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Español · Gnosticismo

Hermes, el Tres Veces Grande, Vol. 3

Parte 1

The Warning Voice - La Voz de Amonestacion Presenta gratuitamente:

Hermes tres veces más grandes

[figura]


Estudios en Teosofía Helenística y Gnosis

Ser una traducción de los sermones y fragmentos extensísimos de la literatura trismegística, con Prolegomena, Comentarios y Notas

Por

G. R. S. Mead

Volumen III.-Extractos y fragmentos

Londres y Benares

La Sociedad de Publicaciones Teosóficas

[1906]

I. EXCERENTES DE STABÆUS

[figura]


p. v.

I. EXCERENTES DE STABÆUS

Ej. I. De Piedad y Verdadera Filosofía

3

Comentario

12

II. De la inefabilidad de Dios

14

Comentario

15

Ex. III. De la Verdad

17

Comentario

23

IV. Dios, la naturaleza y los dioses

24

Comentario

25

Ex. V. De la materia

26

Ex. VI. De tiempo

28

Ex. VII. De los Cuerpos Eternales y de los Cuerpos Pereables

30

Comentario

33

Ex. VIII. De Energía y Sentimiento

34

Comentario

43

Ex IX. De los Decanos y las Estrellas

45

Comentario

54

Ex. X. Sobre la Regla de la Providencia, la Necesidad y el Destino

55

Comentario

57

Ex. XI. de la Justicia

58

Comentario

59

Ex XII. De la Providencia y el Destino

60

XIII. De toda la economía

61

Ej. XIV. De Alma, I.

63

Ex. XV. De Soul, II.

65

Las etapas embrionarias de la encarnación

68

Ex. XVI. De Soul, III.

72

Ex. XVII. De Soul, IV.

75

Ex. XVIII. De Soul, V.

77

Comentario

79

Éx. XIX. De Soul, VI.

80

Comentario

82

Ex. XX. El poder de elección

84

Comentario

86

Ex. XXI. De Isis a Horus

87

Comentario

87

Ej. XXII. Un apoftegmo

88

Ex XXIII. De " Afrodita "

89

Comentario

90

Ej. XXIV. Himno de los Dioses

91

Comentario

92

Ej. XXV. La Virgen del Mundo, I.

93

Ej. XXVI. La Virgen del Mundo, II.

125

Comentario

Argumento

134

¿Fuentes?

146

La voz directa y los libros de Hermes

147

Kamephis y el Misterio Oscuro

149

Kneph-Kamephis

151

Hermes I. y Hermes II.

152

El rito negro

155

Tierra Negra

158

El alumno del ojo del mundo

159

El Hijo de la Virgen

160

El misterio del nacimiento de Horus

162

“Ishon”

165

Las sesenta regiones del alma

168

Yogin de Plutarco

169

La Plana de la Verdad

171

Los límites de los números que preexisten en el alma

173

El misterioso “cilindro”

175

El águila, el león, el dragón y el delfín

180

Momus

182

La geografía mística de las tierras sagradas

184

Ex. XXVII. Del Sermón de Isis a Horus

188

Comentario

Argumento

204

Título y orden

206

Los libros de Isis y Horus

207

La esfera acuosa y el cuerpo sutil

209

El hábitat de las almas encarnadas

210

II. REFERENCIAS Y FRECUENCIAS EN LOS PADRES

I. Justin Martyr

i.

El más antiguo de los filósofos

215

Las “Palabras de Amón”

215

La inefabilidad de Dios

216

ii.

Hermes y Asclepio Hijos de Dios

217

iii.

Hermes la Palabra que trae las noticias de Dios

217

Los Hijos de Dios en la teología helenística

218

Una cotización no verificable

218

II. ATENAGORAS

220

III. CLEMENTO DE ALEXANDRIA

i.

Muchas Hermeses y Asclepius

221

ii.

La Apoteosis de Hermes y Asclepio

222

iii.

Los libros de Hermes

222

Catálogo general de la Biblioteca sacerdotal egipcia

225

IV. TERTULLIANO

i.

Hermes el Maestro de toda la Física

226

ii.

Hermes el escritor de la Escritura

227

iii.

Hermes el primer predicador de la reencarnación

227

iv.

Hermes en Metempsicosis

Frag.

228

V. CYPRIAN

Dios está más allá de todo entendimiento

229

VI. ARNOBIUS

La Escuela de Hermes

230

VII. LACTANTIO

i.

Thoyth-Hermes y sus libros de la Gnosis

231

Frag. II.

233

El origen histórico de la tradición hermética

233

ii.

Urano, Crono y Hermes, Adeptos de la Ciencia Perfecta

234

iii.

Divina Providencia

235

iv.

En la vista mortal e inmortal

Frag. III.

235

v.

El hombre hecho según la imagen de Dios

236

vi.

Hermes el primer filósofo natural

237

vii.

El jefe Daimon

237

viii.

Devoción en la Gnosis de Dios

Frag. IV.

238

ix.

El Hijo Cósmico de Dios

Frag. V.

239

x.

El demiurgo de Dios

240

xi.

El Nombre de Dios

Frag. VI.

241

xii.

La Santa Palabra sobre el Señor de todos

Frag. VII.

241

xiii.

Su propio padre y su propia madre

242

xiv.

El poder y la grandeza de la Palabra

242

xv.

Los sin padre y los sin madre

242

xvi.

Piedad de la Gnosis de Dios

243

xvii.

El único camino para adorar a Dios

243

xviii.

El sacrificio más digno a Dios

Frag. VIII.

244

xix.

El hombre hecho a imagen de Dios

244

xx.

Contemplación

245

xxi.

La naturaleza dual del hombre

Frag. IX.

245

Me pregunto el comienzo de la filosofía

246

xxii.

La Restauración Cósmica

Frag. X.

247

xxii.

De Hermes y su doctrina sobre Dios

247

xxiv.

Una repetición

248

xxv.

Platón como Profeta sigue a Trismegistus

248

VIII. AGOSTINA

i.-iii.

Tres citas de la versión latina del “sermón perfecto”

249

IX. CIRILLO DE ALEXANDRIA

i.

Corpus de Cirilo de XV. Libros

251

ii.

El ojo incorpóreo

Frag. XI.

253

iii.

La palabra celestial que procede de adelante

Frag. XII.

254

La pirámide

Frag. XIII.

254

La naturaleza del mundo intelectual de Dios

Frag. XIV.

255

La Palabra del Creador

Frag. XV.

256

iv.

Mente de la mente

Frag. XVI.

257

Él es todo

Frag. XVII.

258

Sobre el Espíritu

Frag. XVIII.

258

El “A Asclepio” del Corpus de Cirilo

259

v.

De “La mente”

260

vi.

Osiris y el tres veces mayor Agathodaimon

Frag. XIX.

261

¡Que haya Tierra!

Frag. XX.

262

La generación del Sol

Frag. XXI.

262

¡Deja que el Sol sea!

Frag. XXII.

263

vii.

El firmamento

Frag. XXIII.

263

viii.

Del “A Asclepio”

264

ix.

La protección única

265

x.

El artista supremo

Frag. XXIV.

266

xi.

Una cotización no referenciada

Frag. XXV.

266

X. SUIDAS

Hermes habla de la Trinidad

268

Himno órfico

269

XI. ANONYMOUS

270

III. REFERENCIAS Y FRASCOS EN LOS FILIÓPEROS

I. ZOSIMUS

En la doctrina de Anthrōpos

273

Las Procesiones del Destino

273

“La puerta interior”

274

Contra la magia

Frag. XXVI.

275

Thoth el primer hombre

276

Las bibliotecas de los tolemies

277

Nikotheos

278

De los libros de los chaldæans

279

Hombre la mente

Frag. XXVII.

280

El falso Daimon

281

Su consejo a Theosebeia

283

II. JAMBLICHUS

Abammón el Maestro

285

Hermes el inspirador

286

Los de la naturaleza hermaica

288

Los libros de Hermes

289

La Mónada de la Una

291

La tradición de la literatura trismegística

291

Bitys

294

Ostanes-Asclepio

296

Del funcionamiento de Hermaïc

297

Las Esferas Cósmicas

299

III. JULIO EL EMPERADOR

Los discípulos de la sabiduría

303

IV. FULGENTIUS EL MITOGRAFÍA

Frag. XXVIII.

305

IV. CONCLUSIÓN

Un intento de clasificar la literatura extent

306

De Hermes

306

A Tat

308

A Asclepio

310

A Amón

311

De Asclepio

312

De Isis

312

De la literatura Agathodaimon

313

De las sentencias de valor

314

Los Hijos de Dios

316

Fechas

319

La mezcla de tradiciones

321

De inicio

323

Una última palabra

325

V. INDICE

I

[figura]


p. 1

I

Extractos de Stobæus

p. 2

p. 3

Excerpto I.


DE LA PIETIDAD Y [EL TRUE] LA FILOSOFÍA

(Título de Patrizzi (p. 4); precedido por “De tres veces más grande Hermes.”

Texto: Stobæus, Phys.., xxxv. 1, bajo el encabezamiento: "De Hermes—del [Libro] al Tat"; G. pp. 273- ¡No! - ¡No!278; M. i. 190- ¡No! - ¡No!194; W. i. 273- ¡No! - ¡No!278. 1

Ménard, Livre IV., No. i. de “Fragmentos de los libros de Hermes a su hijo Tat,” pp. 225- ¡No! - ¡No!230.)

1. 2 Ella. Tanto por amor al hombre, como por piedad 3 a Dios, hijo mío, por primera vez tomo la pluma en la mano. 4

p. 4

Porque no puede haber piedad más justa que conocer las cosas que son, y dar gracias por éstas a Aquel que las hizo, lo cual nunca dejaré de hacer.

2. Tat. Haciendo qué, oh padre, entonces, si nada es verdad aquí abajo, ¿puede uno vivir sabiamente?

EllaSé piadoso, 1 ¡Hijo! Quien es piadoso, llega a la altura de [toda] filosofía 2; sin filosofía la altura de la piedad no puede ser escalada.

Pero el que aprende lo que existe, y cómo se les ha ordenado, y por quién, y por quién, - él dará gracias por todos al Demiurge, como a un buen señor, una enfermera [más] excelente, un administrador que nunca rompe su confianza. 3

3Quien da gracias, será piadoso. Quien es piadoso, sabrá dónde está la Verdad y qué es.

Y a medida que aprende, crecerá cada vez más piadoso.

Porque nunca, hijo, puede un alma encarnada que una vez ha saltado en alto, para asirse de lo verdaderamente bueno y verdadero, volver a caer en lo contrario.

Porque cuando el alma conoce al Autor de su Paz, 4 ’está lleno de amor maravilloso, 5 y

p. 5

con el olvido 1 de cada enfermo, y no puede más mantener de lo bueno.

4. Sea esto, oh hijo mío, la meta de la piedad; a la cual si la alcanzas, vivirás noblemente, y felizmente te apartarás de la vida, porque tu alma ya no será ignorante de a dónde debe aletear su huida de nuevo.

Este es el único, hijo mío, el Camino que conduce a la Verdad, el Camino por el cual nuestros antepasados, 2 también, pusieron sus pies, y, poniéndolos, encontraron el Bien. 3

Solemne y suave este Camino, pero difícil de pisar para el alma mientras todavía está en el cuerpo.

5Porque primero tiene que pelear contra sí mismo, y hacer una gran disensión, y manejar que la victoria debe descansar con la parte [de su propio yo].

Por eso hay una competencia de la uno contra los dos, 4—el primero trata de huir, el segundo se arrastra hacia abajo.

p. 6

Y hay gran contienda y batalla [sucio] de éstos entre sí, el que desea escapar, los otros que se esfuerzan por detener.

6. La victoria, además, de uno o de los otros 1 no es reestablece.

Porque el uno se apresura hacia el Bien, los otros se establecen hacia el Mal.

El que anhela ser liberado; los demás aman su esclavitud.

Si los dos son vencidos, permanecen privados de sí mismos y de su gobernante. 2; pero si uno es peor, ’tis harried por los dos, y conducido alrededor, siendo torturado por la vida aquí abajo.

Esto 3 es, hijo mío, el que te guía sobre la 4 Camino.

Debes, hijo mío, dejar primero atrás tu cuerpo, 5 antes del final [de él 6 es alcanzado], y salir vencedor en la vida de conflicto, y así como vencedor se encuentra su camino hacia casa.

7Y ahora, hijo mío, pasaré por las cosas que son por las cabezas 7; porque entenderás lo que se dirá, si te acuerdas de lo que tus oídos han oído.

Todas las cosas que son, están en movimiento; sólo lo que no es, está exento de ella.

p. 7

Todo cuerpo está en un estado de cambio; [pero] todos los cuerpos no son disolubles; algunos cuerpos [solo] son disolubles.

No todos los animales son mortales; no todos los animales, inmortales.

Lo que puede ser disuelto, puede ser destruido; lo permanente es lo inmutable; lo que no cambia, es lo eterno.

¿En qué se convierte? 1 para siempre, para siempre también se destruye 2; lo que de una vez por todas se convierte, nunca es más destruido, ni se convierte en otra cosa.

8. El primer Dios; el segundo el Cosmos; el tercero es el hombre. 3

El Cosmos, por el amor del hombre; y el hombre, por el de Dios.

La parte irracional del alma 4 es mortal; su parte racional, inmortal.

Toda esencia es inmortal; toda esencia, libre de cambio.

Todo lo que existe 5 [es] doble; nada de lo existente permanece.

No todos son movidos por el alma; el alma mueve todo lo que existe. 6

p. 8

9Todo lo que sufre es sensato; no todo lo que es sensato, lo sufre.

Todo lo que siente dolor, también tiene experiencia de placer, una vida mortal 1; no todo lo que experimenta placer, siente [también] dolor,—una vida inmortal.

No todos los cuerpos están sujetos a enfermedades; todos los cuerpos están sujetos a enfermedades [demasiado] a la disolución.

10. La mente está en Dios; la facultad de razonamiento 2 en el hombre.

La razón está en la mente; la mente está sobre todo sufriendo.

Nada en la verdad del cuerpo 3; todo en el sin cuerpo está libre de lo que es falso.

Todo lo que se hace, está sujeto a cambio; no todo lo que se hace, necesita ser disuelto.

Nada bueno sobre la tierra; nada malo en el cielo.

11. Dios [de] bueno; [y] hombre [es] malo. 4

El bien es libre albedrío; el mal es contrario a la voluntad.

Los dioses eligen qué cosas son bien, como bien; . . .

La buena ley de los poderosos 5 es las buena ley; la buena ley las ley.

p. 9

El tiempo es para los dioses; la ley para los hombres. 1

Lo malo es lo que alimenta al mundo; el tiempo es lo que trae al hombre a su fin.

12Todo en el cielo está libre de cambio; todo en la tierra está sujeto a él.

Nada en el cielo es esclavo; nada en la tierra es libre.

Nada puede no ser conocido en el cielo; nada puede ser conocido en la tierra.

Las cosas en la tierra no se asocian con las cosas en el cielo. 2

Todas las cosas en el cielo están libres de culpa; todas en la tierra son culpables.

El inmortal no es mortal; el mortal, no es inmortal.

Lo que es sembrado, no siempre es producido; pero lo que es engendrado, debe haber sido sembrado invariablemente.

13[Ahora] para un cuerpo que puede ser disuelto, [hay] dos "tiempos":--[el período] desde su siembra hasta su nacimiento, y desde su nacimiento hasta su muerte; pero para un cuerpo eterno, el tiempo desde el nacimiento solamente. 3

Las cosas están sujetas a la disolución de cera y menguar.

El asunto que se disuelve, se somete a dos

p. 10

Transformaciones contrarias: —muerte y nacimiento; pero la [materia] eterna, cambia a sí mismo, o a cosas semejantes a sí mismo.

El nacimiento del hombre es el principio de su disolución; la disolución del hombre es el principio de su nacimiento.

Lo que se va, 1 [retorno; y lo que vuelve] sale [de nuevo]. 2

14De las cosas existentes, algunas están en cuerpos, otras en formas, y otras [están] en actividades. 3

Cuerpo[s] en formas; y forma y energía en cuerpo.

Los inmortales no participan en la parte mortal; los mortales participan en la inmortal.

El cuerpo mortal no se monta 4 en el que no muere; el que no muere desciende 5 en el marco mortal.

Las actividades no ascienden, pero descienden.

15Las cosas en la tierra no dan ningún beneficio a las cosas en el cielo; las cosas en el cielo derraman todo beneficio sobre las cosas en la tierra.

De los cuerpos el cielo eterno es el recipiente; de los corruptibles, la tierra.

La Tierra es irracional; el cielo es racional.

Las cosas que están en el cielo están debajo de él; las cosas que están sobre la tierra sobre la tierra.

p. 11

El cielo es el primer elemento; la tierra es el último elemento.

Conocimiento previo 1 [es] el Orden de Dios; la necesidad [de] sierva para conocer la primera palabra.

Fortuna[s] 2 el curso de lo desordenado, la imagen de la actividad, 3 Opinión falsa.

¿Qué, entonces, es Dios? El Bien que nada puede cambiar.

Lo malo que puede cambiar. 4

16Si recuerdas estas cabezas, 5 Y te acordarás de lo que ya te he propuesto con mayor riqueza de palabras, porque éstas son las síntesis 6 de esos.

No obstante, evita conversar con los muchos [en estas cosas]; no que yo quisiera que los guardaras egoístamente para ti, sino que no parecieras ridículo para la multitud. 7

Para eso, el semejante es aceptable para el semejante; el contrario nunca es amigo del contrario.

Tales palabras como éstas tienen muy pocas para darles oído; no, probablemente, ni siquiera tendrán las pocas. 8

Además, tienen alguna [fuerza extraña]

p. 12

peculiares para sí mismos, porque provocan el mal aún más al mal.

Por lo cual debes proteger a los muchos [de sí mismos], porque ignoran el poder de lo que se ha dicho.

17. Tat¿Qué quieres decir, padre?

EllaTodo lo que hay en el hombre es animal, es prontuario para con lo malo [que para con lo bueno]; no, con él cohabita, porque está enamorado de él.

Ahora bien, si este animal aprende que Cosmos está sujeto a la génesis, y todas las cosas van y vienen de acuerdo con el conocimiento previo 1 y por necesidad, el destino gobernando todo, - en poco tiempo se haría peor de lo que es ahora, 2 [y] pensar que el desprecio de todo el [universo] como sujeto a la génesis, y al destino que se refiere [todas] las causas de lo malo, nunca cesaría de toda acción mala.

Por lo tanto, se debe tener cuidado de ellos, para que, al ser [dejadas] en ignorancia, pueden llegar a ser menos malos por temor a lo desconocido.


COMENTARIO

Patrizzi pensó tan bien en este extracto que lo eligió para el Libro I de su colección. Sin embargo, erróneamente hizo de las personas del diálogo Asclepio y Tat, en lugar de Hermes y Tat—un irreprensible

p. 13

error, en el que ha sido seguido por todos los editores de Stobæus, excepto Wachsmuth.

En la introducción el tratado pretende ser una carta escrita a Tat, una nueva salida, porque es "por primera vez"; por otro lado, la forma del tratado es la habitual de la instrucción oral, de la pregunta y la respuesta (§ 2) Sin embargo en § 16 aprendemos que las definiciones dadas en 7- ¡No! - ¡No!15 se destinan a ser jefes o resúmenes de sermones anteriores.

Pero ya está en C. H., x. (xi.) 1, tenemos un abrigment o epitome (o más bien una suma) de los Sermones Generales entregados a Tat, tal como lo hemos hecho en C. H., xvi., “el resumen y digerir, por así decirlo, de todo el resto’ de los Sermones de Asclepio al Rey, bajo el título tradicional, “Las definiciones de Asclepio.” Los títulos en nuestro sermón, entonces, probablemente se han destinado a la síntesis de la enseñanza de los Sermones Expositivos a Tat (véase en Cirilo, Frag. xv.). Algunas de nuestras definiciones, sin embargo, son sorprendentemente similares a los de los C. H., x. (xi.), pero esto puede explicarse suponiendo que “La Llave” en sí mismo era uno de, o más bien la continuación de, los Sermones Expositivos. 1

La advertencia de utilizar gran discreción en la comunicación de la instrucción a los "muchos", debido al peligro de enseñar la Gnosis a los moralmente inadecuados, parece ser un final apropiado para el sermón; entonces podemos estar bastante seguros de que tenemos en el anterior un tratado completo de "Los [? Expositorios] Sermones a Tat"; el título, sin embargo, es la invención de Patrazi, y no original.


Notas a pie de página

3:1 G. = Gaisford (T.), Joannis Stobæi Florilegium (Oxford, 1822), 4 vols.; Io. Stob. Ec. Phys. et Ethic. Libri Duo (Oxford, 1850), 2 vols.

M. = Meineke (A.), Joh, Stob, Flor. (Leipzig, 1855, 1856), 3 vols.; Joh. Stob. Ec. Phys. et Ethic. Lib. Duo (Leipzig, 1860), 2 vols.

W. = Wachsmuth (C.), Io. Stob. Anthologii Lib. Duo Priores . . . Ec. Phys. et Ethic. (Berlín, 1884), 2 vols.

H. = Hense (O.), I. Stob. Anth. Lib. Tert. (Berlín, 1894), 1 Vol., incompleto.

3:2 He numerado los párrafos en todos los pasajes para mayor comodidad de referencia.

3:3 εὐσεβείας,—también podría ser rendido por la adoración.

3:4 τόδε συλλράφω.

4:1 ¡O adorad a Alá!εὐσέβει.

4:2 En su verdadero sentido de la sabiduría-amador.

4:3 ἐπιτρόπῳ πιστῷ.

4:4 Cf. C. H.., xiii. (xiv.) 3, Observación.

4:5 Cf. P. S. Aix. 1; xii. 3.

5:1 Dónde λήθη (olvidación) se opone a ἔρως (amor), es decir, reminiscencia, el secreto de la μάθησις (mathēsis) de los pitagóricos, el conocimiento del Autor de nuestro ser o de nuestra "raza" interior,ψυχὴ μαθοῦσα ἑαυτῆς τὸν προπάτορα (cf. Ex. iii. 6).

5:2 Cf. C. H.., x. (xi.) 5; P. S. A.xi. 4; xxxvii. 3; Lact., D. I.., i. 11.

5:3 Cf. C. H.., xi. (xii.) 21.

5:4 El “uno” es el elemento racional (τὸ λογικόν) y los “dos” son los apasionados (τὸ θυμικόν) y desedantes (τὸ ἐπιθυμητικόν) elementos de carácter irracional (τὸ ἄλογον, o τὸ αἰσθητὸν como abajo), el “corazón” y el “apetito”.Cf. Ex. xvii.; ver también “ Psicología Órfica” en mi Orfeo (Londres, 1896), pp. 273- ¡No! - ¡No!275.

6:1 Lit. de los dos.

6:2 Es el único.

6:3 Sc- El que es.

6:4 ἐκεῖσε—es decir, para el Bien y Verdadero, o Dios.

6:5 Cfix. 12.

6:6 Sc- El Camino.

6:7 - Resumiblemente; cf§ 16 abajo.

7:1 O ha nacido.

7:2 O muere.

7:3 πρῶτον ὁ θεὸς, δεύτερον ὁ κόσμος, τρίτον ὁ ἄνθρωπος. Cf. P. S. A., x.: “El Señor de la Eternidad (Æon) es el primer Dios; el segundo es Cosmos; el tercero es el hombre.”

7:4 Lit. parte sensible, -τὸ αἰσθητόν.

7:5 πᾶν τὸ ὄν,—en contraposición a οὐσία. (esencia).

7:6 El significado de ex - la existencia, siendo la salida del ser puro en el estado de devenir.

8:1 O animal; tal vez esta y la siguiente interjección son glosas.

8:2 ὁ λογισμός,—quizás un error por λόγος, como lo tiene Patrizzi.

8:3 O real.

8:4 Pero § ver 15 a continuación; y cf. C. H.., x. (xi.) 12.

8:5 El texto es defectuoso, como también parece ser el de la siguiente frase. Ninguna de las conjeturas aún presentadas es satisfactoria.

9:1 O el tiempo es divino, la ley es del hombre.

9:2 No he adoptado las largas enmiendas de W..

9:3 Esta es la idea de la sempiternidad—de cosas que tienen un principio pero no un fin.

10:1 O muere.

10:2 Hay una laguna en el texto.

10:3 O energías.

10:4 Lit. ve.

10:5 Lit. viene.

11:1 O Providence. Cf. P. S. A.., xxxix. 2; § 17 abajo; y Ex. xi. 1.

11:2 τύχη.

11:3 O energía.

11:4 Lectura τρεπτὸν para los desesperados ἄτρεπτον del texto. Cf. 11 supra.

11:5 Cf§ 7 supra.

11:6 περιοχαί.

11:7 Cf. C. H.., xiii. (xiv.) 13 y 22.

11:8 Cf. P. S. A.., xxii. 1.

12:1 O la Providencia; cf§ 15 supra.

12:2 Lit. más que a sí mismo.

13:1 Cf. R. (p. 128), que les llama una “Colección de las Palabras de Hermes.”

EXCERPT II.

[figura]


p. 14

EXCERPT II.


[DE LA INGRESIBILIDAD DE DIOS]

(He añadido el título, el extracto que no se encuentra en Patrizzi.

Texto: Stob., Flor.., xxxx. [lxxviii.] 9, bajo el encabezamiento: “De Hermes del [Libro] a Tat”; G. iii. 135; M. iii. 104, 105. 1

Ménard, Livre IV., No. x. de “Fragmentos de los libros de Hermes a su hijo Tat,” p. 256.)

[Ella.] Para entender 2 Alá es difícil de hablar.

Para que los sin cuerpo nunca puedan expresarse en cuerpo, el Perfecto nunca puede ser comprendido por lo imperfecto, y eso es difícil para el Eterno acompañar a lo efímero.

El uno es para siempre, el otro pasa; el uno está en [la claridad de] la Verdad, el otro en la sombra de la apariencia.

Tan lejos de los más fuertes es el más débil,

p. 15

el menor de lo mayor [está tan lejos], como [está] el mortal [lejano] de lo Divino.

Es la distancia, entonces, entre los dos que oscurece la Visión de lo Hermoso.

Porque es con los ojos que los cuerpos pueden ser vistos, con la lengua de la que se pueden hablar las cosas vistas; pero aquello que no tiene cuerpo, que es inmanifiesto, y sin figura, y no se hace objetivo [a nosotros] fuera de la materia, —no puede ser comprendido por nuestro sentido.

Lo tengo en mi mente, oh Tat, lo tengo en mi mente, que lo que no se puede hablar de, es Dios.


COMENTARIO

Justin Martyr cita estas palabras de apertura de nuestro extracto literal, asignándoles a Hermes (Cohort., 38; Otto, ii. 122). 1

La sustancia de la segunda frase es dada dos veces por Lactancio en latín (Div. Institt.., ii. 8; Ep. 4); en el segundo pasaje el Padre de la Iglesia cita también literalmente la primera frase de nuestro extracto, y de sus palabras introductorias aprendemos que fueron el Inicio de un sermón escrito de Hermes a su hijo (Tat).

Las primeras cuatro frases también se citan en palabras casi idénticas (hay dos variantes de lectura y dos pequeñas adiciones) por Cirilo,—Contra Julianum, i. 31 (Migne, col. 549 B), que, además, da algunas líneas adicionales, comenzando (frag. xi.): “Si, entonces, hay un ojo incorpóreo,” etc.

p. 16

Si, además, tenemos razón en suponer que Frag. xv. (Cyril, Ibíd..., i. 33) es del mismo sermón, entonces este sermón es el "Primer Sermón del Expositor [Sermones] a Tat", y el título de Stobæan, "Del [Libro] a Tat", significará la colección de Sermones Expositores (véase comentario, en Frag. xv.).


Notas a pie de página

14:1 El texto de Hense termina con xlii. 17; la segunda parte aparentemente nunca ha sido publicada.

14:2 O pensar en.

15:1 Que ver para el comentario en "Fragmentos".

EXCERPT III.

[figura]


p. 17

EXCERPT III.


DE VERDAD

(Título de Patrizzi (p. 46b), precedido por: "De tres veces más grandes Hermes a Tat."

Texto: Stob., Flor- xi. 23, bajo el encabezamiento: “De Hermes de los [Sermones] a Tat”; G, i. 307- ¡No! - ¡No!311; M. i. 248- ¡No! - ¡No!251; H. iii. 436- ¡No! - ¡No!441.

Ménard, Livre IV., No. ix. de “Fragmentos de los libros de Hermes a su hijo Tat”, pp. 251- ¡No! - ¡No!255.)

1. [Ella.] En cuanto a la Verdad, oh Tat, no es posible que el hombre se atreva a hablar, porque el hombre es un animal imperfecto, compuesto de miembros imperfectos, su tabernáculo 1 parcheado juntos de muchos cuerpos extraños [a él].

Pero lo que es posible y correcto, esto digo, que la Verdad está [se encuentra] sólo en los cuerpos eternos, [las cosas] de las cuales los cuerpos en sí mismos son verdad, 2—fuego muy fuego y nada más, tierra muy tierra y nada más, aire muy aire y nada más, y agua muy agua y nada más.

p. 18

Nuestros marcos, sin embargo, son un compuesto de todos estos. Porque tienen fuego, y también tienen tierra, también tienen agua, y aire; pero no son fuego, ni tierra, ni agua, ni aire, 1 ni ningún [elemento que es] verdadero.

Y si nuestra composición no ha tenido la Verdad para su comienzo, ¿cómo puede ver o hablar la Verdad?

No, sólo puede tener una noción de ello, [y eso también] si Dios quiere.

2. Todas las cosas, por consiguiente, que están en la tierra, oh Tat, no son la Verdad; son copias [solo] de la Verdad.

Y estas no son todas las cosas, sino pocas; las demás consisten en falsedad y error, Tat, y muestras de parecer semejantes a imágenes.

Cuando la apariencia recibe el flujo de arriba, se convierte en una copia de la Verdad; sin su 2 Energizando desde arriba, se deja falso.

Así como el retrato también indica el cuerpo en la imagen, pero en sí mismo no es un cuerpo, a pesar de la apariencia de lo que se ve.

Se ve como tener ojos; pero no ve nada, no oye nada en absoluto.

La imagen, también, tiene todas las otras cosas, pero son falsas, engañando la vista de los que la observan,

p. 19

[Continúa el párrafo] —estos pensando que ven lo que es verdad, mientras que lo que ven es realmente falso.

Todos, pues, quienes no ven lo que es falso ven la verdad.

Si, entonces, así comprendemos, o vemos, cada uno de estos 1 Tal como es, lo comprendemos y lo vemos.

Pero si [entendemos, o vemos] cosas contrarias a lo que es, no comprenderemos, ni conoceremos nada verdadero.

3. [Tat.] ¿Hay, pues, padre, Verdad e'en en la tierra?

[ Ella.No es que sea poco importante, hijo, eres culpable.

La verdad no está en absoluto, Tat, sobre la tierra, ni puede estar.

Pero algunos hombres pueden, [yo digo,] tener una idea de ello, si Dios les concede el poder de la visión piadosa. 2

Así que no hay nada verdadero en la tierra, [tanto] sé y digo. Todas son apariencias y manifestaciones, -- Sé y hablo cosas verdaderas. Sin embargo, ¿no deberíamos llamar verdad al saber y al hablar de cosas verdaderas?

4. [Tat¿Por qué, cómo diablos debemos saber y hablar de que las cosas son ciertas, pero no hay nada verdadero en la tierra?

p. 20

[EllaEsto es cierto, que no sabemos nada que sea cierto aquí abajo. 1 ¿Cómo puede ser, hijo?

Porque la Verdad es la virtud más perfecta, el Bien más elevado, por materia inalterada, incircunscrita por el cuerpo, desnuda, [y] evidente, inmutable, augusto e inalterable Bien.

Pero aquí abajo, oh hijo, ves lo que son, no puedes recibir este Bien, corruptible, [y] pasivo, disoluble, cambiante, y siempre alterante, naciendo unos de otros.

Las cosas que no son ciertas ni siquiera para sí mismos, ¿cómo pueden ser verdaderas?

Porque todo lo que altera es falso; no permanece en lo que es, sino que se muestra a nosotros cambiando en uno a sus apariencias.

5. [TatY aun el hombre, ¿no es verdad, padre?

[EllaComo hombre, no es verdadero, hijo. Porque lo Verdadero es aquello que tiene su composición de sí mismo, y en sí mismo permanece como es.

Pero el hombre ha sido compuesto de muchas cosas, y no permanece en sí mismo.

Cambia y cambia, de edad en edad, de forma en forma, y eso también, incluso mientras todavía está en [una y] la misma tienda. 2

No, muchos no reconocen a sus hijos,

p. 21

cuando un breve espacio de tiempo se interpone; y así de nuevo de los hijos con sus padres.

Eso, entonces, que cambia para que ya no se reconozca, ¿puede ser cierto, oh Tat?

¿No es, más bien, falso, ir y venir, 1 en los [todos] variados espectáculos de sus cambios [continuales]?

Pero ¿tienes en tu mente que una cosa verdadera es lo que permanece y dura para sí.

Pero el “hombre” no es para siempre; por lo cual 2 no es cierto. “El hombre” es una apariencia. Y la apariencia es una falsedad extrema.

6. [Tat.] Pero estos cuerpos externos, 3 Padre, también, en que cambian, ¿no son verdad?

[ Ella.Todo lo que está sujeto a la génesis y al cambio, no es verdad; pero en cuanto son traídos a la existencia por el Padre 4 [de todos ellos], tienen su asunto verdadero.

Pero incluso ellos tienen algo falso en que cambian; porque nada que no se quede con su propio ser es verdad.

[Tat¡Es verdad, padre mío! ¿Hay que decir, pues, que el Sol solo, en mayor medida que el resto de ellos, no cambia, sino que permanece consigo mismo, es la Verdad?

[Ella.] [No, más bien, pero] porque él, y

p. 22

sólo él, le ha confiado la creación de todas las cosas en el cosmos, 1 a quien yo respeto y adoro, paga a su Verdad, y lo reconoce como el Demiurgo después del Uno y el Primero.

[Tat.] ¿Qué, pues, padre, dices que es la primera Verdad?

[EllaEl Uno y el Unico, Tat, El que no es de materia, o en el cuerpo, el incoloro, el sin figura, el inmutable [Uno], El que no altera, que siempre es.

Pero lo falso, oh hijo, perece. Sin embargo, todas las cosas que perecen en la tierra, la Preconcepción de lo Verdadero los ha comprendido, y los abarca y los rodeará.

Para el nacimiento sin corrupción 2 no puede ser; la corrupción sigue a cada nacimiento, para que pueda nacer de nuevo.

Porque las cosas que nacen, deben nacer necesariamente de las que son destruidas 3; y las cosas que han nacido, deben necesariamente ser destruidas [una vez más], para que la génesis de las cosas existentes no se detenga.

Primero, [entonces], ve que lo reconozcas 4 como el Demiurge por nacimiento y muerte 5 de todas las cosas existentes.

p. 23

8. Las cosas que nacen de la destrucción, entonces, deben ser necesariamente falsas, en que se están convirtiendo ahora en estas cosas, ahora en aquellas. Porque es imposible que ellos se convierten en Lo mismo.

Pero lo que no es “mismo”, ¿cómo puede ser posible que sea cierto?

Así que, debemos llamar a las apariencias, [mi] hijo; por ejemplo, si damos al hombre su designación apropiada, [debemos designarlo] de un hombre 1 la apariencia; [y así] la apariencia del niño, la apariencia del joven, la apariencia del hombre, la apariencia del hombre, la apariencia del viejo.

Porque el hombre no es hombre, ni niño niño, ni joven joven, ni adulto hombre, ni anciano hombre.

Pero a medida que cambian, son falsos, tanto las cosas preexistentes como las existentes.

Pero así piensa en ellos, hijo, como si estas falsedades fueran energías dependientes de lo alto de la Verdad misma.

Y siendo esto así, digo que la falsedad es el trabajo de la Verdad. 2


COMENTARIOS

El extracto parece completo en sí mismo, pero si se presentó ante Stobæus como un sermón o como parte de un sermón es imposible de decir.


Notas a pie de página

17:1 σκῆνος. Cf. Ex. vii. 3 nota, y también § 5 abajo.

17:2 O real.

18:1 Compara Lact., D. I.., ii. 12.

18:2 Es decir, la Verdad.

19:1 Esto presumiblemente se refiere a los elementos simples de las cosas en sí mismos.

19:2 τὴν θεοπτικὴν . . . δύναμιν.

20:1 Toma ἐνθάδε con la cláusula anterior.

20:2 Cf§ 1 supra.

21:1 Lit. convertirse.

21:2 Neuter, es decir, la serie de apariciones temporales del verdadero hombre.

21:3 Los cuerpos celestiales presumiblemente.

21:4 τοῦ προπάτορος; cf. Ex. i. 3.

22:1 Cf. Ex. vii. 2, y § 7 abajo.

22:2 O perecer.

22:3 O están corrompidos, o perecen.

22:4 Es decir, el Sol; cf§ 6 supra.

22:5 Lit. génesis.

23:1 Lit. hombría.

23:2 u operación; ἐνέργημα.

Excerpto IV.

[figura]


p. 24

Excerpto IV.


[Dios, naturaleza y los dioses]

(Patrizzi (p. 51b) no da título; sino simplemente el título “En otro [Libro].”

Texto: Stob., Phys.., xxxv. 11, bajo el encabezamiento: “De Hermes”; G. pp. 295, 296; M. i. 206; W. i. 293.

Ménard, Livre IV., No. iv. de "Fragments Divers", p. 274).

1. [EllaHay, pues, lo que trasciende al ser, 1- Más allá de todas las cosas existentes, y todo lo que realmente son.

Porque ese ser trascendental es [ese misterio] por el cual existe ese ser-estar 2 que se llama universal, común a los inteligibles que realmente son, y a aquellos seres que se piensan de acuerdo con la ley de la igualdad.

Los que son contrarios a éstos, según la ley de la alteridad, son ellos mismos otra vez según ellos mismos. 3

p. 25

Y la Naturaleza es una esencia que los sentidos pueden percibir, que contiene en sí mismo todos los sentidos.

2. Entre estos 1 son los inteligibles 2 y los dioses sensibles.

Las cosas que pertenecen a la inteligencia, comparten [la naturaleza de] los dioses que son inteligibles solamente; mientras que las cosas que pertenecen a la opinión, tienen su parte con los que son los sensatos.

Estas últimas son las imágenes de las inteligencias 3; el Sol, por ejemplo, es la imagen del Dios demiúrgico sobre el Cielo.

Porque así como Él ha hecho el universo, así hace el Sol a los animales, y genera las plantas, y regula las respiraciones. 4


COMENTARIOS

He proporcionado el título para la uniformidad. Si comparamos nuestro extracto con Ex. vii, y especialmente la última frase de la primera con la primera frase de § 2 de este último, y note que en Stobæus el extracto sigue casi inmediatamente al otro, estaremos bastante bien persuadidos de que ambos vienen de la misma colección, es decir, los Sermones a Tat.


Notas a pie de página

24:1 O lo preexistente; τὸ πρὸ ὄν, o τὸ προόν.

24:2 οὐσιότης; o esencialidad.

24:3 Esto parece referirse a las siete esferas de diferencia u otredad (κατὰ τὸ ἕτερον) moviéndose simbólicamente contra, o “crosswise with”, la esfera de la igualdad que todo lo abarca (καθ᾽ ἑαυτό); o puede significar que tienen una misma similitud en el hecho de que sus mociones entran en sí mismos “de nuevo”.

25:1 Presumiblemente Dios y la naturaleza.

25:2 νοηματικοί,—una forma muy rara, y posiblemente puede significar perceptible.

25:3 νοημάτων.

25:4 O espíritus. La última cláusula, “y regula”, etc., está ausente de algunos MSS, y es, por lo tanto, considerado espurio por algunos editores; pero su imprevisibilidad es una fuerte garantía de su autenticidad. prâça de la psicología fisiológica hindú; Véase C. H., x. (xi.) 13, Comentario., y Exs. xv. 2, xix. 3.

EXCERPT V

[figura]


p. 26

EXCERPT V


[DE MAYOR]

(He añadido el título, siendo el mismo que el de la sección principal de Stobæus, Patrizzi (p. 51) dando sólo el simple título “De los [Sermones] a Tat.”

Texto: Stobæus, Phys- xi. 2, bajo el encabezamiento: “De Hermes de los [Sermones] a Tat”; G. p. 121; M. i. 84, 85; W. i. 131.

Ménard, Livre IV., No. viii. de "Fragmentos de los libros de Hermes a su hijo Tat," p. 250.)

EllaLa materia ha nacido, oh hijo, y ha sido [antes de que llegara a existir]; porque la materia es el jarrón de la génesis, 1 y génesis, el modo de energía de Dios, que está libre de toda necesidad de génesis, y pre-existe.

[Materia], por consiguiente, por su recepción de la semilla de la génesis, vino a nacer, y [así] se sometió a cambio, y, siendo moldeado,

p. 27

tomó formas; porque ella, inventando las formas de su propio cambio, presidió su propio cambio de sí misma.

El estado nonato 1 de la Materia, entonces, era la falta de forma 2; su génesis es su puesta en actividad.


Notas a pie de página

26:1 O el recipiente o campo de génesis, o nacimiento (ἀγγεῖον γενέσεως) La idea de un vaso o jarrón de nacimiento era un símbolo familiar con los pitagóricos; μεταγγισμός (del símil de verter agua de un vaso a otro) siendo uno de sus sinónimos de metempsicosis.

27:1 ἀγεννησία

27:2 ἀμορφία. Compare esto con el comentarista cristiano gnóstico del documento de Naassene, citado por Hipólito (Philosv. 7), y el comentario de Hipólito sobre él: “Su primera y Beata Esencia sin Forma (ἀσχημάτιστος οὐσία), la causa de todas las formas” (“Mito del Hombre”, § 7).

Excerpto VI.

[figura]


p. 28

Excerpto VI.


DE TIEMPO

(Título de Patrizzi (p. 38b); seguido por: “Al mismo Tat.”

Texto: Stob., Phys.. viii. 41, bajo el encabezamiento: “De Hermes de los [sermones] a Tat”; G. p. 93; M. i. 64.

Ménard, Livre IV., No. v. de "Fragmentos de los libros de Hermes a su hijo Tat," p. 241.)

1Ahora, para descubrir las tres veces, porque no son por sí mismos, ni [todavía] son an-oned; y [todavía] son otra vez an-oned, y por sí mismos [así].

Porque si piensas que el presente no tiene pasado, no puede estar presente a menos que ya haya pasado. 1

Porque del pasado viene el presente, y del presente se va el futuro.

Pero si tenemos que examinar más de cerca, entonces argumentemos:

2. El tiempo pasado pasa a dejar de ser

p. 29

esto, 1 y el futuro [tiempo] no existe, en su no estar presente; no, presente ni siquiera está presente, en su continuación.

Tiempo, entonces, que stands no [estable] (ἕστηκε), pero que está en el giro, sin un punto central en el que detenerse, — ¿cómo puede llamarse in-stant (ἐνεστώς), 2 incluso no tiene poder para stand (ἑστάναι)?

Una vez más, más allá de unirse presente, y presente [unirse] futuro, ellos [así] son uno; porque no están sin ellos 3 en su misma, y su unidad, y su continuidad.

Así, [entonces], el tiempo es continuo y discontinuo, aunque uno y el mismo [tiempo].


Notas a pie de página

28:1 Eso es, aparentemente, no puedes Piensa del presente hasta que ya ha pasado.

29:1 Eso es, aparentemente, “presente”.

29:2 El término habitual en griego para “presente”, pero aquí lo he traducido por “instante” para mantener el juego de palabras, que de otra manera desaparecería completamente en la traducción.

29:3 Es decir, aparentemente, cualquiera sin los otros dos, o cualquiera sin el otro.

EXCERPT VII.

[figura]


p. 30

EXCERPT VII.


DE LOS ÓRGANOS EVERYLASSING [Y DE LOS ÓRGANOS PERESABLES]

(Título (primera mitad) de Patrizzi (p. 45b), seguido por “Al mismo Tat”.

Texto: Stob., Phys.., xxxv. 8, bajo el curioso encabezamiento: "De Hermes—De los [Sermones] a Amón a Tat"; donde "a Tat" es evidentemente una corrección marginal para un "amón" erróneo. 292- ¡No! - ¡No!294; M. i. 204, 205; W. i. 290- ¡No! - ¡No!292.

Ménard, Livre IV., No. iii. de “Fragmentos de los libros de Hermes a su hijo Tat,” pp. 238, 239.)

1. [EllaEl Señor y Demiurge de todos los cuerpos eternos, Tat, cuando los hizo de una vez por todas, no los hizo más, ni los hizo [ahora].

Encomendándolos a sí mismos, y uniéndolos unos con otros, Él los dejó ir, en vano, como cosas eternas.

Si tienen falta de alguno, será falta de los unos de los otros y no de ningún aumento a su número desde el exterior, en que son inmortales.

p. 31

Para eso debe ser necesario que los cuerpos hechos por Él tengan su naturaleza de este tipo.

2Nuestro Demiurge, 1 pero quien está ya en un cuerpo, 2 nos ha hecho, hace para siempre, y hará, cuerpos corruptibles y bajo dominio de la muerte.

Porque no era ley que él debía imitar al Hacedor de sí mismo, — tanto más cuanto que es imposible.

Para eso este último creó de la primera esencia que es sin cuerpo; el primero hecho a partir del cuerpo 3 que ha nacido.

3. De ello se desprende, pues, según la razón justa, que mientras que esos cuerpos, puesto que son traídos a la existencia de la esencia incorporal, están libres de la muerte, los nuestros son corruptibles y bajo el dominio de la muerte, en que nuestra materia está compuesta de cuerpos, 4 como puede verse por ser débiles y necesitar mucha ayuda.

Porque ¿cómo sería posible que la continuidad de nuestros cuerpos perdure, a menos que se haya importado algún nutrimento [en él] de elementos similares, y [así] renovado nuestros cuerpos día a día?

Porque tenemos un arroyo de tierra y agua,

p. 32

fuego y aire que fluyen hacia nosotros, que renueva nuestros cuerpos y guarda nuestra tienda 1 juntos.

Somos demasiado débiles para soportar los movimientos [de nuestros marcos], soportando ni siquiera por un solo día.

Porque sabe, hijo mío, que si nuestros cuerpos no descansan de noche, no debemos durar ni un solo día.

4. Por lo tanto, nuestro Hacedor, siendo bueno, y con presciencia de todas las cosas, para que el animal pueda durar, ha dado el sueño, el más grande [calma 2] de la fatiga de movimiento, y ha asignado tiempo igual a cada uno, o más bien, para el descanso.

Pondera bien, hijo, la energía más poderosa del sueño, lo contrario a la [energía] del alma, pero no inferior a ella.

Porque así como el alma es la energía del movimiento, así los cuerpos tampoco pueden vivir sin [la ayuda del] sueño.

Porque es la relajación y la recreación de las extremidades articuladas; también opera dentro,

p. 33

convertir en cuerpo el suministro fresco de materia que fluye en, repartiendo a cada uno su propio [tipo], — el agua a la sangre, la tierra a los huesos y la médula, el aire a los nervios y las venas, el fuego a la vista. 1

Por lo cual el cuerpo también se deleita profundamente en el sueño, porque es el sueño el que trae este [sentimiento de] deleite a la actividad.


COMENTARIOS

El título de Patrazi no es en modo alguno descriptivo del contenido principal del extracto, que evidentemente es de los Sermones de Hermes a Tat, y de la misma colección de estos de los que Stobæus ha tomado los dos extractos anteriores, es decir, presumiblemente los Sermones Expositivos.


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