pereceréis.

20 Como las naciones que Jehová destruye delante de vosotros, así pereceréis; porque no obedecéis á la voz de Jehová vuestro Dios.

Moisés ensaya sus rebeliones.

1 Oye, Israel: Hoy pasarás el Jordán, para entrar a poseer naciones más grandes y más poderosas que tú, ciudades grandes y fortificadas hasta el cielo,

2 Un pueblo grande y alto, los hijos de los Anaceos, a quienes conoces, y de los cuales has oído decir: ¿Quién puede estar delante de los hijos de Anac?

3 Por tanto, entiende hoy que Jehová tu Dios es el que pasa delante de ti; como fuego consumidor los destruirá, y los hará descender delante de ti; así los echarás, y los destruirás presto, como Jehová te ha dicho.

4 No hables en tu corazón, después que Jehová tu Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído Jehová para poseer esta tierra; mas por la maldad de estas naciones Jehová los echará de delante de ti.

5 No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón, vas a poseer su tierra; sino por la maldad de estas naciones Jehová tu Dios las echa de delante de ti, y para que cumpla la palabra que juró Jehová á tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

6 Por tanto, entiende que Jehová tu Dios no te da esta buena tierra para poseerla por tu justicia, porque eres pueblo duro de cerviz.

7 Acuérdate, y no olvides, de cómo provocaste al Señor tu Dios a ira en el desierto; desde el día que saliste del desierto

tierra de Egipto, hasta que llegasteis a

Este lugar, habéis sido rebeldes.

contra el Señor.

8 También en Horeb provocasteis a ira a Jehová, y Jehová se enojó contra vosotros para destruiros.

9 Cuando subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que el Señor hizo con vosotros, me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches; ni comí pan ni bebió agua.

10 Y Jehová me entregó dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios, las cuales fueron escritas sobre ellas conforme á todas las palabras que Jehová habló con vosotros en el monte de en medio del fuego, el día de la congregación.

11 Y aconteció que al cabo de cuarenta días y cuarenta noches, Jehová me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.

12 Y Jehová me dijo: Levántate, desciende de aquí, presto; porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido; y se han apartado pronto del camino que yo les mandé; y les han hecho imagen de fundición.

13 Y el Señor me habló, diciendo: He visto esto:

y, he aquí, es un fiasco...

gente con cuellos.

14 Déjame que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo, y te haré una nación más poderosa y más grande que ellos

15 Y volví y descendí del monte, y el monte ardió á fuego; y las dos tablas del pacto estaban en mis dos manos.

16 Y miré, y he aquí que vosotros habíais pecado contra Jehová vuestro Dios, y os habíais hecho un becerro de fundición; os habíais apartado presto del camino que Jehová os había mandado.

17 Y tomé las dos mesas, y las eché de mis dos manos, y las rompí delante de tus ojos.

18 Y caí delante de Jehová, como en los primeros cuarenta días y cuarenta noches: no comí pan, ni bebí agua, por todos vuestros pecados que habéis pecado, haciendo impíamente delante de Jehová, para provocarle á ira.

19 Porque tuve miedo de la ira y de la ira con que Jehová se enojó contra ti para destruirte; mas Jehová también me escuchó en aquel tiempo.

20 Y Jehová se enojó mucho con Aarón, porque le había destruido; y también también en aquel tiempo oré por Aarón.

21 Y tomé vuestro pecado, el becerro que habíais hecho, y lo quemé

con fuego, y lo estamparon, y

lo moja muy pequeño, incluso hasta que

era tan pequeño como el polvo; y yo eché

polvo de ella en el arroyo que

descendió del monte.

22 Y en Tabera, y en Massa, y en Kibroth-hattaava, provocasteis al Señor a ira.

23 Así también, cuando el Señor os envió de Cades-barnea, diciendo: Subid y poseéis la tierra que os he dado, entonces os rebelasteis contra el mandamiento del Señor vuestro Dios, y no le creísteis, ni escuchasteis su voz.

24 Vosotros habéis sido rebeldes contra el Señor desde el día que os conocí.

25 Así me postré delante de Jehová cuarenta días y cuarenta noches, como me postré al principio; porque Jehová había dicho que él te destruiría.

26 Oré, pues, a Jehová, y dije: Señor Jehová, no destruyas tu pueblo y tu heredad, que redimiste con tu grandeza, que sacaste de Egipto con mano fuerte.

27 Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires a la terquedad de este pueblo, ni a su maldad, ni a su pecado;

28 No sea que la tierra de donde nos sacaste diga: Porque Jehová no pudo traerlos á la tierra que les había prometido, y porque los aborreció,

los ha sacado para matar

en el desierto.

29 Sin embargo, ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu poderío y con tu brazo extendido.

CAPÍTULO 10

El ensayo de Moisés continuó -- Un

exhortación a la obediencia.

1 En aquel tiempo el Señor me dijo: --Te ruego que me hagas otras dos tablas de piedra como las primeras, y subas a mí al monte, y te hagas un arca de madera

2 Y escribiré en las tablas las palabras que estaban en las primeras tablas, que tú quebrantas, sino las palabras del pacto eterno del santo sacerdocio, y las pondrás en el arca.

3 Hice un arca de madera de Sittim, y labré dos tablas de piedra como las primeras, y subí al monte, teniendo las dos tablas en mi mano.

4 Y escribió en las tablas, conforme á la primera escritura, los diez mandamientos que Jehová os había dicho en el monte de en medio del fuego, el día de la congregación: y Jehová me los dió.

5 Y volvi, y descendí del monte, y puse las mesas en el arca que había hecho; y allí están, como Jehová me mandó.

6 Y los hijos de Israel partieron de Beerot de los hijos de Jaacán a Moserá; allí murió Aarón, y allí fue sepultado; y su hijo Eleazar sirvió en su lugar en el sacerdocio.

7 De allí partieron a Gudgoda, y de Gudgoda a Jotbath, tierra de ríos de aguas.

8 En aquel tiempo Jehová separó la tribu de Leví, para llevar el arca del pacto de Jehová, para estar delante de Jehová para ministrarle, y para bendecir en su nombre, hasta hoy.

9 Por lo cual Leví no tiene parte ni heredad con sus hermanos; Jehová es su heredad, como Jehová tu Dios le había prometido.

10 Y me quedé en el monte, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches; y Jehová también me escuchó en aquel tiempo, y Jehová no quiso destruirte.

11 Y Jehová me dijo: Levántate, y vete delante del pueblo, para que entren y posean la tierra que juré á sus padres que les daría.

12 Ahora pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino temer á Jehová tu Dios, andar en todos sus caminos, y amarle, y servir á Jehová tu Dios de todo tu corazón y de toda tu alma,

13 Para guardar los mandamientos del Señor, y sus estatutos, que yo

CAPÍTULO 11

te mandaré hoy por tu

¿Bien?

14 He aquí, el cielo y el cielo de los cielos son el Dios tuyo del Señor, la tierra también, con todo lo que en ella hay.

15 Sólo que Jehovah se deleitaba en amarlos a tus padres, y escogió a su descendencia después de ellos, a ti sobre todos los pueblos, como hoy.

16 Circuncida, pues, el prepucio de tu corazón, y no seas más dura de cuello.

17 Porque Jehová tu Dios es Dios de dioses, y Señor de señores, Dios grande, poderoso y terrible, que no mira a las personas, ni recibe recompensa.

18 Él ejecuta el juicio del huérfano y de la viuda, y ama al extranjero, dándole comida y ropa.

19 Amad pues al extranjero; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.

20 Temerás a Jehovah tu Dios; a él servirás, y a él te unirás y jurarás por su nombre

21 Él es tu alabanza, y él es tu Dios, que ha hecho por ti estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto.

22 Tus padres descendieron a Egipto con setenta personas; y ahora Jehová tu Dios te ha hecho como las estrellas del cielo en multitud.

Una exhortación a la obediencia - A

estudio cuidadoso de las palabras de Dios

La bendición y la maldición.

1 Por tanto, amarás a Jehová tu Dios, y guardarás siempre su ordenanza, sus estatutos, sus derechos y sus mandamientos.

2 Y sabed hoy: porque no hablo con vuestros hijos que no han conocido, ni han visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano fuerte, y su brazo extendido,

3 Y sus señales y sus hechos, que hizo en medio de Egipto á Faraón rey de Egipto, y á toda su tierra;

4 Y lo que hizo al ejército de Egipto, á sus caballos y á sus carros, cómo hizo que las aguas del mar Bermejo se desbordasen como os siguieron, y cómo Jehová los destruyó hasta hoy.

5 Y lo que os hizo en el desierto, hasta que entrasteis en este lugar;

6 Y lo que hizo á Dathán y Abiram, hijos de Eliab hijo de Rubén, cómo abrió la tierra su boca, y tragólos á ellos, y á sus casas, y á sus tiendas, y á toda la hacienda que tenía en su posesión, en medio de todo Israel.

7 Pero tus ojos han visto todos los grandes hechos del Señor que él hizo.

8 Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os mando hoy, para que seáis fuertes, y entréis y poseáis la tierra adonde la enterréis para poseerla;

9 Y para que prolonguéis vuestros días en la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les daría a ellos y a su simiente, tierra que fluye leche y miel.

10 Porque la tierra a la cual entraste para poseerla, no es como la tierra de Egipto, de donde salisteis, donde sembraste tu simiente, y la regaste con tu pie, como un huerto de hierbas.

11 Pero la tierra adonde vais para poseerla es tierra de colinas y valles, y bebe agua de la lluvia del cielo

12 Tierra que Jehová tu Dios cuida: Los ojos de Jehová tu Dios están siempre sobre ella, desde el principio del año hasta el fin del año.

13 Y será que si oyereis atentamente mis mandamientos que yo os mando hoy, que améis á Jehová vuestro Dios, y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma,

14 Para que te dé la lluvia de tu tierra en su tiempo, la primera lluvia y la lluvia tardía, para que recojas en tu grano, y tu vino, y tu aceite.

15 Y enviaré hierba en tus campos para tus ganados, para que comas y te sacies.

16 Mirad por vosotros mismos, que vuestro corazón no sea engañado, y os apartéis, y servís a dioses ajenos, y los servís;

17 Y entonces la ira del Señor se encendió contra vosotros, y cerró el cielo, para que no haya lluvia, y que la tierra no dé su fruto; y no perezcáis pronto de la buena tierra que el Señor os da.

18 Por tanto, guardaréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, para que sean como frentes entre vuestros ojos.

19 Y les enseñaréis vuestros hijos, hablando de ellos cuando te sientes en tu casa, y cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes.

20 Y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas;

21 Para que se multipliquen vuestros días, y los de vuestros hijos, en la tierra que Jehová juró darles a vuestros padres, como los días de los cielos sobre la tierra.

22 Porque si guardareis con diligencia todos estos mandamientos que os mandan, para que los pongáis por obra, para que améis al Señor vuestro Dios, para que andéis en todos sus caminos, y os apeguéis á él,

23 Entonces el Señor echará a todas estas naciones de delante de ti, y yo

poseeréis naciones más grandes y

Más poderoso que ustedes.

24 Todo lugar en que pisarán las plantas de tus pies será tuyo: desde el desierto y el Líbano, desde el río, el río Eufrates, hasta el extremo del mar será tu término.

25 Nadie podrá estar delante de vosotros; porque Jehová vuestro Dios pondrá el temor de vosotros y el temor de vosotros sobre toda la tierra sobre la cual piséis, como él os ha dicho.

26 He aquí, yo pongo hoy delante de ti bendición y maldición;

27 Bendición, si obedecéis los mandamientos de Jehovah vuestro Dios, que yo os mando hoy

28 Y maldición, si no obedecéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, antes apartaos del camino que yo os mando hoy, para ir tras dioses ajenos, que vosotros no habéis conocido.

29 Y será que cuando Jehová tu Dios te hubiere traído á la tierra á la cual vas para poseerla, pondrás la bendición sobre el monte de Gerizim, y la maldición sobre el monte de Ebal.

30 ¿No están al otro lado del Jordán, por el camino donde se pone el sol, en la tierra de los cananeos, que habitan en el champaño frente a Gilgal, junto a las llanuras de Moreh?

CAPÍTULO 12

31 Porque pasaréis el Jordán para entrar en posesión de la tierra que Jehová vuestro Dios os da, y la poseeréis, y habitaréis en ella.

32 Y guardaréis para hacer todos los estatutos y derechos que yo os he puesto hoy.

Idolatería prohibida -- El lugar de

El servicio de Dios debe ser guardado - Sangre

está prohibido - El Levita no ser

Dejada.

1 Estas son las estatuas y los juicios que guardaréis para hacer en la tierra, que el Señor Dios de tus padres te da para poseerla, todos los días que viviereis sobre la tierra.

2 Destruiréis todos los lugares en que las naciones que poseéis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, sobre los collados y debajo de todo árbol verde

3 Destruiréis sus altares, y quebrantaréis sus columnas, y quemaréis sus bosques con fuego; y cortaréis las esculturas de sus dioses, y destruiréis sus nombres de aquel lugar.

4 No lo haréis así a Jehová vuestro Dios.

5 Mas al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de todas vuestras tribus para poner allí su nombre, buscaréis á su morada, y allí vendrás.

6 Y allí presentaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y ofrendas de vuestras manos, y vuestros votos, y vuestras ofrendas voluntarias, y los primogénitos de vuestras vacas y de vuestras ovejas;

7 Allí comeréis delante de Jehová vuestro Dios, y os alegraréis en todo lo que pusiereis vuestras manos, vosotros y vuestras familias, en las cuales Jehová vuestro Dios os ha bendecido.

8 No haréis después de todas las cosas que hacemos hoy aquí, cada uno en lo que es justo a sus propios ojos.

9 Porque aún no habéis venido al reposo y a la heredad que Jehová vuestro Dios os da.

10 Mas cuando pasareis el Jordán, y habitéis en la tierra que Jehová vuestro Dios os da para que la heredes, y cuando él os dé reposo de todos vuestros enemigos alrededor, y habitéis en seguridad;

11 Entonces habrá un lugar que Jehovah vuestro Dios escogerá para hacer habitar allí su nombre; allí traerán todo lo que yo les ordeno; sus holocaustos, sus sacrificios, sus diezmos, la ofrenda de su mano, y todos sus votos escogidos que ustedes prometen a Jehovah

12 Y os alegraréis delante de Jehová vuestro Dios, vosotros, y vuestros hijos, y vuestras hijas, y vuestros siervos, y vuestras siervas, y el Levita que está en su interior

vuestras puertas, por cuanto no tiene

parte ni herencia contigo.

13 Ten cuidado de que no ofrezcas tus holocaustos en todo lugar que veas

14 Pero en el lugar que Jehovah escoja en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mande

15 Mas tú podrás matar y comer carne en todas tus puertas, todo lo que tu alma deseare, conforme á la bendición de Jehová tu Dios que él te hubiere dado: el inmundo y el limpio comerá de ella, como del corzo, y como del ciervo.

16 Sólo que no comeréis la sangre; la derramaréis sobre la tierra como agua.

17 No comerás en tus puertas el diezmo de tu grano, ni de tu vino, ni de tu aceite, ni de los primogénitos de tus vacas, ni de tus ovejas, ni de tus votos que prometas, ni de tus ofrendas voluntarias, ni de tu ofrenda elevada de tu mano.

18 Pero debes comerlos delante de Jehová tu Dios en el lugar que Jehová tu Dios escogiere, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el levita que está en tus ciudades; y te alegrarás delante de Jehová tu Dios en todo lo que pusieres tus manos.

19 Ten cuidado de que no abandones al levita mientras vivas sobre la tierra.

20 Cuando Jehová tu Dios ensanchare tu término, como él te ha dicho, y digas: Comeré carne, porque tu alma desea comer carne; comerás carne, cualquiera que tu alma desee.

21 Si el lugar que Jehovah tu Dios ha escogido para poner su nombre está muy lejos de ti, matarás de tu rebaño y de tu rebaño, que Jehovah te ha dado, como yo te he mandado, y comerás en tus puertas todo lo que tu alma desee

22 Como se come el gallo y el ciervo, así los comerás: el inmundo y el limpio comerán de ellos por igual.

23 Sólo asegúrate de no comer la sangre; porque la sangre es la vida; y no puedes comer la vida con la carne.

24 No la comerás; la derramarás sobre la tierra como agua.

25 No lo comerás, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, cuando hagas lo recto ante los ojos de Jehová.

26 Sólo tomarás tus cosas santas que tienes, y tus votos, y irás al lugar que Jehová escogiere.

27 Y ofrecerás tus holocaustos, carne y sangre,

sobre el altar de Jehová tu Dios,

y la sangre de tus sacrificios

ser derramado sobre el altar de la

Señor tu Dios, y comerás

la carne.

28 Observa y oye todas estas palabras que yo te mando, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre, cuando hagas lo que es bueno y recto ante los ojos de Jehová tu Dios.

29 Cuando Jehová tu Dios talará las gentes de delante de ti, ádonde las vas á poseer, y las sucederás, y habitarás en su tierra,

30 Ten cuidado de que no te enreden siguiéndoles, después de que sean destruidos de delante de ti; y que no preguntes por sus dioses, diciendo: ¿Cómo sirvieron estas naciones a sus dioses? Así haré yo también.

31 No harás así a Jehová tu Dios; porque toda abominación que aborrece á Jehová, han hecho á sus dioses; porque aun á sus hijos y á sus hijas han quemado en el fuego á sus dioses.

32 Lo que yo os mande, guardadlo; no añadiréis nada, ni disminuiréis de él.

CAPÍTULO 13

Idolatería prohibida.

1 Si se levanta entre vosotros profeta, o soñador de sueños, y te da señal o prodigio,

2 Y la señal o la maravilla se hacen, de lo cual te habló, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no has conocido, y sirvamos a ellos;

3 No oirás las palabras de aquel profeta, ni el soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os prueba, para saber si amáis á Jehová vuestro Dios de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma.

4 Andaréis en pos de Jehovah vuestro Dios, y le temeréis, y guardaréis sus mandamientos, y obedeceréis su voz, y le serviréis, y os uniréis a él

5 Y el profeta, o el soñador de sueños, morirá, porque ha dicho que os aparte de Jehová vuestro Dios, que os sacó de la tierra de Egipto, y os redimió de la casa de servidumbre, para echaros del camino en que Jehová tu Dios te mandó que anduvieras. Así quitarás el mal de en medio de ti.

6 Si tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo, o tu hija, o la mujer de tu seno, o tu amigo, que es como tu alma, te induzca en secreto, diciendo: Vamos y sirvamos a dioses ajenos que no conociste, ni tú, ni tus padres;

7 De los dioses del pueblo que te rodea, cerca de ti, o lejos de ti, desde el un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra

8 No le consentirás, ni le escucharás; ni tu ojo le tendrá piedad, ni le perdonarás, ni le encubrirás;

9 Pero tú lo matarás; tu mano será la primera en él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo.

10 Y lo apedrearás con piedras, y morirá; porque te ha buscado para echarte de Jehová tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.

11 Y todo Israel oirá, y temerá, y no hará más maldad alguna como ésta entre vosotros.

12 Si oyeres decir en alguna de tus ciudades, lo que Jehová tu Dios te ha dado para que mores allí, diciendo:

13 Algunos hombres, hijos de Belial, salieron de entre vosotros, y se han apartado de los moradores de su ciudad, diciendo: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que no habéis conocido;

14 Entonces preguntarás, y buscarás, y preguntarás con diligencia; y he aquí, si es verdad, y

cosa cierta, que tal abominación se hace entre vosotros;

15 Ciertamente herirás a filo de espada a los habitantes de aquella ciudad, destruyéndola con toda su espada, y con todo lo que en ella hay, y sus bestias.

16 Y juntarás todo el botín de él en medio de su plaza, y quemarás con fuego la ciudad, y todo su despojo en todo lugar, para Jehová tu Dios; y será un montón para siempre; no será edificada otra vez.

17 Y no se te pegará nada de maldiciones, para que Jehová se aparte del furor de su furor, y te haga misericordia, y tenga misericordia de ti, y te multiplique, como lo juró á tus padres;

18 Cuando oigas la voz de Jehová tu Dios, para guardar todos sus mandamientos que yo te mando hoy, para hacer lo recto delante de los ojos de Jehová tu Dios.

CAPÍTULO 14

Restricciones en duelo - ¿Qué

y lo que no se puede comer -de diezmos.

1 Vosotros sois hijos de Jehovah vuestro Dios; no os cortaréis ni os pondréis calva entre vuestros ojos por los muertos

2 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios, y para Jehová.

te ha elegido para ser un peculiar

pueblo para sí, sobre todo

naciones que están sobre la tierra.

3 No comerás nada abominable.

4 Estas son las bestias que comeréis: el buey, el cordero y el macho cabrío,

5 El ciervo, el gallo, el ciervo de barbecho, el macho cabrío, el pigmeo, el buey de monte y el gamuza

6 Y toda bestia que parte la pezuña, y que hinche la hendidura en dos garras, y rumia la caña entre las bestias, comeréis.

7 Pero no comeréis éstos de los que chillen el cud, ni de los que dividen la pezuña hendida, como el camello, la liebre y el conejito; porque ellos mastican el cud, pero no dividen la pezuña; por tanto, son inmundos para vosotros.

8 Y los cerdos, porque dividen la pezuña, y no rumian la caña, os es inmundo; no comeréis de su carne, ni tocaréis su cuerpo muerto.

9 Esto comeréis de todos los que están en las aguas; comeréis todos los que tienen aletas y escamas

10 Y todo lo que no tiene aletas y escamas no comeréis; es inmundo para vosotros.

11 De todas las aves limpias comeréis.

12 Pero éstos son de los que no comeréis: el águila, la osadía, la zarza,

13 Y el glede, y el cometa, y el buitre según su especie,

14 Y cada cuervo según su especie,

15 Y el búho, y el gavilán, y el cucú, y el gavilán según su especie,

16 El búho, el gran búho, y el cisne,

17 el pelícano, el águila cínica y el cormorán,

18 Y la cigüeña, y la garza según su especie, y el lapwing, y el murciélago.

19 Y todo reptil que anda por ahí os es inmundo: no se comerán.

20 Pero de todas las aves limpias, comeréis.

21 No comeréis de nada que muera de sí mismo; no lo darás al extranjero que está en tus puertas, para que lo coma; o no lo venderás a un extranjero; porque eres pueblo santo al Señor tu Dios. No verás un cabrito en la leche de su madre.

22 De cierto diezmarás todo el fruto de tu simiente, Que el campo pariere año tras año.

23 Comerás delante de Jehová tu Dios, en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino, de tu aceite, y de tus vacas y de tus ovejas, para que aprendas a temer á Jehová tu Dios siempre.

24 Y si el camino es demasiado largo para ti, para que no puedas

llevar; o si el lugar está demasiado lejos

de ti, que el Señor tu Dios

elegirá poner su nombre allí,

cuando el Señor tu Dios tiene

te bendigo;

25 Entonces lo convertirás en dinero, y atarás el dinero en tu mano, y irás al lugar que Jehová tu Dios escogiere.

26 Y darás el dinero por todo lo que tu alma deseare, por bueyes, o por ovejas, o por vino, o por sidra, o por todo lo que tu alma deseare; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu casa,

27 Y el Levita que está en tus puertas, no lo desampararás; porque no tiene parte ni heredad contigo.

28 Al cabo de tres años sacarás todo el diezmo de tu crecimiento el mismo año, y lo pondrás en tus puertas.

29 Y vendrá el Levita, porque no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que están dentro de tus puertas, y comerá y se saciará; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda la obra de tu mano que haces.

CAPÍTULO 15

El año de lanzamiento -- Firstling

varones para ser santificados.

1 Al final de cada siete años harás una liberación.

2 Y esta es la manera de la liberación; todo acreedor que presta algo a su prójimo lo liberará; no lo hará de su prójimo, o de su hermano; porque se llama la liberación del Señor.

3 De extranjero lo podrás volver a exigir; pero lo que es tuyo con tu hermano, tu mano lo liberará

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