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Holy Scriptures - Inspired Version
Parte 6
16 Y viendo José a Benjamín con ellos, dijo al príncipe de su casa: Traed a estos hombres a casa, y matad, y preparad; porque estos hombres comerán conmigo al mediodía.
17 Y el hombre hizo como José lo había mandado; y metió a los hombres en casa de José.
18 Y los hombres tuvieron miedo, porque fueron traídos a la casa de José; y dijeron: Por el dinero que se nos había vuelto en nuestros costales por primera vez somos traídos; para que busque ocasión contra nosotros, y caiga sobre nosotros, y nos tome por siervos, y por nuestros asnos.
19 Y llegaron al mayordomo de la casa de José, y hablaron con él a la puerta de la casa.
20 Y dijo: Señor, hemos venido por primera vez a comprar comida:
21 Y aconteció que cuando llegamos a la posada, abrimos nuestros sacos, y he aquí que el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestro dinero en peso; y lo hemos vuelto a traer en nuestra mano.
22 Y otro dinero hemos traído en nuestras manos para comprar comida: no podemos decir quién puso nuestro dinero en nuestros sacos.
23 Y él dijo: Paz á vosotros, no temáis; vuestro Dios, y el Dios de vuestro padre, os ha dado tesoro en vuestros costales; yo tenía vuestro dinero.
Y sacó a Simeón para
Ellos.
24 Y el hombre metió a los hombres en casa de José, y les dio agua, y lavaron sus pies; y les dio asnos de comer.
25 Y al mediodía se aderezaron los presentes contra José, porque oyeron que allí habían de comer pan.
26 Y cuando José volvió a casa, le trajeron el presente que tenían en la mano a la casa, y se inclinaron ante él en tierra.
27 Y él les preguntó por su bienestar, y dijo: ¿Está bien vuestro padre, el anciano de quien hablasteis? ¿Vive aún?
28 Y ellos respondieron: Tu siervo nuestro padre está sano, y él vive. Y ellos se inclinaron, é hicieron reverencia.
29 Alzó sus ojos, y vio a su hermano Benjamín, hijo de su madre, y dijo: --¿Es éste vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Y él dijo: --¡Te ruego que tengas misericordia de ti, hijo mío
30 Y José se apresuró, porque sus entrañas anhelaban a su hermano; y buscaba dónde llorar; y entrando en su cámara, lloró allí.
31 Y lavóse el rostro, y saliendo, se esforzó, y dijo: Pon pan.
32 Y le pusieron en camino por sí mismo, y por ellos por
ellos mismos y para los egipcios,
que comía con él, por
ellos mismos, porque los egipcios
no comer pan con el
Hebreos; porque eso es abominación
a los egipcios.
33 Y se sentaron delante de él, el primogénito conforme á su primogenitura, y el menor conforme á su juventud; y los hombres se maravillaron el uno del otro.
34 Y tomó y envió a ellos aspas de delante de él; pero el asado de Benjamín era cinco veces más que el de ellos. Y bebieron, y se alegraron con él.
CAPÍTULO 44
La política de José.
1 Y mandó al mayordomo de su casa, diciendo: Llenad los costales de los hombres de comida, cuanto puedan llevar, y poned el dinero de cada uno en la boca de su costal;
2 Y puso mi copa, la copa de plata, en la boca del menor, y su dinero del grano. E hizo conforme á la palabra que José había dicho.
3 Tan pronto como la mañana fue la luz, los hombres fueron enviados lejos, ellos y sus asnos.
4 Y saliendo ellos de la ciudad, y aún no lejos, dijo José á su mayordomo: Levántate, sigue á los hombres; y cuando los alcanzares, diles: ¿Por qué habéis pagado mal para bien?
5 ¿No es esto en lo que bebe mi señor, y en qué se adivina? Vosotros habéis hecho lo malo al hacerlo
6 Y él los alcanzó, y les habló estas mismas palabras.
7 Y ellos le dijeron: ¿Por qué dice mi señor estas palabras? Que Dios no haga tus siervos conforme á esto:
8 He aquí, el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales, te lo hemos traído de la tierra de Canaán; ¿cómo, pues, hurtamos de la casa de tu señor alga u oro?
9 Y con cualquiera de tus siervos que se hallare, muera él, y nosotros también seremos siervos de mi señor.
10 Y él dijo: Ahora, pues, sea conforme á vuestras palabras: aquel en quien se hallare, será mi siervo, y seréis irreprensibles.
11 Y cada uno derribó su saco al suelo, y cada uno abrió su saco.
12 Y él buscó, y comenzó en el mayor, y dejó en el menor; y la copa fue hallada en el costal de Benjamín.
13 Entonces rasgaron sus vestidos, y cada uno a su asno, y volvieron a la ciudad.
14 Y Judá y sus hermanos vinieron á casa de José, porque él estaba allí todavía; y cayeron delante de él en tierra.
15 Y José les dijo: ¿Qué obra es ésta que tenéis?
¿No sabíais que tal hombre era
¿Cómo puedo adivinar?
16 Y Judá dijo: ¿Qué diremos á mi señor? ¿qué hablaremos, ó cómo nos limpiaremos? Dios ha hallado la iniquidad de tus siervos; he aquí nosotros somos siervos de mi señor, y también nosotros, y aquel en quien se halló la copa.
17 Y él dijo: No me guarde de hacer así: mas el hombre en cuya mano se halle la copa, él será mi siervo; y tú, levántate en paz á tu padre.
18 Entonces Judá se acercó a él y dijo: --¡Señor! ¡Te ruego que hables palabra en oídos de mi señor, y que no arda tu ira contra tu siervo, porque eres como Faraón
19 Mi señor preguntó a sus siervos, diciendo: --¿Tienes padre o hermano
20 Y dijimos a mi señor: Tenemos padre, anciano, y hijo de su vejez, pequeño; y su hermano murió, y solo él quedó de su madre, y su padre le amó.
21 Y dijiste á tus siervos: Descárgate á mí, para que yo ponga mis ojos sobre él.
22 Y nosotros dijimos á mi señor: El muchacho no puede dejar á su padre; porque si dejase á su padre, su padre moriría.
23 Y dijiste a tus siervos: Si no fuera tu menor
hermano baja con vosotros,
no veré mi cara más.
24 Y cuando llegamos á tu siervo mi padre, le dijimos las palabras de mi señor.
25 Y nuestro padre dijo: Ve otra vez, y cómpranos un poco de comida.
26 Y dijimos: No podemos descender; si nuestro hermano menor está con nosotros, entonces descenderemos; porque no podemos ver el rostro del hombre, sino que nuestro hermano menor está con nosotros.
27 Y tu siervo mi padre nos dijo: Vosotros sabéis que mi mujer me parió dos hijos;
28 Y saliendo el uno de mí, dije: Ciertamente está hecho pedazos, y no lo he visto desde entonces.
29 Y si tomáis esto también de mí, y le aconteciere mal, con tristeza derribaréis mis canas al sepulcro.
30 Ahora pues, cuando yo vengo á tu siervo mi padre, y el muchacho no esté con nosotros, viendo que su vida está ligada en la vida del muchacho,
31 Y será que cuando viere que el muchacho no está con nosotros, morirá; y tus siervos harán descender las canas de tu siervo nuestro padre, con dolor, al sepulcro.
32 Porque tu siervo se hizo fiador del muchacho a mi padre, diciendo: Si no te lo trajere, yo cargaré con la culpa de mi padre para siempre.
33 Ahora pues, te ruego que tu siervo permanezca en lugar del muchacho siervo de mi señor, y que el muchacho suba con sus hermanos.
34 Porque ¿cómo subiré á mi padre, y no estará conmigo el muchacho? Porque no vea acaso el mal que vendrá sobre mi padre.
CAPÍTULO 45
José es conocido de sus hermanos -envió por su padre- Jacob es
revivió con las noticias.
1 Entonces José no pudo abstenerse delante de todos los que estaban junto a él, y clamó: Haced salir de mí a cada uno. Y no había con él nadie, mientras José se daba a conocer a sus hermanos.
2 Y lloró en alta voz; y oyeron los egipcios y la casa de Faraón.
3 Y José dijo á sus hermanos: Yo soy José, ¿mi padre vive aún? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él.
4 Y José dijo á sus hermanos: Te ruego que te acerques á mí. Y ellos se llegaron. Y él respondió: Yo soy José tu hermano, al cual vendisteis en Egipto.
5 Ahora pues, no os entristezcáis ni os enojéis por haberme vendido acá; porque Dios me envió delante de vosotros para que conservara la vida.
6 Porque estos dos años ha habido hambre en la tierra; y aun así
hay cinco años, en el que
no habrá ni oído ni
cosecha.
7 Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros una posteridad en la tierra, y para salvar vuestras vidas con una gran liberación.
8 Y ahora no me habéis enviado acá vosotros, sino Dios; y me ha puesto por padre para Faraón, y por señor de toda su casa, y por príncipe en toda la tierra de Egipto.
9 Apresúrate, y sube a mi padre, y dile: Así ha dicho tu hijo José: Dios me ha puesto señor de todo Egipto: desciende á mí, no te quedes.
10 Y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, y tus ovejas, y tus vacas, y todo lo que tienes;
11 Y allí te alimentaré, porque aun hay cinco años de hambre; para que no vengas a la pobreza tú, tu casa y todo lo que tienes.
12 Y he aquí, tus ojos ven, y los ojos de mi hermano Benjamín, que mi boca os habla.
13 Y diréis a mi padre toda mi gloria en Egipto, y todo lo que habéis visto; y os apresuraréis y derribaréis a mi padre acá.
14 Y cayó sobre el cuello de Benjamín su hermano, y lloró; y lloró Benjamín sobre su cuello.
15 Y besó á todos sus hermanos, y lloró sobre ellos; y después de esto sus hermanos hablaron con él.
16 Y se oyó su fama en casa de Faraón, diciendo: Los hermanos de José han venido; y agradó bien á Faraón y á sus siervos.
17 Y dijo Faraón á José: Di á tus hermanos: Haced esto: cargad vuestras bestias, y id, y llevaos á la tierra de Canaán.
18 Tomad a vuestro padre y a vuestras familias, y venid a mí; y yo os daré el bien de la tierra de Egipto, y comeréis el sebo de la tierra.
19 Ahora, pues, se os ha mandado que hagáis esto: sacad carros de la tierra de Egipto para vuestros niños y para vuestras mujeres, y traed a vuestro padre, y venid.
20 No mires tus cosas, porque el bien de toda la tierra de Egipto es tuyo.
21 Y los hijos de Israel hicieron así: y José les dio carros, conforme al mandamiento de Faraón, y les dio provisiones para el camino.
22 A todos ellos dio cada uno muda de vestidos; mas a Benjamín dio trescientas monedas de plata, y cinco mudas de vestidos.
23 Y envió a su padre conforme a esta manera: diez asnos cargados de las cosas buenas de Egipto, y diez
CAPÍTULO 46
Asna cargado de maíz y pan
y carne para su padre por el camino.
24 Y despidió a sus hermanos, y se fueron; y les dijo: Mirad que no caigáis por el camino.
25 Y subieron de Egipto, y vinieron á la tierra de Canaán á Jacob su padre,
26 Y díjole que José aún vive, y es gobernador sobre toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob se desmayó, porque no los creyó.
27 Y le contaron todas las palabras de José que les había dicho; y viendo las carretas que José había enviado para llevarlo, revivió el espíritu de Jacob su padre.
28 Y dijo Israel: Basta; José mi hijo vive aún: iré á verle antes que muera.
Jacob es consolado, entra en
Egipto -- El número de su familia -Raquel sólo llamó a la esposa de Jacob -José se encuentra con Jacob.
1 Y partió Israel con todo lo que tenía, y vino á Beer-seba, y ofreció sacrificios al Dios de Isaac su padre.
2 Y habló Dios á Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él dijo: Heme aquí.
3 Y él dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas descender
en Egipto, porque allí haré de
una gran nación.
4 Descenderé contigo a Egipto, y ciertamente te haré subir de nuevo, y José pondrá su mano sobre tus ojos.
5 Y Jacob se levantó de Beerseba; y los hijos de Israel llevaron á Jacob su padre, y á sus niños, y á sus mujeres, en los carros que Faraón había enviado para llevarlo.
6 Y tomaron sus ganados y sus bienes que habían adquirido en la tierra de Canaán, y vinieron á Egipto, á Jacob y á toda su simiente con él.
7 Sus hijos, los hijos de sus hijos con él, sus hijas y las hijas de sus hijos, y toda su descendencia trajo consigo a Egipto
8 Y estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto, Jacob y sus hijos: Rubén, primogénito de Jacob.
9 Y los hijos de Rubén: Hanoc, Phalu, Hezrón, y Carmi.
10 Y los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar, y Saúl hijo de una mujer cananea.
11 Y los hijos de Leví: Gersón, Coat, y Merari.
12 Y los hijos de Judá: Er, y Onán, y Sela, y Phares, y Zara; mas Er y Onán murieron en la tierra de Canaán. Y el hijo de Phares fué Hezrón y Hamul.
13 Los hijos de Isacar: Tola, Púva, Job y Simrón
14 Y los hijos de Zabulón: Sered, y Elón, y Jahleel.
15 Estos fueron los hijos de Lea, que parió a Jacob en Padanaram, con su hija Dina. Todas las almas de sus hijos y de sus hijas fueron treinta y tres
16 Los hijos de Gad fueron Zifión, Haggi, Suni, Ezbón, Eri, Arodi y Areli
17 Y los hijos de Aser: Jimna, Isúa, Isui, Berías, y Sera su hermana; y los hijos de Beria: Heber, y Malquiel.
18 Estos son los hijos de Zilpa, que Labán dio a su hija Lea, y dio a luz a Jacob, dieciséis personas
19 Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín.
20 Y a José en la tierra de Egipto nacieron Manasés y Efraín, los cuales le dio a luz Asenat hija de Potiphera sacerdote de On.
21 Los hijos de Benjamín fueron Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamán, Ehi, Rosh, Muptim, Hupim y Ard.
22 Estos son los hijos de Raquel, que nacieron a Jacob: todas las almas fueron catorce.
23 Y los hijos de Dan: Husim.
24 Y los hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Silem.
25 Estos son los hijos de Bilha, que Labán dio a Raquel su hija, y ella dio a luz a Jacob. Todas las almas eran siete
26 Todas las personas que vinieron con Jacob a Egipto, que salieron de sus lomos, sin las mujeres de los hijos de Jacob, todas las almas fueron sesenta y seis;
27 Y los hijos de José, que le dieron a luz en Egipto, dos personas: todas las almas de la casa de Jacob, que entraron en Egipto, setenta.
28 Y envió Judá delante de él á José, para que dirigiese su rostro á Gosén; y vinieron á la tierra de Gosén.
29 Y José preparó su carro, y subió á recibir á su padre Israel á Gosén, y presentándose á él, se echó sobre su cuello, y lloró sobre su cuello un buen rato.
30 Y dijo Israel á José: Ahora, pues, déjame morir, desde que vi tu rostro, porque aún vives.
31 Y José dijo á sus hermanos y á la casa de su padre: Subiré, y mostraré á Faraón, y le diré: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido á mí.
32 Y los hombres son pastores, porque su oficio ha sido el de apacentar ganados; y han traído sus ovejas, y sus vacas, y todo lo que tienen.
CAPÍTULO 47
33 Y será que cuando Faraón os llame, y os diga: ¿Cuál es vuestra ocupación?
34 Y diréis: El negocio de tus siervos ha sido desde nuestra juventud hasta ahora, nosotros y también nuestros padres, para que habitéis en la tierra de Gosén; porque todo pastor es abominación á los Egipcios.
José presenta cinco de sus
hermanos, y su padre, antes
Faraón, la edad de Jacob,
Jura a José enterrarlo con
sus padres.
1 Entonces José vino y dio aviso a Faraón, y dijo: Mi padre y mis hermanos, y sus ovejas, y sus vacas, y todo lo que tienen, han salido de la tierra de Canaán; y he aquí que están en la tierra de Gosén.
2 Y tomó de sus hermanos cinco hombres, y los presentó al Faraón.
3 Y Faraón dijo a sus hermanos: --¿Cuál es tu oficio? Y ellos dijeron a Faraón: --Tus siervos son pastores, tanto nosotros como nuestros padres
4 Dijeron además a Faraón: --Hemos venido para morar en la tierra, porque tus siervos no tienen pasto para sus ovejas, porque el hambre es grave en la tierra de Canaán. Ahora, pues, oramos
tus siervos, que moren en el
tierra de Goshen.
5 Entonces Faraón habló á José, diciendo: Tu padre y tus hermanos han venido á ti.
6 La tierra de Egipto está delante de ti; en lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; en la tierra de Gosén habitarán. Si conoces a alguno de los hombres de mi vida, ponlos sobre mis ganados.
7 Y José trajo á Jacob su padre, y púsolo delante de Faraón; y Jacob bendijo á Faraón.
8 Y Faraón dijo a Jacob: ¿Cuántos años tienes?
9 Y Jacob dijo a Faraón: Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado hasta los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación.
10 Y Jacob bendijo á Faraón, y salió de delante de Faraón.
11 Y José puso á su padre y á sus hermanos, y dióles posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Rameses, como Faraón había mandado.
12 Y apacentaba José á su padre, y á sus hermanos, y á toda la casa de su padre, con pan, según sus familias.
13 Y no había pan en toda la tierra; porque el hambre era muy grande.
dolor, de tal manera que la tierra de Egipto y
toda la tierra de Canaán desfalleció
por la hambruna.
14 Y José recogió todo el dinero que se halló en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, para el grano que habían comprado; y José trajo el dinero a la casa de Faraón.
15 Y cuando el dinero se desfalleció en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, todos los egipcios vinieron a José y dijeron: Danos pan; porque ¿por qué moriremos en tu presencia? porque el dinero se ha desfallecido.
16 Y José dijo: Dad vuestras bestias, y yo os daré por vuestras bestias, si faltare dinero.
17 Y trajeron sus ganados á José; y José les dió pan por caballos, y por ovejas, y por las bestias de las vacas, y por asnos; y les dio pan para todo su ganado aquel año.
18 Y cuando terminó aquel año, vinieron á él el segundo año, y dijéronle: No lo ocultaremos á mi señor, cómo se ha gastado nuestro dinero; también á mi señor tienen nuestras vacas; no queda nada á ojos de mi señor, sino nuestros cuerpos y nuestras tierras.
19 ¿Por qué moriremos delante de tus ojos, nosotros y nuestra tierra? Compranos a nosotros y a nuestra tierra por pan, y nosotros y nuestra tierra seremos siervos de Faraón, y nos darás simiente,
para que vivamos, y no muramos, para que
la tierra no sea desolada.
20 Y compró José toda la tierra de Egipto para Faraón; porque los egipcios vendían cada uno su campo, porque el hambre prevalecía sobre ellos; y la tierra se convirtió en de Faraón.
21 Y el pueblo los llevó a las ciudades de un extremo de la frontera de Egipto hasta el otro extremo.
22 Sólo que la tierra de los sacerdotes no compró; porque los sacerdotes tenían una porción asignada de Faraón, y comieron la porción que Faraón les dio; por lo cual no vendieron sus tierras.
23 Entonces José dijo al pueblo: He aquí os he comprado hoy y vuestra tierra para Faraón; he aquí aquí simiente para vosotros, y sembraréis la tierra.
24 Y será que en el fruto, daréis la quinta parte a Faraón, y cuatro partes serán vuestras, para simiente del campo, y para vuestro alimento, y para los de vuestras familias, y para el alimento de vuestros niños.
25 Y ellos dijeron: Nos has salvado la vida; hallemos gracia en los ojos de mi señor, y seremos siervos de Faraón.
26 Y José hizo ley sobre la tierra de Egipto hasta hoy, para que Faraón tuviese la quinta parte, excepto la tierra de los sacerdotes solamente, que no era de Faraón.
CAPÍTULO 48
27 Y habitó Israel en la tierra de Egipto, en la tierra de Gosén; y poseyeron en ella posesiones, y crecieron, y se multiplicaron en gran manera.
28 Y vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años; y fué toda la edad de Jacob ciento cuarenta y siete años.
29 Y se acercaba el tiempo en que Israel debía morir; y llamando a su hijo José, le dijo: Si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que pongas tu mano debajo de mi muslo, y hagas conmigo misericordia y verdad; no me entierres ahora en Egipto.
30 Pero yo me acostaré con mis padres, y tú me sacarás de Egipto, y me enterrarás en su sepultura. Y él dijo: Haré como has dicho.
31 Y él respondió: Júramelo. Y él le juró. E Israel se inclinó sobre la cabeza de la cama.
José visita a su padre enfermo...
Jacob bendice a Efraín y
Manasés profetiza a sus
Regresa a Canaán.
1 Y aconteció después de estas cosas, que fué dado aviso á José, diciendo: He aquí tu padre está enfermo, y tomó consigo sus dos hijos Manasés y Ephraim.
2 Y fué dado aviso á Jacob, diciendo: Mira, y he aquí tu hijo José.
viene a ti, e Israel
se fortaleció, y se sentó sobre
la cama.
3 Y Jacob dijo á José: El Dios Todopoderoso se me apareció en Luz, en la tierra de Canaán, y me bendijo.
4 Y díjome: He aquí yo te haré fructificar, y te multiplicaré, dice Jehová, y haré de ti multitud de pueblos, y daré esta tierra á tu simiente después de ti, por heredad perpetua.
5 Y ahora, de tus dos hijos, Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que yo llegara a ti en Egipto, he aquí que son míos, y el Dios de mis padres los bendecirá; como Rubén y Simeón serán bendecidos, porque son míos; por lo cual serán llamados de mi nombre. (Por eso fueron llamados Israel.)
6 Y tu flujo que engendras después de ellos, será tuyo, y será llamado según el nombre de sus hermanos en su heredad, en las tribus; por tanto, fueron llamados las tribus de Manasés y de Efraín.
7 Y Jacob dijo a José: Cuando el Dios de mis padres se me apareció en Luz, en la tierra de Canaán, me juró que me daría a mí y a mi descendencia la tierra por posesión eterna.
8 Por tanto, hijo mío, me bendijo en levantarte para que me sirvieras de siervo, en salvar mi casa de la muerte;
9 En librar a mi pueblo, tus hermanos, del hambre que aquejaba en la tierra; por lo cual el Dios de tus padres te bendecirá, y el fruto de tus lomos, para que sean bendecidos sobre tus hermanos, y sobre la casa de tu padre;
10 Porque tú has vencido, y la casa de tu padre se ha inclinado a ti, como te fue mostrado, antes que fueras vendido en Egipto por mano de tus hermanos; por lo cual tus hermanos se inclinarán a ti, de generación en generación, hasta el fruto de tus lomos para siempre;
11 Porque tú serás luz para mi pueblo, para librarlos en los días de su cautiverio, de la servidumbre, y para traerles salvación, cuando estén completamente inclinados bajo el pecado.
12 Y por lo tanto, en cuanto a mí, cuando vine de Padán, Raquel murió por mí en la tierra de Canaán, en el camino cuando todavía estábamos un poco de camino para venir a Efrata; y la enterré allí en el camino de Efrata; esto se llama Belén.
13 Y viendo Israel a los hijos de José, dijo: ¿Quiénes son éstos?
14 Y José dijo á su padre: Mis hijos son, que Dios me ha dado en esta tierra.
15 Y él dijo: Te ruego que los traigas a mí, y los bendeciré.
16 Y los ojos de Israel se oscurecían por muchos años, de modo que no podía ver bien. Y él los hizo llegar a él, y los besó, y los abrazó.
17 Y dijo Israel á José: No había pensado ver tu rostro; y he aquí, Dios me ha mostrado también tu simiente.
18 Y José los sacó de entre sus rodillas, y se inclinó con su rostro a tierra.
19 Y José tomó á ambos, á Ephraim en su mano derecha hacia la izquierda de Israel, y á Manasés en su mano izquierda hacia la derecha de Israel, y los hizo llegar á él.
20 Y extendió Israel su mano derecha, y puso sobre la cabeza de Ephraim, el menor, y su mano izquierda sobre la cabeza de Manasés, guiando sus manos con ingenio; porque Manasés era el primogénito.
21 Y bendijo á José, y dijo: Dios, delante del cual anduvieron mis padres Abraham é Isaac, Dios que me alimentó toda mi vida hasta hoy:
22 El ángel que me redimió de todo mal, bendiga a los muchachos; y sea nombrado mi nombre sobre ellos, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac; y crezcan en multitud en medio de la tierra.
CAPÍTULO 49
23 Y viendo José que su padre había puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le apenó; y levantó la mano de su padre, para apartarla de la cabeza de Efraín hasta la cabeza de Manasés.
24 Y José dijo á su padre: No así, padre mío; porque éste es el primogénito; pon tu diestra sobre su cabeza.
25 Y su padre rehusó, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; él también será un pueblo, y él también será grande; mas su hermano menor será más grande que él, y su simiente será multitud de naciones.
26 Y los bendijo aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Dios te haga como a Efraín y como a Manasés; y puso a Efraín delante de Manasés.
27 Y dijo Israel á José: He aquí yo muero: mas Dios será con vosotros, y os hará volver á la tierra de vuestros padres.
28 Y te he dado una parte sobre tus hermanos, la cual tomé de mano del Amorrheo con mi espada y con mi arco.
Jacob bendice a sus hijos, él muere.
1 Entonces Jacob llamó a sus hijos, y dijo: Juntaos, para que os diga lo que os ha de acontecer en los postreros días.
2 Juntaos y oíd, hijos de Jacob, y escuchad a vuestro padre Israel
3 Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi fortaleza, la excelencia de la dignidad, y la excelencia de la fuerza;
4 No serás tan inestable como el agua, porque subiste a la cama de tu padre; entonces lo contaminaste; él subió a mi lecho
5 Simeón y Leví son hermanos; instrumentos de crueldad están en sus habitaciones.
6 ¡Oh alma mía! No entres en su secreto; a su asamblea, mi gloria, no te unas; porque en su furor mataron a un hombre, y en su voluntad desterraron un muro
7 Maldito su furor, porque fue ardor; y su furor, porque fue cruel: Yo los dividiré en Jacob, y los esparciré en Israel.
8 Judá, tú eres a quien alabarán tus hermanos; tu mano estará en el cuello de tus enemigos; los hijos de tu padre se postrarán delante de ti
9 Judá es un cachorro de león; de la presa, hijo mío, has subido; se ha inclinado, se ha acostado como un león, y como un león viejo, ¿quién lo despertará?
10 El cetro no se apartará de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Silo; y a él será la reunión del pueblo.
11 Atando su pollino a la vid, y teniendo el pollino de asna a la vid escogida, lavó sus vestidos en vino, y sus vestidos en sangre de uvas;
12 Sus ojos serán rojos con vino, y sus dientes blancos con leche.
13 Zabulón habitará en el puerto del mar, y será como refugio de naves; y su término será hasta Sidón.
14 Isachar es un culo fuerte que se agacha entre dos cargas:
15 Y vio que el descanso era bueno, y la tierra que era agradable; e inclinó su hombro para llevar, y se hizo siervo para tributo.
16 Dan juzgará a su pueblo, como una de las tribus de Israel.
17 Dan será una serpiente en el camino, una víbora en el camino, que muerde los talones de los caballos, de modo que su jinete caerá hacia atrás.
18 He esperado tu salvación, oh Jehová.
19 Gad, le vencerá un ejército; pero él vencerá al fin.
20 De Aser su pan será engordado, y dará las delicias reales.
21 Neftalí es una nalga suelta: Él da buenas palabras.
22 José es una rama fecunda, una rama fecunda junto a un pozo, cuyas ramas corren sobre el muro
23 Los arqueros lo han entristecido mucho, y le han disparado, y le han aborrecido.
24 Pero su arco se fortaleció, y los brazos de sus manos se fortalecieron por las manos del Dios poderoso de Jacob (de allí es el pastor, la piedra de Israel).
25 Por el Dios de tu padre, que te ayudará, y por el Todopoderoso, que te bendecirá con bendiciones del cielo arriba, bendiciones del abismo que está debajo, bendiciones de los pechos y del vientre
26 Las bendiciones de tu padre han prevalecido sobre las bendiciones de mis progenitores hasta el extremo de los montes eternos: estarán sobre la cabeza de José, y sobre la corona de la cabeza del que se separó de sus hermanos.
27 Benjamín rapará como lobo; por la mañana devorará la presa, y por la noche repartirá el botín.
28 Todas estas son las doce tribus de Israel: y esto es lo que les habló su padre, y los bendijo; cada uno según su bendición los bendijo.
29 Y él les mandó, y les dijo: He de ser reunido con mi pueblo; enterradme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo,
30 En la cueva que está en el campo de Macpela, que está delante de Mamre, en la tierra de Canaán, que Abraham compró con el campo de Efrón el hitita para posesión de un lugar de sepultura.
CAPÍTULO 50
31 Allí sepultaron a Abraham y a Sara su mujer; allí sepultaron a Isaac y a Rebeca su mujer; y allí sepulté a Lea.
32 La compra del campo y de la cueva que está en él fue de los hijos de Het.
33 Y como Jacob acabó de mandar a sus hijos, juntó sus pies en la cama, y cedió el espíritu, y fué reunido á su pueblo.
El duelo por Jacob...
funeral -- José conforta a su
hermanos, él profetiza, él
Muere.
1 Y José se postró sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y lo besó.
2 Y mandó José á sus siervos médicos que embalsamasen á su padre; y los médicos embalsamaron á Israel.
3 Y se cumplieron para él cuarenta días; porque así se cumplieron los días de los embalsamados; y los egipcios le lloraron setenta días.
4 Y pasados los días de su luto, habló José á la casa de Faraón, diciendo: Si ahora he hallado gracia en vuestros ojos, os ruego que habléis á oídos de Faraón, diciendo:
5 Mi padre me hizo jurar, diciendo: He aquí, muero; en mi tumba, que he cavado para mí en el
tierra de Canaán, allí
Ahora, por lo tanto, déjame ir
Te lo ruego, y entierra a mi padre,
y volveré.
6 Y dijo Faraón: Sube, y sepulta á tu padre, como te juró.
7 Y subió José á sepultar á su padre, y subió con él todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa, y todos los ancianos de la tierra de Egipto.
8 Y toda la casa de José, y sus hermanos, y la casa de su padre; solamente dejaron sus niños, y sus ovejas, y sus vacas en la tierra de Gosén.
9 Y subieron con él carros y gente de a caballo, y era una gran compañía.
10 Y llegaron a la era de Atad, que está al otro lado del Jordán, y allí tu duelo con gran y muy endecha; e hizo duelo por su padre siete días.
11 Y viendo los moradores de la tierra, los Cananeos, el duelo en la era de Atad, dijeron: Este es un duelo doloroso á los Egipcios; por lo cual el nombre de ella fué llamado Abel-mizraim, que está al otro lado del Jordán.
12 Y sus hijos le hicieron conforme á lo que les mandó:
13 Porque sus hijos lo llevaron a la tierra de Canaán, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, que Abraham compró con el
para la posesión de un entierro...
lugar de Efrón el hitita, antes
Mamre.
14 Y José volvió á Egipto, él y sus hermanos, y todos los que subían con él á sepultar á su padre, después que él había sepultado á su padre.
15 Y viendo los hermanos de José que su padre había muerto, dijeron: Quizás nos aborrezca José, y nos retribuirá todo el mal que le hicimos.
16 Y enviaron un mensajero á José, diciendo: Tu padre mandó antes que muriese, diciendo:
17 Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la ofensa de tus hermanos y su pecado, porque te hicieron mal; y ahora, te rogamos, perdona la ofensa de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró cuando le hablaron.
18 Y fueron también sus hermanos, y postrándose delante de él, dijeron: He aquí nosotros somos tus siervos.
19 Y José les dijo: No temas; porque ¿estoy yo en lugar de Dios?
20 Pero vosotros, en cuanto a mí, pensáis mal; pero Dios lo hizo para bien, para hacer que sucediera, como hoy, para salvar a mucha gente viva.
21 Ahora pues, no temáis: Yo os alimentaré á vosotros y á vuestros niños. Y él los consolaba, y hablaba con ellos con misericordia.
22 Y José habitó en Egipto, él y la casa de su padre; y vivió José ciento diez años.
23 Y José vio a los hijos de Efraín de la tercera generación; y los hijos de Maquir hijo de Manasés fueron criados sobre las rodillas de José.
24 Y José dijo a sus hermanos: Yo muero, y voy a mis padres, y desciendo a mi sepulcro con gozo. El Dios de mi padre Jacob sea con vosotros para libraros de la aflicción en los días de vuestra servidumbre; porque Jehová me ha visitado, y he obtenido la promesa de Jehová, que del fruto de mis lomos levantará Jehová Dios un renuevo justo de mis lomos; y a ti, a quien mi padre Jacob ha nombrado profeta Israel; (no el Mesías que se llama Silo), y este profeta librará a mi pueblo de Egipto en los días de tu servidumbre.
25 Y sucederá que serán esparcidos otra vez; y un sarmiento será quebrado, y será llevado a una tierra lejana; sin embargo, serán recordados en los pactos del Señor, cuando venga el Mesías; porque él será manifestado a ellos en los últimos días, en el Espíritu de poder; y los sacará de las tinieblas a la luz; de las tinieblas ocultas, y de la cautividad a la libertad.
26 El vidente levantará al Señor mi Dios, que será el vidente escogido del fruto de mis lomos.
27 Así me dice el Señor Dios de mis padres: Al vidente escogido levantaré del fruto de tus lomos, y será estimado en gran manera entre el fruto de tus lomos; y a él daré mandamiento de que hará obra por el fruto de tus lomos, sus hermanos.
28 Y él los hará conocer los pactos que he hecho con tus padres, y hará todo lo que yo le mande.
29 Y lo haré grande delante de mis ojos, porque él hará mi obra; y será grande como el que yo dije que yo os levantaría, para librar a mi pueblo, casa de Israel, de la tierra de Egipto; porque yo levantaré al vidente para librar a mi pueblo de la tierra de Egipto, y será llamado Moisés. Y con este nombre sabrá que es de tu casa; porque será criado por la hija del rey, y será llamado su hijo.
30 Y otra vez, al vidente resucitaré del fruto de tus lomos, y a él daré potestad de dar a conocer mi palabra a la simiente de tus lomos; y no sólo a dar a luz mi palabra, dice Jehová, sino a convencerlos de mi palabra, la cual ya habrá salido entre ellos en los últimos días;
31 Por tanto, el fruto de tus lomos escribirá, y el fruto de los lomos de Judá escribirá; y lo que será escrito por el fruto de tus lomos, y también lo que será escrito por el fruto de los lomos de Judá, crecerá juntamente hasta confundir doctrinas falsas, y establecer pleitos, y establecer paz entre el fruto de tus lomos, y traerlos al conocimiento de sus padres en los postreros días; y también al conocimiento de mis pactos, dice Jehová.
32 Y por debilidad se fortalecerá, en el día que mi obra saliere á todo mi pueblo, el cual los restaurará, los que son de la casa de Israel, en los postreros días.
33 Y bendeciré a aquel vidente, y los que procuran destruirlo serán confundidos; porque esta promesa os doy; porque de generación en generación me acordaré de vosotros; y su nombre será llamado José, y será conforme al nombre de su padre; y él será semejante a vosotros; porque lo que Jehová sacará por su mano traerá a mi pueblo para salvación.
34 Y juró Jehová á José que guardaría su simiente para siempre, diciendo: Yo levantaré á Moisés, y una vara estará en su mano, y juntará á mi pueblo, y él los guiará.
como un rebaño, y él herirá
aguas del Mar Rojo con su vara.
35 Y él tendrá juicio, y escribirá la palabra de Jehová. Y no hablará muchas palabras, porque yo le escribiré mi ley por el dedo de mi mano. Y pondré por él portavoces, y su nombre será llamado Aarón.
36 Y te será hecho en los postreros días, como yo lo he jurado. Por tanto, dijo José á sus hermanos: Dios ciertamente os visitará, y os sacará de esta tierra, á la tierra que juró á Abraham, é Isaac, y á Jacob.
37 Y José confirmó muchas otras cosas á sus hermanos, y juróles los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y vosotros me llevaréis de aquí.
38 Y murió José cuando tenía ciento diez años, y lo embalsamaron, y le pusieron en un ataúd en Egipto; y fue guardado de sepultura por los hijos de Israel, para que fuera llevado y puesto en el sepulcro con su padre. Y así se acordaron del juramento que le juraron.
ÉXODO
CAPÍTULO 1
Los hijos de Israel, sin embargo,
Oprimido, se multiplican.
1 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto, cada uno según su familia que vino con Jacob.
2 Rubén, Simeón, Leví y Judá,
3 Isacar, Zabulón y Benjamín,
4 Dan, Neftalí, Gad y Aser.
5 Y todas las almas que salieron de los lomos de Jacob fueron setenta personas; porque José ya estaba en Egipto.
6 Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación.
7 Y los hijos de Israel fueron fecundos, y se multiplicaron en abundancia, y se multiplicaron, y se hicieron muy fuertes; y la tierra se llenó de ellos.
8 Y levantándose un nuevo rey sobre Egipto, que no conocía á José.
9 Y dijo á su pueblo: He aquí el pueblo de los hijos de Israel es más grande y más poderoso que nosotros.
10 Vamos, hagámoslos sabiamente; no sea que se multipliquen, y suceda que, cuando se libra guerra, también se unen a nuestros enemigos, y pelean contra nosotros, y así los sacan de la tierra.
11 Por eso pusieron sobre ellos a sus oficiales para que los afligieran con sus cargas, y edificaron para Faraón ciudades de tesoros, Pithom y Raamsés.
12 Mas cuanto más los afligían, más se multiplicaban y crecían; y se entristecían por causa de los hijos de Israel.
13 Y los Egipcios hicieron servir con rigor a los hijos de Israel;
14 Y amargaron sus vidas con dura servidumbre, con mortero, con ladrillo, y con toda clase de servicio en el campo; todo su servicio, en el cual los hicieron servir, fue con rigor.
15 Y habló el rey de Egipto á las parteras hebreas, de las cuales el nombre de una era Siphra, y el nombre de la otra Puah.
16 Y él dijo: Cuando hiciereis la partera á las mujeres Hebreas, y las vieres en las heces, si fuere hijo, le mataréis; mas si fuere hija, vivirá.
17 Pero las parteras temían a Dios, y no hicieron como el rey de Egipto les había mandado, sino que salvaron a los niños varones.
18 Entonces el rey de Egipto llamó a las parteras, y les dijo: --¿Por qué habéis hecho esto y habéis salvado a los niños varones
19 Y las parteras dijeron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias
mujeres; porque son vivas, y son
antes de que lleguen las parteras
a ellos.
20 Por tanto, Dios hizo bien con las parteras; y el pueblo se multiplicó, y se hizo muy poderoso.
21 Y aconteció que porque las parteras temían a Dios, les hizo casas.
22 Y mandó Faraón á todo su pueblo, diciendo: Echaréis en el río á todo hijo que naciere, y salvaréis á toda hija.
CAPÍTULO 2
El nacimiento de Moisés, la adopción, la huida, y
matrimonio.
1 Y fuése un varón de la casa de Leví, y tomó por mujer hija de Leví.
2 Y concibió la mujer, y parió un hijo; y viéndole que era buen niño, le escondió tres meses.
3 Y como no pudo esconderlo más, tomó para él un arca de babosas, y la adornó con baba y con alquitrán, y puso en ella al niño; y la puso en las banderas junto á la orilla del río.
4 Y su hermana se paró lejos, para saber lo que le harían.
5 Y descendió la hija de Faraón para lavarse al río; y sus doncellas andaban junto al río; y viendo el arca entre las banderas, envió a su criada a buscarla.
6 Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí el niño lloró. Y tuvo compasión de él, y dijo: Este es uno de los hijos de los hebreos.
7 Entonces dijo su hermana á la hija de Faraón: ¿Iré y llamaré á ti una enfermera de las mujeres hebreas, para que te dé de comer el niño?
8 Y la hija de Faraón le dijo: Ve. Y la criada fué y llamó á la madre del niño.
9 Y la hija de Faraón le dijo: Toma este niño, y críomelo, y te daré tu salario. Y la mujer tomó al niño, y lo crió.
10 Y el niño creció, y ella lo trajo a la hija de Faraón, y él fue su hijo. Y ella llamó su nombre Moisés, y ella dijo: Porque yo lo saqué del agua.
11 Y aconteció en aquellos días, cuando Moisés creció, que salió a sus hermanos, y miró sobre sus cargas; y espiando a un egipcio que golpeaba a un hebreo, uno de sus hermanos.
12 Y miró por un lado y por otro, y viendo que no había hombre, mató al egipcio, y lo escondió en la arena.
13 Y saliendo el segundo día, he aquí dos varones de los Hebreos se esforzaron juntos; y dijo al que había hecho el mal: ¿Por qué hieres á tu compañero?
14 Y él dijo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Quieres matarme, como mataste al Egipcio? Y Moisés temió, y dijo: Ciertamente esto se sabe.
15 Y oyendo Faraón esto, procuraba matar á Moisés: mas Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en tierra de Madián, y sentóse junto á un pozo.
16 Y el sacerdote de Madián tenía siete hijas; y vinieron, y sacaron agua, y llenaron las fuentes para regar el rebaño de su padre.
17 Y vinieron los pastores, y los echaron; mas Moisés se levantó, y les ayudó, y regó sus ovejas.
18 Y cuando llegaron a Reuel su padre, él dijo: ¿Cómo es que habéis venido tan pronto hoy?
19 Y ellos dijeron: Un egipcio nos libró de mano de los pastores, y también nos sacó agua suficiente, y regó el rebaño.
20 Y dijo á sus hijas: ¿Y dónde está? ¿por qué habéis dejado al hombre? Llámalo, para que coma pan.
21 Y Moisés se conformó con morar con aquel hombre, y dio á Moisés su hija Ziphora.
22 Y ella le parió un hijo, y llamó su nombre Gersón; porque él dijo: Yo he sido extranjero en tierra extraña.
CAPÍTULO 3
23 Y aconteció que en el tiempo murió el rey de Egipto; y los hijos de Israel vieron por causa de la servidumbre, y clamaron, y su clamor subió a Dios por causa de la servidumbre.
24 Y oyó Dios sus gemidos, y se acordó Dios de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.
25 Y miró Dios a los hijos de Israel, y Dios los tenía en mira.
Moisés guarda el rebaño de Jetro, Dios
se le aparece en un arbusto ardiente
Él lo envía para librar a Israel.
1 Y Moisés guardaba el rebaño de Jetro su suegro, sacerdote de Madián; y llevó el rebaño al desierto, y vino al monte de Dios hasta Horeb.
2 Y otra vez, la presencia del Señor se le apareció, en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y he aquí que la zarza ardía a fuego, y la zarza no se consumió.
3 Y Moisés dijo: Ahora me apartaré, y veré esta gran vista, por qué no se ha consumido la zarza.
4 Y viendo Jehová que se había apartado para ver, llamó Dios á él de en medio de la zarza, y dijo: Moisés, Moisés. Y él respondió: Heme aquí.
5 Y él dijo: No te acerques aquí; quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa.