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Español · Textos cristianos

Padres Ante-Nicenos, Vol. VIII: Padres del Tercer y Cuarto Siglo: Los Doce Patriarcas, Extractos y Epístolas, La Clementina, Apócrifos, Decretales, Memorias de Edesa y Documentos Siríacos, Restos de la Primera Edad

Parte 3

10Después de estas cosas, mi hijo Er tomó a Tamar, de Mesopotamia, hija de Aram. 105   Y Er era malo, y dudaba de Tamar, porque ella no era de la tierra de Canaán. Y al tercer día un ángel de Jehová lo hirió de noche, y no la había conocido, conforme a la mala astucia de su madre, porque no quería tener hijos de ella. En los días de la boda desposé á Onán con ella, y él tampoco la conoció en maldad, aunque vivió con ella un año. Y cuando le amenacé, se acostó con ella, 106 ...según el mandato de su madre, y murió también él en su maldad. Y quise darle también a Sela, pero mi mujer Betsúa no lo sufrió; porque ella dio a luz un rencor contra Tamar, porque ella no era de las hijas de Canaán, como ella misma lo era.

11Y yo sabía que la raza de Canaán era mala, pero los pensamientos de la juventud cegaban mi corazón. Y cuando la vi derramando vino, p. 19 En la embriaguez del vino fui engañado, y caí delante de ella. Y estando yo fuera, fue y tomó para Sela mujer de la tierra de Caanán. Y cuando supe lo que había hecho, la maldije en la angustia de mi alma, y ella también murió en la maldad de sus hijos.

12Después de estas cosas, estando Tamar viuda, oyó después de dos años que yo iba a esquilar mis ovejas; y ella se atañó con ropa de novia, y se sentó delante de la ciudad junto a la puerta. Porque es ley de los amorreos que la que se casare se siente en fornicación siete días junto a la puerta. 107   Y yo, embriagado en las aguas de Cozeb, no la reconocí por causa del vino, y su hermosura me engañó por la manera de su adorno. Y me volví a ella, y dije: Entraría a ti. Y ella me dijo: ¿Qué me darás? Y yo le di mi vara, y mi cinto, y mi corona real; y yo me acosté con ella, y concibió. Entonces yo, sin saber lo que había hecho, quise matarla; mas ella envió mis promesas con ciencia, y me avergonzó. Y cuando la llamé, oí también las palabras secretas que hablaba con ella en mi borrachera, y no la pude matar, porque era del Señor. Porque dije: No sea que lo hiciera con sutileza, y recibiese la promesa de otra mujer; mas no me acerqué más á ella hasta mi muerte, porque no había hecho esta abominación en todo Israel. Y dijeron los que estaban en la ciudad que no había novia en la ciudad, porque venía de otro lugar, y estaba sentado en la puerta, y no pensaba que había ido á ella. 108   Después de esto, llegamos a Egipto, a causa del hambre, y yo tenía cuarenta y seis años, y allí viví setenta y tres años

13Y ahora, hijos míos, en lo que os mando, escuchad á vuestro padre, y guardad todas mis palabras para que cumpla las ordenanzas de Jehová, y obedezcan á la palabra de Jehová Dios. Y no andéis conforme á vuestras concupiscencias, ni en los pensamientos de vuestras imaginaciones en la altivez de vuestro corazón; y no os gloriéis en las obras de la fortaleza de la juventud, porque también esto es malo delante de Jehová. Porque también me glorí en guerras, que ninguna mujer buena me engañó jamás, y reconvencí á Rubén mi hermano en cuanto á Bilha, mujer de mi padre, y los espíritus de celos y de fornicación se vistió en mí, hasta que caí delante de Betshua Cananea, y Tamar, que era desposada á mis hijos. Y dije á mi suegro: Concederé con mi padre, y tomaré á tu hija, y no me haré venir á la tierra, y á la tierra la tierra, y á la tierra la tierra, y á la tierra la tierra, y á la tierra tomé por la tierra.

14Y ahora, hijos míos, no os embriaguéis con vino; porque el vino aparta la mente de la verdad, y enciende en ella la pasión de la lujuria, y enturbia los ojos; porque el espíritu de fornicación tiene vino como ministro para dar placer al corazón; porque estos dos quitan la fuerza del hombre; porque si el hombre bebe vino a la borrachera, él conturba su mente con pensamientos inmundos a fornicación, y excita su cuerpo a unión carnal; y si la causa del deseo está presente, él obra el pecado, y no se avergüenza. Tal es el vino, hijos míos; porque el que es borracho no reverencia a nadie. Porque he aquí, también me hizo errar, de tal manera que no me avergüencé de la multitud en la ciudad, porque delante de todos me aparté de Tamar, y obre un gran pecado, y destapé la cubierta de la vergüenza de mis hijos; porque después que yo bebí vino, no lo he de beber, y aun de beber, á su pecado, y á beber, á beber, no se endea á beber, y á beber, á beber.

15El que comete fornicación, y 109 descubre su desnudez, se ha convertido en siervo de fornicación, y no escapa 110 Y yo di mi vara, es decir, la estancia de mi tribu; y mi cinto, es decir, mi poder; y mi diadema, es decir, la gloria de mi reino. Entonces me arrepentí por estas cosas, y no tomé vino ni carne hasta mi vejez, ni vi gozo alguno. Y el ángel de Dios me mostró que para siempre las mujeres se enseñorean de rey y de mendigos; y del rey quitan su gloria, y del valiente su fortaleza, y del mendigo lo pequeño que es la estancia de su pobreza.

p. 20 16. Observad, pues, hijos míos, moderación en el vino; porque hay en él cuatro espíritus malignos, de1) lujuria, de (2) ira, de (3) motines, de (4Si bebiereis vino con alegría, con vergüenza, con temor de Dios, viviréis. Porque si no bebiereis con vergüenza, y el temor de Dios se aparta de vosotros, entonces vendrá la embriaguez, y la vergüenza hurta. 111 incluso Si no bebisteis, mirad que no pequéis con palabras de ira, y combatiendo, y calumniando, y transgrediendo los mandamientos de Dios; así pereceréis antes de vuestro tiempo. Además, el vino revela los misterios de Dios y de los hombres a los extranjeros, así como también yo revelé los mandamientos de Dios y los misterios de Jacob mi padre a los baños cananeos, a quienes Dios prohibió que los declararan. Y el vino también es causa de guerra y confusión.

17. Por tanto, hijos míos, os mando que no ameis el dinero, ni miréis la hermosura de las mujeres; porque por causa del dinero y de la hermosura fui extraviado hasta Bathsúa cananea. Porque sé que por estas dos cosas caeréis vosotros, los que son mi raza, en maldad; porque aun los sabios de mis hijos se desfallecerán, y harán disminuir el reino de Judá, que Jehová me dio por mi obediencia a mi padre. 112   Porque nunca desobedecí palabra de Jacob mi padre, porque todo lo que él mandó que hiciera, lo hice. Y Abraham, padre de mi padre, me bendijo para que yo fuera rey en Israel, e Isaac me bendijo también de la misma manera. Y sé que de mí será establecido el reino.

18. Porque he leído también en los libros de Enoc Los justos, ¿qué males haréis en los últimos días? Mirad, pues, hijos míos, de fornicación y de amor al dinero; escuchad a vuestro padre Judá, porque estas cosas os apartan de la ley de Dios, y cegan el entendimiento del alma, y enseñan arrogancia, y no deja que el hombre tenga compasión de su prójimo; le roban el alma de toda bondad, y le atan en trabajos y angustias, y le quitan el sueño y devoran su carne, y dificultan los sacrificios de Dios; y no se acuerda de la bendición, y no escucha a un profeta cuando habla, y se enoja por la palabra de la piedad. Porque el que sirve a dos pasiones contrarias a los mandamientos de Dios no puede obedecer a Dios, porque han cegado su alma, y camina en el día como en la noche.

19Hijos Míos, el amor al dinero lleva a los ídolos; porque cuando se extravían por el dinero, los hombres hacen mención de aquellos que no son dioses, y hace que el que lo tiene caiga en locura. Por causa del dinero perdí a mis hijos, y pero por el arrepentimiento de mi carne, y el humillo de mi alma, y las oraciones de Jacob mi padre, debería haber muerto sin hijos. Pero el Dios de mis padres, que es misericordioso y lamentable, me perdonó, porque lo hice en ignorancia. 113   Porque el príncipe del engaño me cegó, y yo era ignorante como hombre y como carne, corrompido en pecados; y aprendí mi propia debilidad mientras me pensaba inconquistable. 114

20.   115 Por tanto, hijos míos, aprended que dos espíritus esperan en el hombre, el espíritu de verdad y el espíritu de error; y en medio está el espíritu de la inteligencia, al cual pertenece volverse a donde quiera que quiera. Y las obras de verdad y las obras de error están escritas en el pecho de los hombres, y cada uno de ellos lo sabe el Señor. Y no hay tiempo en que las obras de los hombres puedan ocultarse de Él; porque en los huesos de su pecho ha sido escrito delante del Señor. Y el espíritu de verdad testifica todas las cosas, y acusa a todos; y el que peca es quemado por su propio corazón, y no puede levantar su rostro al Juez.

21Y ahora, hijos míos, amad a Leví, para que permanecáis, y no os enaltezcáis contra él, para que no seáis destruidos del todo; porque a mí el Señor me dio el reino, y a él el sacerdocio, y puso el reino debajo del sacerdocio. A mí me dio las cosas sobre la tierra; a él las cosas en los cielos. Como el cielo es más alto que la tierra, así es el sacerdocio de Dios más alto que el reino sobre la tierra. Porque el Señor lo escogió sobre ti, para que se acercara a él, y comiese de su mesa y de sus primicias, así también las cosas escogidas de los hijos de Israel, y tú serás para ellos como mar. Porque como en el mar se echan unos justos e injustos, unos se en cautiverio, mientras otros se enriquecen, así también toda raza de hombres estará en ti; algunos están en peligro y cautivos, y otros se enriquecen por medios de saqueo. Porque los que gobiernan serán como grandes monstruos marinos, y se tragarán como peces.

22. Y Jehová traerá sobre ellos divisiones unos contra otros, y habrá guerras continuas en Israel; y mi reino será acabado entre los hombres de otra raza, hasta que venga la salvación de Israel, hasta la aparición del Dios de justicia, que p. 21 Jacob y todos los gentiles pueden descansar en paz. 116   Y guardará para siempre el poder de mi reino; porque Jehová me juró con juramento que el reino no faltará de mí, y de mi simiente para siempre todos los días.

23Ahora tengo mucha aflicción, hijos míos, por vuestras obscenidades, y brujerías, e idolatrías, que obraréis contra el reino, siguiendo á los que tienen espíritus conocidos; 117 hará que sus hijas canten chicas 118 Y rameras por adivinaciones y demonios de error, y seréis mezclados en las contaminaciones de los gentiles: por causa de las cuales las cosas traerán sobre vosotros hambre y pestilencia, muerte y espada, asedio vengativo, y perros para los que se desmenuzan en pedazos de enemigos, y vituperaciones de amigos, destrucción y quebrantamiento de ojos, hijos muertos, mujeres llevadas, posesiones saqueadas, templo de Dios en llamas, vuestra tierra desolada, vuestros mismos esclavos entre los gentiles, y harán de vosotros eunucos por sus mujeres; y cuando volváis al Señor con humildad de corazón, arrepintiéndose y andando en todos los mandamientos de Dios, entonces el Señor os visitará en misericordia y en amor, sacándoos de la servidumbre de vuestros enemigos.

24. Y después de estas cosas se levantará una Estrella de Jacob en paz, y un hombre se levantará de mi simiente, como el Sol de justicia, que camina con los hijos de los hombres 119 En mansedumbre y justicia, y no se hallará pecado en Él. Y los cielos serán abiertos sobre Él, para derramar la bendición del Espíritu del Santo Padre; y derramará sobre vosotros espíritu de gracia, y seréis para él hijos en verdad, y andaréis en sus mandamientos, el primero y el último. Este es el Renuevo de Dios. Altísimo, y este es el manantial de la vida para toda carne.   120 Entonces resplandecerá el cetro de mi reino, y de tu raíz surgirá un tallo; y en él se levantará una vara de justicia a los gentiles, para juzgar y salvar a todos los que invocan al Señor.

25. Y después de estas cosas Abraham, Isaac y Jacob se levantarán a la vida, y yo y mis hermanos seremos jefes, aun vuestro cetro en Israel: Leví primero, yo el segundo, José el tercero, Benjamín el cuarto, Simeón el quinto, Isacar el sexto, y así todo en orden. Y el Señor bendijo a Leví, el ángel de la presencia, yo, las facultades de gloria, 121 Simeón; el cielo, Rubén; la tierra, Isacar; el mar, Zabulón; los montes, José; el tabernáculo, Benjamín; las luces del cielo, Dan; la grosura de la tierra, Neftalí; el sol, Gad; la oliva, Aser; y habrá un solo pueblo de Jehová, y una sola lengua; y no habrá más espíritu de engaño de Beliar, porque él será echado en el fuego para siempre. Y los que han muerto en dolor se levantarán en gozo, y los que han vivido en pobreza por amor de Jehová serán enriquecidos, y los que han estado en necesidad serán llenos, y los que han sido débiles serán fortalecidos, y los que han sido muertos por amor de Jehová se despertarán en vida. 122   Y los ciervos de Jacob correrán con gozo, y las águilas de Israel volarán con alegría; pero los impíos se lamentarán, y todos los pecadores llorarán, y todo el pueblo glorificará al Señor para siempre.

26. Guardad, pues, hijos míos, toda la ley de Jehová, porque hay esperanza para todos los que siguen su camino. Y él les dijo: Yo muero hoy delante de vuestros ojos, de ciento diecinueve años. Nadie me entierre en ropas costosas, ni me abra las entrañas, 123 Porque así harán los reyes, y me llevarán contigo a Hebrón. Y Judá, habiendo dicho estas cosas, durmió; y sus hijos hicieron conforme a todo lo que les mandó, y lo sepultaron en Hebrón con sus padres.


Notas a pie de página

17:94

General xxix. 35. [El nombre = "Alabado sea". Así que el general xlix. 3.]

17:95

In c. 5 encontramos este nombre, con una pequeña variedad de ortografía, como el de un lugar sobre el cual este rey pudo haber gobernado. Es sin duda equivalente a la hebrea Tapuah, un nombre de varias ciudades mencionadas en el Antiguo Testamento. Ver Josh. 15:34, Josh. 16:8, Josh. 17:8, 1 Chr. 2:43. Cf. Thapha, Jubileos, 34.

17:96

Cd. Oxon. lee ἑτέραν; pero cf. Aresa, Jubileos, 34.

18:97

Cf. c. 12; también Chezib (Gen. xxxviii. 5), Chozeba (1 Chron. iv. 22), y Achzib (Josh. 15:44, Mic. 1:14), todos los cuales son probablemente diferentes nombres para el mismo lugar, y todos conectados con Judá.

18:98

Cf. Selo, Jubileos, l.c.

18:99

Cf. 1 Chron. xi. 36. [Aquí el traductor proporciona una nota de duda—un punto de interrogación.]

18:100

Cd. Oxon. lee Γαᾶς πόλις βασιλέωνCf. Josh. 24:30, Judg. 2:9, 2 Sam. 23:30. Cf. también “Gaiz,” Jubileos, l.c.

18:101

La Timna del Antiguo Testamento, cuyo nombre es, sin embargo, llevado por varios lugares. Lo más probable es que sea la Timna cerca de Betsemes, en la frontera norte de Judá, en el barrio, es decir, de muchas de las otras localidades mencionadas en el Testamentos. Esto puede ser lo mismo que el Timnathah en la frontera de Danito (Jos. xix. 43), y con el Timnathah donde la esposa de Sansón habitó (Jueces xiv. 1 sqq ). La posición geográfica de Timnath-serah está en contra de la alusión a que aquí. Cf., sin embargo, Jubileos, c. 34, donde Thamnathares es una de las ciudades hostiles.

18:102

Cf. Robel, Jubileos, L.C.

18:103

Véase el General Xxxviii. 1.

18:104

Cd. Oxon. ἐν ᾽Ανονιράμ, probablemente per incuriam scribæ, para ἐπάνω ᾽Ιράμ

18:105

Esto parece surgir del deseo de desconectar a Israel en lo posible de las asociaciones no-Shemite. Cf. el Targum de Onkelos en el general xxxviii. 6. “Judá tomó una esposa para Er, su primogénito, una hija del gran Sem, cuyo nombre era Tamar.

18:106

διέφθειρε δὲ τὸ σπέρμα ἐπὶ τὴν γὴν

19:107

[Herodes- i., cap. 199; Baruch vi. 43.]

19:108

[A esta sección objetos Lardner. Pero compare el general xxxviii. 12.]

19:109

Cd. Oxon. aquí lee la cláusula adicional ζημιούμενος οὐκ αἰσθάνεται καὶ ἄδοξον οὐκ αἰσχύνεται.  Κἂν γάρ τις βασιλεύσῃ, πορνεύων—quizás omitida del Cd. Cant. a través del homœoteleuton.

19:110

Cd. Oxon omite el negativo. βασίλεια entonces será aquello de lo que el hombre cae por su pecado.

20:111

Cd. Oxon. lee τί δὲ λέγω; μηδ᾽ ὅλως πίνετε, que parece mucho más adecuado al contexto.

20:112

[1 Kings 11:1, 11.]

20:113

[Num. 15:25, Acts 3:17.]

20:114

[Véase cap. 13, p. 19, supra.]

20:115

El Cd. Oxon omite todo este capítulo.

21:116

[Rom. xi. 26.]

21:117

La lectura de Cd. Oxon. es sin duda a ser preferido, que se une κλῄδοσι και δαίμοσι πλάνης a lo que precede

21:118

[Eccl. 2:8Señor. 9:4.]

21:119

[Prov. viii. 31.]

21:120

Cd. Oxon. omite de aquí al final de c. 25.

21:121

[Ef. iii. 10.]

21:122

[2 Macc. 7:9, Heb. 11:35.]

21:123

Es decir, con fines de embalsamamiento.

Notas a pie de página

V.—El Testamento de Isacar Sobre la Simplicidad.

1. El registro de las palabras de Isacar. Llamó a sus hijos, y les dijo: Oíd, hijos míos, a Isacar vuestro padre; escuchad mis palabras, amados de Jehová. Yo fui el quinto hijo de Jacob, el salario de las mandrágoras. 124   Por Rubén 125 Y vino á traer mandrágoras del campo, y salió Rachêl á recibirlas, y tomólas. Y lloró Rubén, y salió á su voz Lea mi madre. Y estas mandrágoras eran manzanas de olor dulce que la tierra de Aram producía en tierra alta debajo de un barranco de agua. Y dijo Rachêl: No te las daré, porque me serán á mí en lugar de niños. Y había dos manzanas, y dijo Lea: Basta que tomes al marido de mi virginidad: ¿también tú tomarás éstas? Y ella respondió: He aquí Jacob está contigo esta noche en lugar de las mandrágoras de tu p. 22 Y díjole Lea: No te agradezcas, porque Jacob es mío, y yo soy mujer de su mocedad. Y dijo Raquel: ¿Cómo es así? Porque á mí fue primero desposado, y por causa de mí sirvió á nuestro padre catorce años. ¿Qué haré yo contigo, porque la artimaña y la artimaña de los hombres se han multiplicado, y la artimaña de los hombres ha prosperado sobre la tierra? Y no lo fuiste así, no verías ahora el rostro de Jacob. Porque tú no eres su mujer, sino que fuiste tomada á él en mi lugar. Y mi padre me engañó, y me quitó aquella noche, y no me dejó verlo; porque si yo hubiera estado allí, no había sucedido así. Y dijo Raquel: Toma una mandrágora, y por la otra le darás de mí una noche. Y conoció Jacob á Lea, y concibió, y me dio á entender, y por causa del salario, y por causa de la renta, 126 Me llamaban Isachar.

2. Entonces apareció a Jacob un ángel del Señor, diciendo: Dos hijos parirá Raquel, porque ella ha rechazado la compañía de su marido, y ha escogido la continencia. Y si Lea mi madre no hubiera dado las dos manzanas por causa de su compañía, ella habría dado a luz ocho hijos; y por esto dio a luz seis, y Raquel dos; porque por causa de las mandrágoras la visitó Jehová. Porque sabía que por causa de los hijos ella deseaba compañía con Jacob, y no por deseo de placer. 127   Porque ella iba más allá, y al día siguiente también entregó a Jacob para que recibiera también la otra mandrágora. Por eso Jehová escuchó a Raquel a causa de las mandrágoras; porque aunque ella los deseaba, no los comía, sino que los traía al sacerdote de El Altísimo que estaba en aquel tiempo, y los ofreció en la casa de Jehová.

3. Cuando crecí, hijos míos, anduve en rectitud de corazón, y fui labrador de mis padres y de mis hermanos, y saqué frutos del campo conforme á su tiempo; y mi padre me bendijo, porque vi que andaba en sencillez; y no era yo entretenido en mis obras, ni malo ni calumnia contra mi prójimo; nunca hablé contra nadie, ni censuré la vida de nadie, sino que anduve en la sencillez de mis ojos. Por tanto, cuando tenía treinta años, tomé para mí mujer, porque mi trabajo me quitaba mi fuerza, y nunca pensé en el placer de las mujeres; sino que por mi trabajo me bastaba mi sueño, y mi padre siempre se regocijaba en mi sencillez. Porque en todo lo que yo trabajaba, yo ofrecía primero al Señor, por las manos de los sacerdotes, de todos mis productos y de todos mis primeros frutos; luego a mi padre, y luego me hacía más grande su beneficio en mis manos. Y Jacob sabía que Dios ayudaba a todos los pobres y a todos los que estaban en apuros, en las cosas buenas de la tierra.

4. Y ahora escuchadme, hijos míos, y andad en sencillez de corazón, porque he visto en él todo lo que agrada al Señor. El simple no codicia oro, no defrauda a su prójimo, no anhela múltiples delicadezas, no se deleita en ropas variadas, no se imagina a sí mismo para vivir una larga vida, sino que sólo espera la voluntad de Dios, y los espíritus de error no tienen poder contra él. Porque no puede dejar en su mente un pensamiento de belleza femenina, para que no contaminar su mente en corrupción. Ninguna envidia puede entrar en sus pensamientos, ningún celos derrite su alma, ni se asombre con deseo insaciable; porque anda en rectitud de vida, y ve todas las cosas en sencillez, no admitiendo en sus ojos malicia del error del mundo, para que no vea la perversión de cualquiera de los mandamientos del Señor.

5. Guardad, pues, la ley de Dios, hijos míos, y sed sencillos, y andad en engaño, no humillándoos en los mandamientos de Dios y en los negocios de vuestro prójimo; mas amad al Señor y al prójimo, tened compasión de los pobres y débiles. Inclínate en labranza, y trabajad en labranza de la tierra en toda clase de trabajos de cría, ofreciendo dones al Señor con acción de gracias; porque con las primicias de la tierra me bendijo Jehová, como bendijo a todos los santos desde Abel hasta ahora. Porque no te es dada otra parte que la grosura de la tierra, cuyos frutos son levantados con esfuerzo; porque nuestro padre Jacob me bendijo con bendiciones de la tierra y de las primicias. Y Leví y Judá fueron glorificados por el Señor entre los hijos de Jacob; porque el Señor los eligió, y a uno dio el sacerdocio al otro reino. Por tanto, obedecen y andan en la sencillez de vuestro padre; porque a Gad se le ha dado destruir las tentaciones que vienen sobre Israel.

6Sé, hijos míos, que en los últimos tiempos vuestros hijos abandonarán la sencillez, y se unirán a la avaricia, y dejando la insensatez se acercarán a la malicia, y abandonarán los mandamientos del Señor se unirá a Beliar, y la servidumbre seguirá sus malas obras, y será dispersada entre los gentiles, y servirá a sus enemigos. Y por lo tanto, mandad estas cosas a vuestros hijos, para que si ellos pecan, se vuelvan más rápidamente al Señor; porque Él es misericordioso, y los entregará aun para traerlos de vuelta a su tierra.

7. Yo tengo ciento veintidós años, y no conozco contra mí pecado hasta la muerte. Salvo mi mujer, yo no he conocido a ninguna mujer. Nunca fornicé en la altivez de mis ojos; no bebí vino, para ser extraviado de este modo; no codiciaba ninguna cosa deseable que p. 23 era de mi prójimo; la artimaña nunca entró en mi corazón; la mentira nunca pasó por mis labios; si alguno se afligía, lloraba con él, y compartía mi pan con los pobres. Nunca comía solo; no movía ningún signo; en todos mis días hacía piedad y verdad. Amaba al Señor con todas mis fuerzas; también amaba a cada uno como a mis propios hijos. Así también vosotros hacéis estas cosas, hijos míos, y todo espíritu beliar huirá de vosotros, y ningún acto de malhechores se enseñoreará de vosotros; y toda bestia salvaje os sojuzgaréis, teniendo con vosotros al Dios del cielo andando con hombres de corazón sencillo.

Y les mandó que le llevaran a Hebrón, y allí lo enterraran en la cueva con sus padres. Y él extendió sus pies y murió, el quinto hijo de Jacob, en buena vejez; y con todo sonido de miembros, y con fuerza, durmió el sueño eterno. 128


Notas a pie de página

21:124

Véase el General xxx. 14 sqq.

21:125

La Cam. ms. lee ᾽Ιακώβ por un error obvio.

22:126

Sachar.

22:127

[Tob. 8:7, 8.]

23:128

[Véase Dan, nota 12, p. 26, infra. “Eternal” = “largo”.]

Notas a pie de página

VI.—El Testamento de Zabulón Con respecto a la Compasión y la Misericordia.

1El registro de Zabulón, que ordenó a sus hijos en los cien 129 Y decimocuarto año de su vida, treinta y dos años después de la muerte de José. Y él les dijo: Oídme, hijos de Zabulón, guardad las palabras de vuestro padre. Yo soy Zabulón, un buen don 130 Porque cuando nací, nuestro padre se incrementó en gran manera, tanto en ovejas como en vacas, cuando con las varas rayadas tenía su parte. No sé, hijos míos, que en todos mis días he pecado, sino sólo en pensamiento. Ni me acuerdo de haber hecho iniquidad alguna, excepto el pecado de ignorancia que cometí contra José; porque yo protesté a mis hermanos, no diciéndole a mi padre lo que había sido hecho. Y lloraba en secreto, porque temía a mis hermanos, porque todos habían acordado que si alguno declaraba el secreto, sería muerto a espada. Pero cuando querían matarlo, les conjuré con lágrimas que no se hiciese culpable de esta iniquidad.

2Y José se postró sobre su rostro, y les dijo: Piedad me, hermanos míos, ten misericordia de las entrañas de Jacob nuestro padre; no me pongas sobre tus manos para derramar sangre inocente, porque no he pecado contra ti; y si he pecado, castímeme con castigo, mas no me pongas sobre tu mano, por causa de Jacob nuestro padre. Y hablando estas palabras, le compadecí y comencé a llorar, y mi corazón se desmayó dentro de mí, y toda la sustancia de mis entrañas se aflojó en mi alma. Y también José lloró, y yo también lloraba con él; y mi corazón se agitó, y las coyunturas de mi cuerpo temblaron, y no pude yo estar de pie; y cuando vio que lloraba con él, y que venían contra él para matarlo, huyó detrás de mí, rogándoles que se levantara Rubén, y dijo: Hermanos míos, no lo matemos, sino que lo echáramos en uno de estos hoyos secos que nuestros padres cavaban y no hallaban agua para que hiciesen subir a la tierra de Jehová.

3. Porque en el precio de José, hijos míos, no tuve parte; mas Simeón y Gad y otros seis hermanos tomaron el precio de José, y compraron sandalias 131 para sí, para sus mujeres y sus hijos, diciendo: No comeremos de ella, porque es el precio de la sangre de nuestro hermano, sino que la hollará debajo de los pies, porque dijo que era rey sobre nosotros, y así veamos lo que significan sus sueños. Por lo tanto, está escrito en la escritura de la ley de Enoc, para que todo aquel que no levante descendencia a su hermano, su sandalia será desenterrada, y escupirá en su rostro. 132   Y los hermanos de José no quisieron que su hermano viviera, y el Señor les soltó la sandalia de José. Porque cuando entraron en Egipto fueron desalojados por los siervos de José delante de la puerta, y así se hicieron reverencias a José como Faraón. Y no sólo hicieron reverencia a él, sino que también escupieron, cayendo inmediatamente delante de él, y así fueron avergonzados ante los egipcios; porque después de esto los egipcios oyeron todos los males que habíamos hecho a José.

4Después de estas cosas trajeron comida; porque yo no probé nada en dos días y dos noches, por compasión de José. Y Judá no comió con ellos, sino que observó el hoyo; porque temía que Simeón y Gad no volvieran corriendo y lo mataran. Y cuando vieron que yo tampoco comía, p. 24 Me pusieron a vigilarlo hasta que fue vendido. Y él se quedó en el pozo tres días y tres noches, y así se vendió con desdén. Y cuando Rubén oyó que mientras estaba fuera José había sido vendido, rasgó sus vestidos alrededor de él, y lloró, diciendo: ¿Cómo miraré yo delante de Jacob mi padre? Y tomó el dinero, y corrió tras los mercaderes, y no halló a nadie; porque habían salido del camino principal, y se fueron apresuradamente por caminos accidentados. 133   Y Rubén no comió en aquel día. Entonces Dan vino a él y le dijo: No llores, ni te entristezcas, porque he hallado lo que podemos decir a nuestro padre Jacob. Matemos un cabrito de las cabras, y mojemos en él la túnica de José, y diremos: Mira, si ésta es la túnica de tu hijo; porque se quitaron de José la túnica de nuestro padre cuando estaban por venderle, y le pusieron un vestido viejo de esclavo. Y Simeón tenía la túnica, y no la quiso dejar, queriendo romperla con su espada; porque estaba enojado porque José vivía, y no le había matado. Entonces todos nos levantamos juntos contra él, y dijimos: Si no la entregas, diremos que tú solo hiciste esta maldad en Israel; y así la entregó, e hicieron como Dan había dicho.

5Y ahora, hijos míos, os ruego que guardeis los mandamientos del Señor, y que hagáis misericordia de vuestro prójimo, y que tengáis compasión de todos, no sólo de los hombres, sino también de las bestias. Porque por esto me bendijo el Señor; y cuando todos mis hermanos estaban enfermos, escapé sin enfermedad, porque el Señor conoce los propósitos de cada uno. Tened compasión, pues, hijos míos, de vuestros corazones, porque como el hombre hace con su prójimo, así también hará con él el Señor. Porque los hijos de mis hermanos estaban enfermos, muriendo por causa de José, porque no mostraron misericordia en sus corazones; pero mis hijos fueron preservados sin enfermedad, como sabéis. Y cuando estuve en Canaán, en la costa del mar, tomé despojos de pescado para Jacob mi padre; y cuando muchos fueron ahogados en el mar, me quedé sin daño.

6Yo fui el primero que hizo una barca para navegar sobre el mar, porque el Señor me dio entendimiento y sabiduría en ella; y descendí un timón detrás de él, y tendí una vela en un mástil recto en medio; y navegando por allí a lo largo de las costas, pesqué peces para la casa de mi padre hasta que fuimos a Egipto; y por compasión, di de mi pescado a todo extranjero. Y si alguno era extranjero, o enfermo, o envejecido, cocí el pescado y los aderecé bien, y los ofrecí a todos los hombres como cada uno tenía necesidad, trayendolos y compadeciendo de ellos. Por eso también el Señor me concedió que tomara muchos peces; porque el que daba a su prójimo, recibe muchos más del Señor. Durante cinco años pesqué, y los di a cada uno que vi, y los traje suficientes para toda la casa de mi padre. En el verano pesqué, y en invierno guardé ovejas con mis hermanos.

7Ahora os declararé lo que hice, vi a un hombre en angustia y desnudez en invierno, y tuve compasión de él, y hurté 134 Y vosotros, hijos míos, de lo que Dios os da, haced misericordia y misericordia con imparcialidad a todos, y dad a cada uno con buen corazón. Y si no tenéis en el tiempo con que dar al que os pide, tened compasión de él en entrañas de misericordia. Yo sé que mi mano no halló en el tiempo con que dar al que me pidió, y anduve con él llorando más de siete estadios, y mis entrañas anhelaron con él compasión.

8. Por tanto, hijos míos, tened misericordia de cada uno, para que el Señor también tenga misericordia de vosotros, y tenga misericordia de vosotros; porque también en los últimos días Dios envía Su misericordia sobre la tierra, y dondequiera que hallare entrañas de misericordia, mora en él. Porque cuánta misericordia tiene el hombre sobre sus vecinos, así también tiene el Señor sobre él. Porque cuando descendimos a Egipto, José no tuvo malicia contra nosotros, y cuando me vio lleno de compasión. Y mirando hacia él, también vosotros, hijos míos, os aprobáis sin malicia, y amáos unos a otros; y no os contaminéis a cada uno el mal de su hermano, porque esto quebranta la unidad, y divide a toda parentela, y turba al alma; porque el que lleva malicia no tiene entrañas de misericordia.

9. Marcad las aguas que fluyen juntas, y barred piedras, árboles, arena; pero si son divididas en muchos arroyos, la tierra las mama, y no se hacen por cuenta. Así también seréis vosotros si os dividís. Divídanse en dos cabezas, porque todo lo que el Señor hizo tiene una cabeza; Él dio dos hombros, manos, pies, pero todos los miembros están sujetos a una cabeza. He aprendido por la escritura de mis padres, que en los últimos días os apartaréis de Jehová, y se dividirán en Israel, y seguiréis a dos reyes, y obraréis toda abominación, y adoraréis a todo ídolo, y vuestros enemigos os conducirán cautivos, y habitaréis entre las naciones con todas las enfermedades y tribulaciones y angustia de alma. Y después de estas cosas os acordaréis del Señor, y os arrepentiréis, y Él os conducirá de vuelta; porque Él es el que es el. 25 misericordioso y lleno de compasión, no imputando mal a los hijos de los hombres, porque son carne, y los espíritus de error los engañan en todas sus obras. Y después de estas cosas el Señor mismo se levantará a vosotros, 135 la Luz de la justicia, y la sanidad 136 Y la compasión será sobre sus alas. Él redimirá de Beliar toda cautividad de los hijos de los hombres, y todo espíritu de error será pisoteado. Y él hará volver a todas las naciones al celo por él, y veréis a Dios en la manera de un hombre 137 al cual el Señor escogerá, Jerusalén es su nombre. Y otra vez con la maldad de vuestras palabras le provocaréis a ira, y seréis desechados hasta el tiempo de la consumación

10Y ahora, hijos míos, no os entristezcáis de que yo muera, ni os conmocionéis por haber pasado de vosotros; porque yo me levantaré una vez más en medio de vosotros, como príncipe en medio de sus hijos; y me alegraré en medio de mi tribu, todos los que guardaren la ley de Jehová, y los mandamientos de Zabulón su padre. 138   Pero sobre los impíos traerá el Señor fuego eterno, y los destruirá por todas las generaciones. Me estoy apresurando a mi reposo, como hicieron mis padres; pero ustedes temen al Señor su Dios con todas sus fuerzas todos los días de su vida. Y habiendo dicho estas cosas, se quedó dormido tranquilamente, y sus hijos lo pusieron en un ataúd; y después lo llevaron a Hebrón, y lo enterraron con sus padres.


Notas a pie de página

23:129

La señora Ox. lee 150, y se refiere al evento a dos años después de la muerte de José. El texto de la Cam. ms. da un resultado imposible aquí, ya que haría Zabulón veintiocho años más joven que José, que murió a la edad de 110. Según la Ox. ms., Reuben (cf. c. 1) y Zebulún moriría en el mismo año, el primero en 125, este último 150Una comparación de Prueba. Reub., c. 1 muestra la solución más probable para dar los números, ριδ', β'.

23:130

La derivación de Zabulón parece ser de לבז, una forma de garantía de דבזPor lo tanto, Leah juega en el doble significado del verbo anterior, el gen xxx. 20.

23:131

Véase el informe Targum Ps. Jon sobre el general xxxvii. 28.

23:132

[Deut. 25:7, 8, 9. Véase Lardner en el animus de estas citas de Enoc, como le parece, vol. ii. p. 350.]

24:133

Cam. ms. διὰ τραγλοκολπητῶν ; Ox. ms. διὰ τρωγλοδυτῶν.

24:134

[“Finis non determinita probitatem actus.”]

25:135

Mal. iv. 2.

25:136

El Ox. ms. dice: "Y os volveréis de vuestra tierra, y veréis al Señor en Jerusalén por amor de su nombre." [Heb. vii. 2Al menos, Salem es Su nombre.]

25:137

[Otro de esos pasajes inequívocos que refutan la acusación de Lardner de “Unitarismo” en este libro.]

25:138

[Ezek. 48:26, 27. Un ejemplo importante de la exposición hebrea de este profeta.]

Notas a pie de página

VII.—El Testamento de Dan concerniente a la ira y la mentira.

1Y el testimonio de las palabras de Dan, que habló á sus hijos en sus postreros días: En el año ciento veinticinco de su vida llamó á su familia, y dijo: Escuchad mis palabras, hijos de Dan; mirad las palabras de la boca de vuestro padre. Y he probado en mi corazón y en toda mi vida que la verdad con el justo hacer es buena y agradable á Dios, y que la mentira y la ira son malas, porque enseñan al hombre toda maldad. Os confieso hoy, hijos míos, que en mi corazón me regocijé de la muerte de José, hombre verdadero y bueno; y me regocijé de la venta de José, porque su padre le amó más que nosotros. Porque el espíritu de celo y de vanagloria me dijo: Tú también eres su hijo. Y uno de los espíritus de Beliar obró conmigo, diciendo: Toma esta espada, y con ella mataré á José; así amará tu padre cuando fuere muerto; y éste es el espíritu de ira que me aconsejó, que como un niño devorador, yo también yo he de comer á José, y á él á dos de las tribus que yo no haya de destruir á Jehová, á causa de Jacob en nuestras manos de Jacob. 139

2Y ahora, hijos míos, estoy muriendo, y os digo verdad, que si no os mantenéis alejados del espíritu de mentira y de ira, y amáis la verdad y la paciencia, pereceréis. Ciego es en la ira, hijos míos, y ningún hombre iracundo mira a nadie con verdad; porque si es padre o madre, se comporta como enemigo para con ellos; si es hermano, no le conoce; si es profeta del Señor, no le desobedece; si es justo, no le mira; si es amigo, no reconoce. Porque el espíritu de ira le envuelve con redes de engaño, y cega sus ojos naturales, y por mentir oscurece su mente, y le da visión de su propia creación. ¿Y con qué con qué mira? En odio de corazón, y le da corazón propio contra su hermano para envidia.

3Hijos míos, la ira es mala, porque se convierte en alma para el alma misma; y el cuerpo del hombre enojado se hace suyo, y sobre su alma obtiene el dominio, y otorga al cuerpo su propio poder, para que pueda obrar toda iniquidad; y cuando el alma hace algo, justifica lo que se ha hecho, ya que no ve. Por lo tanto, el que es ira, si es un hombre poderoso, tiene un poder triplicado en su ira; uno por la fuerza y la ayuda de sus siervos, y otro por su ira, por la cual persuade y vence en injusticia; y teniendo una tercera parte de la naturaleza de su propio cuerpo, y de su propio ser obrando el mal. Y aunque el hombre iracundo sea débil, tiene un poder doble de lo que es por naturaleza; porque la ira ayuda siempre en tal maldad. Este espíritu siempre va con la mentira a la mano derecha de Satanás, para que sus obras puedan ser obradas con crueldad y mentira.

4. Comprended, pues, el poder de la ira, que es vano; porque primero que todo le hiere en palabra; luego por hechos fortalece p. 26 El que se enoja, y con amargos castigos, perturba su mente, y así despierta con gran ira su alma. Por lo tanto, cuando alguno habla contra ti, no sea 140 Y si alguno os alaba como buenos, no os alcéis ni os eufeméis, ni para sentiros ni para mostrar placer. 141   Porque primero agrada el oír, y así aviva el entendimiento para entender los motivos de ira; y luego, siendo iracundo, él piensa que está enojado justamente. Si caéis en alguna pérdida o ruina, hijos míos, no os atribuléis; porque este mismo espíritu hace que los hombres deseen lo que ha perecido, para que se enciendan por el deseo. Si sufrieren pérdida voluntariamente, no os enojéis, porque de la aflicción levanta ira con mentira. Y la ira con mentira es doble maldad. 142 Y hablan unos con otros para perturbar la mente; y cuando el alma es continuamente perturbada, el Señor se aparta de ella, y Beliar se enseñorea de ella.

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