Saltar al contenido
Sello de La Voz de Amonestación La Voz de AmonestaciónEstudia. Discierne. Prepárate. Sé una voz.
Selecciona texto y:

Español · Textos cristianos

Padres Ante-Nicenos, Vol. VIII: Padres del Tercer y Cuarto Siglo: Los Doce Patriarcas, Extractos y Epístolas, La Clementina, Apócrifos, Decretales, Memorias de Edesa y Documentos Siríacos, Restos de la Primera Edad

Parte 5

12. Alrededor de ese tiempo la mujer de Memphian de Potifar pasó con gran pompa, y echó sus ojos sobre mí, porque sus eunucos le contaron de mí. Y ella dijo a su marido acerca del comerciante, que él se había enriquecido por medio de un joven hebreo, diciendo: Y dicen que de hecho los hombres lo han robado de la tierra de Canaán. Ahora pues, ejecutad juicio con él, y quitad la juventud para que sea vuestro mayordomo; así te bendecirá el Dios de los Hebreos, porque la gracia del cielo está sobre él.

13Y Potifar fue persuadido por sus palabras, y mandó que se trajera al mercader, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo, que hurtas almas de la tierra de los Hebreos, y las vendes por esclavos? Entonces el mercader se postró sobre su rostro, y le rogó, diciendo: Te ruego, señor mío, que no sé lo que dices. Y él dijo: ¿De dónde pues es tu siervo Hebreo? Y él dijo: Los Ismaelitas le confiaron hasta que volvieran. Y no le creyó, sino que le mandó que le despojaran y le azotaran. Y cuando persistió, dijo Potifar: Traed la juventud. Y cuando fui traído, me aparté de él, y dijo: ¿Eres tú el tercero en rango con Faraón, siendo el principal de todos los eunucos, y teniendo mujeres, hijos y concubinas? Y me dijo: ¿Cómo me has dicho: De ti, y de ti, y de ti, y de ti. ¿Cómo me dijo: ¿Cómo me has dicho que fuera esclavo?

14Y la mujer de Menfio miraba por una ventana mientras yo era golpeada, y envió a su marido, diciendo: Tu juicio es injusto; porque tú incluso castigas a un hombre libre que ha sido robado, como si fuera un transgresor. Y cuando no di otra respuesta aunque yo era golpeado, él ordenó que nos guardaran, hasta que, dijo él, los dueños del niño vendrán. Y su mujer le dijo: ¿Por qué retienes en cautiverio a este noble niño, que más bien debe ser puesto en libertad, y esperar en ti? Porque ella deseaba verme en deseo de pecado, y yo ignoraba todas estas cosas. Entonces dijo él a su mujer: No es costumbre de los egipcios tomar lo que pertenece a otros antes de que se dé la prueba. Esto dijo acerca del comerciante, y acerca de mí, que yo debo ser encarcelado.

15Y después de veinticuatro días vinieron los Ismaelitas, y oyendo que Jacob mi padre estaba de luto por mí, me dijeron: ¿Cómo has dicho que tú eras siervo? Y he aquí, hemos aprendido que eres hijo de un hombre poderoso en la tierra de Canaán, y tu padre se entristece por ti en cilicio. Y otra vez yo habría llorado, mas yo me refrené, para no avergonzar a mis hermanos. Y dije: No sé, soy esclavo. Entonces me aconsejaron que me vendan, para que no sea hallado en sus manos. Porque temían a Jacob, no sea que les hiciese venganza mortífera; porque se había oído que era poderoso con el Señor y con los hombres. Entonces el comerciante les dijo: Libéreme del juicio de Potifar. Entonces vinieron y me pidieron que les dijese: Con dinero nos comprase. Y él nos despidió.

16Y la mujer de Menfio me señaló a su marido, que me comprara; porque yo he oído, dijo ella, que le estaban vendiendo. Y envió un eunuco a los ismaelitas, y les pidió que me vendieran; y como él no estaba dispuesto a traficar con ellos, él volvió. Y cuando la p. 35 Y él les había hecho juicio, y él le dio a conocer a su señora que habían pedido un precio grande por su siervo. Y ella envió otro eunuco, diciendo: Aunque ellos exigieran dos minæ de oro, no se escondan para perdonar el oro; sólo compren al muchacho, y tráiganlo acá. Y él les dio ochenta piezas de oro para mí, y dijo a su señora que se me habían dado cien. Y cuando lo vi, callé, para que el eunuco no fuera castigado.

17. Vosotros veis, hijos míos, qué grandes cosas soporté para no avergonzar a mis hermanos. ¿Os amáis también vosotros unos a otros, y con larga paciencia os escondéis los unos a otros los pecados de los demás? Porque Dios se deleita en la unidad de los hermanos, y en el propósito de un corazón aprobado para amar. Y cuando mis hermanos vinieron a Egipto, y aprendieron que les devolví su dinero, y no los reconforté, y aun los consolé, y después de la muerte de Jacob los amé más abundantemente, y todo lo que él mandó hice en abundancia, entonces se maravillaron. Porque no les dejé ser afligidos hasta el menor asunto; y todo lo que estaba en mi mano les di. Sus hijos eran mis hijos, y mis hijos eran como sus siervos; su vida era mi vida, y todo su sufrimiento era mi sufrimiento, y toda su enfermedad era mi enfermedad. Mi tierra era su tierra, mi consejo su consejo, y no me exalté entre ellos en arrogancia por causa de mi gloria mundana, pero yo estaba entre ellos como uno de los más pequeños.

18. Si, pues, anduviereis también en los mandamientos del Señor, hijos míos, allí os ensalzará, y os bendecirá con cosas buenas para siempre jamás. Y si alguno busca hacer mal con vosotros, haced por él el bien, y seréis redimidos del Señor de todo mal. Porque, he aquí, veis que por la paciencia tomé para esposa a la hija de mi 180 Señor. Y me fueron dados cien talentos de oro con ella, porque Jehová los hizo para que me sirvieran. Y me dio hermosura como flor sobre los hermosos de Israel; y me guardó hasta la vejez en fortaleza y hermosura, porque yo era como Jacob en todo.

19. Oíd también, hijos míos, las visiones que vi. Había doce ciervos que apacentaban, y los nueve que estaban divididos y esparcidos en la tierra, así también los tres. Y vi que de Judá había nacido una virgen que vestía un lino 181 Y salió de ella un Cordero sin mancha, y sobre su mano izquierda había como un león; y todas las bestias se precipitaron contra él, y el cordero los venció, y los destruyó, y los holló. Y por causa de él se regocijaron los ángeles, y los hombres y toda la tierra. Y estas cosas tendrán lugar en su tiempo, en los últimos días. Guardad pues, hijos míos, los mandamientos del Señor, y honrad a Judá y a Leví; porque de ellos se levantarán a vosotros el Cordero de Dios, salvando por gracia a todos los gentiles e Israel. Porque su reino es un reino eterno, que no será sacudido; pero mi reino entre vosotros llegará a su fin como un cordero de Dios. Vigilante’s 182 hamaca, que después del verano no aparecerá.

20Sé que después de mi muerte los egipcios os afligirán, pero Dios hará vuestra causa y os introducirá en lo que prometió a vuestros padres. Pero llevad mis huesos con vosotros 183 Porque cuando mis huesos sean levantados, Jehová será con vosotros en la luz, y Beliar estará en tinieblas con los egipcios. Y vosotros llevad a Zilpa vuestra madre, y ponedla junto a Bilha, junto al hipódromo, junto a Raquel. 184   Y habiendo dicho estas cosas, extendió sus pies, y durmió el sueño largo. Y todo Israel le lloró, y todo Egipto, con gran endecha; porque aun a los egipcios sentía como a sus miembros, y les hacía misericordia, ayudándolos en toda obra, y consejo, y negocio.


Notas a pie de página

32:174

La ortografía griega aquí es Φωτιμάρ, en los capítulos posteriores Πετεφρίς (ΠεντεφρῆςEl primero es más como el hebreo, el segundo realmente el LXX. ortografía, Πετεφρῆς. Tal vez veamos aquí un rastro de una doble autoría en el Prueba..

32:175

Cf. Gral. xxxix. 1, LXX., y Josefo (Antiq.. ii. 4. 1), que llama Potifar μαγείρων ὁ βασιλεύς. La vista del Ing. ver. es muy probablemente correcta, aunque encontramos חבָּט utilizado en el sentido de cocinar en 1 Sam. 23.

32:176

[Matt. vi. 6. Cubre la cita de una ficción, como autoría, para apoyar el plan de su obra.]

32:177

[Dan. i. 15.]

33:178

Esta repetición de una cláusula parece el desliz de un copista. εἰς τὴν εἱρκτὴν τοῦ Φαραώ

33:179

[A esta sección Lardner se opone, como algo que no se corresponde con la gravedad de José.]

35:180

Otra cuenta se da en el Targ. Ps. Jon. de General xli. 45, "Y él le dio a la mujer Asenat, que Dina dio a luz a Siquem, y la mujer de Potifera príncipe de Tanes hizo subir."

35:181

Este uso de una prenda de lino parecería implicar una conexión con la tribu sacerdotal. San Lucas (Lucas 1.36) llama a la Virgen la pariente de Isabel. Sobre esta tendencia a asociar la antigua tribu sacerdotal con la nueva realeza del Mesías, cf., por ejemplo, Protevangel. Jacobi, cc. 6, 7, 9; Augustine, contra Faustum, xxiii. 4; Epiphanio, Hær.., lxxviii. 13[Véase Reuben, sec. 6, p. 10, supra.]

35:182

Isa. 1:8, Isa. 24:20.

35:183

Cf.Prueba. 8, y Jubileos 46. El relato del entierro de José en el Targ. Ps. Jon- En el General I. 26 es: “Y murió José, de ciento diez años; y lo embalsamaron, y lo pusieron en un ataúd, y lo hundieron en medio del Nilo de Egipto.”

35:184

Véase el General Xlvii. 7, LXX.

Notas a pie de página

XII.—El Testamento de Benjamín concerniente a una mente pura.

1. El relato de las palabras de Benjamín, que él expuso a sus hijos, después de haber vivido ciento veinte años. Y él los besó, y dijo: Como Isaac nació a Abraham en su centésimo año, así también yo fui a Jacob. Ahora bien, desde que Raquel murió al darme a luz, no tuve leche; por lo tanto, fui amamantado por Bilha su sierva. Porque Raquel permaneció estéril durante doce años después de haber dado a luz a José; y ella oró al Señor con ayuno doce días, y concibió y me dio a luz. Porque nuestro padre amaba a Raquel con cariño, y oró que él p. 36 que viesen nacer de ella dos hijos; por eso me llamaron hijo de días, que es Benjamín. 185

2Y cuando entré en Egipto, y José mi hermano me reconoció, me dijo: ¿Qué me dijeron a mi padre en cuanto me vendieron? Y yo le dije: Tu túnica te atajaron con sangre, y me la enviaron, y dijo: Mira si ésta es la túnica de tu hijo. Y él me dijo: Así me ha visto, hermano; porque cuando los Ismaelitas me tomaron, uno de ellos me quitó la túnica, y me dio un cinto, y me azotaron, y me mandó correr. Y como se fue a esconder mi vestido, le salió al encuentro un león, y le mató; y así sus compañeros tuvieron miedo, y me vendieron a sus compañeros.

3Y vosotros, hijos míos, amad al Señor Dios del cielo, y guardad sus mandamientos, y sed seguidores del bueno y santo José; y sed buenos vuestros pensamientos, como vosotros me conocéis. El que tiene su corazón bueno ve bien todas las cosas. Temed al Señor, y amad al prójimo; y aunque los espíritus de Beliar os atraigan en toda maldad, no se enseñoreará de vosotros ninguna maldad mala, como no la tuvo sobre José mi hermano. ¡Cuántos hombres querían matarlo, y Dios lo protegió! Porque el que teme a Dios y ama a su prójimo no puede ser herido por el espíritu de aire de Beliar, pues aun ha sido escudado por el temor de Dios, ni puede ser gobernado por medio de la maquinación de hombres ni de bestias, porque es ayudado por el amor del Señor que tiene para con su prójimo. Porque aun ha pedido a nuestro padre Jacob que ore por nuestros hermanos, porque el Señor no les imputó el mal que habían ideado acerca de José. Y así clamó mi hijo José, el cual cumplió la ley de Jacob, y el mundo lo ha hecho, por las horas de la tierra, él se ha hecho 186 será ejecutado por los impíos en la sangre del pacto, para la salvación 187 de los gentiles y de Israel, y destruirán a Beliar y a los que le sirven.

4. ¿Sabéis, hijos míos, el fin del hombre bueno? Sed en buena mente seguidores de su misericordia, para que también pongáis coronas de gloria. El hombre bueno no tiene ojo oscuro; porque muestra misericordia a todos los hombres, aunque sean pecadores, aunque ellos tracen mal acerca de él. Así el que hace el bien vence al malo, siendo protegido por Aquel que es bueno; y ama al justo como a su propia alma. Si alguno es glorificado, no le envidia; si alguno es enriquecido, no es celoso; si alguno es valiente, le alaba; confía y alaba al que es sobrio; muestra misericordia a los pobres; es bondadoso con los débiles; canta alabanzas de Dios; en cuanto al que tiene temor de Dios, lo protege como con escudo; al que ama a Dios ayuda; al que rechaza El Altísimo Él amonesta y se vuelve atrás; y el que tiene la gracia de un buen espíritu, ama como a sí mismo.

5Si tenéis buen entendimiento, hijos míos, los dos malos estarán en paz con vosotros, y el profligente os reverenciará y se volverá al bien; y los codiciosos no sólo cesarán de su deseo desmesurado, sino que aun darán los frutos de su codicia a los afligidos. Si hacéis bien, aun los espíritus inmundos huirán de vosotros; y las mismas bestias huirán de vosotros con temor; porque donde la reverencia por las buenas obras está presente en la mente, las tinieblas se le fugan. Porque si alguno es perjudicial para un hombre santo, se arrepiente; porque el santo muestra piedad de su maledicencia, y calla. Y si alguno entrega un alma justa, y el justo, aunque orando, será humillado por un poco de tiempo, pero no mucho después de parecer mucho más glorioso, como lo fue José mi hermano.

6. La mente del hombre bueno no está en el poder del engaño del espíritu de Beliar, porque el ángel de paz guía su alma. No mira apasionadamente en las cosas corruptibles, ni junta riquezas para deseo de placer; no se deleita en el placer, no hace daño a su prójimo, no se mima a sí mismo con alimento, no se extravía en la soberbia de sus ojos, porque el Señor es su parte. La buena mente no admite la gloria y la deshonra de los hombres, ni la conoce ninguna artimaña, ni mentira, ni pelea ni injuria; porque el Señor mora en él, ni alumbra su alma, y se regocija con todos los hombres en todo tiempo. La buena mente no tiene dos lenguas, de bendición y de maldición, de injuria y de honor, de tristeza y de gozo, de quietud y de angustia, de hipocresía y de verdad, de pobreza y de riqueza; pero tiene una disposición, pura y no corrupta, de todos los hombres. 188 ni doble oído; porque en todo lo que hace, o habla, o ve, sabe que Jehová vela por su alma, y limpia su mente para no ser condenado por Dios y por los hombres. Mas de Beliar toda obra es doble, y no tiene unicidad.

p. 37 7. Huid, pues, hijos míos, del mal que hace Beliar; porque da espada a los que obedecen, y la espada es madre de siete males. Primero la mente concibe por Beliar, y primero hay envidia; segundo, desesperación; tercero, tribulación; cuarto, cautiverio; quinto, necesidad; sexto, aflicción; séptimo, desolación. Por eso también Caín es entregado a siete venganzas de Dios, porque en cada cien años el Señor le trajo una plaga. Doscientos años sufrió, y en el año novecientos fue llevado a la desolación en el diluvio, por amor de Abel su hermano justo. 189 Caín fue juzgado por cien años, y Lamec por setenta y siete; porque para siempre los que son semejantes a Caín en envidia al odio de los hermanos serán juzgados con el mismo castigo.

8. Por tanto, hijos míos, también vosotros huid de la maldad, de la envidia y del odio de los hermanos, y adherios al bien y al amor. El que tiene un corazón puro en amor, no mira a la mujer a fornicación; porque no tiene contaminación en su corazón, porque el Espíritu de Dios reposa en él. Porque como el sol no se contamina al alumbrar sobre estiércol y lodo, sino que se seca a ambos y aleja el mal olor; así también la mente pura, restringida entre las contaminaciones de la tierra, más bien edifica, y no sufre ninguna contaminación.

9Ahora supongo, de las palabras de los justos Enoc, que también habrá maldad entre vosotros; porque fornicaréis con la fornicación de Sodoma, y pereceréis todos salvo unos pocos, y multiplicaréis los deseos desmesurados con las mujeres; y el reino de Jehová no estará entre vosotros, porque él lo quitará inmediatamente. Mas el templo de Dios será edificado en vuestra porción, y será glorioso entre vosotros. Porque él lo tomará, y las doce tribus serán reunidas allí, y todos los gentiles, hasta que El Altísimo enviará Su salvación en la visitación de Su unigénito. Y entrará en el frente 190 Y el velo del templo será roto, y el Espíritu de Dios descenderá sobre los gentiles como el fuego derramado. Y se levantará del sepulcro, y subirá de la tierra al cielo; y sé cuán humilde será sobre la tierra, y cuán glorioso será en el cielo. Y el Señor será engrandecido, y será en el cielo.

10Y estando José en Egipto, quise ver su rostro y la forma de su rostro; y por las oraciones de Jacob mi padre lo vi despierto de día, en su plenitud y perfección. Sabed, pues, hijos míos, que estoy muriendo. Trabajad, pues, verdad y justicia cada uno con su prójimo, y juzgad haciendo fielmente, y guardad la ley de Jehová y sus mandamientos; porque esto os enseño en lugar de toda heredad. Dad, pues, también a vuestros hijos por posesión perpetua; porque así lo hicieron Abraham, Isaac y Jacob. Y todas estas cosas nos dieron por heredad, diciendo: Guardad los mandamientos de Dios hasta que el Señor revele su salvación a todas las naciones. Entonces veréis. Enoc, Noé, y Sem, y Abraham, y Isaac, y Jacob, levantándonos á la diestra con alegría: y también nosotros nos levantaremos cada uno sobre nuestra tribu, adorando al Rey del cielo, que apareció sobre la tierra en forma de hombre humilde; y todos los que en él creyeron, se gozarán con él en la tierra; 191 Y entonces todos se levantarán, unos para gloria y otros para vergüenza. Y el Señor juzgará a Israel primero, aun por el mal que le hicieron; porque cuando se apareció como libertador, Dios en la carne, no le creyeron. Y luego juzgará a todos los gentiles, todos los que no le creyeron cuando apareció en la tierra. Y él reprenderá a Israel entre los escogidos de los gentiles, como reprendió a Esaú entre los madianitas, que engañaron a sus hermanos, de modo que cayeron en fornicación e idolatría; y fueron alejados de Dios, y se convirtieron como los que no eran niños en la parte de los que temen al Señor. Pero si anduviereis en santidad en presencia del Señor, moraréis en esperanza otra vez en mí, y todo Israel será reunido al Señor.

11Y ya no me llamarán lobo rabioso. 192 por causa de vuestros estragos, sino un obrero del Señor, que les da comida a los que hacen lo que es bueno. 193 Levantarse de mi simiente en los últimos tiempos, amados del Señor, oyendo sobre la tierra su voz, iluminando con nuevo conocimiento a todos los gentiles, entrando sobre Israel para salvación con la luz del conocimiento, y quitándola de ella como lobo, y dándola a la sinagoga de los gentiles. Y hasta la consumación de los siglos estará en las sinagogas de los gentiles, y entre sus gobernantes, como una tensión de música en la boca de todos; 194 Y será inscrito en los libros santos, su obra y su palabra, y será escogido de Dios para siempre; y por causa de él mi padre Jacob me enseñó, diciendo: Llenará lo que falta de tu tribu.

p. 38 12Y cuando terminó sus palabras, dijo: Yo os mando, hijos míos, que llevéis mis huesos de Egipto, y me sepultéis en Hebrón, junto á mis padres. Y murió Benjamín de edad de ciento y veinticinco años, en buena vejez, y lo pusieron en un ataúd. Y en el año noventa y uno de la partida de los hijos de Israel de Egipto, ellos y sus hermanos trajeron los huesos de sus padres en secreto en un lugar que se llama Canaán, y los sepultaron en Hebrón, por los pies de sus padres. Y volvieron de la tierra de Canaán, y habitaron en Egipto hasta el día de su partida de la tierra de Egipto.

————————————


Notas a pie de página

36:185

La teoría ordinaria en cuanto al significado de Benjamín es comparativamente tarde, y parece dudosa. Targum Jerushalmi (en el General xxxv. 18), y la Breshith Rabba§ 82, hacer Benjamin y Benoni sinónimos. Cf. Josefo, Antiq.., i. 21. 3; Cyril, Glaph. en Geniv. Con la opinión mencionada en el texto, cf. Arethas on Rev. vii. 8 (Cramer’s Catena, viii. 289).

36:186

Esta parece ser la primera instancia de la aplicación de la palabra ἀναμάρτητος a nuestro Señor.

36:187

[¿Cómo podría cualquier cristiano testificar más plenamente de la fe de Niceno? Gloria en Excelsis.]

36:188

[Matt. 6:22, Luke 11:34.]

37:189

A favor ἑπτακοσίοις ἔτεσιν el Ox. ms. lee simplemente ἑπτά.

37:190

Este parece ser el significado de πρῶτος ναός.

37:191

[Rev. 20:5, 6Véase pág. 25, nota 4, supra.]

37:192

General Xlix. 27. Este pasaje, refiriéndose a San Pablo (que era de la tribu de Benjamín, Rom. 11:1, Phil. 3:5), es citado por Tertuliano, Adversus Marcionem, v. 1. [Véase vol. iii. p. 430, esta serie.]

37:193

CompararEscorpiace, cap. 13 [con referencia a: Gen. 25:34, Gen. 27:25, vol. iii. p. 646Lardner añade Orígenes, Hom. en Ezech., iv. tom. iii. p. 731; Teodoreto, en General Quæst., cx. tom. i. p. 77; y Agustín, Serm., 279 (y passim), tom. v. ed. Benedict.].

37:194

[“Mel in mele, melos in aure, melodia in corde.”—San Bernardo.]

Padres Ante-Nicenes, Vol VIII: Los Testamentos de los Doce Patriarcas.: Nota del Editor Americano.

Nota del Editor Americano.

Había preparado anotaciones para estas páginas que encuentro que requerirán más espacio que este volumen sobrecargado puede permitirse. Permítanme indicar algunas fuentes de información que el estudiante puede encontrar conveniente. Así, en Liddon’s Conferencia de Bampton (4th ed., Londres, 1869), consulta p. 71 para comentarios sobre los judíos de Filón y Alejandría; véase también p. 91En relación con el "Libro de Enoc,” pp. 7 y 302; ver Westcott, Estudio de los Evangelios (Londres, 1867), p. 109, una referencia a la Libro de los Jubileos, y su falta de referencia al Mesías. Ver doctrina judía del Mesías, pp. 86, 143, 151; el “Libro de Henoch”, pp. 69, 93, 101; palabras apócrifas de los judíos, p. 428. Coloca el “Libro de Henoch” antes que el “Libro de Jubileos”, y los Doce Patriarcas después de eso. Compare con Westcott Fe histórica (Londres, 1883), una cita de Goldwin Smith, sobre “la sangre de Cristo”, nota 8, p. 237.

No puedo dejar de notar, entre las sugerencias útiles en estos Testamentos, que (en p. 11) de la parte de Simeón en la persecución de José. Explica el propósito real de José en la selección de Simeón como el rehén que se deja en Egipto (Gen. xlii. 21- ¡No! - ¡No!24José oyó los reproches mutuos de sus hermanos, y previó que Simeón sería hecho sufrir como el más culpable: por lo que fue retirado. De nuevo, una ansiedad similar (Gen. xlv. 2) aparece cuando Simeón fue enviado de vuelta con ellos a su padre. Otras sugerencias pueden ser notados como ilustrando sustancialmente la narración sagrada.

Padres ante-Nicenes, Vol VIII: Extractos de Teodoto.: Página de título.

p. 39 Extractos de Teodoto;

o,

Selecciones de las Escrituras Proféticas.

[Traducido por el Rev. William Wilson, M.A.]

Notas a pie de página

p. 41

Notificación introductoria

a

Extractos de Teodoto; o, Selección de las Escrituras Proféticas.

————————————

Podemos agradecer al Sr. Wilson, el traductor, por separar esta colección, absolutamente, de las obras de Clemente de Alejandría, a la que se ha hecho un apéndice. La referencia a “nuestro Pantænus” da el único color para una colocación con un nombre tan grande. Es el trabajo de un Montanist, tal vez, que puede haber tenido algunas relaciones con la escuela de Alejandría; pero es difícil decir precisamente quién de tres o cuatro llamados Theodotus (todos los herejes), puede haber hecho la compilación, más especialmente porque fragmentos desunidos y contradictorios parecen mezclados en ella como es comúnmente editado. Dupin (quizás demasiado fácilmente copia Valesius) parece pensar que Clemente pudo haber sido el compilador, pero que, como el Hipotesis, la obra fue el producto de días en que fue educado imperfectamente en la verdad cristiana. Me parece más razonable concluir que estos extractos, y lo que va por el nombre de Fragmentos de las Hipótesis, son documentos corruptos o falsificados, para los cuales el nombre de Clemente ha sido prestado, para darles algún crédito; y no puedo desear mejor autoridad para esta opinión que la de Jeremías Jones, con los argumentos que se encuentran en su obra aprendida en el Canon. 195

La pobre actuación, por lo tanto, es valiosa principalmente como ilustración de ciertas herejías del siglo II; pero, por cierto, es de considerable importancia como confirmación de los escritores ortodoxos en esos libros y doctrinas de los que da testimonio en coincidencia con ellos.

Lamento que los editores de Edimburgo no nos den una línea de información sobre su estimación de estos extractos, o sobre la autoría y asuntos similares de interés y curiosidad natural.


Notas a pie de página

41:195

Vol. i. pp. 371–376. Estos Selección a menudo se citan como “Eclogues”.

Notas a pie de página

p. 43

Extractos de Teodoto; 196

o,

Selecciones de las Escrituras Proféticas. 197

————————————

I. Los que rodean Sedrac, Misak y Abednago en el horno de fuego dicen al alabar a Dios: "Bendecid, cielos, al Señor; alabad y ensalzadle para siempre;" entonces, "Bendecid, ángeles, al Señor;" entonces, "Bendecid al Señor, todas las aguas que están sobre el cielo." Así que las Escrituras asignan los cielos y las aguas a la clase de poderes puros. 198 Como se muestra en Génesis. Es conveniente, entonces, en cuanto que el “poder” se utiliza con una variedad de significado, Daniel añade, “Que todo poder bendiga al Señor;” entonces, además, “Bendecid al Señor, sol y luna;” y, “Bendecid al Señor, estrellas del cielo. Bendecid al Señor, todos los que servís Él; Alabado sea el Dios de los dioses, y confiesa que para siempre es su misericordia. Está escrito en Daniel, con ocasión de los tres niños que alaban en el horno.

II. "Bendito eres Tú, que miras en los abismos como estás sentado en los querubines", dice Daniel, de acuerdo con Enoc, 199 que dijo: Y vi toda clase de materia. Porque el abismo, que en su esencia es ilimitado, está limitado por el poder de Dios. Estas esencias materiales, de las cuales se producen los géneros separados y sus especies, se llaman abismos; porque no llamarían al agua solo el abismo, aunque la materia se llama alegóricamente agua, el abismo.

III. “En el principio hizo Dios el cielo y la tierra,” 200 y que esto es cierto, dijo el Señor a Oseas: «Ve, toma para ti mujer fornicadora e hijos de fornicación; porque la tierra que comete fornicación cometerá fornicación, Saliendo del Señor. 201   Porque no es el elemento de la tierra de los que habla, pero de los que moran en el elemento, de los que tienen una disposición terrenal.

IV. Y que el Hijo es el principio 202 o cabezaOseas enseña claramente: “Y será, que en el lugar en que se les dijo: No sois mi pueblo, serán llamados los hijos del Dios viviente; y los hijos de Judá y los hijos de Israel serán reunidos en el mismo lugar, y pondrán sobre ellos una cabeza, 203 y subirán de la tierra, porque grande es el día de Jezreel. 204   Porque a quien uno cree, a él lo escoge. Pero al Hijo, que es la cabeza, se le cree; por lo cual también dijo: «Pero yo tendré misericordia de los hijos de Judá, y los salvaré por el Señor su Dios». 205   Ahora el Salvador que salva es el Hijo de Dios. Él es entonces la cabeza. 206

V. El Espíritu de Oseas dice, "Yo soy tu instructor;" 207 "Sumáis 208 trompeta sobre los collados del Señor; sonido sobre los altos. 209   ¿Y no es el bautismo mismo, que es el signo de la regeneración, un escape de la materia, por la enseñanza del Salvador, un gran flujo impetuoso, que siempre se apresura y nos lleva a lo largo? El Señor en consecuencia, al conducirnos fuera del desorden, nos ilumina al traernos a la luz, que es sin sombras y ya no es material.

VI. Este río y mar de materia dos profetas 210 cortado y dividido por el poder del Señor, el asunto está limitado, a través de ambas divisiones del agua. Líderes famosos ambos, por quienes las señales fueron creídos, cumplieron con la voluntad de Dios, para que el hombre justo pueda proceder de la materia, habiendo viajado a través de ella primero. En el uno de estos comandantes también se impuso el nombre de nuestro Salvador. 211

p. 44 VII. Ahora bien, la regeneración es por el agua y el espíritu, como lo fue toda la creación: “Porque el Espíritu de Dios se movía sobre el abismo.” 212   Y por esta razón el Salvador fue bautizado, aunque no necesitaba 213 para ser así, para que Él pueda consagrar toda el agua para aquellos que estaban siendo regenerados. Así no es sólo el cuerpo, sino el alma, que limpiamos. Es por consiguiente una señal de la santificación de nuestra parte invisible, y de la tensión de la creación nueva y espiritual de los espíritus inmundos que se han mezclado con el alma.

VIII. “El agua sobre el cielo.” Puesto que el bautismo es realizado por el agua y el Espíritu como una protección contra el fuego doble,—lo que se aferra a lo que es visible, y lo que se aferra a lo que es invisible; y de necesidad, habiendo un elemento inmaterial de agua y un material, es una protección contra el doble 214 fuego. Y el agua terrenal limpia el cuerpo; pero el agua celestial, por ser inmaterial e invisible, es un emblema del Espíritu Santo, que es el purificador de lo invisible, como el agua del Espíritu, como el otro del cuerpo.

IX. Dios, por el bien, ha mezclado temor con bondad; porque lo que es provechoso para cada uno, que también provee, como médico al enfermo, como padre a su hijo insubordinado: "Porque el que perdona su vara aborrece a su hijo." 215   Y el Señor y sus apóstoles anduvieron en medio del temor y de los trabajos. Cuando, pues, la aflicción es enviada en la persona del justo, 216 es del Señor reprenderlo por un pecado cometido antes, o guardarlo a causa del futuro, o no impedir por el ejercicio de su poder un asalto desde fuera, 217 —para un buen fin para él y para los que están cerca, por el bien del ejemplo.

X. Ahora, los que habitan en un cuerpo corrupto, como los que navegan en un viejo barco, no se acuestan sobre sus espaldas, sino que siempre están orando, extendiendo sus manos a Dios.

XI. Los antiguos estaban sumamente angustiados, a menos que tuvieran siempre algún sufrimiento en el cuerpo. Porque tenían miedo, que si no recibían en este mundo el castigo de los pecados que, en número por ignorancia, acompañan a los que están en la carne, ellos sufrirían en el otro mundo el castigo de una vez. De modo que ellos preferían el tratamiento curativo aquí. Lo que debe ser temido, entonces, no es enfermedad externa, sino pecados, por lo que la enfermedad viene, y la enfermedad del alma, no del cuerpo: "Porque toda carne es hierba," 218 y las cosas buenas corporales y externas son temporales; "pero las cosas que no se ven son eternas." 219

XII. En cuanto al conocimiento, algunos elementos de él ya poseemos; otros, por lo que poseemos, esperamos firmemente alcanzarPorque ni hemos alcanzado todo, ni nos falta todo; mas hemos recibido, por decirlo así, un arraigo de las bendiciones eternas, y de las riquezas ancestrales. Las provisiones para el camino del Señor son las bienaventuranzas del Señor. Porque dijo: Buscad, y buscad con ansiedad, el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas; porque el Padre sabe lo que tenéis necesidad. 220   Así limita no sólo nuestras ocupaciones, sino también nuestros cuidados, pues dice: “No podéis, pensando, añadir nada a vuestra estatura”. 221   Porque Dios sabe bien lo que es bueno para nosotros tener y lo que quiere. Él desea, por lo tanto, que nosotros, vaciándonos de los cuidados mundanos, seamos llenos de lo que está dirigido hacia Dios. “Porque gemimos, deseando ser revestidos de lo que es incorruptible, antes de dejar de corromper.” Porque cuando la fe es derramada, la incredulidad es sin plussed. De igual manera también con el conocimiento y la justicia. Por lo tanto, no sólo debemos vaciar el alma, sino llenarla de Dios. Porque ya no hay mal en ella, puesto que eso ha sido hecho cesar; ni hay bien, ya que todavía no ha recibido bien. Pero lo que no es bueno ni malo no es nada. “Porque el regreso a la casa barrida y vacía,” 222 Si no se ha puesto ninguna de las bendiciones de la salvación, el espíritu inmundo que habitaba allí antes, tomando con él otros siete espíritus inmundos. Por lo tanto, después de vaciar el alma de lo que es malo, debemos llenar del buen Dios lo que es su morada elegida. Porque cuando las habitaciones vacías se llenan, entonces sigue el sello, para que el santuario pueda ser guardado para Dios.

XIII. “Por dos y tres testigos se establece cada palabra.” 223   Por el Padre, e Hijo, y Espíritu Santo, por cuyo testimonio y ayuda los mandamientos prescritos deben ser guardados. 224

XIV. El ayuno, según la significación de la palabra, es abstinencia de la comida. Ahora la comida no nos hace ni más justos ni menos. Pero místicamente muestra que, como la vida se mantiene en los individuos por el sustento, y la falta de sustento es la señal de la muerte; así también debemos ayunar de las cosas mundanas, para que podamos morir al mundo, y después de eso, por la participación de la subsistencia divina, vivir para Dios. 45 Vacíe el alma de la materia, y hágalo, junto con el cuerpo, puro y luz para las palabras divinas. La comida mundana es, entonces, la vida anterior y los pecados; pero la comida divina es fe, esperanza, amor, paciencia, conocimiento, paz, templanza. Porque "benditos son los que tienen hambre y sed de" la "justicia de Dios, porque serán llenos." 225   El alma, pero no el cuerpo, es lo que es susceptible de este deseo.

XV. El Salvador mostró a los apóstoles creyentes que la oración era más fuerte que la fe en el caso de un demoníaco, a quien no podían limpiar, cuando dijo: Tales cosas se realizan por medio de la oración. Aquel que ha creído ha obtenido el perdón de los pecados del Señor; pero el que ha alcanzado el conocimiento, en la medida en que ya no peca, obtiene de sí mismo el perdón de los demás.

XVI. Porque como curas, y profecías, y señales son realizadas por la agencia de los hombres, obrando Dios en ellos, así también es la enseñanza gnóstica. Porque Dios muestra Su poder por medio de los hombres. Y la profecía dice correctamente, "Yo enviaré a ellos un hombre que los salve." 226   Por consiguiente, Él envía profetas en un tiempo, a otros apóstoles, para ser salvadores de los hombres. Así Dios hace el bien por medio de los hombres. Porque no es que Dios pueda hacer algunas cosas, y no puede hacer otras: nunca es impotente en nada. Ya no se hacen más algunas cosas con, y algunas cosas contra Su voluntad; y algunas cosas por Él, y algunas cosas por otro. Pero incluso nos trajo a la existencia por medio de los hombres, y nos entrenó por medio de los hombres.

XVII. Dios nos hizo, sin existencia previa. Porque si teníamos una existencia anterior, debemos haber sabido dónde estábamos, y cómo y por qué vinimos aquí. Pero si no teníamos preexistencia, entonces Dios es el único autor de nuestra creación. Así, entonces, Él nos hizo a nosotros que no teníamos existencia; así también, ahora que somos hechos, Él nos salva por su propia gracia, si nos mostramos dignos y susceptibles; si no, Él nos hizo a nosotros mismos. 227 pasaremos a nuestro fin, porque Él es Señor tanto de vivos como de muertos.

XVIII. Pero mirad el poder de Dios, no sólo en el caso de los hombres, para hacer que existan de la no existencia, y para hacerlas crecer según el progreso del tiempo de la vida, sino también para salvar a los que creen, de una manera adecuada a cada individuo. Y ahora Él cambia tanto las horas, como los tiempos, y los frutos, y los elementos. Porque este es el único Dios, que ha medido tanto el principio como el fin de los acontecimientos adecuadamente a cada uno.

XIX. Avanzando de la fe y el temor al conocimiento, el hombre sabe decir Señor, Señor; pero no como Su esclavo, ha aprendido a decir: Padre Nuestro. 228   Habiendo liberado el espíritu de esclavitud, que produce temor, y avanzado por amor a la adopción, ahora reverencia por amor a Aquel a quien antes temió. Porque ya no se abstiene de lo que debe abstenerse de por temor, sino que por amor se aferra a los mandamientos. "El Espíritu mismo," se dice, "da testimonio cuando clamamos, Abba, 229 Padre. 230

XX. Ahora el Señor con su preciosa sangre nos redime, librándonos de nuestros viejos amos amargos, es decir, de nuestros pecados, por causa de los cuales el espiritual poderes de maldad gobernaba sobre nosotros. En consecuencia, Él nos conduce a la libertad del Padre,—hijos que son coherederos y amigos. Porque, dice el Señor, los que hacen la voluntad de mi Padre son mis hermanos y compañeros herederos. 231   “No llaméis a ningún hombre, por lo tanto, padre a vosotros mismos en la tierra.” 232   Porque son los amos que están en la tierra; mas en el cielo está el Padre, de quien es toda la familia, tanto en el cielo como en la tierra. 233   Para el amor gobierna dispuesto corazones, pero temed a los que no quieren. Una clase de temor es base; pero la otra, guiándonos como pedagogo al bien, nos lleva a Cristo, y es salvadora.

XXI. Ahora bien, si uno tiene una concepción de Dios, no corresponde en modo alguno a Su dignidad. ¿Por qué puede ser la dignidad de Dios? Pero que él, en la medida de lo posible, conciba una luz grande, incomprensible y muy hermosa; inaccesible, que comprenda todo buen poder, toda virtud hermosa; que cuide de todos, compasivo, sin pasión, bueno; que conozca todas las cosas, que preconoce todas las cosas, puro, dulce, brillante, inoxidable.

XXII. Como el movimiento del alma es auto-originado, la gracia de Dios le exige lo que posee el alma, la voluntad como su contribución a la salvación. Porque el alma desea ser su propio bien; que el Señor, Sin embargo, lo da. Porque no está desprovisto de sensación para ser llevado como un cuerpo. Tener es el resultado de tomar, y tomar de voluntad y desear; y guardar lo que uno ha recibido, del ejercicio de cuidado y de habilidad. Por lo tanto Dios ha dotado al alma de libre elección, para que Él pueda mostrarle su deber, y que él elija, puede recibir y retener.

XXIII. Como por medio del cuerpo el Señor habló y sanó, así también antes por los profetas, y ahora por los apóstoles y maestros. Porque la Iglesia es el ministro del poder del Señor. De allí que asumió la humanidad, 234 que por ella Él podría p. 46 ministrar a la voluntad del Padre. Y en todo tiempo, el Dios que ama a la humanidad 235 se invierte con el hombre para la salvación de los hombres, en tiempos pasados con los profetas, y ahora con la Iglesia. Porque es apropiado que como debe servir a como, para una salvación semejante.

XXIV. Porque somos de la tierra...Cesar es el príncipe, por el momento, cuya imagen terrenal es el hombre viejo, al cual ha vuelto. A él, pues, debemos entregar las cosas terrenales, que llevamos a imagen de lo terrenal, y las cosas de Dios a Dios. Porque cada una de las pasiones está sobre nosotros como una carta, y sello, y signo. Ahora el Señor nos marca con otro sello, y con otros nombres y letras, fe en lugar de incredulidad, y así sucesivamente. Así somos trasladados de lo material a lo espiritual, “habiendo llevado la imagen de lo celestial.” 236

MessengerWhatsApp