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Sello de La Voz de Amonestación La Voz de AmonestaciónEstudia. Discierne. Prepárate. Sé una voz.
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Español · Biblia y Escrituras

Versión Estándar Americana

Parte 18

14:29 Y vendrá el Levita, porque no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que están dentro de tus ciudades, y comerá y se saciará; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda la obra de tu mano que haces.

15:1 Al final de cada siete años harás una liberación.

15:2 Y esta es la manera de la liberación: todo acreedor liberará lo que prestó a su prójimo; no lo hará con su prójimo y con su hermano; porque la liberación de Jehová ha sido anunciada.

15:3 De extranjero lo exigirás; mas todo lo que de ti hay con tu hermano, tu mano soltará.

15:4 Pero no habrá contigo pobre; (porque ciertamente Jehová te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la poseas;)

15:5 Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar para hacer todo este mandamiento que yo te mando hoy.

15:6 Porque Jehová tu Dios te bendecirá, como él te prometió; y tú prestarás á muchas gentes, mas no tomarás prestado; y tú te enseñorearás de muchas gentes, mas ellas no te dominarán.

15:7 Si hubiere contigo un hombre pobre, uno de tus hermanos, en alguna de tus ciudades en tu tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecirás tu corazón, ni cerrarás tu mano de tu hermano pobre;

15:8 Pero tú, ciertamente, le abrirás la mano y le prestarás suficiente para su necesidad en lo que él quiera.

15:9 Guardate que no haya en tu corazon pensamiento de base, diciendo: El ano séptimo, el ano de liberacion, esta cerca; y tu ojo sea malo contra tu pobre hermano, y le des nada; y clama a Jehova contra ti, y sea pecado para ti.

15:10 De cierto le darás, y tu corazón no se entristecerá cuando le das; porque por esto Jehová tu Dios te bendecirá en toda tu obra, y en todo lo que pusieres tu mano.

15:11 Porque los pobres no cesarán de la tierra; por eso te mando, diciendo: Ciertamente abrirás tu mano a tu hermano, a tu menesteroso y a tu pobre en tu tierra.

15:12 Si tu hermano, varón hebreo, o mujer hebrea, te fuere vendido, y te sirviere seis años, en el año séptimo lo dejarás libre de ti.

15:13 Y cuando lo soltares, no lo dejarás vacío.

15:14 Le proveerás liberalmente de tus ovejas, y de tu era, y de tu lagar; como Jehová tu Dios te ha bendecido, le darás.

15:15 Y te acordarás que fuiste siervo en la tierra de Egipto, y Jehová tu Dios te redimió; por tanto, hoy te mando esto.

15:16 Y será, si te dijere: No saldré de ti; porque te ama á ti y á tu casa, porque te está bien;

15:17 Entonces tomarás una leña, y la atravesarás por su oreja hasta la puerta, y él será tu siervo para siempre. Y también a tu sierva harás lo mismo

15:18 No te será difícil cuando lo dejes libre de ti; porque al doble del salario del jornalero te ha servido seis años; y Jehová tu Dios te bendecirá en todo lo que hicieres.

15:19 A todos los primogénitos que nazcan de tu hato y de tu rebaño santificarás á Jehová tu Dios; no harás obra con el primogénito de tu hato, ni esquilarás el primogénito de tu rebaño.

15:20 Comerás de ella delante de Jehová tu Dios año tras año en el lugar que Jehová escogiere, tú y tu casa.

15:21 Y si hubiere defecto, cojo o ciego, cualquiera que fuere, no lo sacrificarás á Jehová tu Dios.

15:22 Lo comerás en tus puertas: lo inmundo y lo limpio lo comerán por igual, como la gacela y como el ciervo.

15:23 Sólo que no comerás su sangre; la derramarás sobre la tierra como agua.

16:1 Guarda el mes de Abib, y haz la pascua á Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib Jehová tu Dios te sacó de Egipto de noche.

16:2 Y sacrificarás la pascua á Jehová tu Dios, del ganado y del ganado, en el lugar que Jehová escogiere, para hacer habitar allí su nombre.

16:3 No comerás con él pan leudado; siete días comerás con él pan sin levadura, pan de aflicción; porque de la tierra de Egipto saliste apresuradamente; para que te acuerdes del día que saliste de la tierra de Egipto todos los días de tu vida.

16:4 Y no se verá levadura contigo en todos tus términos por siete días; ni la carne que sacrificas el primer día por la tarde permanecerá toda la noche hasta la mañana.

16:5 No podrás sacrificar la pascua en ninguna de tus ciudades, que Jehová tu Dios te da;

16:6 Mas en el lugar que Jehová tu Dios escogiere, para hacer habitar su nombre, allí sacrificarás la pascua á la tarde, á la puesta del sol, á la estación que saliste de Egipto.

16:7 Y asarás y comerás en el lugar que Jehová tu Dios escogiere; y te volverás por la mañana, y irás á tus tiendas.

16:8 Seis días comerás panes sin levadura; y el séptimo día será reunión solemne a Jehová tu Dios; no harás obra en ella.

16:9 Te contarás siete semanas: desde el momento en que comiences a poner la hoz al grano que está en pie, comenzarás a contar siete semanas.

16:10 Y harás la fiesta de semanas á Jehová tu Dios con tributo de ofrenda voluntaria de tu mano, que darás, como Jehová tu Dios te bendice.

16:11 Y te alegrarás delante de Jehová tu Dios, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el levita que está en tus ciudades, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que están en medio de ti, en el lugar que Jehová tu Dios escogiere, para hacer habitar allí su nombre.

16:12 Y te acordarás que fuiste siervo en Egipto; y guardarás y pondrás por obra estos estatutos.

16:13 La fiesta de los tabernáculos la guardarás por siete días, después que hayas recogido de tu era y de tu lagar;

16:14 Y te alegrarás en tu fiesta, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el levita, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que están en tus puertas.

16:15 Siete días harás fiesta a Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escogiere; porque Jehová tu Dios te bendecirá en todo tu crecimiento, y en toda la obra de tus manos, y serás del todo gozoso.

16:16 Tres veces por año se presentarán todos tus varones delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta de los ázimos, y en la fiesta de las semanas, y en la fiesta de los tabernáculos; y no se presentarán vacíos delante de Jehová.

16:17 Cada uno dará según su capacidad, conforme a la bendición de Jehová tu Dios que te ha dado.

16:18 Te pondrás jueces y oficiales en todas tus ciudades, las cuales Jehová tu Dios te da, conforme á tus tribus; y juzgarán al pueblo con justo juicio.

16:19 No harás justicia; no respetarás a las personas, ni tomarás soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos.

16:20 Lo que es justo, lo seguirás, para que vivas, y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da.

16:21 No te plantarás Aserá de árbol alguno junto al altar de Jehová tu Dios, que te harás.

16:22 Ni te levantarás columna, la cual Jehová tu Dios aborrece.

17:1 No sacrificarás a Jehová tu Dios buey ni oveja en que haya defecto, ni cosa mala; porque esto es abominación á Jehová tu Dios.

17:2 Si se hallare en medio de ti, dentro de cualquiera de tus ciudades que Jehová tu Dios te da, hombre o mujer, que hace lo malo en ojos de Jehová tu Dios, transgrediendo su pacto,

17:3 y fue y sirvió a dioses ajenos, y los adoró, o el sol, o la luna, o cualquiera del ejército del cielo, que yo no he mandado;

17:4 Y te será dicho, y lo has oído, entonces investigarás con diligencia; y he aquí, si es verdad, y es verdad lo que es cierto, que tal abominación ha sido hecha en Israel,

17:5 Entonces sacarás a tus puertas al hombre o a la mujer que hizo esta maldad, y los apedrearás con piedras.

17:6 Por boca de dos testigos, o tres testigos, el que ha de morir, morirá; por boca de un testigo no morirá.

17:7 La mano de los testigos será primero sobre él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo. Así quitarás el mal de en medio de ti.

17:8 Si te fuere difícil juzgar entre sangre y sangre, entre súplica y súplica, y entre golpe y golpe, siendo pleito en tus puertas, entonces te levantarás, y subirás al lugar que Jehová tu Dios escogiere,

17:9 Y vendrás á los sacerdotes Levitas, y al juez que será en aquellos días: y tú preguntarás, y te mostrarán la sentencia del juicio.

17:10 Y harás conforme al tenor de la sentencia que te mostrarán desde el lugar que Jehová escogiere; y guardarás para hacer conforme á todo lo que te enseñaren;

17:11 conforme al tenor de la ley que te enseñarán, y conforme al juicio que te dirán, harás; no te apartarás de la sentencia que te mostrarán, a la diestra ni a la izquierda.

17:12 Y el hombre que hiciere presuntuosamente, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios, ni al juez, morirá aquel hombre; y quitarás el mal de Israel.

17:13 Y todo el pueblo oirá, y temerá, y no hará más presuntuosamente.

17:14 Cuando hubieres venido á la tierra que Jehová tu Dios te da, y la poseyeres, y habitares en ella, y dijeres: Pondré rey sobre mí, como todas las gentes que están alrededor de mí;

17:15 De cierto lo pondrás por rey sobre ti, al cual Jehová tu Dios escogiere: uno de entre tus hermanos pondrás por rey sobre ti; no podrás poner sobre ti extranjero, que no sea tu hermano.

17:16 Sólo que no multiplicará caballos para sí, ni hará que el pueblo vuelva a Egipto, para que multiplique caballos; porque Jehová os ha dicho: No volveréis más por este camino.

17:17 Ni multiplicará para sí mujeres, para que su corazón no se aparte; ni se multiplicará para sí grandemente plata y oro.

17:18 Y cuando se sentare sobre el trono de su reino, le escribirá una copia de esta ley en un libro, de lo que es delante de los sacerdotes Levitas.

17:19 Y será con él, y él leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer á Jehová su Dios, y guardar todas las palabras de esta ley y de estos estatutos, para ponerlas por obra;

17:20 para que su corazón no sea levantado sobre sus hermanos, y que no se aparte del mandamiento, ni a la diestra, ni a la izquierda; para que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.

18:1 Los sacerdotes levitas, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad con Israel; comerán las ofrendas encendidas de Jehová, y su heredad.

18:2 Y no tendrán heredad entre sus hermanos: Jehová es su heredad, como les ha dicho.

18:3 Y esto será de los sacerdotes, de los que ofrecen sacrificio, sea buey o oveja, que darán al sacerdote la espaldilla, y las dos mejillas, y la maca.

18:4 Las primicias de tu grano, de tu vino, de tu aceite, y las primicias de la lana de tus ovejas, le darás.

18:5 Porque Jehová tu Dios lo ha escogido de todas tus tribus, para que esté para ministrar en el nombre de Jehová, él y sus hijos para siempre.

18:6 Y si el levita saliere de cualquiera de tus puertas de todo Israel, donde peregrinare, y viniere con todo el deseo de su alma al lugar que Jehová escogiere,

18:7 entonces ministrará en el nombre de Jehová su Dios, como todos sus hermanos los Levitas, que están allí delante de Jehová.

18:8 Tendrán como porciones para comer, además de las que vienen de la venta de su patrimonio.

18:9 Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer conforme a las abominaciones de aquellas naciones.

18:10 No se hallará contigo a nadie que haga pasar por el fuego a su hijo o a su hija, a quien use adivinación, a quien practique el augurio, a quien le enamore o a quien le bruje,

18:11 o un encantador, o un consultor con un espíritu familiar, o un mago, o un nigromante.

18:12 Porque cualquiera que hace estas cosas es abominación a Jehová; y por causa de estas abominaciones Jehová tu Dios las echa de delante de ti.

18:13 Serás perfecto con Jehová tu Dios.

18:14 Porque estas naciones que despojarás, oye á los que hacen augurio, y á los adivinos; mas en cuanto á ti, Jehová tu Dios no te ha permitido hacer así.

18:15 Jehová tu Dios te levantará profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo; á él oiréis;

18:16 conforme a todo lo que pediste de Jehová tu Dios en Horeb el día de la congregación, diciendo: No vuelva yo á oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea más este gran fuego, que no muera.

18:17 Y Jehová me dijo: Bien han dicho lo que han dicho.

18:18 Yo los levantaré profeta de entre sus hermanos, como a ti; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandaré.

18:19 Y será que cualquiera que no oyere mis palabras que él hablará en mi nombre, yo se las pediré.

18:20 Mas el profeta, que hablará palabra presuntuosa en mi nombre, que yo no le mandé hablar, o que hablará en nombre de dioses ajenos, el mismo profeta morirá.

18:21 Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?

18:22 Cuando el profeta hablare en el nombre de Jehová, si no sigue, ni sucede, esto es lo que Jehová no ha dicho: el profeta lo ha hablado presuntuosamente, no temerás de él.

19:1 Cuando Jehová tu Dios talara las naciones cuya tierra Jehová tu Dios te da, y las en pos de ellas habitaras, y habitaras en sus ciudades y en sus casas,

19:2 Apartarás tres ciudades para ti en medio de tu tierra, las cuales Jehová tu Dios te da para que la poseas.

19:3 Te prepararás el camino, y repartirás los términos de tu tierra, que Jehová tu Dios te hace heredar, en tres partes, para que huya todo homicida allá.

19:4 Y este es el caso del homicida, que huirá allá, y vivirá: el que hiere á su prójimo sin saber, y no le aborreció en otro tiempo;

19:5 Como cuando un hombre va al bosque con su prójimo a cortar leña, y su mano trae un golpe con el hacha para cortar el árbol, y la cabeza resbala del tallo, y alumbra sobre su prójimo, y muere; huirá a una de estas ciudades y vivirá.

19:6 No sea que el vengador de sangre persiga al homicida, mientras su corazón está caliente, y lo alcance, porque el camino es largo, y lo hiera mortalmente; sin ser digno de muerte, por cuanto no lo aborreció en el pasado.

19:7 Por lo cual te mando, diciendo: Apartarás tres ciudades para ti.

19:8 Y si Jehová tu Dios ensanchare tu término, como juró á tus padres, y te diere toda la tierra que había prometido dar á tus padres,

19:9 Si guardares todo este mandamiento para cumplirlo, que yo te mando hoy, para amar a Jehová tu Dios, y andar siempre en sus caminos, entonces añadirás tres ciudades más para ti, además de estas tres;

19:10 que no se derrame sangre inocente en medio de tu tierra, la cual Jehová tu Dios te da por heredad, y así sea sangre sobre ti.

19:11 Mas si alguno aborrece á su prójimo, y le acecha, y se levanta contra él, y le hiere mortalmente, y muere, y huye á una de estas ciudades,

19:12 Entonces los ancianos de su ciudad enviarán a buscarlo de allí, y lo entregarán en mano del vengador de sangre, para que muera

19:13 Tu ojo no le tendrá piedad, sino que quitarás de Israel la sangre inocente, para que te vaya bien.

19:14 No quitarás el lugar de tu prójimo, que ellos han puesto en tu heredad que heredarás, en la tierra que Jehová tu Dios te da para poseerla.

19:15 No se levantará un testigo contra el hombre por ninguna iniquidad, ni por ningún pecado, en cualquier pecado que peca; por boca de dos testigos, o por boca de tres testigos, se confirmará el asunto.

19:16 Si se levanta un testigo injusto contra alguno para testificar contra él de haber obrado mal,

19:17 Entonces los dos hombres, entre los cuales está la controversia, estarán delante de Jehová, delante de los sacerdotes y de los jueces que habrá en aquellos días;

19:18 Y los jueces harán la inquisición diligente; y he aquí, si el testigo es falso, y ha testificado falsamente contra su hermano;

19:19 Haréis con él, como él había pensado hacer con su hermano; así quitarás el mal de en medio de ti.

19:20 Y los que quedaren oirán, y temerán, y no cometerán más tal mal en medio de ti.

19:21 Y tus ojos no tendrán piedad; vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.

20:1 Cuando salgas a pelear contra tus enemigos, y veas caballos y carros, y un pueblo más que tú, no tendrás miedo de ellos; porque Jehová tu Dios es contigo, que te sacó de la tierra de Egipto.

20:2 Y cuando os acercareis á la batalla, el sacerdote se acercará y hablará al pueblo,

20:3 y les dirá: Oíd, Israel, que hoy os acercáis a la batalla contra vuestros enemigos; no os desmayéis vuestro corazón; no temáis, ni os estreméis, ni os asustéis de ellos;

20:4 Porque Jehová tu Dios es el que va contigo, para pelear por ti contra tus enemigos, para salvarte.

20:5 Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿Qué hombre hay que edifique casa nueva, y no la haya consagrado? Vaya, y vuélvase á su casa, para que no muera en la batalla, y otro la dedique.

20:6 ¿Y quién planta una viña, y no la ha usado? Vaya y vuélvase a su casa, para que no muera en la batalla, y otro use su fruto.

20:7 ¿Y quién es el hombre que se ha casado con una mujer, y no la ha tomado? Vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla, y otro la tome.

20:8 Y los oficiales hablarán más al pueblo, y dirán: ¿Qué hombre hay que sea temeroso y desanimado? Vaya y vuelva a su casa, para que el corazón de sus hermanos no se derrita como su corazón.

20:9 Y cuando los oficiales hubieren acabado de hablar al pueblo, nombrarán capitanes de los ejércitos a la cabeza del pueblo.

20:10 Cuando te acerques a una ciudad para luchar contra ella, entonces proclama la paz a ella.

20:11 Y será, si te hace responder de paz, y te abre, entonces será, que todo el pueblo que se halle en ella se hará tributario a ti, y te servirá.

20:12 Y si no hubiere hecho contigo paz, sino guerra contra ti, entonces la tendrás cercada.

20:13 Y cuando Jehová tu Dios lo entregare en tu mano, herirás á todo varón de él á filo de espada;

20:14 Mas las mujeres, y los niños, y las bestias, y todo lo que hay en la ciudad, todo su despojo, tomaréis para vosotros por despojo; y comeréis el despojo de vuestros enemigos, que Jehová tu Dios te ha dado.

20:15 Así harás con todas las ciudades que están muy lejos de ti, que no son de las ciudades de estas naciones.

20:16 Mas de las ciudades de estos pueblos, que Jehová tu Dios te da por heredad, nada de lo que respira, salvarás viva;

20:17 Mas tú los destruirás: al heteo, y al amorreo, y al cananeo, y al ferezeo, y al heveo, y al jebuseo; como Jehová tu Dios te ha mandado.

20:18 que no os enseñen a hacer conforme a todas sus abominaciones, las cuales han hecho a sus dioses; así pecaréis contra Jehová vuestro Dios.

20:19 Cuando hayas estado mucho tiempo cercado una ciudad, y la hayas hecho pelear para tomarla, no destruirás sus árboles, cogiendo contra ellos hacha; porque de ellos podrás comer, y no las talarás; porque ¿es el árbol del campo hombre, para que sea cercado de ti?

20:20 Sólo los árboles de los cuales sabes que no son árboles para comer, los destruirás y los talarás; y edificarás baluartes contra la ciudad que hace guerra contra ti, hasta que caiga.

21:1 Si alguno fuere hallado muerto en la tierra que Jehová tu Dios te da para poseerla, acostado en el campo, y no se sabe quién lo hirió,

21:2 entonces saldrán tus ancianos y tus jueces, y medirán hasta las ciudades que están alrededor del muerto

21:3 Y será que la ciudad más cercana al muerto, los ancianos de aquella ciudad tomarán una vaca de la manada, la cual no ha sido trabajada, y que no ha sido arrastrada en el yugo;

21:4 Y los ancianos de aquella ciudad harán descender la vaca á un valle con aguas vivas, que no es arado ni sembrado, y romperán allí el cuello de la vaca en el valle.

21:5 Y los sacerdotes hijos de Leví se acercarán; porque a ellos escogió Jehová tu Dios para que le ministrasen y bendijeran en el nombre de Jehová; y conforme á su palabra será toda controversia y toda herida.

21:6 Y todos los ancianos de aquella ciudad, que están cerca del muerto, lavarán sus manos sobre la novilla cuyo cuello se rompió en el valle;

21:7 Y responderán y dirán: Nuestras manos no derramaron esta sangre, ni nuestros ojos la vieron.

21:8 Perdona, oh Jehová, a tu pueblo Israel, al cual redimiste, y no dejes que sangre inocente permanezca en medio de tu pueblo Israel; y la sangre les será perdonada.

21:9 Así quitarás la sangre inocente de en medio de ti, cuando hagas lo recto a los ojos de Jehová.

21:10 Cuando salieres a pelear contra tus enemigos, y Jehová tu Dios los entregare en tus manos, y los llevares cautivos,

21:11 y ves entre los cautivos una mujer hermosa, y tienes deseo de ella, y la quieres tomar por mujer;

21:12 la traerás a tu casa, y ella se rasurará la cabeza y se cortará las uñas

21:13 Y quitará de ella los vestidos de su cautiverio, y quedará en tu casa, y lamentará a su padre y a su madre un mes entero; y después entrarás á ella, y serás su marido, y ella será tu mujer.

21:14 Y será que, si no te deleitas en ella, entonces la dejarás ir a donde quiera; pero no la venderás en absoluto por dinero, no la harás esclavo, porque la has humillado.

21:15 Si alguno tiene dos mujeres, la una amada, y la otra aborrecida, y le pariere hijos, así amados como aborrecidos; y si el primogénito fuere de ella, el aborrecido;

21:16 El día que haga heredar a sus hijos lo que tiene, será para que no haga primogénito al hijo del amado, delante del hijo del aborrecido, que es el primogénito

21:17 Pero reconocerá al primogénito, hijo del aborrecido, dándole una doble porción de todo lo que tiene; porque él es el principio de su fuerza; el derecho del primogénito es suyo.

21:18 Si alguno tiene hijo terco y rebelde, que no obedezca la voz de su padre, ni la voz de su madre, y si le castigaren, no les oiga;

21:19 Entonces su padre y su madre le echarán mano, y lo sacarán a los ancianos de su ciudad, y a la puerta de su lugar;

21:20 Y dirán a los ancianos de su ciudad: Este nuestro hijo es terco y rebelde, no obedecerá nuestra voz; es glotón y borracho.

21:21 Y todos los hombres de su ciudad lo apedrearán con piedras; así quitarás el mal de en medio de ti; y todo Israel oirá, y temerá.

21:22 Y si alguno hubiere cometido pecado digno de muerte, y fuere muerto, y lo colgares en un madero,

21:23 su cuerpo no permanecerá toda la noche sobre el árbol, sino que ciertamente lo enterrarás en el mismo día; porque el colgado es maldito de Dios, para que no contamines tu tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.

22:1 No verás que el buey de tu hermano o sus ovejas se extravíen, y te escondas de ellos; ciertamente los volverás a traer a tu hermano.

22:2 Y si tu hermano no se acercare á ti, ó si no le conocieres, tú lo harás volver á tu casa, y será contigo hasta que tu hermano lo busque, y se lo devuelvas.

22:3 Y así harás con su asno, y así harás con su vestido; y así harás con todo lo que perdiere de tu hermano, que él perdió, y que tú has hallado: no te escondas.

22:4 No verás el asno de tu hermano ni su buey caído en el camino, y te esconderás de ellos; ciertamente le ayudarás a levantarlos otra vez.

22:5 La mujer no vestirá lo que es de hombre, ni se vestirá de vestido de mujer; porque cualquiera que hace estas cosas es abominación a Jehová tu Dios.

22:6 Si el nido de un pájaro fuere antes de ti en el camino, en cualquier árbol o en la tierra, con crías o huevos, y el dique sentado sobre los crías, o sobre los huevos, no tomarás la presa con los crías;

22:7 Dejarás ir la presa, pero podrás tomar para ti a los jóvenes, para que te vaya bien y para que prolongues tus días

22:8 Cuando edifiques casa nueva, harás almenas para tu techo, para que no traigas sangre sobre tu casa, si alguno de allí cayere.

22:9 No sembrarás tu viña con dos clases de semilla, para que no se pierda todo el fruto, la semilla que sembraste, y el crecimiento de la viña.

22:10 No ararás con buey y asno juntos.

22:11 No usarás una mezcla de cosas, lana y lino juntos.

22:12 Te harás flecos en los cuatro bordes de tu vestido, con que te cubras.

22:13 Si alguno toma mujer, y entra á ella, y la aborrece,

22:14 Y puso a su cargo cosas vergonzosas, y le puso sobre sí un nombre malo, y dijo: Tomé a esta mujer, y cuando me acerqué a ella, no encontré en ella señales de virginidad;

22:15 Entonces el padre de la muchacha y su madre tomarán y sacarán las señales de la virginidad de la muchacha a los ancianos de la ciudad a la puerta

22:16 Y dirá el padre de la moza á los ancianos: Yo di mi hija á este hombre por mujer, y él la aborrece.

22:17 Y he aquí que él ha puesto cosas vergonzosas, diciendo: No hallé en tu hija señales de virginidad; y éstas son las señales de la virginidad de mi hija. Y extenderán la ropa delante de los ancianos de la ciudad.

22:18 Y los ancianos de aquella ciudad tomarán al hombre y lo castigarán;

22:19 Y le multarán cien siclos de plata, y los darán al padre de la moza, porque ha hecho subir un nombre malo sobre una virgen de Israel; y ella será su mujer; no la podrá quitar en todos sus días.

22:20 Mas si esto fuere verdad, que las señales de virginidad no se hallaron en la doncella,

22:21 Entonces sacarán la muchacha a la puerta de la casa de su padre, y los hombres de su ciudad la apedrearán con piedras, porque ha hecho insensatez en Israel, para fornicar en la casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti.

22:22 Si se hallare a un hombre acostado con una mujer casada con un marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer y la mujer; así quitarás el mal de Israel.

22:23 Si hubiere una doncella virgen prometida con un marido, y alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella;

22:24 Entonces los sacaréis a ambos a la puerta de aquella ciudad, y los apedrearéis con piedras; la muchacha, porque no clamó, estando en la ciudad; y el hombre, porque ha humillado a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti.

22:25 Pero si el hombre halla a la muchacha que está prometida en el campo, y la fuerza, y se acuesta con ella, entonces el hombre que se acostó con ella morirá

22:26 No harás nada a la muchacha, no hay en ella pecado digno de muerte; porque como cuando el hombre se levanta contra su prójimo y lo mata, así es este asunto

22:27 Porque la halló en el campo, y la doncella desposada clamó, y no había quien la salvara.

22:28 Si alguno hallare una doncella virgen, que no fuere desposada, y la echare mano, y durmiere con ella, y se hallare;

22:29 Entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la moza cincuenta siclos de plata, y ella será su mujer, porque él la ha humillado; no la podrá quitar en todos sus días.

22:30 No tomará el hombre la mujer de su padre, ni descubrirá la falda de su padre.

23:1 El que fuere herido en piedras, o fuere cortado su miembro secreto, no entrará en la congregación de Jehová.

23:2 No entrará el bastardo en la congregación de Jehová; ni aun á la décima generación de él entrará ninguno en la congregación de Jehová.

23:3 No entrará en la congregación de Jehová el amonita ni el moabita; ni aun á la décima generación entrará para siempre ninguno de ellos en la congregación de Jehová.

23:4 Porque no os encontraron con pan y con agua en el camino, cuando salisteis de Egipto, y porque contra ti contrataron a Balaam hijo de Beor, de Petor de Mesopotamia, para maldeciros

23:5 Mas Jehová tu Dios no quiso oir á Balaam; mas Jehová tu Dios te hizo la maldición en bendición, porque Jehová tu Dios te amó.

23:6 No buscarás su paz ni su prosperidad todos tus días para siempre.

23:7 No aborrecirás al edomita, porque él es tu hermano; no aborrecirás al egipcio, porque fuiste extranjero en su tierra.

23:8 Los hijos de la tercera generación que les nacieron entrarán en la asamblea de Jehová.

23:9 Cuando salgas al campamento contra tus enemigos, entonces te guardarás de todo mal

23:10 Si alguno entre vosotros fuere limpio por causa de lo que le augura de noche, saldrá del campamento, no entrará en el campamento.

23:11 Y será que, cuando llegue la tarde, se lavará con agua; y cuando se ponga el sol, entrará en el campamento.

23:12 Tendrás también un lugar fuera del campamento, adonde saldrás fuera

23:13 Y tendrás un remo entre tus armas, y cuando te sientes fuera, cavarás con ella, y te volverás atrás, y cubrirás lo que de ti viene.

23:14 Porque Jehová tu Dios anda en medio de tu campamento, para librarte, y para entregar tus enemigos delante de ti; por tanto, será santo tu campamento, para que no vea en ti cosa inmunda, y se aparte de ti.

23:15 No entregarás a su señor un siervo que haya escapado de su señor a ti

23:16 habitará contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiere en una de tus puertas, donde más le plazca; no le oprimirás.

23:17 No habrá fornicación de las hijas de Israel, ni habrá sodomita de los hijos de Israel.

23:18 No meterás el salario de la ramera ni el salario de un perro en la casa de Jehová tu Dios por voto alguno; porque ambos son abominación á Jehová tu Dios.

23:19 No prestarás sobre interés a tu hermano; intereses de dinero, intereses de víveres, intereses de cualquier cosa que se preste sobre interés:

23:20 a un extranjero puedes prestar en interés; pero a tu hermano no le prestarás en interés, para que Jehová tu Dios te bendiga en todo lo que pusieres tu mano en la tierra a la cual entras para poseerla.

23:21 Cuando hicieres voto a Jehová tu Dios, no te detendrás en pagarlo; porque Jehová tu Dios ciertamente te lo pedirá, y será pecado en ti.

23:22 Pero si no toleras hacer voto, no habrá pecado en ti.

23:23 Lo que ha salido de tus labios guardarás y harás, conforme a lo que has prometido a Jehová tu Dios, ofrenda voluntaria, la cual has prometido con tu boca.

23:24 Cuando entres en la viña de tu prójimo, podrás comer de uvas tu saciedad a tu voluntad; pero no pondrás ninguna en tu vasija

23:25 Cuando entres en el grano de tu prójimo, entonces podrás arrancar las orejas con tu mano; pero no moverás hoz al grano de tu prójimo.

24:1 Cuando alguno toma mujer, y se casa con ella, será que si no hallare gracia en sus ojos, porque ha hallado en ella alguna cosa indecorosa, le escribirá carta de divorcio, y la dará en su mano, y la enviará fuera de su casa.

24:2 Y cuando ella se haya ido de su casa, ella puede ir y ser de otro hombre [esposa].

24:3 Y si el marido postrero la aborrece, y le escribe carta de divorcio, y la da en su mano, y la envía fuera de su casa; o si el marido postrero muere, el cual la tomó por mujer;

24:4 Y su marido que la envió, no la tome otra vez por mujer, después que fuere contaminada; porque esto es abominación delante de Jehová; y no harás pecar la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.

24:5 Cuando alguno toma mujer nueva, no saldrá en el ejército, ni será puesto en ningún negocio: un año será libre en casa, y alegrará á su mujer que tomó.

24:6 Nadie tomará para prenda el molino ni la piedra de molino superior, porque él toma la vida para prendar.

24:7 Si alguno fuere hallado robando a alguno de sus hermanos de los hijos de Israel, y lo hubiere hecho como esclavo, o lo vendiere, morirá aquel ladrón, así quitarás el mal de en medio de ti.

24:8 Mirad la plaga de la lepra, y guardad con diligencia, y haced conforme a todo lo que os enseñarán los sacerdotes levitas; como yo les mandé, así guardaréis hacer.

24:9 Acuérdate de lo que Jehová tu Dios hizo a María, por el camino que salisteis de Egipto.

24:10 Cuando le prestas a tu prójimo algún préstamo, no entrarás en su casa para traerle su prenda.

24:11 Tú estarás fuera, y el hombre al que prestas te traerá la prenda fuera.

24:12 Y si fuere pobre, no dormirás con su prenda;

24:13 De cierto le devolverás la prenda cuando se ponga el sol, para que duerma en su vestido, y te bendiga; y te será justicia delante de Jehová tu Dios.

24:14 No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, sea de tus hermanos, o de tus extranjeros que están en tu tierra dentro de tus ciudades;

24:15 En su día le darás su salario, y no se pondrá el sol sobre él; porque pobre es, y sobre él pone su corazón; porque no clame contra ti á Jehová, y sea contigo pecado.

24:16 No morirán los padres por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su propio pecado

24:17 No harás falta al derecho del extranjero, ni al huérfano, ni tomarás prenda de vestir de la viuda;

24:18 Pero te acordarás que fuiste siervo en Egipto, y de allí te redimió Jehová tu Dios; por tanto te mando que hagas esto.

24:19 Cuando segares tu cosecha en tu campo, y te hayas olvidado de una gavilla en el campo, no volverás a ir a buscarla; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda, para que Jehová tu Dios te bendiga en toda la obra de tus manos.

24:20 Cuando hieras tu oliva, no volverás a pasar las ramas; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.

24:21 Cuando vendieres tu viña, no la recogerás después de ti; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.

24:22 Y te acordarás que fuiste siervo en la tierra de Egipto; por tanto te mando que hagas esto.

25:1 Si hubiere controversia entre los hombres, y llegaren á juicio, y los juzgaren, justificarán al justo, y condenarán al impío;

25:2 Y será, si el impío fuere digno de ser azotado, que el juez le hará recostarse, y ser azotado delante de él, conforme á su maldad, por número.

25:3 Cuarenta azotes le dará, no excederá; no sea que, si sobrepasa, y lo hiere por encima de éstos con muchas llagas, tu hermano te parezca vil.

25:4 No abocinarás el buey cuando él pise.

25:5 Si los hermanos moran juntos, y uno de ellos muere, y no tiene hijo, la mujer de los muertos no se casará con un extranjero; el hermano de su marido entrará a ella, y la tomará por mujer, y cumplirá con ella el deber del hermano de su marido.

25:6 Y será que la primogénito que ella pariere, sucederá en el nombre de su hermano muerto, para que su nombre no sea borrado de Israel.

25:7 Y si el hombre no quiere tomar la mujer de su hermano, entonces la mujer de su hermano subirá a la puerta de los ancianos, y dirá: El hermano de mi marido no quiere levantar a su hermano un nombre en Israel; no cumplirá el deber del hermano de un marido conmigo.

25:8 Entonces los ancianos de su ciudad le llamarán, y le hablarán; y si se hubiere puesto de pie, y dijere: No quiero tomarla;

25:9 Entonces la mujer de su hermano vendrá a él en presencia de los ancianos, y desatará su zapato de su pie, y escupirá en su rostro; y ella responderá y dirá: Así se hará al hombre que no edifica la casa de su hermano.

25:10 Y será llamado su nombre en Israel, La casa del que tiene desatado su zapato.

25:11 Cuando se esforzare uno con otro, y se acercare la mujer del uno para librar a su marido de mano del que le hiere, y extendiere su mano, y le arrebatare por los secretos;

25:12 Entonces le cortarás la mano, y no tendrás piedad de tu ojo.

25:13 No tendrás en tu bolsa pesas diversas, grandes y pequeñas.

25:14 No tendrás en tu casa medidas diversas, grandes y pequeñas.

25:15 El peso perfecto y justo tendrás; la medida perfecta y justa tendrás, para que tus días sean largos en la tierra que Jehová tu Dios te da.

25:16 Porque todos los que hacen tales cosas, todos los que hacen impíamente, son abominación a Jehová tu Dios.

25:17 Acuérdate de lo que Amalec te hizo en el camino cuando saliste de Egipto

25:18 cómo te encontró en el camino, e hirió a la parte posterior de ti, todos los que estaban débiles detrás de ti, cuando estabas cansado y cansado; y él no temió a Dios.

25:19 Por tanto, cuando Jehová tu Dios te hubiere dado reposo de todos tus enemigos alrededor, en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para poseerla, borrarás la memoria de Amalec de debajo del cielo; no te olvidarás.

26:1 Y será que cuando hubieres entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da en heredad, y la poseyeres, y habitares en ella,

26:2 que tomarás de la primera de todas las primicias del fruto de la tierra que traerás de tu tierra que Jehová tu Dios te da, y lo pondrás en un canastillo, y irás al lugar que Jehová tu Dios escogiere, para hacer habitar allí su nombre.

26:3 Y vendrás al sacerdote que será en aquellos días, y le dirás: Yo profeso hoy á Jehová tu Dios, que he venido á la tierra que Jehová juró á nuestros padres que nos daría.

26:4 Y el sacerdote tomará de tu mano la canasta, y la pondrá delante del altar de Jehová tu Dios.

26:5 Y responderás y dirás delante de Jehová tu Dios: El Siro, que está a punto de perecer, era mi padre; y descendió á Egipto, y habitó allí pocos; y llegó allí á ser nación grande, grande, poderosa, y poblada.

26:6 Y los Egipcios nos maltrataron, y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre.

26:7 Y clamamos á Jehová Dios de nuestros padres, y oyó Jehová nuestra voz, y vio nuestra aflicción, y nuestro trabajo, y nuestra opresión;

26:8 Y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, y con brazo extendido, y con grande estremecimiento, y con señales y prodigios;

26:9 Y nos ha traído a este lugar, y nos ha dado esta tierra, tierra que fluye leche y miel.

26:10 Y ahora, he aquí, yo he traído la primicia del fruto de la tierra que tú, oh Jehová, me diste. Y lo pondrás delante de Jehová tu Dios, y adorarás delante de Jehová tu Dios.

26:11 Y te alegrarás en todo el bien que Jehová tu Dios te ha dado, y en tu casa, tú, y el Levita, y el extranjero que está en medio de ti.

26:12 Cuando hayas acabado de diezmar todo el diezmo de tu crecimiento en el tercer año, que es el año del diezmo, lo darás al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, para que coman en tus puertas y se sacian.

26:13 Y dirás delante de Jehová tu Dios: He quitado las cosas sagradas de mi casa, y las he dado también al Levita, y al extranjero, y al huérfano, y a la viuda, conforme á todo tu mandamiento que me has mandado: No he quebrantado ninguno de tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos.

26:14 No he comido de ella en mi duelo, ni la he quitado, siendo inmunda, ni la he dado por los muertos; he oído la voz de Jehová mi Dios; he hecho conforme a todo lo que me has mandado.

26:15 Mira desde tu santa morada, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel, y la tierra que nos has dado, como juraste a nuestros padres, tierra que fluye leche y miel.

26:16 Hoy Jehová tu Dios te manda que cumplas estos estatutos y ordenanzas; por tanto, guardarás y los pondrás por obra con todo tu corazón y con toda tu alma.

26:17 Hoy has declarado a Jehová que eres tu Dios, y que andas en sus caminos, y guardas sus estatutos, y sus mandamientos, y sus ordenanzas, y escuchas su voz;

26:18 Y Jehová te ha declarado hoy como pueblo para su posesión, como te ha dicho, y para que guardes todos sus mandamientos;

26:19 y para ensalzarte sobre todas las naciones que hizo, en alabanza, en nombre y en honra, y para que seas pueblo santo a Jehová tu Dios, como él lo ha dicho.

27:1 Y Moisés y los ancianos de Israel mandaron al pueblo, diciendo: Guardad todo el mandamiento que yo os mando hoy.

27:2 Y será el día que pasareis el Jordán á la tierra que Jehová tu Dios te da, que te levantarás piedras grandes, y las enlucirás con yeso.

27:3 Y escribirás sobre ellos todas las palabras de esta ley, cuando hubieres pasado, para que entres á la tierra que Jehová tu Dios te da, tierra que fluye leche y miel, como Jehová, Dios de tus padres, te ha prometido.

27:4 Y cuando pasareis el Jordán, levantaréis estas piedras que yo os mando hoy, en el monte de Ebal, y las enluciréis con yeso.

27:5 Allí edificarás un altar a Jehová tu Dios, un altar de piedras; sobre ellos no alzarás hierro.

27:6 Edificarás el altar de Jehová tu Dios de piedras no labradas, y ofrecerás sobre él holocaustos á Jehová tu Dios.

27:7 y sacrificarás sacrificios de paz, y allí comerás; y te alegrarás delante de Jehová tu Dios.

27:8 Y escribirás en las piedras todas las palabras de esta ley muy claramente.

27:9 Y Moisés y los sacerdotes levitas hablaron a todo Israel, diciendo: Calla, y escucha, oh Israel; hoy eres el pueblo de Jehová tu Dios.

27:10 Por tanto, tú obedecerás la voz de Jehová tu Dios, y pondrás por obra sus mandamientos y sus estatutos, que yo te mando hoy.

27:11 Y Moisés mandó al pueblo aquel día, diciendo:

27:12 Estos estarán en el monte Gerizim para bendecir al pueblo, cuando pasareis el Jordán: Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín.

27:13 Y éstos estarán sobre el monte de Ebal para la maldición: Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí.

27:14 Y los Levitas responderán, y dirán á todos los varones de Israel á gran voz:

27:15 Maldito el hombre que hace escultura o imagen de fundición, abominación a Jehová, obra de manos de artífices, y la pone en secreto. Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén.

27:16 Maldito el que pusiese la luz por su padre o por su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén.

27:17 Maldito el que quitare la marca de su prójimo, Y todo el pueblo dirá: Amén.

27:18 Maldito el que hace errar al ciego fuera del camino. Y todo el pueblo dirá: Amén.

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