Español · Biblia y Escrituras
Versión Estándar Americana
Parte 62
14:16 Y el pueblo al cual profetizan será echado en las calles de Jerusalén por el hambre y la espada; y no tendrán quien los entierre, ni sus mujeres, ni sus hijos, ni sus hijas; porque derramaré sobre ellos su maldad.
14:17 Y les dirás esta palabra: Derriben mis ojos con lágrimas noche y día, y no cesen; porque la virgen hija de mi pueblo es quebrantada con gran quebrantamiento, con herida muy grave.
14:18 Si yo salgo al campo, he aquí muertos a espada; y si yo entro en la ciudad, he aquí los que están enfermos de hambre; porque el profeta y el sacerdote van por la tierra, y no tienen conocimiento.
14:19 ¿Has desechado a Judá? ¿Tu alma ha aborrecido a Sion? ¿Por qué nos has herido, y no hay sanidad para nosotros? Esperábamos paz, pero no vino bien; y por un tiempo de curación, y he aquí, consternación.
14:20 Reconocemos, oh Jehová, nuestra maldad, y la iniquidad de nuestros padres; porque contra ti hemos pecado.
14:21 No nos aborrecáis, por amor de tu nombre; no deshonréis el trono de tu gloria; acordaos, no quiebréis tu pacto con nosotros.
14:22 ¿Hay entre las vanidades de las naciones que puedan hacer llover? ¿O pueden los cielos dar lluvias? ¿No eres tú, oh Jehová nuestro Dios? Por tanto, te esperaremos, porque tú has hecho todas estas cosas.
15:1 Y díjome Jehová: Aunque Moisés y Samuel estaban delante de mí, mi corazón no quería estar con este pueblo; échalos fuera de mi vista, y déjenlos salir.
15:2 Y sucederá que cuando te digan: ¿A dónde saldremos? entonces les dirás: Así ha dicho Jehová: Los que son para muerte, para muerte; y los que son para espada, para espada; y los que son para hambre, para hambre; y los que son para cautiverio, para cautiverio.
15:3 Y pondré sobre ellos cuatro especies, dice Jehová: espada para matar, y perros para desgarrar, y aves del cielo, y bestias de la tierra, para devorar y destruir.
15:4 Y haré que sean echados de aquí para allá por todos los reinos de la tierra, por causa de Manasés hijo de Ezequías, rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalén.
15:5 ¿Quién tendrá misericordia de ti, oh Jerusalén? ¿Quién te lamentará? ¿Quién se apartará para pedir tu bienestar?
15:6 Me has desechado, dice Jehová, has vuelto atrás; por tanto, he extendido mi mano contra ti, y te he destruido; estoy cansado de arrepentirme.
15:7 Y los he aventado con aventador en las puertas de la tierra; los he desfallecido de niños, he destruido a mi pueblo; no se han vuelto de sus caminos.
15:8 Sus viudas se han multiplicado para mí sobre la arena de los mares; he traído sobre ellas a la madre de los jóvenes un destructor al mediodía; he hecho caer sobre ella angustia y terrores de repente.
15:9 La que ha llevado siete languidece, ha dejado el fantasma; su sol se ha puesto cuando aún era de día; ha sido avergonzada y avergonzada; y el resto de ellos entregaré a espada delante de sus enemigos, dice Jehová.
15:10 ¡Ay de mí, madre mía, que me has dado a luz un hombre de contienda y un hombre de contienda en toda la tierra! No he prestado, ni me han prestado hombres; sin embargo, cada uno de ellos me maldice
15:11 Dijo Jehová: De cierto te fortaleceré para bien; de cierto haré que el enemigo te suplicare en tiempo de mal y en tiempo de aflicción.
15:12 ¿Puede uno romper el hierro, incluso el hierro del norte, y el bronce?
15:13 Tus bienes y tus tesoros daré por despojo sin precio, y por todos tus pecados, aun en todos tus términos.
15:14 Y haré que pasen con tus enemigos a una tierra que tú no conoces, porque fuego se encendió en mi furor, que arderá sobre ti.
15:15 Oh Jehová, tú lo sabes; acuérdate de mí, y visítame, y vengáme de mis perseguidores; no me lleves en tu paciencia; sabe que por causa de ti he sufrido afrenta.
15:16 Tus palabras fueron halladas, y yo las comí; y tus palabras me fueron por gozo y por regocijo de mi corazón; porque por tu nombre soy invocado, oh Jehová Dios de los ejércitos.
15:17 No me senté en la congregación de los que se alegran, ni me regocijé; Me senté solo a causa de tu mano, porque me has llenado de indignación.
15:18 ¿Por qué es perpetuo mi dolor, y incurable mi herida, que no quiere ser sanada? ¿Serás para mí como un arroyo engañoso, como aguas que faltan?
15:19 Por tanto, así ha dicho Jehová: Si te volvieres, yo te haré volver, para que estés delante de mí; y si sacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca; ellos se volverán á ti, mas no te volverás á ellos.
15:20 Y te pondré a este pueblo por muro de bronce fortificado, y pelearán contra ti, pero no prevalecerán contra ti; porque yo estoy contigo para salvarte y librarte, dice Jehová.
15:21 Y te libraré de mano de los impíos, y te redimiré de mano de los terribles.
16:1 Vino también a mí palabra de Jehová, diciendo:
16:2 No te tomarás mujer, ni tendrás hijos ni hijas en este lugar.
16:3 Porque así ha dicho Jehová acerca de los hijos y de las hijas que nacen en este lugar, y de sus madres que los parieron, y de sus padres que los engendraron en esta tierra:
16:4 Morirán muertes graves; no serán endechados, ni serán sepultados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra; y serán consumidos por la espada y por el hambre; y sus cuerpos muertos serán alimento para las aves del cielo y para las bestias de la tierra.
16:5 Porque así ha dicho Jehová: No entres en casa de duelo, ni vayas a lamentarse, ni te lamentes; porque he quitado mi paz de este pueblo, dice Jehová, misericordia y misericordias.
16:6 En esta tierra morirán grandes y pequeños; no serán sepultados, ni se lamentarán por ellos, ni se cortarán, ni se harán calvos por ellos;
16:7 ni los quebranten en luto, para consolarlos por los muertos; ni les den de beber la copa de consolación por su padre o por su madre.
16:8 Y no entrarás en la casa de banquetes para sentarte con ellos, para comer y beber.
16:9 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo haré cesar de este lugar, delante de vuestros ojos y en vuestros días, la voz de alegría y la voz de alegría, la voz del esposo y la voz de la novia.
16:10 Y acontecerá que cuando mostres a este pueblo todas estas palabras, y te digan: ¿Por qué ha hablado Jehová contra nosotros todo este gran mal? ¿o cuál es nuestra iniquidad? ¿o cuál es nuestro pecado que hemos cometido contra Jehová nuestro Dios?
16:11 Entonces les dirás: Por cuanto me dejaron vuestros padres, dice Jehová, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y les sirvieron, y les adoraron, y me dejaron, y no guardaron mi ley;
16:12 Y habéis hecho lo malo más que vuestros padres; porque he aquí, cada uno anda según la terquedad de su malvado corazón, para que no me oigais
16:13 Por tanto, os echaré de esta tierra a la tierra que no habéis conocido, ni vosotros ni vuestros padres; y allí serviréis a dioses ajenos día y noche, porque no os haré favor alguno.
16:14 Por tanto, he aquí vienen días, dice Jehová, en que nunca más se dirá: Vive Jehová, que hizo subir á los hijos de Israel de la tierra de Egipto;
16:15 Mas vive Jehová, que hizo subir á los hijos de Israel de la tierra del aquilón, y de todas las tierras á las cuales los había echado: y los haré volver á su tierra, la cual di á sus padres.
16:16 He aquí que yo enviaré a muchos pescadores, dice Jehová, y los pescarán; y después enviaré a muchos cazadores, y los cazarán de todo monte, y de todo monte, y de las hendiduras de las peñas.
16:17 Porque mis ojos están sobre todos sus caminos; no están escondidos de mi rostro, ni su iniquidad está ocultada de mis ojos.
16:18 Y primero les pagaré el doble de su iniquidad y de su pecado, porque contaminaron mi tierra con los cadáveres de sus abominaciones, y llenaron mi heredad de sus abominaciones.
16:19 Oh Jehová, fortaleza mía, fortaleza mía, y refugio mío en el día de la aflicción, á ti vendrán las gentes de los confines de la tierra, y dirán: Nuestros padres no han heredado más que mentira, vanidad y cosas en que no hay provecho.
16:20 ¿Hará el hombre dioses para sí, que aún no son dioses?
16:21 Por tanto, he aquí yo les haré saber, que esta vez les haré conocer mi mano y mi poderío; y sabrán que mi nombre es Jehová.
17:1 El pecado de Judá está escrito con una pluma de hierro, y con punta de diamante: esculpida sobre la tabla de su corazón, y sobre los cuernos de vuestros altares.
17:2 mientras sus hijos recuerdan sus altares y sus aserrín junto a los árboles verdes sobre las colinas altas.
17:3 Oh mi monte en el campo, yo daré tu hacienda y todos tus tesoros por despojo, y tus altos, por el pecado, por todos tus términos.
17:4 Y tú, de ti mismo, te apartarás de tu heredad que yo te di, y te haré servir a tus enemigos en la tierra que no conoces; porque en mi furor has encendido fuego que arderá para siempre.
17:5 Así ha dicho Jehová: Maldito el hombre que confía en el hombre, y hace de la carne su brazo, y cuyo corazón se aparta de Jehová.
17:6 Porque será como la jabalina en el desierto, y no verá cuando venga el bien, sino que habitará los lugares secos en el desierto, tierra salada y no habitada.
17:7 Bienaventurado el hombre que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
17:8 Porque será como un árbol plantado junto a las aguas, que extiende sus raíces junto al río, y no temerá cuando venga el calor, sino que su hoja será verde; y no se cuidará en el año de sequía, ni dejará de dar fruto.
17:9 El corazón es engañoso sobre todas las cosas, y es muy corrupto: ¿quién lo puede conocer?
17:10 Yo, Jehová, escudriño la mente, probé el corazón, aun para dar a cada uno conforme a sus caminos, conforme al fruto de sus obras.
17:11 Como la perdiz que se sienta sobre los huevos que no ha puesto, así el que obtiene riquezas, y no con rectitud; en medio de sus días lo dejarán, y al final de él será un necio.
17:12 Un trono glorioso, en lo alto desde el principio, es el lugar de nuestro santuario.
17:13 Jehová, esperanza de Israel, todos los que te desamparan serán avergonzados; y los que se apartan de mí, serán escritos en la tierra, porque dejaron á Jehová, fuente de aguas vivas.
17:14 Sanadme, oh Jehová, y seré sanado; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.
17:15 He aquí, ellos me dicen: ¿Dónde está la palabra de Jehová? Venga ahora.
17:16 En cuanto a mí, no he apresurado para ser pastor después de ti, ni he deseado el día lamentable, tú sabes: lo que salió de mis labios estaba delante de tu rostro.
17:17 No me seas un terror: Tú eres mi refugio en el día del mal.
17:18 Que sean avergonzados los que me persiguen, pero no me avergüencen a mí; que se atemoricen, pero no me atemoricen; que les traiga el día del mal, y que los destruyan con doble destrucción.
17:19 Así me dijo Jehová: Ve, y ponte á la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran los reyes de Judá, y por la cual salen, y por todas las puertas de Jerusalem;
17:20 Y díganles: Oíd palabra de Jehová, reyes de Judá, y todo Judá, y todos los moradores de Jerusalem, que entráis por estas puertas;
17:21 Así ha dicho Jehová: Mirad por vosotros mismos, y no llevéis carga en el día de reposo, ni la introduzcáis por las puertas de Jerusalem;
17:22 ni llevéis carga de vuestras casas en sábado, ni hagáis obra alguna; antes santificad el día de reposo, como yo mandé á vuestros padres.
17:23 Mas ellos no oyeron, ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz, para no oír, y no recibir instrucción.
17:24 Y será que si me oyereis atentamente, dice Jehová, que no introdujiereis carga por las puertas de esta ciudad en día de sábado, sino que santifiqueis el día de sábado, para que no haga en él obra alguna;
17:25 entonces entrarán por las puertas de esta ciudad reyes y príncipes sentados sobre el trono de David, montados en carros y caballos, ellos y sus príncipes, los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén; y esta ciudad permanecerá para siempre.
17:26 Y vendrán de las ciudades de Judá, y de los alrededores de Jerusalem, y de la tierra de Benjamín, y de la llanura, y de la montaña, y del mediodía, trayendo holocaustos, y sacrificios, y presentes, é incienso, y trayendo acción de gracias á la casa de Jehová.
17:27 Pero si no me oyereis para santificar el día de reposo, y no para llevar carga, y entrar á las puertas de Jerusalem en sábado, entonces encenderé fuego á sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalem, y no se apagará.
18:1 La palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová, diciendo:
18:2 Levántate, y desciende a la casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.
18:3 Entonces descendí a la casa del alfarero, y he aquí que él estaba haciendo una obra sobre las ruedas.
18:4 Y cuando el vaso que él hizo del barro fue desmenuzado en la mano del alfarero, él lo hizo otra vez, como parecía bueno para el alfarero para hacerlo.
18:5 Entonces vino a mí la palabra de Jehová, diciendo:
18:6 ¿No puedo yo hacer con vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí, como el barro en la mano del alfarero, así estáis vosotros en mi mano, oh casa de Israel.
18:7 En qué momento hablaré de una nación y de un reino, para arrancarla, destruirla y destruirla;
18:8 Si la nación de la que he hablado se apartare de su mal, me arrepentiré del mal que pensé hacerles
18:9 Y en qué momento hablaré de nación y de reino, para edificarla y plantarla;
18:10 Si hacen lo malo ante mis ojos, que no obedecen mi voz, entonces me arrepentiré de lo bueno, con lo cual dije que les beneficiaría.
18:11 Ahora pues, hablad á los varones de Judá y á los moradores de Jerusalem, diciendo: Así ha dicho Jehová: He aquí que yo pongo mal contra vosotros, y planeo contra vosotros: volveos ahora cada uno de su mal camino, y enmendad vuestros caminos y vuestras obras.
18:12 Pero dicen: «Es en vano, porque andaremos según nuestras propias intenciones, y cada uno hará según la terquedad de su malvado corazón».
18:13 Por tanto, así ha dicho Jehová: Preguntad ahora entre las gentes, que habéis oído tales cosas; la virgen de Israel ha hecho cosa muy horrible.
18:14 ¿Se desfallecerá la nieve del Líbano de la roca del campo? ¿Se secarán las frías aguas que de lejos descienden?
18:15 Porque mi pueblo se ha olvidado de mí, quemó incienso a dioses falsos, y fue hecho tropezar en sus caminos, en las sendas antiguas, para andar en caminos, en una manera no echada;
18:16 para hacer de su tierra un estupor y un silbido perpetuo; todo aquel que pase por ella se asombrará y sacudirá su cabeza.
18:17 Los esparciré como con viento del este delante del enemigo; les mostraré la espalda, y no el rostro, en el día de su calamidad.
18:18 Y dijeron: Venid, y concibamos planes contra Jeremías; porque la ley no perecerá del sacerdote, ni del sabio, ni del profeta la palabra; venid, y hirámosle con la lengua, y no prestemos atención á ninguna de sus palabras.
18:19 Presta atención a mí, oh Jehová, y escucha la voz de los que contienden conmigo.
18:20 ¿Se retribuirá el mal por bien? Porque han cavado un hoyo para mi alma. Acuérdate de cómo me puse delante de ti para hablar bien por ellos, para apartar de ellos tu ira.
18:21 Entregad, pues, sus hijos al hambre, y entregadles al poder de la espada; y sus mujeres se conviertan en niños y viudas; y sus hombres sean muertos de muerte, y sus jóvenes sean heridos de espada en batalla.
18:22 Que se oiga un clamor de sus casas, cuando traigas sobre ellos una tropa de repente; porque cavaron un hoyo para tomarme, y escondieron lazos para mis pies.
18:23 Pero tú, Jehová, conoces todo el consejo que ellos han dado contra mí para matarme; no perdones su iniquidad, ni borres su pecado de delante de ti; sino que sean derribados delante de ti; haz con ellos en el tiempo de tu ira.
19:1 Así dijo Jehová: Ve, y compra un alfarero, y toma de los ancianos del pueblo, y de los ancianos de los sacerdotes;
19:2 Y salid al valle del hijo de Hinnom, que está á la entrada de la puerta de Harsith, y proclamad allí las palabras que yo os diré:
19:3 Y di: Oíd palabra de Jehová, oh reyes de Judá, y moradores de Jerusalem: así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí yo traigo mal sobre este lugar, que todo aquel que oye, sus oídos retiñen.
19:4 Porque me dejaron, y apartaron este lugar, y quemaron en él incienso á dioses ajenos, que no sabían, ellos, y sus padres, y los reyes de Judá; y llenaron este lugar de sangre de inocentes,
19:5 y edificaron los altos de Baal, para quemar en fuego a sus hijos en holocaustos a Baal, cosa que no mandé ni hablé, ni vino a mi mente
19:6 Por tanto, he aquí vienen días, dice Jehová, en que no se llamará más á este lugar Topheth, ni valle del hijo de Hinnom, sino valle de la matanza.
19:7 Y haré que se anulen los consejos de Judá y de Jerusalén en este lugar, y haré que caigan a espada delante de sus enemigos, y por mano de los que buscan su vida; y daré sus cuerpos muertos para que sean comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra.
19:8 Y haré de esta ciudad un estupor y un silbido; todo aquel que por ella pase, se asombrará y silbará por todas sus plagas.
19:9 Y haré que coman la carne de sus hijos y la carne de sus hijas; y cada uno comerá la carne de su amigo, en el sitio y en la angustia con que sus enemigos, y los que buscan su vida, los afligirán.
19:10 Entonces romperás el frasco delante de los hombres que van contigo,
19:11 Y les dirás: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Así quebrantaré este pueblo y esta ciudad, como quien rompe el vaso de alfarero, que no puede ser sanado otra vez; y sepultarán en Tofet, hasta que no haya lugar para enterrar.
19:12 Así haré con este lugar, dice Jehová, y con sus moradores, poniendo esta ciudad como Topheth.
19:13 Y las casas de Jerusalem, y las casas de los reyes de Judá, que están contaminadas, serán como el lugar de Tofet, todas las casas sobre cuyos techos quemaron incienso á todo el ejército de los cielos, y derramaron libaciones á dioses ajenos.
19:14 Entonces vino Jeremías de Tofet, adonde Jehová le había enviado a profetizar; y él se puso en el patio de la casa de Jehová, y dijo a todo el pueblo:
19:15 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus ciudades todo el mal que he hablado contra ella, porque han endurecido su cerviz, para que no oigan mis palabras.
20:1 Y oyendo á Jeremías profetizando estas cosas, Pasur hijo de Immer sacerdote, que era principal en la casa de Jehová.
20:2 Entonces Pasur hirió al profeta Jeremías, y lo puso en el cepo que estaba en la puerta de Benjamín, que estaba en la casa de Jehová.
20:3 Y aconteció que al día siguiente Pasur sacó a Jeremías del cepo. Entonces Jeremías le dijo: Jehová no ha llamado tu nombre Pasur, sino Magor-misabib.
20:4 Porque así ha dicho Jehová: He aquí yo te pondré por terror á ti y á todos tus amigos, y caerán á cuchillo de sus enemigos, y tus ojos lo verán; y entregaré á todo Judá en mano del rey de Babilonia, y él los llevará cautivos á Babilonia, y los matará á cuchillo.
20:5 Y daré todas las riquezas de esta ciudad, y todas sus ganancias, y todas sus cosas preciosas, y todos los tesoros de los reyes de Judá entregaré en mano de sus enemigos; y los harán presa, y los tomarán, y los llevarán á Babilonia.
20:6 Y tú, Pasur, y todos los que moran en tu casa, irás en cautiverio; y vendrás a Babilonia, y allí morirás, y allí serás sepultado tú y todos tus amigos, a quienes profetizaste falsamente.
20:7 Oh Jehová, tú me persuadiste, y yo fui persuadido; más fuerte que yo eres, y has vencido: Todo el día he sido hecho hazme reir, y cada uno se burla de mí.
20:8 Porque todas las veces que hablo, clamo; Clamo: ¡Violencia y destrucción! porque la palabra de Jehová me es hecha afrenta, y escarnio todo el día.
20:9 Y si digo, no haré mención de él, ni hablaré más en su nombre, entonces hay en mi corazón como un fuego ardiente encerrado en mis huesos, y estoy cansado de soportar, y no puedo [contener].
20:10 Porque he oído la calumnia de muchos, terror de todas partes. Denunciemos, y lo denunciaremos, [diremos] todos mis amigos familiares, los que velan por mi caída; tal vez él será persuadido, y prevaleceremos contra él, y tomaremos nuestra venganza de él.
20:11 Pero Jehová es conmigo como poderoso y terrible; por tanto, mis perseguidores tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados del todo, porque no han obrado sabiamente, ni aun con una deshonra eterna que nunca será olvidada.
20:12 Pero, oh Jehová de los ejércitos, que prueba al justo, que ve el corazón y la mente, yo vea tu venganza sobre ellos; porque a ti he revelado mi causa.
20:13 Cantad á Jehová, alabad á Jehová; porque libró el alma de los menesterosos de mano de los malos.
20:14 Maldito el día en que nací; no sea bendito el día en que mi madre me dio a luz.
20:15 Maldito el hombre que trajo la noticia a mi padre, diciendo: Un varón te ha nacido, haciéndote muy feliz.
20:16 Y sea aquel hombre como las ciudades que Jehová derribó, y no se arrepintió; y oiga clamor por la mañana, y grite al mediodía;
20:17 porque no me mató desde el vientre, y así mi madre hubiera sido mi sepulcro, y su vientre siempre grande.
20:18 ¿Por qué salí del vientre para ver el trabajo y la tristeza, para que mis días se consumieran de vergüenza
21:1 La palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová, cuando el rey Sedequías le envió a Pasur hijo de Malquías, y a Sofonías hijo de Maasías, sacerdote, diciendo:
21:2 Pregunta ahora de Jehová por nosotros; porque Nabucodonosor rey de Babilonia hace guerra contra nosotros: quizá Jehová hará con nosotros conforme á todas sus maravillas, para que suba de nosotros.
21:3 Entonces Jeremías les dijo: Así diréis a Sedequías:
21:4 Así ha dicho Jehová Dios de Israel: He aquí yo vuelvo las armas de guerra que están en vuestras manos, con que peleáis contra el rey de Babilonia, y contra los caldeos que os asedian, sin muros; y las juntaré en medio de esta ciudad.
21:5 Y yo mismo pelearé contra ti con mano extendida y con brazo fuerte, con ira, con ira y con gran indignación.
21:6 Y heriré á los moradores de esta ciudad, hombres y bestias: de gran pestilencia morirán.
21:7 Y después, dice Jehová, entregaré á Sedechîas rey de Judá, y á sus siervos, y al pueblo que quedare en esta ciudad de la pestilencia, de la espada, y del hambre, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su vida: y los herirá á filo de espada; no los perdonará, ni tendrá misericordia, ni misericordia.
21:8 Y a este pueblo dirás: Así ha dicho Jehová: He aquí, yo pongo delante de vosotros el camino de la vida y el camino de la muerte.
21:9 El que permanece en esta ciudad morirá a espada, y por el hambre, y por la pestilencia; pero el que sale, y pasa á los Caldeos que os asedian, vivirá, y su vida le será por presa.
21:10 Porque yo he puesto mi rostro sobre esta ciudad para mal, y no para bien, dice Jehová: será entregada en mano del rey de Babilonia, y la quemará á fuego.
21:11 Y sobre la casa del rey de Judá, oíd palabra de Jehová.
21:12 Oh casa de David, así ha dicho Jehová: Ejecutad justicia por la mañana, y librad al que es robado de mano del opresor, para que mi ira no salga como fuego, y arda de modo que nadie la apague, por la maldad de vuestras obras.
21:13 He aquí yo estoy contra ti, oh morador del valle, y de la peña del llano, dice Jehová: ¿Quién descenderá contra nosotros, o quién entrará en nuestras moradas?
21:14 Y os castigaré conforme al fruto de vuestras obras, dice Jehová; y encenderé fuego en su bosque, y consumirá todo lo que está alrededor de ella.
22:1 Así dijo Jehová: Desciende á la casa del rey de Judá, y habla allí esta palabra:
22:2 Y di: Oye palabra de Jehová, oh rey de Judá, que estás sentado sobre el trono de David, tú, y tus siervos, y tu pueblo que entran por estas puertas.
22:3 Así ha dicho Jehová: Efectuad justicia y justicia, y librad al que es robado de mano del opresor; y no hagáis mal, no hagáis violencia al extranjero, al huérfano, ni a la viuda; ni derramen sangre inocente en este lugar.
22:4 Porque si esto hacéis, entrarán por las puertas de esta casa reyes sentados sobre el trono de David, montados en carros y en caballos, él, y sus siervos, y su pueblo.
22:5 Mas si no oyereis estas palabras, juro por mí mismo, dice Jehová, que esta casa será asolada.
22:6 Porque así ha dicho Jehová acerca de la casa del rey de Judá: Tú me eres Galaad, y la cabeza del Líbano; ciertamente te haré desierto, y ciudades que no están habitadas.
22:7 Y prepararé contra ti destructores, cada uno con sus armas; y cortarán tus cedros escogidos, y los echarán en el fuego.
22:8 Y pasarán por esta ciudad muchas naciones, y dirán cada uno á su prójimo: ¿Por qué ha hecho Jehová así á esta gran ciudad?
22:9 Entonces responderán, Porque dejaron el pacto de Jehová su Dios, y adoraron dioses ajenos, y les sirvieron.
22:10 No lloréis por los muertos, ni os lamentéis; sino llorad con dolor por el que se va; porque no volverá más, ni verá su tierra natal.
22:11 Porque así ha dicho Jehová acerca de Salum hijo de Josías, rey de Judá, que reinó en lugar de Josías su padre, y salió de este lugar: No volverá más allá.
22:12 Pero en el lugar adonde lo han llevado cautivo, allí morirá, y no verá más esta tierra.
22:13 ¡Ay del que edifica su casa con injusticia, y de sus aposentos con injusticia, que sirve a su prójimo sin salario, y no le da su salario
22:14 que dice: Yo me edificaré casa ancha y cámaras espaciosas, y le cortaré por las ventanas; y está celada de cedro, y pintada de bermellón.
22:15 ¿Reinarás tú, porque te esforzaste en ser mayor en cedro? ¿No comió y bebió tu padre, y hizo justicia y justicia? Entonces le fue bien.
22:16 Juzgó la causa de los pobres y necesitados; y entonces fue bien. ¿No me conoció esto? dice Jehová.
22:17 Mas tus ojos y tu corazón no son sino por tu avaricia, y por derramar sangre inocente, y por opresión, y por violencia, para hacerlo.
22:18 Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de Joacim hijo de Josías, rey de Judá: no se lamentarán por él, diciendo: ¡Ah hermano mío! ¡Oh hermana! ¡No se lamentarán por él, oh señor! ¡Ay gloria suya!
22:19 Será sepultado con el entierro de un asno, arrastrado y arrojado fuera de las puertas de Jerusalén.
22:20 Sube al Líbano y clama; y alza tu voz en Basán, y clama desde Abarim; porque todos tus amantes son destruidos.
22:21 Te hablé en tu prosperidad, pero tú dijiste: No oiré. Esta ha sido tu costumbre desde tu juventud, que no obedeciste mi voz.
22:22 El viento apacentará a todos tus pastores, y tus amantes irán en cautiverio; ciertamente entonces serás avergonzado y avergonzado por toda tu maldad.
22:23 ¡Oh morador del Líbano, que hace tu nido en los cedros, cuán digno de lástima serás cuando te sobrevengan dolores, dolor como de mujer en parto!
22:24 Vivo yo, dice Jehová, que aunque Conías hijo de Joacim rey de Judá fuese el señatete a mi diestra, de allí te arrancaré;
22:25 Y te entregaré en mano de los que buscan tu vida, y en mano de los que temes, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y en mano de los caldeos.
22:26 Y yo te echaré fuera, y a tu madre que te parió, a otra tierra, donde no naciste; y allí morirás.
22:27 Pero a la tierra a la que su alma desea volver, allí no volverán.
22:28 ¿Es este hombre Conías un vaso quebrantado despreciado? ¿Es éste un vaso en el cual nadie se deleita? ¿Por qué son echados fuera él y su descendencia, y son echados en la tierra que no conocen?
22:29 Oh tierra, tierra, tierra, oye la palabra de Jehová.
22:30 Así ha dicho Jehová: Escribe á este hombre sin hijos, varón que no prosperare en sus días; porque nunca más prosperará el varón de su simiente, sentado sobre el trono de David, y que gobierne en Judá.
23:1 ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi pasto! dice Jehová.
23:2 Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel contra los pastores que apacientan a mi pueblo: Vosotros habéis dispersado mis ovejas, y las habéis echado, y no las habéis visitado; he aquí yo visito sobre vosotros la maldad de vuestras obras, dice Jehová.
23:3 Y recogeré el resto de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus rebaños; y serán fecundas y se multiplicarán.
23:4 Y pondré sobre ellos pastores, los cuales los apacentarán; y no temerán más, ni se consternen, ni faltará ninguno, dice Jehová.
23:5 He aquí vienen días, dice Jehová, en que levantaré á David un Renuevo justo, y reinará como rey, y hará juicio, y hará justicia y justicia en la tierra.
23:6 En sus días Judá será salvo, é Israel habitará sano y salvo; y este es su nombre por el cual será llamado: Jehová nuestra justicia.
23:7 Por tanto, he aquí vienen días, dice Jehová, en que nunca más dirán: Vive Jehová, que hizo subir á los hijos de Israel de la tierra de Egipto;
23:8 Mas vive Jehová, que crió y llevó la simiente de la casa de Israel de la tierra del aquilón, y de todas las tierras á las cuales los había echado: y habitarán en su tierra.
23:9 De los profetas. Mi corazón en mí se quebra, y todos mis huesos se estremecen; Soy semejante al borracho, y como el hombre al cual el vino venció por causa de Jehová, y por sus santas palabras.
23:10 Porque la tierra está llena de adúlteros; porque por jurar la tierra se enlutó; los pastos del desierto se secaron. Y su curso es malo, y su poder no es recto;
23:11 Porque tanto el profeta como el sacerdote son profanos; y en mi casa he hallado su maldad, dice Jehová.
23:12 Por lo cual les será su camino como lugares resbaladizos en tinieblas; serán empujados, y caerán en él; porque yo traeré mal sobre ellos, el año de su visitación, dice Jehová.
23:13 Y he visto locura en los profetas de Samaria; profetizaron por Baal, y causaron error a mi pueblo Israel.
23:14 En los profetas de Jerusalén también he visto algo horrible: cometen adulterio, y andan en la mentira; y fortalecen las manos de los que hacen el mal, de modo que nadie se vuelve de su maldad; todos ellos me han venido a ser como Sodoma, y sus habitantes como Gomorra.
23:15 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos acerca de los profetas: He aquí que yo los apacentaré con ajenjo, y haré que beban agua de hiel; porque de los profetas de Jerusalén salió impiedad por toda la tierra.
23:16 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No oigáis las palabras de los profetas que os profetizan; os enseñan vanidad; hablan visión de su corazón, y no de la boca de Jehová.
23:17 De continuo dicen a los que me desprecian: Jehová ha dicho: Paz tendréis; y a todo aquel que anda en la terquedad de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros.
23:18 Porque ¿quién estuvo en el concilio de Jehová, para percibir y oír su palabra? ¿quién marcó mi palabra, y la oyó?
23:19 He aquí que la tempestad de Jehová, su furor, salió, y torcióse la tempestad: sobre la cabeza de los impíos se quebrará.
23:20 No se volverá la ira de Jehová hasta que haya ejecutado, y hasta que haya cumplido las intenciones de su corazón: en los postreros días entenderéis perfectamente.
23:21 No envié a estos profetas, pero ellos corrieron; no les hablé, pero ellos profetizaron.
23:22 Mas si ellos se hubiesen puesto en mi concilio, habrían hecho oír mis palabras á mi pueblo, y los habrían apartado de su mal camino, y de la maldad de sus obras.
23:23 ¿Soy yo un Dios cercano, dice Jehová, y no un Dios lejano?
23:24 ¿Puede alguien esconderse en lugares secretos para que yo no lo vea? dice Jehová. ¿No he llenado el cielo y la tierra? dice Jehová.
23:25 He oído lo que los profetas han dicho, que profetizan mentira en mi nombre, diciendo: He soñado, he soñado.
23:26 ¿Hasta cuándo estará esto en el corazón de los profetas que profetizan mentiras, aun los profetas del engaño de su propio corazón?
23:27 que piensan hacer olvidar a mi pueblo mi nombre por sus sueños, que cada uno dice a su prójimo, como sus padres olvidaron mi nombre para Baal.
23:28 El profeta que tiene sueño, que cuente un sueño; y el que tiene mi palabra, que hable mi palabra fielmente. ¿Qué es la paja para el trigo? dice Jehová.
23:29 ¿No es mi palabra como fuego? dice Jehová, ¿y como martillo que rompe la roca?
23:30 Por tanto, he aquí yo estoy contra los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras cada uno de su prójimo.
23:31 He aquí yo estoy contra los profetas, dice Jehová, que usan sus lenguas, y dicen: Dice.
23:32 He aquí yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos, dice Jehová, y les digo, y hago errar á mi pueblo con sus mentiras, y con su vana jactancia: mas yo no los envié, ni les mandé; ni aprovecharán á este pueblo en nada, dice Jehová.
23:33 Y cuando este pueblo, o el profeta, o el sacerdote, te pregunten, diciendo: ¿Qué es la carga de Jehová? entonces les dirás: ¿Qué carga? Yo os desecharé, dice Jehová.
23:34 Y el profeta, y el sacerdote, y el pueblo, que dirán: Carga de Jehová, yo castigaré á aquel hombre y á su casa.
23:35 Así diréis cada uno a su prójimo, y cada uno a su hermano: ¿Qué ha respondido Jehová? ¿Y qué ha hablado Jehová?
23:36 Y no mencionaréis más la carga de Jehová; porque la palabra de cada uno será su carga; porque habéis pervertido las palabras del Dios vivo, de Jehová de los ejércitos nuestro Dios.
23:37 Así dirás al profeta: ¿Qué te ha respondido Jehová? ¿Y qué ha hablado Jehová?
23:38 Mas si dijereis: Carga de Jehová, así ha dicho Jehová: Por cuanto decís esta palabra: Carga de Jehová, y yo os he enviado, diciendo: No diréis: Carga de Jehová;
23:39 Por tanto, he aquí que yo me olvidaré de ti, y te echaré fuera, y de mi presencia la ciudad que te di á ti y á tus padres.
23:40 Y traeré sobre vosotros afrenta perpetua, y vergüenza perpetua, que no será olvidada.
24:1 Y Jehová me mostró, y he aquí dos cestas de higos puestas delante del templo de Jehová, después que Nabucodonosor rey de Babilonia había llevado cautivos á Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, y á los príncipes de Judá, y á los artífices y herreros, de Jerusalem, y las había traído á Babilonia.
24:2 Una cesta tenía higos muy buenos, como los higos que son de primer color; y la otra cesta tenía higos muy malos, que no podían ser comidos, eran tan malos.
24:3 Entonces me dijo Jehová: ¿Qué ves, Jeremías? Y dije: Higos, higos buenos, muy buenos; y malos, muy malos, que no se pueden comer, son tan malos.
24:4 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
24:5 Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Como estos higos buenos, así haré para bien con los cautivos de Judá, que envié de este lugar á la tierra de los Caldeos.
24:6 Porque yo pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los haré volver a esta tierra; y los edificaré, y no los derribaré; y los plantaré, y no los arrancaré.
24:7 Y les daré corazón para que me conozcan, que yo soy Jehová; y ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios; porque ellos se volverán a mí con todo su corazón.
24:8 Y como los higos malos, que no se pueden comer, son tan malos, ciertamente así ha dicho Jehová: Así entregaré á Sedechîas rey de Judá, y á sus príncipes, y á los que quedaren en esta tierra, y á los que moran en la tierra de Egipto,
24:9 Y los entregaré para ser arrojados de aquí para allá entre todos los reinos de la tierra por mal; para ser oprobio y proverbio, burla y maldición, en todos los lugares adonde los eche.
24:10 Y enviaré entre ellos espada, hambre y pestilencia, hasta que sean consumidos de la tierra que les di a ellos y a sus padres.
25:1 La palabra que vino a Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá, en el cuarto año de Joacim hijo de Josías, rey de Judá (el cual era el año primero de Nabucodonosor rey de Babilonia),
25:2 que habló Jeremías profeta a todo el pueblo de Judá, y a todos los moradores de Jerusalén, diciendo:
25:3 Desde el año trece de Josías hijo de Amón, rey de Judá, hasta hoy, estos veintitrés años, la palabra de Jehová ha venido a mí, y os he hablado, madrugando y hablando; mas vosotros no habéis oído.
25:4 Y Jehová os ha enviado á todos sus siervos los profetas, levantándoos de mañana, y enviándolos, (pero no habéis oído, ni habéis inclinado vuestro oído á oír,)
25:5 diciendo: Vuélvete ahora cada uno de su mal camino, y de la maldad de vuestras obras, y habitad en la tierra que Jehová os ha dado á vosotros y á vuestros padres, desde el tiempo antiguo y hasta el siglo.
25:6 No vayas tras dioses ajenos para servirles y adorarlos, ni me provoques a ira con la obra de tus manos, y no te haré daño.
25:7 Pero no me habéis oído, dice Jehová, para provocarme a ira con la obra de vuestras manos para mal vuestro.
25:8 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos: Por cuanto no habéis oído mis palabras,
25:9 He aquí que yo enviaré y tomaré todas las familias del norte, dice Jehová, y enviaré á Nabucodonosor rey de Babilonia, siervo mío, y las traeré contra esta tierra, y contra sus moradores, y contra todas estas gentes alrededor; y las destruiré, y las haré en espanto, y en silbido, y en desolación perpetua.
25:10 Y quitaré de ellos la voz de alegría y la voz de alegría, la voz del esposo y la voz de la novia, el sonido de las piedras de molino, y la luz de la lámpara.
25:11 Y toda esta tierra será asolamiento y espanto; y estas naciones servirán al rey de Babilonia setenta años.
25:12 Y acontecerá que cuando se cumplieren setenta años, yo castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación, dice Jehová, por su iniquidad, y por la tierra de los Caldeos; y la haré asolada para siempre.
25:13 Y traeré sobre aquella tierra todas mis palabras que he hablado contra ella, todas las que están escritas en este libro, que Jeremías profetizó contra todas las naciones.
25:14 Porque muchas naciones y grandes reyes los pondrán por siervos, y yo les pagaré conforme a sus obras y conforme a la obra de sus manos.
25:15 Porque así me ha dicho Jehová Dios de Israel: Toma de mi mano esta copa del vino de la ira, y haz que beban de ella todas las naciones á las cuales yo te envío.
25:16 Y beberán, y se tambalearán de aquí para allá, y se enloquecerán, a causa de la espada que yo enviaré entre ellos.
25:17 Entonces tomé la copa de la mano de Jehová, y hice beber á todas las naciones á las cuales Jehová me había enviado.
25:18 Jerusalén, las ciudades de Judá, sus reyes y sus príncipes, para hacer de ellos una asolación, una sorpresa, una silbación y una maldición, como es hoy
25:19 Faraón rey de Egipto, y sus siervos, y sus príncipes, y todo su pueblo;
25:20 y todo el pueblo mezclado, y todos los reyes de la tierra de Uz, y todos los reyes de los Filisteos, y Ascalón, y Gaza, y Ecrón, y los que quedaron de Asdod;
25:21 Edom, Moab, y los hijos de Ammón
25:22 y a todos los reyes de Tiro, y a todos los reyes de Sidón, y a los reyes de la isla que está al otro lado del mar;
25:23 Dedán, Tema, Buz y todos los que tienen las esquinas cortadas
25:24 y a todos los reyes de Arabia, y a todos los reyes de la mezcla de pueblos que habitan en el desierto;
25:25 y a todos los reyes de Zimri, y a todos los reyes de Elam, y a todos los reyes de Medes
25:26 Y todos los reyes del norte, los unos con los otros, y todos los reinos del mundo que están sobre la faz de la tierra; y el rey de Sesach beberá después de ellos.
25:27 Y les dirás: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Bebed, y embriagaos, y vomitad, y caid, y no os levantéis más, á causa de la espada que yo enviaré entre vosotros.
25:28 Y será que si no quieren tomar la copa de tu mano para beber, entonces les dirás: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Ciertamente beberéis.
25:29 Porque he aquí, yo comienzo á hacer mal en la ciudad que es llamada por mi nombre, ¿y vosotros no seréis castigados? No seréis sin castigo; porque yo invocaré espada sobre todos los moradores de la tierra, dice Jehová de los ejércitos.
25:30 Por tanto profetiza contra ellos todas estas palabras, y diles: Jehová bramará desde lo alto, y desde su santa morada dará su voz; bramará poderosamente contra su redil; dará un grito, como los que pisan las uvas, contra todos los moradores de la tierra.
25:31 El estruendo vendrá hasta el fin de la tierra; porque Jehová tiene pleito con las naciones; entrará en juicio con toda carne; y al impío, él los dará a espada, dice Jehová.
25:32 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que el mal saldrá de nación en nación, y de lo postrero de la tierra se levantará una gran tempestad.
25:33 Y los muertos de Jehová serán en aquel día desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra: no serán endechados, ni recogidos, ni sepultados; serán estiércol sobre la faz de la tierra.